Cómo equilibrar una VMC: caudales, presión y ruido
El caudal correcto no es el mismo en todas las bocas
Equilibrar consiste en conseguir que cada boca impulse o extraiga el caudal asignado en el proyecto. En una VMC de doble flujo, el aire exterior se impulsa hacia salones y dormitorios y se extrae principalmente de cocinas y baños. Además del reparto por estancias, deben comprobarse los caudales totales de ambas redes.
En simple flujo, la atención se centra en la extracción y en que las entradas de aire y los pasos entre estancias permitan el recorrido previsto. Los valores de referencia proceden del proyecto y de la normativa aplicable; los criterios para viviendas se explican en los requisitos del CTE en ventilación.
Pérdidas de carga: por qué unas ramas reciben más aire
Dos bocas con el mismo caudal de proyecto pueden tener recorridos muy diferentes. Los codos, los cambios de dirección, las derivaciones, los filtros y los terminales introducen resistencia al paso del aire. Sin regulación, una rama corta puede transportar más aire del necesario mientras otra, más restrictiva, queda por debajo de su objetivo.
Aumentar la velocidad del ventilador no garantiza el equilibrado. Puede elevar el caudal total, pero también el consumo y el ruido. Si las pérdidas de carga de una derivación son excesivas, los ajustes por sí solos pueden no resolver el problema.
Medir, regular y volver a comprobar
Antes de medir, conviene revisar conexiones, bocas y filtros y descartar obstrucciones visibles o fugas. El equipo debe trabajar en el régimen previsto, con los caudales estabilizados. Si tiene varios modos, se anota cuál se ha utilizado.
Después se mide el caudal en cada boca con un instrumento adecuado para el terminal y el rango de medida. Los resultados se comparan con el proyecto, distinguiendo impulsión y extracción. También interesa verificar los totales de cada red para detectar desajustes que no se perciben al mirar una única estancia.
Con esa información se regulan las bocas, los dispositivos de equilibrado o los parámetros admitidos por el equipo. Modificar una derivación puede afectar a las demás, de modo que hay que repetir las mediciones y dejar registrada la configuración final.
Conviene anotar por cada estancia el caudal de proyecto, el valor medido y los ajustes realizados. Ese registro permite comparar todas las bocas y detectar si una corrección altera otras ramas. Si algún terminal sigue sin alcanzar el objetivo, es preferible revisar las pérdidas de carga y el recorrido antes de seguir aumentando la velocidad general del equipo.
Reductores Ekkoair y cálculo con Air-Calc
En las instalaciones Ekkoair by Jeremias con conductos semirrígidos EKKOFLEX Ø75, el reparto puede ajustarse mediante reductores de caudal con anillas extraíbles, colocados en las conexiones previstas del equipo siguiendo sus instrucciones.
La herramienta Air-Calc ayuda a determinar cuántas anillas retirar según la distribución de la vivienda y la longitud de los recorridos de impulsión y extracción. Es importante introducir todas las derivaciones de la red que se calcula para obtener una propuesta coherente.
Air-Calc prepara el ajuste; no mide el caudal real en la vivienda. La verificación con instrumentos en la instalación es un paso diferente. Tampoco debe confundirse la regulación de cada boca con el equilibrado automático general que pueden incorporar determinados recuperadores.
Qué ocurre cuando los caudales no coinciden
La falta de aire en una estancia puede dificultar la eliminación de humedad, olores y contaminantes. Un exceso de impulsión, por su parte, puede producir corrientes o elevar el ruido en los terminales. Este último también depende del diseño y del montaje, no solo del equilibrado.
En los sistemas de doble flujo también debe vigilarse la relación entre los caudales totales de impulsión y extracción: un desequilibrio puede modificar las diferencias de presión previstas para el edificio. La revisión, por tanto, no termina en una boca; debe abarcar el funcionamiento conjunto de la red.
Conclusión
Una VMC correctamente calculada necesita una puesta a punto igualmente cuidada. Comprobar, ajustar y registrar los caudales permite confirmar que la distribución real se corresponde con la prevista y facilita las revisiones posteriores.














































































