La sostenibilidad se integra en los hábitos de compra y consumo de alimentos
La sostenibilidad forma parte cada vez más de los hábitos cotidianos relacionados con la compra y el consumo de alimentos. La planificación de las compras, el aprovechamiento de los alimentos, la reutilización de envases y la separación de residuos están presentes en las rutinas de los hogares, según la VI edición del Barómetro de consumo de Ainia.
El estudio analiza cuestiones como el desperdicio alimentario, el etiquetado y la relación entre los envases y el medioambiente. Los resultados muestran un consumidor que combina criterios de calidad, salud, vida útil de los alimentos y sostenibilidad. Entre quienes muestran mayor preocupación por el desperdicio también aumenta la atención al impacto ambiental de los envases, la separación de residuos y las soluciones que facilitan el aprovechamiento de los alimentos.
La planificación ayuda a reducir el desperdicio
Las prácticas destinadas a prevenir el desperdicio están presentes en buena parte de las rutinas de compra. El 54% de los consumidores afirma fijarse siempre en las fechas de caducidad, el 48% comprueba previamente qué alimentos tiene en casa y el 47% prepara una lista antes de comprar.
También está extendido el reaprovechamiento de alimentos ya preparados: el 45% asegura hacerlo siempre y otro 39% lo hace a menudo. La planificación anticipada presenta, sin embargo, mayor margen de mejora. Un 26% nunca organiza lo que va a comer semanal o quincenalmente y un 40% solo lo hace algunas veces.
Las frutas y verduras concentran buena parte del desperdicio doméstico. Las frutas, con un 50%, y las verduras, con un 48%, son las categorías que más se desechan, seguidas de los fiambres, con un 40%, y el pan, con un 38%. La conservación, la gestión de la vida útil, el ajuste de las cantidades y los formatos de envasado aparecen así como ámbitos en los que existe margen para reducir el desperdicio.
Aceptación de alimentos subóptimos
El 90% de los consumidores estaría dispuesto a consumir alimentos subóptimos, bien directamente o incorporados como ingredientes a otros alimentos y bebidas o a productos elaborados.
La aceptación es mayor cuando estos alimentos se integran en productos conocidos. Los elaborados de fruta y los productos de panadería alcanzan un 69% de aceptación, seguidos de las salsas y condimentos, con un 60%; los lácteos, con un 55%; los zumos y batidos, con un 53%; y los platos preparados, con un 52%.
Estos datos apuntan al potencial de aprovechar materias primas que, pese a no cumplir determinados criterios comerciales, pueden incorporarse a nuevos productos manteniendo las condiciones de seguridad y calidad.
La conservación sigue siendo la principal función del envase
Para el 47% de los consumidores, conservar bien los alimentos es la principal característica que debería reunir un envase. Le siguen un etiquetado claro sobre los ingredientes, mencionado por el 31%; que sea reutilizable, por el 28%; que sea reciclable o esté fabricado con material reciclable, por el 27%; que sea biodegradable, por el 25%; y que no utilice plástico o reduzca al mínimo su cantidad, por el 23%.
Los resultados muestran que las expectativas sobre el packaging abarcan diferentes funciones. La conservación, la información, la reutilización y la reciclabilidad se valoran conjuntamente, al tiempo que la capacidad del envase para prolongar la vida útil del alimento puede contribuir a prevenir pérdidas de producto.
La separación de residuos forma parte de las rutinas domésticas
Algunas de las prácticas relacionadas con la sostenibilidad presentan un elevado grado de implantación. El 91% declara utilizar bolsas propias con frecuencia y el 90% afirma reutilizar bolsas y envases. La separación de la basura para reciclar alcanza el 74%.
En el caso concreto de los envases y residuos alimentarios, el 61% asegura separarlos siempre y el 17% casi siempre. En total, el 78% de los consumidores incorpora habitualmente esta práctica a la gestión de los residuos en el hogar.
El exceso de material pone el foco en el ecodiseño
La cantidad de material utilizado en los envases también condiciona la percepción de los consumidores. El 70% afirma encontrarse con mucha frecuencia con embalajes que considera innecesarios.
Entre los productos mencionados destacan frutas y verduras, carnes, pescados, galletas, platos preparados, bollería, cereales, yogures, leche y bebidas como refrescos o zumos.
Estos datos sitúan el ecodiseño y la optimización de materiales entre los ámbitos de actuación para reducir el consumo de recursos sin comprometer las funciones esenciales del envase, como la protección, la seguridad, la calidad y la conservación del producto.
La información del etiquetado condiciona la compra
El 39% de los consumidores declara leer siempre las etiquetas y el 55% lo hace a veces. Entre quienes las consultan, el 78% considera que la información influye bastante o mucho en su decisión de compra.
La fecha de caducidad o consumo preferente es el elemento más consultado, con un 83%, seguida de los ingredientes, con un 70%, y la información nutricional, con un 55%.
Aunque el 64% considera útil la información de las etiquetas, también se identifican dificultades de lectura e interpretación. El 71% considera que la letra es demasiado pequeña, el 45% encuentra elementos que no entiende y el 43% señala problemas de visibilidad.
En conjunto, el Barómetro de consumo de Ainia refleja una relación cada vez más estrecha entre sostenibilidad, conservación de los alimentos, reciclabilidad, información y prevención del desperdicio. Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de abordar el diseño de los envases desde una perspectiva que combine estas funciones y facilite su uso y gestión por parte del consumidor.



















