Selfridges apuesta por hacer de la circularidad una actividad comercial rentable
La responsable de circularidad de Selfridges, Harri Lockett, defiende que las estrategias de sostenibilidad solo pueden consolidarse dentro de las empresas cuando demuestran resultados comerciales y se integran en la actividad habitual del negocio.
En Selfridges, esta relación entre circularidad y negocio ocupa un lugar central. Según explica Lockett, una de las principales particularidades de su puesto es que la actividad circular está directamente vinculada al funcionamiento comercial de la compañía. Frente a los modelos en los que los departamentos de sostenibilidad deben justificar inversiones principalmente por sus beneficios ambientales o por exigencias regulatorias, en este caso la rentabilidad forma parte del planteamiento desde el inicio.
Esta filosofía también se refleja en algunos de los elementos más visibles de la compañía. Las conocidas bolsas amarillas de Selfridges se fabrican actualmente con fibra recuperada de vasos de café usados recogidos en las propias cafeterías y oficinas de la empresa y transformados mediante un proceso de circuito cerrado junto con James Cropper.
Cinco años de desarrollo
La oferta circular que actualmente gestiona Lockett, conocida como Reselfridges, se ha desarrollado durante los últimos cinco o seis años mediante un proceso de pruebas, evaluación y revisión de las iniciativas puestas en marcha.
Entre sus principales actividades se encuentran la venta de accesorios de segunda mano, especialmente bolsos, relojes y joyas; una red de servicios de reparación en los grandes almacenes de Oxford Street; un programa de recompra de bolsos de lujo y, desde enero, un programa de reciclaje de productos de belleza implantado en todas las tiendas.
Este último proyecto es especialmente significativo porque es la primera iniciativa circular de la compañía que no persigue de forma inmediata un objetivo comercial directo. Los clientes pueden entregar cinco envases vacíos de productos de belleza o fragancias, independientemente de dónde los hayan adquirido, y obtener ventajas dentro del programa de fidelización Selfridges Unlocked.
La estrategia persigue, en este caso, fomentar nuevos hábitos y reforzar la relación con los clientes a largo plazo.
Según Lockett, los productos y servicios circulares generaron alrededor de 17,6 millones de libras en ventas en 2026. Esta evolución es el resultado de un crecimiento progresivo y de la decisión de abandonar aquellas iniciativas que no ofrecían los resultados esperados.
La confianza como ventaja en el mercado de segunda mano
El mercado de productos de lujo de segunda mano se ha desarrollado de forma notable en los últimos años. Sin embargo, la autenticidad se convierte en una cuestión especialmente relevante cuando se trata de productos con precios elevados.
Selfridges considera que la confianza asociada a su marca representa una de sus principales ventajas en este segmento. Los productos que se comercializan a través de la compañía son sometidos a procesos de autenticación y la experiencia de sus equipos en el mercado del lujo permite ofrecer mayores garantías a los compradores.
Esta confianza también permite acercar el mercado de segunda mano a clientes que quizá no se habrían planteado inicialmente adquirir este tipo de productos. La compra de un bolso de lujo usado puede convertirse, por ejemplo, en una alternativa a la adquisición de un producto nuevo a precio completo.
La sostenibilidad no siempre ocupa el primer plano
Uno de los aspectos más destacados de la estrategia de Reselfridges es que la sostenibilidad no se presenta necesariamente como el principal argumento de compra. El espacio dedicado a los productos de segunda mano está integrado en la planta de accesorios de la tienda de Oxford Street, junto a marcas como Burberry, Chanel o Dior.
La propuesta se centra principalmente en la moda y en la experiencia de compra. De esta forma, los productos circulares no se presentan como una alternativa separada ni como una opción que implique algún tipo de renuncia para el consumidor.
La colaboración entre marcas y distribuidores
La estrategia circular también abre nuevas posibilidades de colaboración entre distribuidores y marcas. Durante el último año, Selfridges ha trabajado con diferentes compañías para incorporar sus propias iniciativas circulares al entorno comercial.
Uno de los ejemplos es la colaboración con Burberry y su iniciativa ReBurberry, que permite reparar determinados productos mediante artesanos especializados. En algunas ocasiones, estos profesionales pueden incluso trabajar en la propia tienda, convirtiendo el servicio de reparación en una experiencia para el cliente.
Para Lockett, la diversidad de servicios relacionados con la reparación, la recompra y la segunda mano contribuye a crear un entorno en el que las diferentes iniciativas pueden complementarse.
El reto de los datos y la trazabilidad
A pesar de los avances realizados, uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la circularidad sigue siendo la disponibilidad de datos fiables y comparables.
Selfridges trabaja con cientos de marcas y considera que podría desempeñar un papel relevante facilitando a los consumidores información sobre productos que incorporen porcentajes significativos de material reciclado o que utilicen residuos posconsumo dentro de procesos circulares.
Sin embargo, la falta de criterios homogéneos para el seguimiento de materiales, certificaciones e información dificulta la comunicación de estas características de forma clara y fiable.
La compañía trabaja actualmente en un proyecto denominado Reselfridges Listed, una selección online de productos que cumplen determinados criterios. Entre ellos figura la incorporación de un mínimo del 50% de contenido reciclado o la posesión de certificaciones previamente evaluadas por el equipo de la compañía.
El proyecto pone de manifiesto la complejidad de validar la información necesaria para comunicar las características ambientales de los productos de forma responsable.
La disciplina comercial como condición para avanzar
Lockett lleva ocho meses en su actual puesto y considera que cuestionar los procesos establecidos y analizar si existen otras formas de abordar los proyectos resulta fundamental para encontrar nuevas oportunidades.
En Selfridges, los productos y servicios circulares trabajan junto a los equipos comerciales y están sometidos a objetivos y sistemas de evaluación similares a los del resto de las actividades de la empresa. Las ventas se analizan por tiendas, resultados y evolución respecto a los objetivos anuales.
Para Lockett, esta integración es fundamental. Cuando la actividad circular se mide con los mismos criterios que otras áreas del negocio, deja de ser únicamente una cuestión de valores o reputación y adquiere una mayor relevancia dentro de la toma de decisiones.
Su recomendación para quienes trabajan en este ámbito es mantener los resultados comerciales como referencia, pero asumir también que algunas inversiones necesitan tiempo para consolidarse. En el caso de Selfridges, las distintas actividades circulares comenzaron con cifras reducidas y han crecido progresivamente a lo largo de los años.


















