Garrard apuesta por un packaging de lujo más sostenible
La firma británica de joyería Garrard ha revisado sus soluciones de packaging para reducir los materiales destinados a desecharse y aumentar el contenido reciclado, en un proceso que combina las exigencias de un producto de lujo con la búsqueda de alternativas más sostenibles. Joanne Milner, presidenta de Garrard, explicó durante London Packaging Week la evolución de la compañía y las dificultades que plantea encontrar soluciones de packaging adaptadas a una producción caracterizada por los artículos a medida y las series de pequeño volumen. La empresa, con una trayectoria de 290 años, mantiene además una relación histórica con la familia real británica y cuenta con una Royal Warrant, cuya concesión incluye criterios relacionados con la sostenibilidad.
En este contexto, Garrard decidió revisar su packaging y eliminar algunas de las capas que consideraba innecesarias. La bolsa se mantiene, pero está fabricada con papel certificado FSC y es reciclable. Para el resto de elementos, la compañía trabajó con distintos proveedores hasta desarrollar una solución específica junto a un fabricante de cajas y bandejas para joyería.
El resultado todavía presenta aspectos susceptibles de mejora. Milner reconoce que el packaging no es completamente reciclable ni está fabricado íntegramente con materiales reciclados. La compañía optó, no obstante, por priorizar el uso de material reciclado, al considerar que en este caso era más relevante que la posibilidad de reciclar posteriormente el envase.
La estrategia de Garrard parte de la idea de que las mejoras en sostenibilidad no tienen que esperar a disponer de una solución definitiva. La empresa considera que avanzar parcialmente puede ser preferible a retrasar los cambios mientras se busca una alternativa que cumpla todos los requisitos.
Esta filosofía también se ha trasladado al diseño de los propios envases. Garrard ha desarrollado diferentes tipos de insertos para aprovechar una misma caja para varios productos y reducir así el número de formatos necesarios. De este modo, una misma medida de caja puede adaptarse mediante distintos insertos, lo que permite realizar pedidos de mayor volumen de cada componente y reducir la variedad de referencias.
Según Milner, el cambio ha sido bien recibido por los clientes. Una vez explicado el motivo de la nueva solución, la compañía no ha recibido peticiones para recuperar el packaging anterior. La responsable considera que los consumidores esperan que una marca de estas características incorpore criterios de sostenibilidad en sus decisiones.
Para Garrard, la sostenibilidad forma parte de un proceso más amplio que afecta a toda la actividad empresarial. La compañía señala que todavía no existe una solución perfecta y que las decisiones deben tener en cuenta tanto el impacto ambiental como las necesidades operativas y económicas del negocio.
Milner también reclama una mayor claridad en la comunicación sobre sostenibilidad y reciclaje. A su juicio, los consumidores necesitan disponer de información más sencilla para comprender el impacto real de las diferentes decisiones y materiales, especialmente en un contexto en el que los sistemas de reciclaje pueden variar de una zona a otra.


















