El estudio Dosalcubo presenta el proyecto Leona: una coctelería afterwork en el centro de Madrid
Dosalcubo presenta la coctelería 'Leona', el proyecto que redefine la experiencia de la coctelería en 140 m² mediante un recorrido arquitectónico y lumínico que simula la transición del día al ritual nocturno de la sabana africana, integrando materiales, mobiliario y tecnología en un espacio sensorial completo.
En la calle Churruca de Madrid, la coctelería Leona se presenta como un proyecto de 140 metros cuadrados diseñado por el estudio Dosalcubo que combina arquitectura, interiorismo e iluminación para ofrecer una experiencia sensorial completa. La intervención transforma el recorrido del visitante en un viaje que simula la transición de la luz diurna al ritual nocturno de la sabana africana.
El espacio se organiza en tres salas conectadas, cada una con una narrativa propia: un umbral doméstico que recibe con luz natural y patrones gráficos inspirados en viviendas tribales africanas; un área intermedia con tonalidades tierra y luz dorada que reproduce la pausa introspectiva del atardecer; y una tercera sala de ambiente nocturno, intensa y negra, con iluminación escénica, cortinas de terciopelo y cabina de DJ, concebida como el espacio del ritual y el movimiento.
El proyecto destaca por la selección cuidadosa de materiales y mobiliario. Papeles pintados de firmas como Gancedo, Casamance, Mind The Gap o Clarke & Clarke se combinan con piezas de Vical y Thai Natura, obras de arte específicas de Jesús de Zafra y Ainhoa Moreno y mobiliario artesanal, generando un relato espacial coherente y evocador.
La iluminación, desarrollada junto a GMM Electrics, incorpora domótica para adaptar la luz a cada momento y función del espacio, reforzando la sensación de ecosistema vivo y dinámico. Este control lumínico permite modular la percepción de cada sala y acompaña la transición gradual desde el día hasta la noche.
Bajo su filosofía X Humanity, el estudio refuerza su apuesta por un diseño centrado en la experiencia emocional: arquitectura, interiorismo e iluminación se integran como un único lenguaje para que el espacio no solo se contemple, sino que se viva.
El resultado es un entorno salvaje y sofisticado, contemporáneo, pero con guiños ancestrales, que invita a los usuarios a ralentizar el ritmo urbano y conectar con una experiencia sensorial profunda, demostrando cómo la arquitectura puede transformar la vida cotidiana incluso en el centro de Madrid.















