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Presente y futuro de la certificación de los polímeros plásticos reciclados: garantía de confianza para la economía circular

José Vicente Zaragozà, director técnico de Kiwa IVAC

01/07/2026
La industria europea del plástico se encuentra inmersa en un profundo proceso de transformación impulsado por la convergencia de factores regulatorios, ambientales, tecnológicos y económicos. Durante las últimas décadas, el plástico ha demostrado ser un material indispensable para numerosos sectores industriales gracias a su versatilidad, ligereza, resistencia y capacidad de adaptación a múltiples aplicaciones. Sin embargo, la creciente preocupación por la gestión de los residuos y la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más sostenibles han situado al sector en el centro del debate sobre la economía circular.

A esta realidad se suma un contexto especialmente complejo para la industria europea. La creciente competencia de mercados extracomunitarios, el incremento de los costes energéticos, la presión regulatoria y la ralentización de determinadas inversiones industriales han generado incertidumbre en un sector que continúa siendo estratégico para la economía europea. Paradójicamente, mientras aumentan las exigencias ambientales, también se hace más evidente la necesidad de mantener una industria del plástico sólida, innovadora y capaz de garantizar la autonomía estratégica europea en el suministro de materiales esenciales.

José Vicente Zaragozà es el director técnico de Kiwa IVAC
José Vicente Zaragozà es el director técnico de Kiwa IVAC.

La certificación como respuesta a los nuevos desafíos del sector plástico

En este escenario, la economía circular se presenta como una oportunidad para transformar el modelo productivo tradicional, permitiendo mantener el valor de los materiales durante el mayor tiempo posible y reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes. Sin embargo, para que esta transición resulte creíble y efectiva es imprescindible disponer de mecanismos que permitan verificar de forma objetiva que los materiales reciclados realmente lo son, que los procesos de reciclado cumplen los requisitos establecidos y que las declaraciones realizadas por las empresas se encuentran debidamente respaldadas por evidencias verificables.

Es precisamente aquí donde la certificación adquiere un papel protagonista. Lejos de constituir únicamente una herramienta de diferenciación comercial, se ha convertido en un elemento esencial para garantizar la transparencia, la trazabilidad y la confianza en toda la cadena de valor del plástico.

Un marco normativo cada vez más exigente

La Unión Europea ha desarrollado durante los últimos años uno de los marcos regulatorios más ambiciosos del mundo en materia de economía circular. Las instituciones europeas han asumido que la transformación del modelo productivo requiere objetivos concretos y mecanismos eficaces para impulsar la utilización de materiales reciclados y reducir la generación de residuos.

La aprobación de la Directiva (UE) 2018/851, la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, el Real Decreto 1055/2022 de Envases y Residuos de Envases y el nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) son algunos de los principales hitos regulatorios que están redefiniendo el funcionamiento del sector.

Todas estas disposiciones comparten un objetivo común: reducir el consumo de recursos vírgenes, fomentar el uso de materiales reciclados, incrementar la reciclabilidad de los productos y favorecer la reutilización cuando resulte técnicamente viable. Como consecuencia, las empresas ya no sólo deben adoptar prácticas más sostenibles, sino que también deben ser capaces de demostrar de forma objetiva y verificable que dichas prácticas se están aplicando realmente.

La certificación emerge, así, como la herramienta que permite transformar las declaraciones ambientales en evidencias contrastadas y aceptadas por administraciones, clientes y consumidores.

Kiwa-IVAC: una visión integral de la economía circular del plástico

Dentro de este contexto, Kiwa-IVAC se ha consolidado como una de las entidades de referencia en la certificación del sector plástico, gracias a una oferta de servicios capaz de cubrir prácticamente todas las necesidades derivadas de la transición hacia la economía circular.

La integración de IVAC dentro del grupo internacional Kiwa permitió combinar la amplia experiencia técnica desarrollada en España con la presencia internacional de una de las organizaciones líderes en inspección, certificación y verificación. Esta unión ha dado lugar a uno de los catálogos de certificación más completos para la industria del plástico, ofreciendo soluciones específicas para recicladores, productores de materia prima secundaria, compounders, transformadores, fabricantes de envases y productores de bienes de consumo.

La fortaleza de este modelo radica en su capacidad para abordar todas las etapas de la cadena de valor. Desde la verificación del proceso de reciclado hasta la certificación del contenido reciclado incorporado en un producto final, pasando por la reciclabilidad, la reutilización o la prevención de pérdidas de pellets, Kiwa-IVAC proporciona herramientas que permiten a las empresas adaptarse a las crecientes exigencias regulatorias y de mercado.

“Si durante los últimos años el contenido reciclado ha sido una de las principales preocupaciones regulatorias...

“Si durante los últimos años el contenido reciclado ha sido una de las principales preocupaciones regulatorias, durante la próxima década el protagonismo recaerá en la reciclabilidad de los productos”, augura el director técnico de Kiwa IVAC.

La UNE-EN 15343 como pilar de la certificación del contenido reciclado

Uno de los principales retos que plantea la economía circular es garantizar que el contenido reciclado declarado por una empresa corresponde realmente con la cantidad de material reciclado incorporada al producto.

La norma UNE-EN 15343 se ha convertido en la referencia europea para responder a esta necesidad. Su objetivo es establecer los requisitos necesarios para asegurar la trazabilidad de los materiales reciclados y verificar de manera fiable el contenido reciclado incorporado en los productos plásticos.

La relevancia de esta norma ha aumentado significativamente desde la entrada en vigor del impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables contemplado en la Ley 7/2022. Las empresas que desean acreditar el contenido reciclado presente en sus productos para beneficiarse de las exenciones fiscales previstas deben disponer de certificaciones emitidas por entidades acreditadas que garanticen la veracidad de dicha información.

Para ello, la norma exige sistemas documentados de trazabilidad, registros de compras y consumos, balances de masa y auditorías periódicas que permitan verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos.

KiPlas-C: demostrar el contenido reciclado de los productos

Sobre los principios de la UNE-EN 15343, Kiwa-IVAC ha desarrollado el esquema KiPlas-C, una certificación destinada a fabricantes y transformadores que necesitan demostrar el porcentaje de plástico reciclado incorporado en sus productos.

La certificación permite verificar de forma independiente la trazabilidad de las materias primas, las formulaciones empleadas, los registros de producción y los balances de masa que sustentan las declaraciones realizadas por la organización. De este modo, los fabricantes pueden acreditar con garantías el contenido reciclado de sus envases, piezas técnicas o productos de consumo, aportando confianza tanto a las administraciones como a sus clientes.

La importancia de este tipo de certificaciones seguirá aumentando en los próximos años, especialmente a medida que entren en vigor nuevos objetivos obligatorios de contenido reciclado establecidos por la normativa europea.

KiPlas-T: la garantía para los recicladores

La confianza en las declaraciones de contenido reciclado comienza necesariamente en el origen del material. Por este motivo, Kiwa-IVAC dispone también del esquema KiPlas-T, orientado específicamente a los recicladores.

Esta certificación verifica que los procesos de recepción, clasificación, tratamiento y expedición de materiales reciclados se desarrollan bajo condiciones controladas y con sistemas adecuados de trazabilidad. Gracias a ello, los transformadores y fabricantes que adquieren dichos materiales disponen de una base sólida sobre la que construir sus propias declaraciones de contenido reciclado.

En definitiva, KiPlas-T constituye el primer eslabón de una cadena de confianza que se extiende hasta el producto final.

Pellets de plástico triturados listos para ser reciclados

Pellets de plástico triturados listos para ser reciclados.

RecyClass: una certificación reconocida internacionalmente

La globalización de los mercados exige cada vez más sistemas de certificación que sean reconocidos más allá del ámbito nacional. En este sentido, RecyClass se ha consolidado como uno de los principales referentes europeos para la certificación de contenido reciclado y trazabilidad de materiales plásticos.

Kiwa-IVAC se encuentra autorizada para certificar tanto el esquema RecyClass Recycled Plastic Traceability como RecyClass Recycling Process. El primero permite verificar la trazabilidad y el contenido reciclado incorporado en los productos, mientras que el segundo se centra en la evaluación de los procesos desarrollados por los recicladores.

La creciente implantación de estos esquemas está contribuyendo a armonizar criterios dentro del mercado europeo y a facilitar el reconocimiento mutuo de las certificaciones entre diferentes países.

Operation Clean Sweep: evitando que los pellets lleguen al medio ambiente

La economía circular no consiste únicamente en reciclar más, sino también en evitar que los materiales abandonen la cadena de valor antes de tiempo. Uno de los desafíos más importantes en este ámbito es la pérdida accidental de pellets durante las operaciones de producción, almacenamiento y transporte.

Estas pequeñas partículas plásticas constituyen una de las principales fuentes de contaminación por microplásticos en el medio ambiente. Con el objetivo de prevenir esta problemática se desarrolló el programa internacional Operation Clean Sweep (OCS), cuya finalidad es alcanzar el objetivo de pérdidas cero de pellets.

La certificación OCS evalúa aspectos relacionados con las infraestructuras de contención, la gestión de derrames, la formación del personal, los procedimientos operativos y la mejora continua. Además, su relevancia se verá reforzada por la entrada en aplicación del Reglamento (UE) 2025/2365, que establece requisitos específicos para prevenir las pérdidas de pellets a lo largo de toda la cadena logística.

El futuro pasa por diseñar envases reciclables

Si durante los últimos años el contenido reciclado ha sido una de las principales preocupaciones regulatorias, durante la próxima década el protagonismo recaerá en la reciclabilidad de los productos.

El Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés) establece que, a partir de 2030, los envases deberán alcanzar determinados niveles mínimos de reciclabilidad para poder comercializarse en el mercado europeo. Este cambio supone una transformación profunda de la forma en que se diseñan los envases y obliga a integrar criterios de ecodiseño desde las primeras fases de desarrollo.

Con el objetivo de ayudar a las empresas a adaptarse a este nuevo escenario, Kiwa-IVAC ha colaborado en la validación de CircularCheck, una herramienta de Ecoembes que permite evaluar la reciclabilidad de los envases conforme a criterios técnicos armonizados.

Sobre la base de esta herramienta (conforme a la norma UNE-EN 13430) se ha desarrollado el esquema Kiwa ecoR, una certificación que permite verificar de manera independiente los resultados obtenidos y proporcionar una garantía adicional sobre la reciclabilidad de los envases.

“Las bolsas comerciales reutilizables constituyen uno de los ejemplos más visibles de la transición hacia modelos de consumo más circulares”...

“Las bolsas comerciales reutilizables constituyen uno de los ejemplos más visibles de la transición hacia modelos de consumo más circulares”, apunta el director técnico de Kiwa IVAC.

La reutilización gana protagonismo

Junto a la reciclabilidad, la reutilización constituye otro de los grandes pilares de la estrategia europea de economía circular. Las nuevas políticas comunitarias pretenden reducir la generación de residuos fomentando sistemas en los que los envases puedan utilizarse repetidamente antes de convertirse en residuos.

La norma UNE-EN 13429 establece los criterios necesarios para demostrar que un envase puede considerarse reutilizable. Para ello es necesario acreditar que ha sido diseñado para soportar múltiples ciclos de uso, que existe un sistema de retorno y reacondicionamiento y que sus prestaciones se mantienen durante toda su vida útil.

Las certificaciones basadas en esta norma permitirán a las organizaciones demostrar el cumplimiento de unos requisitos que adquirirán una importancia creciente conforme entren en vigor los objetivos de reutilización establecidos por el PPWR.

La apuesta por la reutilización no implica únicamente prolongar la vida útil de los productos, sino también garantizar que estos incorporan criterios de sostenibilidad desde su propio diseño y fabricación

Sostenibilidad, un principio irrenunciable

La apuesta por la reutilización no implica únicamente prolongar la vida útil de los productos, sino también garantizar que estos incorporan criterios de sostenibilidad desde su propio diseño y fabricación. En este sentido, las bolsas comerciales reutilizables constituyen uno de los ejemplos más visibles de la transición hacia modelos de consumo más circulares.

Con el objetivo de establecer requisitos homogéneos para este tipo de productos, se desarrolló la norma UNE 53930, una referencia técnica que especifica las características que deben cumplir las bolsas comerciales reutilizables de plástico con un espesor igual o superior a 50 micras y con un elevado contenido en material reciclado. La norma resulta aplicable tanto a bolsas destinadas al transporte de productos no alimentarios como a aquellas utilizadas para productos alimentarios envasados o no envasados.

La importancia de esta norma radica en que no se limita únicamente a establecer requisitos relacionados con la reutilización, sino que también define criterios específicos para la determinación y verificación del contenido reciclado, así como para el marcado y la información que debe facilitarse al consumidor.

Uno de los aspectos más relevantes de la norma UNE 53930 es la clasificación de las bolsas en función del porcentaje y origen del material reciclado utilizado en su fabricación. La norma distingue tres categorías diferenciadas. Las bolsas de Tipo I deben incorporar entre un 50 % y un 70 % de plástico reciclado, pudiendo contabilizar tanto material preconsumo como posconsumo. Las bolsas de Tipo II deben contener al menos un 70 % de plástico reciclado, manteniendo igualmente la posibilidad de considerar material reciclado procedente tanto de fuentes preconsumo como posconsumo. Finalmente, las bolsas de Tipo III representan el nivel más exigente, ya que deben incorporar un mínimo del 70 % de plástico reciclado procedente exclusivamente de residuos posconsumo y certificado por una tercera parte independiente.

Más allá del contenido reciclado, la norma UNE 53930 introduce exigencias relacionadas con la calidad y seguridad del producto final. Contempla aspectos vinculados a la resistencia mecánica, la funcionalidad durante su uso, la durabilidad y la protección del consumidor. Asimismo, establece restricciones respecto a la incorporación de determinadas sustancias, garantizando que no se añadan componentes que puedan comprometer las prestaciones ambientales del producto o dificultar su posterior reciclado.

Desde la perspectiva de la economía circular, esta norma constituye un ejemplo especialmente interesante de cómo la certificación puede integrar múltiples objetivos ambientales en un único producto. Por una parte, fomenta la reutilización mediante el diseño de bolsas capaces de soportar múltiples usos. Por otra, impulsa la demanda de materiales reciclados al exigir porcentajes mínimos de incorporación. Finalmente, contribuye a mejorar la transparencia del mercado al proporcionar criterios objetivos y verificables para acreditar dichas características.

La relevancia de este tipo de certificaciones previsiblemente aumentará en los próximos años, impulsada por los objetivos establecidos en el Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), que sitúa tanto la reutilización como el contenido reciclado entre los principales instrumentos para reducir el impacto ambiental de los envases. En consecuencia, normas como la UNE 53930 representan un ejemplo de la evolución que está experimentando el sector, donde ya no basta con fabricar productos reutilizables o incorporar materiales reciclados, sino que resulta imprescindible poder demostrarlo mediante sistemas de certificación fiables y reconocidos.

"La Unión Europea ha desarrollado durante los últimos años uno de los marcos regulatorios más ambiciosos del mundo en materia de economía...

"La Unión Europea ha desarrollado durante los últimos años uno de los marcos regulatorios más ambiciosos del mundo en materia de economía circular", señala José Vicente Zaragozà.

Procesos como la pirólisis, la gasificación, la hidrólisis o la despolimerización permiten transformar residuos complejos en nuevas materias primas con prestaciones equivalentes a las obtenidas a partir de recursos fósiles

El reciclado químico: la próxima revolución del sector

A pesar de los importantes avances logrados por el reciclado mecánico, una parte significativa de los residuos plásticos continúa presentando dificultades técnicas para su valorización. Los materiales multicapa, las mezclas complejas de polímeros o los residuos altamente contaminados representan un desafío para los sistemas tradicionales de reciclado.

En respuesta a esta situación, el reciclado químico está emergiendo como una de las tecnologías más prometedoras para ampliar la circularidad de los materiales plásticos. Procesos como la pirólisis, la gasificación, la hidrólisis o la despolimerización permiten transformar residuos complejos en nuevas materias primas con prestaciones equivalentes a las obtenidas a partir de recursos fósiles.

Esta capacidad abre la puerta a recuperar materiales que hasta ahora quedaban fuera de los circuitos de reciclado convencionales, incrementando significativamente el potencial de circularidad del sector.

El desarrollo del reciclado químico plantea nuevos desafíos en materia de trazabilidad. A diferencia de lo que ocurre en el reciclado mecánico, durante los procesos químicos desaparece la relación física directa entre el residuo de entrada y el producto obtenido

Kiwa-IVAC cuenta con catálogos de certificación “para la industria del plástico, ofreciendo soluciones específicas para recicladores...

Kiwa-IVAC cuenta con catálogos de certificación “para la industria del plástico, ofreciendo soluciones específicas para recicladores, productores de materia prima secundaria, 'compounders', transformadores, fabricantes de envases y productores de bienes de consumo”.

La necesidad de certificar el reciclado químico

Sin embargo, el desarrollo del reciclado químico plantea nuevos desafíos en materia de trazabilidad. A diferencia de lo que ocurre en el reciclado mecánico, durante los procesos químicos desaparece la relación física directa entre el residuo de entrada y el producto obtenido.

Por este motivo adquieren una importancia fundamental los modelos de cadena de custodia contemplados en la norma ISO 22095, que permiten utilizar metodologías como el balance de masas para asignar contenido reciclado a los productos finales.

Consciente de esta necesidad, Kiwa-IVAC está desarrollando KiPlas Q, un nuevo esquema de certificación destinado específicamente al reciclado químico. Basado en los principios de ISO 22095 y de UNE-EN 15343, este esquema permitirá verificar la trazabilidad documental, los balances de masa, la procedencia de los materiales y las declaraciones de sostenibilidad asociadas a estos procesos.

Su desarrollo supone un paso fundamental para dotar al reciclado químico del mismo nivel de confianza y credibilidad que actualmente existe para el reciclado mecánico.

Una herramienta imprescindible para la economía circular

La transición hacia una economía circular real exige mucho más que buenas intenciones. Requiere sistemas capaces de generar confianza, aportar transparencia y garantizar que los objetivos ambientales se traducen en resultados verificables.

La certificación se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para alcanzar este propósito. Gracias a ella, las empresas pueden demostrar el cumplimiento de los requisitos regulatorios, reforzar su posicionamiento en el mercado y generar confianza entre clientes, administraciones y consumidores.

En este escenario, Kiwa-IVAC se sitúa como uno de los actores más relevantes en la certificación de la economía circular del plástico, ofreciendo soluciones que abarcan desde el reciclado mecánico tradicional hasta las futuras aplicaciones del reciclado químico. Todo ello contribuye a construir un modelo industrial más sostenible, transparente y preparado para afrontar los desafíos ambientales y económicos de las próximas décadas.

La transición hacia una economía circular real exige mucho más que buenas intenciones. Requiere sistemas capaces de generar confianza, aportar transparencia y garantizar que los objetivos ambientales se traducen en resultados verificables

La certificación se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para alcanzar este propósito. Gracias a ella, las empresas pueden demostrar el cumplimiento de los requisitos regulatorios, reforzar su posicionamiento en el mercado y generar confianza entre clientes, administraciones y consumidores

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