La ciudad de Santa Cruz de La Palma será la sede de la primera itinerancia de la exposición 'Flujos Comunes' que recoge las obras premiadas y una serie de investigaciones que apoyan el relato curatorial
La XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo inicia su ciclo de itinerancias en el Museo Insular de Santa Cruz de La Palma
La XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (BEAU) llega a La Palma con su exposición itinerante 'Flujos Comunes', mostrando 55 proyectos premiados que exploran la relación entre arquitectura, sociedad y medio ambiente. Comisariada por Ander Bados y Miguel Ramón, la muestra se presenta del 9 de abril al 9 de mayo en el Museo Insular de Santa Cruz de La Palma, destacando prácticas colaborativas, sostenibilidad y adaptabilidad en un formato expositivo modular diseñado para el diálogo crítico y la interacción con el público.
La exposición de la XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (BEAU) inicia su recorrido itinerante tras su paso por La Térmica Cultural en Ponferrada. Bajo el lema 'Flujos Comunes', la muestra —convocada por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en colaboración con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y la Fundación Arquia— se podrá visitar del 9 de abril al 9 de mayo en el Museo Insular de Santa Cruz de La Palma.
Comisariada por los arquitectos Ander Bados y Miguel Ramón, esta edición se estructura en torno a cinco ejes temáticos —materiales, personas, energía, datos y medioambiente— que identifican los flujos esenciales que configuran la sociedad contemporánea. La propuesta curatorial realiza un análisis crítico de las prácticas tradicionales en arquitectura y examina cómo la disciplina responde a los cambios sociales, económicos y medioambientales actuales, destacando la relevancia de los procesos colaborativos, el trabajo compartido y las nuevas interacciones entre lo local y lo global.
La XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (BEAU) reconoce, mediante convocatoria pública, los trabajos más relevantes de la arquitectura y el urbanismo español realizados entre 2023 y 2024. En esta edición se han premiado un total de 55 propuestas: 20 en la categoría de Obras, 15 en Divulgación y publicaciones y 20 en Proyectos Fin de Carrera. Según los comisarios, “este conjunto de obras refleja el extraordinario momento que vive la arquitectura contemporánea en España, tanto por la calidad de lo construido en el territorio nacional como por el trabajo desarrollado por profesionales españoles en el extranjero”. Además de las propuestas premiadas, la exposición incorpora veinte nuevos proyectos desarrollados por equipos de arquitectura y fotografía de reconocido prestigio. Esta inclusión convierte la muestra en un espacio de diálogo entre preguntas y respuestas, ampliando la interpretación de la arquitectura seleccionada y permitiendo al visitante comprender los desafíos, tensiones y realidades a los que se enfrenta la disciplina en la actualidad.
La itinerancia de la muestra en La Palma se complementa con un programa de mesas redondas que conectará los proyectos premiados con el contexto canario. Los debates abordarán temas como vivienda, resiliencia, regeneración urbana y adaptación climática, además de explorar la transición energética desde la perspectiva insular, donde la energía se considera un factor estructural más que únicamente técnico.
Durante 2026, la exposición seguirá su recorrido itinerante por distintas ciudades españolas y extenderá su presencia a escenarios internacionales, consolidando así su proyección tanto nacional como global. Diseñada bajo la premisa de Flujos Comunes, la muestra funciona como un dispositivo abierto y adaptable que se transforma según el contexto que visita, promoviendo el intercambio cultural y el debate crítico sobre el entorno construido, al tiempo que acerca sus contenidos a un público cada vez más amplio y diverso.
Una exposición que trasciende la idea de proyectos acabados
Esta plataforma se estructura en torno a la figura de la maleta como concepto central. Este objeto cotidiano —símbolo de viaje, archivo portátil y arquitectura mínima— se redefine para convertirse en una estructura ligera, metálica y desplegable que sirve como unidad expositiva básica. Cada maleta se abre verticalmente, mostrando dos planos retroiluminados de policarbonato translúcido sobre los que se serigrafían imágenes, planos, diagramas y textos de cada proyecto, funcionando como un cartel autónomo que puede integrarse en diversas configuraciones espaciales.
Diseñadas para ser portátiles, escalables, versátiles y configurables, estas maletas permiten reunir los proyectos premiados y facilitan la itinerancia nacional e internacional de la Bienal, adaptándose tanto a espacios institucionales como informales, interiores o exteriores. Más allá de su funcionalidad técnica, la maleta constituye un posicionamiento curatorial que refleja una visión de la arquitectura basada en la movilidad, la adaptabilidad y la contingencia, alineada con un contexto global en constante transformación.
La muestra se desarrolla como una instalación colectiva, horizontal y no jerárquica, concebida para ser experimentada como un conjunto integrado. La uniformidad de las maletas permite que el contenido mutable se convierta en el eje central de la exposición, ofreciendo al visitante la primacía de la arquitectura sobre el soporte. Esta repetición formal establece un contraste con la saturación del entorno digital e hiperconectado, donde los medios pierden identidad, destacando que es el contenido —los proyectos arquitectónicos— el que otorga sentido y singularidad.
A diferencia del recorrido expositivo tradicional, lineal y guiado, la propuesta permite al público construir su propio itinerario. No existe un punto de inicio ni una lectura predeterminada: cada visitante decide cómo aproximarse, qué conexiones establecer y qué relaciones activar. De esta manera, la muestra funciona como un campo de vínculos dinámico, en el que los proyectos dejan de ser piezas aisladas para integrarse en un sistema común, haciendo visibles los flujos y relaciones que conectan elementos que podrían parecer dispersos a primera vista.
Mesas de debate participativo en el contexto insular
El próximo 9 de abril se celebrarán dos mesas redondas que analizarán desde distintas perspectivas los proyectos premiados, vinculándolos con la realidad y los desafíos específicos del territorio canario.
La primera sesión, titulada 'Territorio en transformación', abordará la interacción entre movilidad, turismo, migración, vulnerabilidad territorial y gestión del riesgo. En el contexto insular, estos factores adquieren especial relevancia, donde la presión turística convive con procesos migratorios y con transformaciones físicas recientes, como la erupción volcánica. El debate permitirá relacionar los proyectos premiados con la experiencia canaria, promoviendo reflexiones sobre vivienda, resiliencia, regeneración urbana y adaptación climática.
La segunda mesa, 'Energía, dependencia y autonomía', se centrará en la condición energética del territorio insular, caracterizada por una alta dependencia estructural, y en las oportunidades que ofrece la transición hacia modelos descentralizados y basados en energías renovables. Desde la perspectiva de la arquitectura, se discutirán aspectos como el paisaje energético, las infraestructuras, la autosuficiencia y nuevas formas de producción y consumo, poniendo en diálogo las propuestas premiadas con la particularidad de que, en este contexto, la energía constituye una cuestión estructural y no únicamente técnica.
Programa inaugural
Fecha: 9 de abril de 2026
Lugar: Museo Insular. Pl. San Francisco, nº3. Santa Cruz de La Palma
Horario:
- 11:30 h. Presentación a medios e inauguración de la exposición
- 13:00 h. Presentación del catálogo de la XVII BEAU
- 16:00 h. Mesa redonda: Territorio en transición
- 18:00 h. Mesa redonda: Energía, dependencia y autonomía





















































































