Sector automoción: la electrónica acelera la transición hacia el vehículo eléctrico
Periodista especializada en tecnología y electrónica · Interempresas Media
11/05/2026
El vehículo eléctrico multiplica el contenido electrónico por automóvil.
La industria de automoción atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia. La electrificación del vehículo, el avance de la electrónica de potencia, la digitalización del automóvil y el crecimiento de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción están redefiniendo tanto el diseño del vehículo como toda la cadena de suministro industrial.
La electrónica se ha convertido en uno de los principales elementos diferenciales del automóvil moderno. Semiconductores, sensores, sistemas de potencia, software embebido y plataformas de conectividad representan ya una parte creciente del valor total del vehículo, especialmente en los nuevos modelos eléctricos y definidos por software.
En la actualidad, el contenido electrónico de un vehículo premium puede superar los 3000 euros por unidad, prácticamente el doble que en un automóvil de combustión equivalente. Además, el número de chips y sistemas electrónicos por vehículo continúa creciendo a medida que aumentan las funciones digitales, la automatización y la conectividad.
No hay duda de que la transición hacia el vehículo eléctrico está impulsando una profunda evolución tecnológica en áreas como los inversores de tracción, los cargadores de abordo, los sistemas de gestión de baterías o la infraestructura de recarga rápida. De forma paralela, fabricantes de componentes, proveedores Tier1, empresas EMS y compañías especializadas en test y validación deben adaptarse a nuevas exigencias de eficiencia energética, seguridad funcional, fiabilidad y sostenibilidad.
Electrificación: más electrónica, más complejidad
La arquitectura electrónica del vehículo eléctrico es considerablemente más compleja que la de los vehículos de combustión tradicionales. La necesidad de gestionar altas tensiones, optimizar la eficiencia energética y reducir pérdidas ha convertido a la electrónica de potencia en uno de los pilares tecnológicos del sector.
En este sentido, los fabricantes ya están trabajando en plataformas de 800V frente a las arquitecturas convencionales de 400V, lo que permite reducir tiempos de carga, mejorar la eficiencia y disminuir el peso del cableado. Esta evolución incrementa la demanda de nuevos componentes de potencia, sistemas de refrigeración más avanzados y soluciones de integración electrónica de alta densidad.
Además, el vehículo eléctrico multiplica el contenido electrónico por automóvil. Sistemas como el Battery Management System (BMS), los convertidores DC/DC, los cargadores onboard o los inversores requieren una elevada capacidad de procesamiento, control y monitorización en tiempo real.
La electrificación del automóvil está impulsando una profunda transformación de la industria electrónica, desde los semiconductores de potencia y las arquitecturas centralizadas hasta las baterías, la carga inteligente y el vehículo definido por software.
El auge de los semiconductores SiC y GaN
Uno de los cambios tecnológicos más relevantes del sector es la rápida adopción de materiales de banda prohibida ancha (semiconductores que permiten operar a voltajes, temperaturas y frecuencias de conmutación más altos que el silicio tradicional), especialmente carburo de silicio (SiC) y nitruro de galio (GaN), en aplicaciones de electrónica de potencia.
El SiC se ha consolidado como una tecnología clave en inversores de tracción y sistemas de carga rápida gracias a su capacidad para operar a mayores temperaturas, tensiones y frecuencias, mejorando significativamente la eficiencia energética del vehículo.
Por su parte, el GaN gana protagonismo en aplicaciones donde la miniaturización y la alta frecuencia son factores críticos, especialmente en cargadores compactos y sistemas de conversión energética.
Compañías como Infineon Technologies, STMicroelectronics, onsemi, ROHM Semiconductor o Wolfspeed están impulsando el desarrollo de dispositivos basados en carburo de silicio y nitruro de galio para aplicaciones de automoción, especialmente en inversores de tracción, cargadores onboard y sistemas de carga rápida.
La industria vive además una auténtica carrera por ampliar la capacidad de producción de SiC, con nuevas fábricas, obleas de 200mm y estrategias de integración vertical destinadas a asegurar el suministro de semiconductores de potencia para automoción.
Esta transición tecnológica está impulsando nuevas inversiones en capacidad productiva, encapsulados avanzados y procesos de fabricación especializados, al tiempo que obliga a toda la cadena de suministro a adaptarse a requisitos más exigentes de calidad y fiabilidad.
Hacia el ‘data center sobre ruedas’
La evolución del vehículo eléctrico y conectado está transformando también las arquitecturas electrónicas tradicionales del automóvil.
El sector avanza desde modelos distribuidos con decenas de ECUs independientes hacia arquitecturas zonales y controladores de dominio capaces de centralizar múltiples funciones electrónicas y de software. Esta transición permite reducir hasta un 30% o 40% el peso del cableado, simplificar la arquitectura del vehículo y aumentar la capacidad de procesamiento centralizado.
En este nuevo modelo ganan protagonismo plataformas de alto rendimiento desarrolladas por compañías como NVIDIA, Qualcomm o Mobileye, junto con proveedores Tier1 como Bosch y Continental.
La creciente potencia de cálculo y la integración de inteligencia artificial embarcada están convirtiendo al automóvil en una plataforma informática de alta complejidad, con importantes desafíos térmicos, energéticos y de ciberseguridad.
La expansión del vehículo eléctrico depende también del despliegue de infraestructuras de recarga capaces de soportar mayores potencias y tiempos de carga reducidos.
Sensores y software: el vehículo como plataforma inteligente
Por otra parte, la evolución del automóvil hacia plataformas conectadas y definidas por software está incrementando de forma acelerada la presencia de sensores y sistemas electrónicos avanzados.
Radar, LiDAR, cámaras, sensores MEMS y sistemas de visión artificial son ya componentes esenciales para funciones ADAS y conducción automatizada. A ello se suman sensores de corriente, temperatura y voltaje destinados a optimizar el funcionamiento de baterías y sistemas de potencia.
En este punto, fabricantes como Bosch, Continental o Valeo continúan ampliando su cartera de sensores radar, cámaras y plataformas ADAS, mientras compañías de semiconductores como NXP Semiconductors o Analog Devices desarrollan soluciones específicas para procesamiento y sensórica automotriz.
El vehículo moderno genera además enormes volúmenes de datos que deben procesarse localmente y en tiempo real. Esto impulsa la integración de inteligencia artificial embebida y edge computing dentro del automóvil, aumentando las necesidades de procesamiento y conectividad.
La combinación entre sensores, IA y software está transformando el automóvil en una plataforma digital capaz de actualizar funciones, mejorar prestaciones y habilitar nuevos servicios durante toda la vida útil del vehículo.
Baterías: el nuevo centro tecnológico del vehículo
Las baterías se han convertido en uno de los principales elementos estratégicos de la automoción eléctrica, tanto desde el punto de vista tecnológico como industrial.
El sector trabaja actualmente con distintas químicas de celdas, donde las baterías LFP ganan peso en vehículos de gran volumen por su menor coste y estabilidad térmica, mientras tecnologías NMC continúan utilizándose en modelos de altas prestaciones.
Paralelamente, la industria mantiene importantes inversiones en baterías de estado sólido, consideradas una de las grandes evoluciones futuras por su potencial para aumentar densidad energética, seguridad y velocidad de carga.
Empresas como CATL, LG Energy Solution o Northvolt lideran buena parte de las inversiones globales en capacidad productiva y nuevas tecnologías de almacenamiento energético.
La industria avanza además hacia modelos ‘cell-to-pack’ y ‘cell-to-chassis’, que integran directamente las celdas en la estructura del vehículo para reducir peso, volumen y costes.
En paralelo, el reciclaje y la segunda vida de las baterías ganan relevancia estratégica dentro de Europa. El futuro pasaporte digital europeo para baterías impulsará la trazabilidad, la sostenibilidad y la economía circular, abriendo nuevas oportunidades para empresas especializadas como Redwood Materials.
Vista técnica seccionada de una batería de vehículo eléctrico que muestra la integración de módulos, sistemas de refrigeración y electrónica de control en plataformas avanzadas para automoción eléctrica.
Infraestructura de recarga: un nuevo reto industrial
La expansión del vehículo eléctrico depende también del despliegue de infraestructuras de recarga capaces de soportar mayores potencias y tiempos de carga reducidos.
La carga ultrarrápida exige sistemas avanzados de electrónica de potencia, gestión térmica y monitorización energética. Al mismo tiempo, aparecen nuevas funcionalidades como la carga bidireccional (V2G), que permitirá utilizar los vehículos eléctricos como elementos activos dentro de la red energética.
El despliegue de infraestructura HPC está impulsando además nuevas oportunidades para empresas como ABB, Siemens o Phoenix Contact, especializadas en sistemas de carga rápida, automatización industrial y gestión energética.
Este escenario abre importantes oportunidades para fabricantes de componentes electrónicos, sistemas de potencia, conectividad y soluciones de gestión inteligente de energía. La interoperabilidad basada en estándares como ISO 15118-20 será clave para extender modelos V2G a gran escala en Europa durante los próximos años.
Test y validación: garantizar seguridad y fiabilidad
La creciente complejidad electrónica del automóvil está elevando de forma significativa las necesidades de test, validación y certificación.
Los fabricantes deben garantizar la fiabilidad de sistemas críticos sometidos a altas tensiones, temperaturas extremas y largos ciclos de vida operativa. Además, normativas como ISO 26262 obligan a cumplir estrictos requisitos de seguridad funcional.
El aumento de complejidad electrónica está impulsando también la demanda de soluciones avanzadas de test y validación desarrolladas por compañías como Keysight Technologies, Rohde & Schwarz o dSPACE, especialmente en entornos HIL, validación EMC y pruebas de electrónica de potencia.
Los entornos de ‘Hardware in the Loop’ (HIL), los bancos de test automatizados y las herramientas de simulación digital adquieren un papel estratégico tanto en el desarrollo como en la producción.
Asimismo, el auge del ‘software-defined vehicle’ incrementa la importancia de la validación continua, las actualizaciones OTA y la ciberseguridad del vehículo conectado.
Al mismo tiempo, la ciberseguridad se ha convertido en un requisito obligatorio dentro de la homologación del vehículo conectado. Regulaciones como UN R155 y UN R156, junto con estándares como ISO/SAE 21434, obligan a fabricantes y proveedores a implantar sistemas de gestión de ciberseguridad durante todo el ciclo de vida del vehículo.
EMS y fabricación electrónica especializada
La transformación de la automoción también está impactando directamente sobre los proveedores EMS y los fabricantes especializados en electrónica de alta fiabilidad. La producción de electrónica de potencia, PCBs de alta densidad y módulos para automoción exige nuevos procesos de ensamblaje, trazabilidad avanzada y elevados estándares de calidad industrial.
Paralelamente, fabricantes EMS como Jabil, Flex o Zollner Elektronik están adaptando sus capacidades productivas a las necesidades específicas de la automoción eléctrica, especialmente en ensamblaje de electrónica de potencia y fabricación de PCBs de alta fiabilidad.
A ello se suma la creciente tendencia al nearshoring y al refuerzo de cadenas de suministro regionales para reducir riesgos logísticos y dependencia exterior, especialmente mediante nuevas capacidades productivas en Europa del Este y norte de África.
Europa busca reforzar su autonomía tecnológica
La transformación del sector coincide además con un contexto geopolítico complejo, marcado por la competencia tecnológica global y la necesidad de reforzar la autonomía industrial europea.
Europa busca reducir su dependencia de Asia en áreas críticas como semiconductores, baterías y materiales estratégicos, impulsando nuevas inversiones industriales y programas de soberanía tecnológica.
Como hemos visto, los grandes proveedores Tier1 también están redefiniendo su posicionamiento estratégico ante la transición hacia el ‘software-defined vehicle’. Empresas como ZF Friedrichshafen, Aptiv o Forvia incrementan sus inversiones en electrónica, software y arquitecturas centralizadas de vehículo.
Sin embargo, la presión competitiva de China y EE UU obliga a acelerar la innovación y fortalecer toda la cadena de valor europea, desde fabricantes de chips hasta proveedores Tier1, EMS y centros tecnológicos.
En este entorno, la colaboración entre industria, fabricantes de automoción, proveedores tecnológicos y centros de investigación será clave para mantener la competitividad del ecosistema europeo de automoción electrónica.









