"Al elegir un envase priorizamos la conservación del producto, la sostenibilidad y la experiencia de uso para el consumidor"
Entrevista a Melchor Martínez, director de I+D+i de Acesur
Sus productos están en más de 120 países. ¿En cuántos disponen de plantas propias?
Además, contamos con almazaras propias en enclaves como La Roda de Andalucía, Jabalquinto, Montoro y Mora de Toledo, en las que producimos nuestro propio aceite de oliva, lo que refuerza nuestro control sobre el origen y la calidad del aceite desde el inicio del proceso.
¿Qué posicionamiento tienen a nivel nacional e internacional?
A nivel internacional, estamos presentes en más de 120 países con nuestra marca La Española, liderando en una veintena de ellos. Este alcance global demuestra nuestra capacidad de adaptación a mercados muy diversos. Competimos no solo en volumen, sino también en valor, apostando por la calidad, la innovación y el desarrollo de productos que respondan a las tendencias globales de consumo en cada mercado.
¿Coosur y La Española son sus marcas líderes? ¿Cuáles son sus referencias más vendidas?
En el caso de La Española, mantiene una posición muy relevante en el mercado español en la categoría de aceite de oliva suave, donde cuenta con una gran penetración. Además, se ha consolidado como una marca de referencia en formatos innovadores como el spray, donde ha multiplicado por cuatro sus ventas en los últimos años, adaptándose a nuevos hábitos de consumo y a las necesidades de los hogares actuales.
En cuanto a las referencias más vendidas, destacan los aceites de oliva virgen extra en formatos familiares, que siguen siendo el núcleo del consumo. Paralelamente, observamos un crecimiento sostenido en gamas de mayor valor añadido, como los aceites en spray o los aceites aromatizados, que conectan con un consumidor cada vez más interesado en la experiencia gastronómica.
¿Qué medidas están implementando para conseguir una producción más sostenible?
La sostenibilidad es un eje estratégico para Acesur y se aborda de forma transversal en toda la cadena de valor.
En el ámbito energético, estamos avanzando de forma decidida hacia la descarbonización de nuestras plantas de envasado. En nuestro centro de Vilches, uno de nuestros principales puntos industriales, este 2026 ejecutaremos la instalación de nuestra planta agrivoltaica, un proyecto que nos permite combinar la producción de energía renovable con el cultivo del olivar en la misma parcela. Y también ejecutaremos a final de año, un proyecto de ThermalBox, que nos permitirá electrificar mediante renovables la generación de vapor de baja y media presión que necesitamos para otros procesos, lo que nos permitirá reducir casi por completo el uso de combustibles fósiles. Estas iniciativas se suman a infraestructuras ya en funcionamiento, como nuestras calderas de biomasa en Vilches y Tarancón para la producción de vapor, así como a nuestras instalaciones fotovoltaicas de generación eléctrica en Vilches y Dos Hermanas.
En paralelo trabajamos en la optimización de recursos hídricos, empleamos tecnologías que nos permiten mejorar la eficiencia en el uso del agua desde nuestros olivares. Contamos con sensores de humedad en el suelo que facilitan un riego más preciso y adaptado a las necesidades reales del cultivo en nuestros campos. Además, en nuestras almazaras fomentamos la reutilización del agua en diferentes fases del proceso: se emplea inicialmente para la limpieza de la aceituna y posteriormente se destina al riego de los campos, cerrando así el ciclo y reduciendo el consumo.
¿También aplican criterios sostenibles en envases?
Precisamente, la valorización de subproductos es uno de los pilares de nuestro modelo de negocio. Acesur dispone de plantas, en las que genera biomasa, de tratamiento de subproductos oleícolas, como hueso y orujillo. Este último se utiliza como biomasa para generar energía en nuestras plantas de envasado, convirtiéndose en un combustible renovable que reduce nuestra dependencia de fuentes fósiles. Este enfoque nos permite avanzar hacia un modelo de economía circular, en el que prácticamente todos los elementos del proceso productivo tienen una segunda vida.
En conjunto, todas estas iniciativas reflejan nuestra apuesta por una producción más sostenible, basada en la innovación, la eficiencia y el respeto por el entorno, sin renunciar en ningún momento a la calidad del producto.
¿De qué modo contribuyen a la economía circular?
En sus dos factorías orujeras, tanto en Puente del Obispo como Jabalquinto, la compañía procesa el principal subproducto generado en nuestras almazaras: el Alpeorujo que se compone de la piel, pulpa, agua de vegetación, hueso y una pequeña parte de aceite de oliva debido a que no se produce una extracción perfecta del aceite de oliva por medios físicos, este subproducto se transforma en aceite de orujo, y dos corrientes de biomasa: hueso de aceituna y orujillo (piel + pulpa) que se utilizan para producir energía renovable.
Por otro lado, en la almazara se generan otros subproductos vegetales como hojas de olivo y pequeñas ramas que encuentran aplicaciones también como biomasa, alimentación animal, la industria cosmética, e incluso usos funcionales.
Este modelo nos permite no solo maximizar el aprovechamiento de los recursos, sino también reducir de forma significativa los residuos y avanzar hacia un sistema productivo más eficiente, donde el olivar funciona como un ecosistema prácticamente circular.
Son pioneros en el lanzamiento de nuevas propuestas, como el Bag-in-Box de Coosur. ¿Por qué han decidido apostar por este formato?
Se trata de un formato que facilita un uso más intuitivo, limpio y preciso, permitiendo dosificar mejor el aceite y evitando derrames o sobreconsumo. Además, su diseño ligero y funcional mejora el manejo y el almacenamiento en cocina, algo especialmente valorado en entornos domésticos actuales.
La caja exterior es 100% reciclable y la bolsa interior emplea menos plástico que una garrafa convencional. Asimismo, su diseño cúbico, ligero y apilable optimiza el transporte y el almacenamiento, contribuyendo así a una menor huella de carbono en toda la cadena logística.
También presentaron recientemente el AOVE Coosur Gran Selección 750 ml en una botella octogonal de vidrio. ¿Es el vidrio quizás un material más vinculado a una imagen de alta calidad?
Además, esta botella se lanza en vidrio reciclado en un 71%, lo que refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad sin renunciar a la excelencia. Desde el punto de vista técnico, ofrece una óptima barrera frente al oxígeno y la luz, dos factores clave para preservar intactas las propiedades del aceite de oliva virgen extra.
En 2012, Acesur creó un departamento de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) en Vilches, Jaén. ¿Por qué lo crearon y cuáles son sus objetivos?
Todo este trabajo de innovación llevado a cabo históricamente se decidió organizar, canalizar y potenciar mediante la creación de un departamento de I+D+i hace ya casi 3 lustros, con la voluntad de Acesur de liderar la transformación del sector oleícola desde el conocimiento y la innovación.
Nuestro objetivo es investigar y desarrollar soluciones que aporten valor en toda la cadena: desde el producto hasta el packaging, pasando por los procesos productivos. Para ello, tenemos un magnífico equipo de personal cualificado y de perfil interdisciplinar: ingenieros, biólogos, y licenciados en tecnología de alimentos que trabajan en una amplia cartera de proyectos I+D y desarrollo de nuevo producto, en colaboración con las más prestigiosas universidades, centros tecnológicos y otros partners estratégicos, tanto públicos como privados, que nos permiten acelerar nuestro crecimiento, ganar músculo científico-técnico, y avanzar en sostenibilidad y eficiencia.
Uno de sus proyectos Olive-Pack, para desarrollar nuevos envases sostenibles para el aceite de oliva. ¿Puede hablarnos de este proyecto?
Por un lado, estamos investigando el desarrollo de un nuevo bioplástico biodegradable y compostable destinado a la fabricación de botellas para el envasado de aceite de oliva virgen extra. Este material, actualmente en fase de estudio, incorpora microfibras de celulosa (MFC) como material de carga y barrera, extraídas a su vez de subproductos del olivar (hueso de aceituna), con el objetivo de avanzar hacia envases biodegradables y circulares a la vez que dotamos de valor a nuestros subproductos.
Por último, bajo el paraguas Olive-Pack se incluye también el proyecto Single-Pack que está ultimando el desarrollo, por primera vez a nivel mundial, de una monodosis 100% de papel, totalmente biodegradable – compostable para el envasado de nuestros aceites de oliva y salsas.


















