La termosolar, garantía de estabilidad para el sistema eléctrico
Nos enfrentamos a problemas sistémicos cada vez más evidentes. Las congestiones en la red eléctrica provocaron que 25 GW de proyectos fueran rechazados por falta de capacidad el año pasado, mientras que las plantas renovables en operación se vieron obligadas a detener su producción en horas de alta generación. El 83,4 % de los nudos está saturado. Y a esto se suma la operación en modo reforzado del sistema, producto del gran apagón del pasado mes de abril, que subraya la necesidad de aumentar en el mix la presencia de tecnologías que, como la termosolar, aportan inercia, estabilidad de frecuencia, flexibildad y control de tensión sin comprometer la transición energética y los objetivos de descarbonización.
Esta fue, de hecho, la conclusión del congreso internacional SolarPACES 2025, celebrado en Almería en septiembre. Los mayores expertos mundiales en concentración solar fueron claros al afirmar que la termosolar es la única opción 100% renovable capaz de garantizar la gestión y estabilidad de la red eléctrica.
A diferencia de otras renovables, la termosolar genera electricidad de forma síncrona a través de turbinas y aporta inercia natural al sistema, igual que las centrales convencionales pero con el sol como combustible inagotable. Esta capacidad, combinada con el almacenamiento térmico, permite desplazar energía solar del día a la noche y ajustar la producción a las necesidades del operador del sistema. De hecho, alrededor del 25% de la producción termosolar anual en España se genera en horas sin sol, aprovechando la energía captada durante el día.
Sol 24 horas
Uno de los debates más intensos de 2025 ha girado en torno al almacenamiento de energía. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) establece un objetivo de 22,5 GW de capacidad de almacenamiento para 2030, combinando baterías, bombeo hidroeléctrico y soluciones térmicas. Cabe recordar que el 25% de la generación termosolar se realiza durante la noche, precisamente gracias al almacenamiento térmico, pero el objetivo es alcanzar el 100%. Actualmente, solo el 40% de las plantas termosolares que existen en España cuentan con este almacenamiento de larga duración, de hasta 9 horas. Por lo tanto, existe un gran potencial incorporando paulatinamente al 60% restante, con una tecnología que ya permite, además, aumentar hasta 12 horas el almacenamiento térmico. Esta es la forma de mover el sol del día a la noche.
A diferencia de otras soluciones todavía no probadas a gran escala en el sistema eléctrico, la tecnología termosolar se encuentra en una fase de madurez, con más de diez años operando en España con total fiabilidad. Desbloquear esta capacidad existente debe ser una prioridad para cualquier estrategia de almacenamiento que se plantee en nuestro país.
Solución industrial
Otro de los hitos a destacar de 2025, y que abre una senda muy relevante para la descarbonización y la eficiencia de la industria en España, es la publicación de la Guía de Energía Solar Térmica de Concentración para Procesos Industriales. Elaborada dese Protermosolar en colaboración con el IDAE, se trata de un documento técnico que identifica un potencial de 36,8 GW térmicos en aplicaciones industriales españolas. Esta guía incluye casos de éxito, criterios de diseño e integración en planta, y pretende impulsar la descarbonización del calor industrial.
Plantas híbridas: solución de futuro
Con la mirada puesta en un futuro cercano, uno los desarrollos más prometedores es el de las plantas termosolares híbridas. Estas instalaciones pueden almacenar energía térmica propia y, además, aprovechar excedentes de otras renovables para generar electricidad en horas sin sol. En lugar de verter esa energía limpia a pérdida, la termosolar la convierte en electricidad gestionable cuando el sistema la necesita.
Esta capacidad de hibridación representa una solución a uno de los problemas más costosos del sistema: la saturación de la red en horas de alta generación renovable. Mientras se consigue acelerar la necesaria inversión en infraestructuras de evacuación, las plantas híbridas permiten optimizar la energía disponible y utilizarla cuando otras tecnologías, como la fotovoltaica, no pueden operar.
2026: de las palabras a los hechos
Tras un año de diagnósticos y de acciones reactivas, 2026 puede ser un año de gran transformación, alienando las señales regulatorias y de mercado con las necesidades reales del sistema.
El PNIEC establece un objetivo de 4.800 MW termosolares para 2030, frente a los actuales 2.300 MW. Para doblar la potencia en cinco años, hacen falta esquemas de financiación y subastas que reconozcan el valor de todo lo que la termosolar aporta: firmeza, seguridad, control de tensión, almacenamiento de larga duración, sostenibilidad y creación de empleo de calidad en zonas rurales. Es decir, debe permitirse que la tecnología termosolar compita considerando todo lo que ofrece al sistema, no únicamente en términos de precio a corto plazo.
Soberanía tecnológica
Apostar por la termosolar es además una decisión estratégica y marca país. España todavía es líder mundial en esta tecnología, pese al rápido crecimiento de China. Contamos con centros tecnológicos de referencia, ingenierías con experiencia internacional y más de una década de conocimiento operativo acumulado. Además, la termosolar no depende de materiales críticos o escasos y su riesgo geopolítico es muy inferior.
No obstante, si no construimos nuevas plantas, como sí hacen otros países, se pierde capacidad de innovación, empleo y liderazgo tecnológico.
El reto que tenemos por delante es alinear los objetivos como país (climáticos, industriales y de seguridad de suministro) con las decisiones regulatorias. La tecnología termosolar es una solución probada y competitiva para las necesidades energéticas de España.





















