Las bombas de calor afrontan el reto de ampliar su despliegue y cubrir la demanda de profesionales
Dentro de este conjunto, las bombas de calor ocupaban en 2023 el tercer puesto en número de empleos, con 80.100 trabajadores directos en la UE. El empleo en este sector creció a un ritmo medio anual del 3,3% entre 2010 y 2023, aunque el informe señala que su evolución está condicionada por la volatilidad del mercado y, en particular, por la evolución de los precios de los combustibles fósiles.
Un mercado que perdió ritmo después de 2022
El despliegue de bombas de calor ha experimentado un retroceso después del máximo alcanzado en 2022. De acuerdo con los datos de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea (DG ENER) recogidos por la EEA, en 2022 se instalaron 2,8 millones de unidades, cifra que descendió a 2,7 millones en 2023 y a 2 millones en 2024. Por su parte, la Asociación Europea de Bombas de Calor (EHPA) contabilizó 2,31 millones de ventas en 19 países europeos, un 22% menos que en 2023.
El informe relaciona el máximo registrado en 2022 con el fuerte incremento de los precios del gas tras la invasión rusa de Ucrania y con el aumento de las ayudas públicas, que hicieron más atractiva la sustitución de los sistemas de calefacción convencionales. No obstante, el mercado volvió posteriormente a niveles anteriores.
Las perspectivas apuntan a una recuperación del despliegue. El Plan de Acción para la Electrificación publicado en julio de 2026 establece como objetivo elevar la instalación de bombas de calor hasta alrededor de 4 millones de unidades anuales en 2030. Además, las ventas residenciales en 11 países europeos aumentaron un 17% entre enero y marzo de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, según los datos de EHPA citados por la EEA.
Capacidad industrial y necesidades de inversión
Europa mantiene una posición industrial relevante en el ámbito de las bombas de calor. Actualmente, la UE tiene capacidad para fabricar 1,2 millones de bombas de calor hidrónicas al año, una cifra que podría aumentar hasta 1,4 millones cuando se reduzcan las restricciones de la cadena de suministro. Las inversiones previstas podrían elevar la capacidad productiva hasta 7,8 millones de unidades anuales en 2030.
El Reglamento de Industria de Cero Emisiones Netas (NZIA) establece, por su parte, un objetivo de 31 GW de capacidad de fabricación de bombas de calor en 2030, frente a los 14 GW de 2022. Alcanzar este nivel requeriría unas inversiones estimadas en 5.600 millones de euros durante el periodo 2023-2030. El informe aclara que estas cifras corresponden a capacidad de fabricación, no a capacidad instalada de bombas de calor.
En conjunto, las necesidades de inversión para aumentar la capacidad de fabricación de las cuatro tecnologías analizadas —eólica, solar fotovoltaica, bombas de calor y baterías— se sitúan en unos 87.500 millones de euros hasta 2030, según las estimaciones recogidas por la EEA.
La falta de instaladores, un condicionante para el crecimiento
Más allá de la capacidad industrial, el informe identifica la disponibilidad de trabajadores cualificados como uno de los principales obstáculos para acelerar el despliegue. En el caso de las bombas de calor, 51.900 personas, el 65% del empleo del sector en 2023, trabajaban en actividades de construcción, donde se concentra buena parte de la instalación de estos sistemas.
La EEA señala específicamente la escasez de instaladores cualificados como un posible freno al crecimiento del sector. Una estimación de 2022 apuntaba a que, para alcanzar los objetivos de REPowerEU en 2030, el número de instaladores tendría que aumentar un 50% y al menos la mitad de los profesionales que ya trabajan en este ámbito tendría que adquirir nuevas competencias para trabajar eficazmente con bombas de calor.
Las previsiones de empleo reflejan esta necesidad, aunque con estimaciones diferentes según la metodología utilizada. El análisis de la EEA sitúa entre 150.000 y 250.000 los empleos del sector en 2030, mientras que la EHPA calcula que la UE necesitará al menos 500.000 trabajadores cualificados en ese año, más de un 200% por encima de los niveles actuales. El propio informe advierte de que ambas cifras responden a metodologías y alcances diferentes.
La disponibilidad de profesionales no constituye, por tanto, únicamente una cuestión de empleo, sino también una condición para materializar el crecimiento previsto del mercado. El informe señala que las carencias de mano de obra afectan especialmente a perfiles técnicos y profesionales de carácter vocacional, entre ellos electricistas, fontaneros, técnicos e ingenieros. Sin una ampliación de la formación y de las competencias disponibles, estos déficits podrían ralentizar el despliegue de tecnologías limpias.















































































