Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
Fabricar robots más naturales podría ser la solución a las preocupaciones industriales

Cómo nos puede enseñar el zoomorfismo a fabricar robots mejores

Jonathan Wilkins, director de marketing del proveedor de equipos obsoletos EU Automation

26/04/2018
El zoomorfismo es un término literario empleado para describir la atribución de características animales a objetos inanimados. Pero, ¿alguna vez se ha planteado el potencial que tiene para cambiar la forma en que los humanos innovan en el campo de la robótica? Veamos de qué forma nos puede enseñar el zoomorfismo a fabricar mejores robots industriales.

Todo Reino Unido quedó impactado cuando el revolucionario documental de la BBC, Spy in the Wild, mostró la aflicción de un grupo de primates langures de la India por la supuesta muerte de una cría robot mono que habían aceptado dentro de su grupo. El robot mono estaba grabando los entresijos del grupo cuando cayó desde lo alto y dejó de funcionar. Al verlo yacer inerte, un silencio se apoderó del grupo y, uno por uno, los monos comenzaron a abrazarse y a consolarse entre sí, manifestando su dolor.

Esta conmovedora historia ha ayudado a los científicos a adquirir conocimientos sobre el comportamiento grupal de una forma nueva y original, y demuestra también que los ingenieros son capaces de crear robots tan naturales en sus movimientos y gestos que un grupo de animales relativamente inteligentes no podría distinguir de su propia especie.

Aunque las personas aún tenemos que superar ese valle inquietante respecto a los androides humanos, hay mucho que aprender de los avances en los robots que exhiben características humanas. Tres ámbitos que resultan especialmente interesantes son las pinzas, las extremidades y el software de inteligencia artificial.

foto

"Comprender los inmensos volúmenes de datos en fracciones de segundo será lo que continúe mejorando factores como el control de la calidad".

Las pinzas

Uno de los principales obstáculos para la adopción de robots industriales en líneas de selección y empaquetado ha sido el uso de pinzas apropiadas que puedan coger objetos de diferentes tamaños, forma y peso con rapidez y precisión, y sin dañar o deformar el producto.

Esto cobra especial importancia en el sector alimentario y de bebidas, como ocurre en los centros de logística de supermercados, donde se usan pinzas blandas con forma de manos que tienen dedos cubiertos con ventosas diminutas para seleccionar y embalar productos alimentarios, como por ejemplo lechugas, sin dañar los artículos. Estas pinzas son además lo suficientemente resistentes como para manipular de forma constante botellas de vidrio y latas de sopa metálicas más pesadas.

Las extremidades

A pesar de existir una tendencia a crear robots de apariencia similar a la nuestra, ¿por qué se diseñan robots con limitaciones humanas? Modelar los movimientos de las extremidades de los robots con una apariencia similar a la de los artrópodos, insectos y mamíferos cuadrúpedos, como pueden ser los perros y los guepardos, ofrece a los ingenieros la capacidad de crear robots que puedan atravesar terrenos abruptos de forma rápida y eficiente, y que se recuperen más fácilmente de caídas y reveses.

Aunque es algo que resulta especialmente útil para aplicaciones militares, también confiere la posibilidad de tener un uso industrial en fábricas y plantas de producción donde unos robots de ese tipo podrían servir para un abanico más diverso de aplicaciones, eliminando la necesidad de emplear aquellos que solo tienen un uso exclusivo, como ocurre con los vehículos de guiado automático (AGV), las grúas y las carretillas elevadoras.

El software y la inteligencia artificial

Crear hardware capaz de imitar los movimientos animales es una cosa, pero diseñar el software y los algoritmos que puedan emular los sutiles matices de la interacción humana y animal es otra.

La publicación Redshift de Autodesk recogió las opiniones de Michael Mendelson, un diseñador curricular del Deep Learning Institute de NVIDIA, en las que explicaba que “sin algoritmos flexibles, los ordenadores solo pueden hacer lo que se les indique. Muchas tareas, especialmente aquellas que implican percepción, pueden traducirse en instrucciones basadas en normas. En un contexto de fabricación, algunas de las aplicaciones con un interés más inmediato requerirán percepción”.

Aunque ya existen sensores ópticos de visión artificial, comprender los inmensos volúmenes de datos en fracciones de segundo será lo que continúe mejorando factores como el control de la calidad. Imagínese un robot capaz de observar defectos microscópicos en una placa de circuito integrado o un robot colaborativo (cobot) que pueda evitar un accidente cuando trabaje junto a un humano, recogiendo un objeto que caiga o apartándose para evitar una colisión sin tener que detener toda la fábrica.

Ya hay empresas que son precursoras en el campo de la investigación y el desarrollo basado en el zoomorfismo. Algunas, como el gigante alemán de la automatización Festo o la experta estadounidense en robótica Boston Dynamics, ya están traspasando los límites de lo que los robots pueden hacer y han desarrollado ejemplos de ellos en forma de aves, criaturas marinas y mamíferos.

Si los ingenieros saben extraer las lecciones oportunas e incorporar lo que ofrece el mundo natural, podrán ir más allá de lo corriente y crear robots que provoquen una respuesta emocional auténtica.

Comentarios al artículo/noticia

Nuevo comentario

Atención

Los comentarios son la opinión de los usuarios y no la del portal. No se admiten comentarios insultantes, racistas o contrarios a las leyes vigentes. No se publicarán comentarios que no tengan relación con la noticia/artículo, o que no cumplan con el Aviso legal y la Política de Protección de Datos.