Hacia la primera botella de fibra moldeada en seco
El desarrollo de tecnologías capaces de adaptar la fibra a aplicaciones para líquidos está ampliando este campo. En este contexto se sitúa el trabajo desarrollado por PA Consulting, PulPac y Diageo para crear una botella de fibra destinada al sector de las bebidas.
La fibra como alternativa para las botellas
Las botellas constituyen una de las aplicaciones en las que una reducción de peso puede tener un impacto significativo. El vidrio, aunque presenta ventajas como su reciclabilidad y su capacidad para ser reutilizado sin pérdida de calidad, requiere una cantidad considerable de energía para su fabricación y genera mayores necesidades de transporte y almacenamiento debido a su peso.
El papel, por su parte, cuenta con sistemas de recogida y reciclaje consolidados en numerosos mercados europeos. El reto consiste en conseguir que sus propiedades sean compatibles con el envasado de productos líquidos.
Con este objetivo, PulPac y PA Consulting pusieron en marcha en 2023 el Bottle Collective, del que Diageo forma parte como miembro fundador. La iniciativa busca desarrollar una alternativa de fibra para reducir el uso de determinados envases de plástico de un solo uso en sectores como alimentación, bebidas, salud y gran consumo.
El proyecto se basa en la tecnología Dry Molded Fiber de PulPac, que emplea pulpa y celulosa de origen renovable para fabricar envases de fibra. El proceso utiliza cantidades muy reducidas de agua frente a los sistemas convencionales de moldeo húmedo y está concebido para producir envases a escala industrial.
La botella incorpora todavía una fina capa interior de plástico. Según sus desarrolladores, esta capa no está unida permanentemente a la fibra, lo que facilita su separación durante el reciclaje. No obstante, la gestión de estos envases depende de los sistemas de recogida y clasificación disponibles en cada territorio, por lo que la infraestructura necesaria todavía no está implantada de forma homogénea.
Anthony Perrotta, experto en sostenibilidad y economía regenerativa de PA Consulting, considera que la colaboración entre diferentes agentes de la cadena resulta necesaria para llevar este tipo de soluciones desde la fase de prototipo hasta la producción industrial.
'Las innovaciones en sostenibilidad que no pueden industrializarse a volúmenes significativos no satisfarán las necesidades de las marcas ni de los reguladores', señala.
El planteamiento del Bottle Collective incorpora desde las primeras etapas la posibilidad de fabricar millones de unidades. Para ello, el proyecto cuenta también con socios tecnológicos vinculados a la fabricación y el llenado de botellas, entre ellos Logoplaste y Krones.
Una botella de fibra para whisky
no de los desarrollos más avanzados del proyecto ha sido una botella de 70 centilitros para Johnnie Walker Black Label, elaborada con un 90% de papel. El envase pesa alrededor de un 60% menos que una botella de vidrio equivalente y, según los datos facilitados por sus desarrolladores, presenta una reducción cercana a la mitad en las emisiones de CO2 equivalente.
Antes de su prueba con consumidores, la botella tuvo que superar diferentes ensayos relacionados tanto con su comportamiento físico como con la conservación del producto. En el caso de las bebidas espirituosas, uno de los aspectos críticos es evitar pérdidas de masa que puedan alterar la graduación alcohólica y afectar al cumplimiento de los requisitos regulatorios.
También se realizaron pruebas sensoriales para comprobar que el contacto con el nuevo envase no modificara las características organolépticas del whisky. La evaluación se desarrolló con criterios equivalentes a los utilizados para nuevos formatos de vidrio.
La prueba en condiciones reales permite, además, analizar aspectos que difícilmente pueden reproducirse en laboratorio, como la resistencia del envase durante su manipulación, transporte y uso. La experiencia con Johnnie Walker pretende aportar información sobre las posibilidades y las limitaciones de las botellas de fibra en aplicaciones comerciales.
El proyecto también ha servido para explorar el potencial de estos materiales en categorías en las que, además de las prestaciones técnicas, el aspecto visual y la percepción del envase tienen un peso importante. La experiencia demuestra que la fibra puede utilizarse en formatos destinados a productos de posicionamiento premium, aunque todavía existen retos relacionados con las prestaciones, la infraestructura de reciclaje y la producción a gran escala.
El desarrollo de botellas de fibra forma parte de una tendencia más amplia hacia la búsqueda de materiales alternativos para los envases. Sin embargo, la sustitución de materiales convencionales requiere que las nuevas soluciones mantengan la protección del producto y no trasladen al consumidor las limitaciones derivadas de su utilización.
El proyecto de PA Consulting, PulPac y Diageo fue reconocido en los London Packaging Week Innovation Awards 2025 dentro de la categoría de innovación en envases sostenibles. El reconocimiento puso de relieve el avance de las tecnologías de fibra moldeada hacia aplicaciones que tradicionalmente habían estado reservadas a otros materiales.



















