AINIA reúne a la industria para integrar inteligencia artificial y robótica en la estrategia empresarial
El próximo 11 de marzo, AINIA celebrará en sus instalaciones de Paterna (Valencia) la jornada presencial 'Futuro Híbrido: Inteligencia Artificial, Robótica y Personas', un encuentro dirigido a profesionales industriales y expertos tecnológicos. La sesión analizará cómo convertir la inteligencia artificial, la robótica avanzada y la gestión del dato en decisiones estratégicas con impacto real en negocio, especialmente en sectores como alimentación, envase, farmacia, cosmética y químico, ámbitos en los que el centro tecnológico desarrolla actividad.
De la promesa tecnológica a la decisión estratégica
La inteligencia artificial ha dejado de percibirse como una expectativa futura para integrarse en procesos productivos reales, mientras la robótica colaborativa avanza en planta con aplicaciones cada vez más sofisticadas. La cuestión para la industria ya no reside en determinar si estas tecnologías alterarán el modelo operativo, sino en definir desde qué posición se aborda esa transformación: anticipándose mediante una hoja de ruta estructurada o reaccionando ante dinámicas externas.
Bajo esa premisa, AINIA impulsa una jornada que propone trasladar el debate desde el plano experimental al estratégico. El encuentro plantea cómo articular inteligencia artificial, robótica cognitiva y talento humano en un sistema coordinado capaz de modificar procesos, redefinir responsabilidades y ajustar modelos de negocio en entornos industriales complejos.
Durante el webinar previo a la jornada, el jefe de Estrategia Digital y Alianzas de AINIA, David Martínez, formuló la pregunta que vertebra el programa: “la cuestión ya no es si estas tecnologías van a impactar en nuestras empresas, sino si estamos liderando este cambio tecnológico o simplemente estamos reaccionando”.
Pilotos tecnológicos y gobernanza del dato
En los últimos meses, numerosas compañías industriales han activado pilotos, pruebas de concepto e iniciativas puntuales vinculadas a inteligencia artificial generativa, analítica avanzada o automatización inteligente. Sin embargo, la propuesta de la jornada sostiene que el diferencial competitivo no surge de experimentar sin dirección, sino de integrar esas iniciativas en una estrategia empresarial con criterios de impacto definidos y con una gobernanza sólida del dato.
La velocidad de la disrupción digital, alimentada por agentes inteligentes, visión artificial o robótica cognitiva, supera en muchos casos la capacidad interna de decisión. Esa brecha temporal puede traducirse en inversiones dispersas, dificultades para escalar proyectos o ausencia de métricas que permitan evaluar resultados en términos de productividad, calidad o reducción de riesgos regulatorios o de mercado.
El programa sitúa la inteligencia artificial como un elemento estructural que exige políticas de datos claras, procesos definidos y responsabilidades asignadas. Sin ese armazón organizativo, la tecnología tiende a acelerar ineficiencias existentes en lugar de generar mejoras sostenibles.
Arquitecturas híbridas con supervisión humana
Otro de los ejes del debate gira en torno a la necesidad de evitar expectativas sobredimensionadas sobre los sistemas híbridos. Según se expuso en el webinar previo, estas arquitecturas no constituyen entornos autónomos autosuficientes, sino sistemas que requieren supervisión continua, criterios de medición y colaboración entre perfiles técnicos y operativos.
Eduardo Sánchez, responsable de Arquitectura e IA en Sopra Steria, defendió que estos sistemas deben operar “siempre con un enfoque de supervisión humana y colaborativo”. En esa formulación, la sesión coloca la colaboración como condición de diseño: la inteligencia artificial amplía capacidades, pero requiere control experto y responsabilidades claras para traducir resultados en decisiones operativas.
El planteamiento conecta con la idea de “futuro híbrido” que propone AINIA: no se trata de tecnologías que funcionen al margen de la organización, sino de arquitecturas que combinan inteligencia artificial, robótica y personas en un esquema coordinado, donde la supervisión humana sostiene tanto el aprendizaje de los sistemas como su uso cotidiano.
El próximo 11 de marzo profesionales de la industria y expertos tecnológicos se reunirán en AINIA para abordar cómo convertir la inteligencia artificial y la robótica en una decisión estratégica con impacto real en negocio.
Impacto organizativo y redefinición de funciones
La integración de inteligencia artificial y robótica avanzada incide también en la estructura interna de las compañías. La automatización de tareas administrativas y el análisis masivo de datos transforman la forma en que se genera y se interpreta la información, otorgando mayor protagonismo a perfiles técnicos e ingenieriles capaces de traducir resultados analíticos en decisiones operativas.
El documento de la convocatoria apunta a una tensión específica: determinados niveles intermedios, tradicionalmente centrados en reporting manual, ven presionado su espacio funcional al cambiar la relación entre datos, tiempo de respuesta y capacidad de decisión. A la vez, profesionales con talento apoyados por inteligencia artificial pueden multiplicar productividad y criterio operativo, con efectos directos en el ritmo de ejecución de equipos completos.
El modelo híbrido, tal como se plantea en la jornada, no implica sustituir personas por máquinas, sino diseñar un sistema en el que cada parte —inteligencia artificial, robótica y talento humano— asuma tareas acordes a su capacidad, de modo que el conjunto impacte sobre procesos, roles y modelos de negocio.
Medición del impacto y gestión del cambio
La experiencia compartida por los expertos participantes converge en tres palancas: comenzar por casos con impacto visible, definir indicadores desde el inicio y gestionar el cambio cultural de manera activa. En ese marco, Fernando García, director comercial para España y Portugal de Dassault Systèmes, advirtió que numerosas iniciativas fallan por no fijar el criterio de éxito: “la gente olvida siempre una cosa y es ya no el para qué, sino cómo voy a medir”.
La ausencia de métricas nítidas dificulta justificar inversiones ante comités de dirección y limita la posibilidad de escalar pilotos a nivel corporativo. Por ello, la jornada vincula la tecnología con objetivos concretos: reducción de tiempos de lanzamiento, mejora de calidad, optimización de procesos, anticipación de riesgos y aumento de productividad, líneas que actúan como marco para seleccionar casos de uso y priorizar recursos.
Junto a la dimensión cuantitativa, el programa incorpora la gestión del cambio como requisito operativo. La adopción de inteligencia artificial y robótica exige alinear cultura interna, procesos y responsabilidades, para que la implantación no quede en una suma de iniciativas aisladas, sino en una transformación gobernada.
Un programa orientado a aplicaciones reales
La sesión del 11 de marzo se estructurará en ponencias y mesas redondas especializadas que llevarán estas reflexiones al plano operativo. La apertura correrá a cargo de la intervención 'Viaje al futuro de la I+D+i', concebida como marco para el resto del recorrido.
Entre los bloques previstos figura 'Inteligencia que colabora: agentes IA', patrocinado por Sopra Steria; una sesión sobre robótica cognitiva titulada 'Robots que entienden, sienten y cooperan'; y contenidos dedicados a realidad aumentada, visión artificial y deep learning como nuevas formas de interpretar el entorno industrial.
El programa incorpora, además, un bloque de aplicaciones y casos reales patrocinado por Dassault Systèmes, junto con demostraciones tecnológicas y un espacio de networking con patrocinadores y asistentes. La jornada se presenta como un puente entre reflexión estratégica y aterrizaje práctico para responsables de I+D+i, operaciones y transformación digital.
La inscripción permanece abierta y el aforo es limitado, de acuerdo con la convocatoria, en una cita que coloca a agentes IA, robótica cognitiva, visión artificial y espacios de datos en el centro del debate sobre cómo articular sistemas híbridos donde tecnología y personas operen de forma coordinada.















