El tapón de corcho entra en una nueva era de medición ambiental
Una metodología específica para el tapón de corcho
La nueva norma UNE 56935 —‘Huella de carbono. Reglas de categoría de producto (HCP-RCP) para tapones de corcho’— establece por primera vez en España unas Reglas de Categoría de Producto específicas para calcular y comunicar la huella de carbono de este producto.
La norma ha sido impulsada y elaborada con la participación de la Fundació Institut Català del Suro y del resto de miembros del Subcomité de Corcho UNE CTN 56/SC 5. Según la entidad, se trata de una iniciativa pionera en el contexto europeo que responde a una necesidad del sector: disponer de una metodología común que permita obtener resultados homogéneos, comparables y verificables.
Para la industria vitivinícola, esta normalización aporta un marco común para valorar ambientalmente uno de los elementos vinculados al cierre y conservación de los productos envasados en botella.
Hasta ahora, las empresas que calculaban la huella de carbono de los tapones de corcho recurrían a marcos metodológicos generales y debían establecer determinadas hipótesis y criterios de asignación. Esta situación podía dificultar la comparación de resultados y no siempre permitía reflejar las particularidades del corcho y del alcornocal.
Del alcornocal al final de vida del tapón
La UNE 56935 contempla las diferentes etapas del ciclo de vida del tapón que deben considerarse en el cálculo. El recorrido comienza en la gestión forestal y la extracción del corcho y continúa con su preparación y transformación industrial, la distribución y el final de vida del producto.
Uno de los aspectos diferenciales de la metodología es que incorpora de forma específica la extracción del corcho como etapa forestal y establece las cargas ambientales que deben tenerse en cuenta.
La norma también aborda las características asociadas al origen biogénico del material, el carbono almacenado en el propio tapón y el carbono fijado por los alcornocales. Asimismo, establece criterios para contabilizar y comunicar estos elementos dentro del cálculo de la huella de carbono.
De la medición a la reducción de emisiones
La existencia de una metodología común no solo facilita la comparación entre productos y procesos. También puede ayudar a las empresas a identificar las fases en las que se concentra un mayor impacto climático y, a partir de ahí, plantear medidas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En el caso de la cadena vitivinícola, disponer de información ambiental basada en criterios comunes puede facilitar el trabajo conjunto entre fabricantes de tapones, bodegas y otros agentes relacionados con el envasado y comercialización del vino.
La UNE 56935 proporciona así una base metodológica para medir la huella de carbono, identificar los principales impactos y orientar estrategias de reducción de emisiones en el sector del corcho, en línea con los objetivos europeos de neutralidad climática para 2050.
Más transparencia para la cadena del vino
La normalización del cálculo de la huella de carbono puede contribuir a que las empresas dispongan de información ambiental más rigurosa y comparable sobre los tapones de corcho.
Para los fabricantes, supone contar con unos criterios comunes para calcular y comunicar los resultados. Para las bodegas y otros agentes de la cadena de valor del vino, puede facilitar la interpretación de esta información ambiental y su incorporación a las decisiones relacionadas con los materiales de envasado.
La publicación de la UNE 56935 supone, por tanto, un paso hacia una mayor homogeneidad en la información ambiental asociada a los tapones de corcho y ofrece al sector vitivinícola una referencia común para avanzar en la medición de su impacto climático.



















