El interiorista proyecta una vivienda unifamiliar en Lorca basada en el hormigón visto y la coherencia material
Juancho González firma una vivienda unifamiliar en Lorca que reivindica el hormigón visto como eje arquitectónico y decorativo
El interiorista murciano Juancho González ha desarrollado su proyecto más reciente en Lorca, una vivienda unifamiliar de nueva construcción que apuesta por el hormigón visto como lenguaje arquitectónico y elemento central del diseño, en un planteamiento basado en la honestidad material, la coherencia formal y el equilibrio entre crudeza y calidez.
El dormitorio se muestra como una estancia diáfana que apuesta por la continuidad visual, con cortinas de suelo a techo que filtran la luz procedente de los ventanales.
El interiorista murciano Juancho González firma su proyecto más reciente en Lorca, una vivienda unifamiliar de nueva construcción que reivindica el hormigón visto como lenguaje arquitectónico y decorativo. Con 280 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, además de jardín y piscina, la vivienda se concibe como un ejercicio de honestidad material, coherencia formal y equilibrio entre crudeza y calidez. “Los propietarios contactaron conmigo porque tenían un proyecto arquitectónico previamente definido, pero querían ir más allá. Escuché sus necesidades y decidimos partir de cero para otorgar a la vivienda singularidad y carácter”, explica Juancho González. El resultado es un hogar de estética contemporánea, en el que la estructura deja de ocultarse para convertirse en protagonista.
La vivienda se organiza a partir de un programa funcional definido, con una zona de día abierta al exterior en la planta baja y los dormitorios ubicados en la planta superior. A nivel constructivo, una de las decisiones principales fue mantener vista la estructura de hormigón, tanto en el exterior como en los techos interiores, consolidándola como elemento protagonista del proyecto y poniendo en valor la materialidad y el sistema estructural.
Zona de día: continuidad y luz natural
El comedor, la cocina y el salón se articulan en una única estancia diáfana, abierta al jardín mediante grandes ventanales correderos ocultos en los muros, lo que favorece la continuidad espacial entre interior y exterior y genera un ambiente luminoso y fluido. La paleta cromática se limita a materiales esenciales como el hormigón, la madera y el blanco.
Las paredes revestidas en madera de roble aportan calidez y contrastan con el carácter del hormigón presente en techos y pavimentos de cemento pulido. Estos paneles, además de su función estética, integran armarios y puertas sin marco, contribuyendo a una imagen continua. La escalera flotante, ejecutada con peldaños de hormigón, se integra en el conjunto reforzando la coherencia formal del proyecto. La cocina se sitúa bajo la escalera, integrada en la zona de día tanto a nivel cromático como compositivo. El espacio se resuelve con líneas en blanco y madera de roble, y se organiza en torno a una península que concentra funciones de almacenamiento y trabajo. El mobiliario ha sido diseñado a medida por Juancho González, y la entrada de luz natural se potencia mediante ventanales de gran formato.
Zona de noche: intimidad y estilo
En la zona de noche, situada en la planta superior, la vivienda se organiza en torno a un dormitorio principal tipo suite concebido como un espacio privado de descanso. Se trata de una estancia diáfana que apuesta por la continuidad visual, con cortinas de suelo a techo que filtran la luz procedente de los ventanales. El techo de hormigón visto mantiene los conductos a la vista, reforzando el carácter del conjunto.
El cabecero combina paneles blancos con una pieza central texturizada en tonos marrones y óxido. Las mesitas de noche, diseñadas a medida, se resuelven como elementos flotantes apoyados sobre un detalle de metal cobrizo. La zona de vestidor y tocador se configura mediante madera de roble y superficies lacadas en blanco, e incorpora un doble lavabo con espejos circulares suspendidos.
El cuarto de baño mantiene la misma línea material de la vivienda, con acabados en cemento pulido y pavimento continuo. La ducha tipo lluvia cuenta con iluminación natural a través de una ventana de suelo a techo enmarcada en negro.
Espacios flexibles para la vida familiar
La vivienda se completa con tres dormitorios destinados a los hijos, concebidos con criterios de flexibilidad para permitir también el alojamiento de invitados. En el dormitorio infantil, Juancho González apuesta por una base minimalista en blanco con detalles de inspiración marinera.
El espacio incorpora una litera integrada en el paramento, con una cama superior y otra inferior que incluye cajones de almacenamiento. El armario, también en blanco, se resuelve mediante paneles decorativos con un patrón de peces en tonos azules y grises. “Este proyecto demuestra que el hormigón, lejos de ser un material frío, puede convertirse en el mejor aliado para construir hogares con identidad, carácter y estética atemporal”, concluye Juancho González.


























































































