Europa busca convertir su potencia científica en liderazgo industrial en semiconductores
La industria de los semiconductores se ha consolidado como uno de los activos estratégicos más relevantes para las economías avanzadas. La creciente rivalidad tecnológica entre grandes potencias, la concentración de la fabricación avanzada en Asia y el auge de la Inteligencia Artificial están impulsando a Europa a reforzar su soberanía tecnológica y su capacidad industrial en un mercado clave para sectores como la automoción, la energía, las telecomunicaciones o la defensa.
En este contexto, la Fundación Innovación Bankinter ha presentado el informe ‘Semiconductores: capacidades críticas para la competitividad europea. Prioridades para convertir ciencia, mercado y talento en competitividad industrial’, elaborado en el marco de su think tank Future Trends Forum. El documento identifica las principales fortalezas europeas y plantea las prioridades estratégicas necesarias para transformar el potencial científico y tecnológico del continente en liderazgo industrial.
Según el informe, Europa cuenta con ventajas competitivas relevantes en ámbitos como los equipos de fabricación, la electrónica de potencia, la fotónica integrada o la investigación científica. Sin embargo, el principal reto reside en convertir estos activos en apuestas industriales sostenidas y con capacidad de escala.
La industria de los semiconductores requiere horizontes de planificación de entre 10 y 20 años, lo que hace imprescindible garantizar estabilidad institucional y continuidad estratégica.
Prioridades para reforzar la competitividad europea
El estudio destaca que la industria global de semiconductores se articula actualmente en torno a tres grandes ejes: liderazgo tecnológico, resiliencia y especialización. Ante este escenario, Europa necesita combinar su presencia en segmentos de vanguardia con el fortalecimiento de aquellas áreas donde ya dispone de ventajas diferenciales y capacidad de aportar valor añadido.
Entre las prioridades identificadas por los expertos figuran transformar la demanda en una palanca de crecimiento industrial, concentrar esfuerzos en ámbitos donde Europa pueda liderar, impulsar clústeres con masa crítica, acelerar la transición desde la investigación hasta la producción y considerar el talento como una infraestructura estratégica para el sector.
El informe también subraya que la industria de los semiconductores requiere horizontes de planificación de entre 10 y 20 años, lo que hace imprescindible garantizar estabilidad institucional y continuidad estratégica. Además, alerta sobre la fragmentación de capacidades dentro de Europa y la necesidad de reducir la dispersión de recursos para competir frente a los grandes polos industriales asiáticos y estadounidenses.
Otro de los desafíos identificados es la dificultad para trasladar la investigación de frontera hacia la validación industrial y la producción a gran escala, debido a la falta de infraestructuras y financiación para madurar tecnologías. Asimismo, el documento señala que Europa genera talento altamente cualificado, aunque todavía debe reforzar la conexión entre universidades, centros tecnológicos e industria para transformar ese conocimiento en capacidad productiva.
En el caso de España, el informe considera que el país aspira a consolidar una posición relevante dentro de la industria europea de semiconductores, aunque para ello será necesario reforzar polos industriales, concentrar capacidades y mantener una estrategia sostenida a largo plazo.









