Soluciones para maximizar la eficiencia energética
Simón Aledo Vives - Prointer / HVAC Ingeniería
22/09/2026La bomba de calor ha ganado el debate tecnológico en la vivienda. Pero la evidencia de campo dice que una aerotermia mal diseñada rinde un 30% menos que una bien ejecutada y, con los precios españoles, esa diferencia separa un ahorro del 20-30 % frente al gas de no ahorrar nada. La eficiencia residencial no se compra en catálogo: se decide en la temperatura de impulsión, el dimensionado, el control y la comprobación con datos.
De dónde partimos
La vivienda española consume sobre todo calor: la calefacción supone entre el 40 y el 45 % de la energía del hogar y el agua caliente sanitaria (ACS) entre el 18 y el 20 % (IDAE, 2026). El 80,6 % de las viviendas de primera residencia tiene calefacción y, de ellas, el 40,3 % usa gas natural y el 34,1 % electricidad; la mitad dispone ya de algún equipo de refrigeración (INE, 2022). Siete de cada diez viviendas principales se calientan con combustibles fósiles, el 98 % en las calefacciones centrales (MIVAU, 2025), y el 94 % del parque está entre las letras D y G (Accumin, 2026).
En 2025 se vendieron 227.524 bombas de calor (+14,9 %), 95.632 de ellas aire-agua (Afec, 2026); Fegeca (2026), con otro alcance, cuenta 60.000 aerotermias frente a 293.000 calderas murales y 1.020.000 termos eléctricos. Lo que más crece es la bomba de calor para ACS (+38 %). Y el verano de 2026 ha sido el más cálido de la serie, con 61 días de ola de calor (Aemet, 2026).
Las reglas que cambian entre 2025 y 2030
Tres fechas importan al instalador. En 2027 el Reglamento (UE) 2024/573 saca el R-32 de la aerotermia doméstica y deja el R-290 como estándar. En 2028, tras su aplazamiento, el ETS2 pone precio al CO2 del gas doméstico. Y en 2030 la Directiva (UE) 2024/1275 exige obra nueva de cero emisiones y un 16 % menos de consumo medio de energía primaria en el parque residencial, frente al 25 % que se propone el plan español (MIVAU, 2025); esa misma directiva veta desde 2025 las ayudas a calderas fósiles independientes. El borrador del nuevo Ecodiseño, en cambio, renuncia a prohibir la caldera de gas: le exige un rendimiento estacional mínimo del 92 % (Comisión Europea, 2025).
La pieza menos conocida es otra. El MITECO ha sometido a audiencia pública nuevos factores de paso para la certificación energética: la electricidad pasaría de 1,954 a 0,11 kWh de energía primaria no renovable por kWh final y de 0,331 a 0,025 kgCO2/kWh, frente a 1,1 y 0,22 del gas natural (MITECO, 2026a). Si se aprueban tal cual, un radiador eléctrico obtendrá mejor calificación que una caldera de condensación y la letra dejará de distinguir entre tecnologías eléctricas eficientes e ineficientes: la eficiencia real habrá que demostrarla en kWh medidos y en factura.
Solución 1: bomba de calor, pero con el rendimiento que promete
Que la bomba de calor rinde no se discute; cuánto rinde instalada, sí. El indicador es el SPF, el rendimiento estacional medido: calor entregado en un año, calefacción y ACS, dividido por toda la electricidad consumida. Los dos mayores conjuntos de datos de campo europeos coinciden. En el Reino Unido, el programa público Electrification of Heat instaló aerotermias en viviendas corrientes con instaladores convencionales: 428 equipos medidos un año completo dieron un SPF medio de 2,81; en el mismo clima y con máquinas equivalentes, 169 instalaciones proyectadas con buen criterio y monitorizadas por sus propietarios dieron 3,86, un 38 % más (Rosenow, Lea y Boni, 2026). En Alemania, Fraunhofer ISE (2026) midió 77 bombas de calor en edificios de 1826 a 2001, la mayoría con radiadores: SPF medio 3,4 en aire-agua. La brecha no es del clima ni del equipo: es del diseño y del ajuste. En España no hay una campaña de medida equivalente. El clima ayuda, pero las causas del déficit son las mismas.
La variable que más explica el resultado es la temperatura de impulsión: los sistemas con SPF 4 trabajaban a unos 37 °C en el día más frío y los de SPF 3,5 a 40 °C (Rosenow et al., 2026). El documento reconocido del IDAE (2014) lo cuantifica para España: respecto a 35 °C, el rendimiento cae un 23 % a 45 °C y un 39 % a 55 °C (figura 2). La alta temperatura con R-290 (70-75 °C) permite conservar los radiadores sin tocar la vivienda, pero a un coste en rendimiento que hay que calcular, no dar por bueno: emisor a emisor, la temperatura mínima de agua que cubre la potencia necesaria en cada estancia. Los radiadores de los años 80 y 90 se dimensionaron para 80/60 °C sobre envolventes peores y con márgenes generosos (IDAE y AFEC, 2023); a 55/45 °C un radiador emite la mitad que a 75/65 °C (Fenercom, 2014), así que si la demanda ha bajado a la mitad, el emisor ya vale. Donde uno o dos no lleguen, se sustituyen esos.
El segundo error es el sobredimensionado. La única medida amplia es británica: potencia instalada de media 2,1 veces la máxima demandada y un 14 % de equipos con más del triple (Rosenow et al., 2026). En España no hay datos de campo, pero las guías técnicas del RITE advierten desde 2010 de lo mismo: potencia ajustada a las necesidades del edificio, con periodos de funcionamiento largos y paradas reducidas (IDAE y Atecyr, 2010a), y temperaturas exteriores de proyecto de los percentiles del 99 o del 99,6 %, no mínimas absolutas (IDAE y Atecyr, 2010b). El cálculo según UNE-EN 12831-1, sin coeficientes de seguridad heredados de la caldera, y la selección por la curva de potencia del equipo a la temperatura de proyecto son la base.
Solución 2: el ACS, la palanca que nadie mira
Un millón de termos eléctricos al año es el mayor mercado de la calefacción española en unidades y el gran ausente de los planes de descarbonización. Una vivienda de cuatro personas consume unos 2.500 kWh térmicos anuales en ACS: unos 2.800 kWh eléctricos con resistencia, contando pérdidas, y unos 1.100 con bomba de calor de COP estacional 2,5. El ahorro, 1.500-1.800 kWh y 300-450 € al año (estimación propia), no requiere obra hidráulica y a menudo llega en reposición por avería.
Un detalle de programación importa más de lo que parece. El RD 487/2022, modificado por el RD 614/2024, excluye de su ámbito las instalaciones de los edificios de uso exclusivo de vivienda, incluso en producción centralizada, siempre que no afecten al ambiente exterior (art. 3.2; Atecyr, 2022); en el terciario, en cambio, obliga a 60 °C homogéneos en los acumuladores finales y 50 °C en los terminales. Los equipos individuales suelen salir de fábrica con ciclos antilegionela semanales a 60-65 °C por resistencia, heredados de esa exigencia. Cada ciclo en un depósito de 200 litros cuesta unos 3,5 kWh eléctricos y eleva las pérdidas del acumulador, aunque no todo ese aporte constituye sobreconsumo, porque parte del calor puede aprovecharse después.
Revisar esa programación y fijar la consigna en 50-55 °C, a criterio del técnico según el uso de la vivienda, es de las medidas de eficiencia más baratas que existen.
Solución 3: control y puesta en marcha con datos
Si la impulsión decide el rendimiento, la curva de compensación exterior es el ajuste más rentable de la instalación y el más descuidado: en la muestra europea citada, el 55 % de 165 equipos idénticos la tenía demasiado alta, con SPF 2,69 frente a 3,30 en los bien ajustados (Rosenow et al., 2026). La regla: curva lo más baja posible, termostatos de ambiente como límite y no como interruptor, válvulas termostáticas abiertas en las estancias de referencia para que la máquina module en continuo en lugar de ciclar, volumen de agua suficiente y resistencias de apoyo bloqueadas o limitadas a temperaturas extremas; son ellas, no el compresor, las que disparan la potencia contratada.
Nada de esto se sostiene sin medir. Un contador de energía térmica y otro eléctrico dedicado cuestan una fracción del equipo y hacen la instalación verificable: el rendimiento real se conoce en semanas y las desviaciones se corrigen en la primera temporada, no en la reclamación. Es la lógica del commissioning de la DTIE 16.03 (Atecyr; Gallardo et al., 2026), reducida a lo esencial: comprobar caudal y salto térmico, verificar la curva, contar ciclos por hora y registrar consumos.
Solución 4: producción centralizada, donde está el gas
Más del 60 % de la población vive en pisos y el 98 % de las calefacciones centrales quema combustible fósil (MIVAU, 2025). Sus barreras: espacio y peso en cubierta, ruido, acuerdos de comunidad y distribución a alta temperatura. Las vías técnicas son tres: sustituir las calderas de la sala por varias bombas de calor aire-agua en cascada, escalonadas por el control y normalmente en cubierta (figura 3), conservando la red de distribución y bajando su temperatura si los emisores lo permiten; hibridación bivalente, con la bomba de calor en la base y la caldera existente en las puntas y el ACS, conmutando por criterio económico; e individualización por vivienda donde no hay sala central, DTIE 8.06 (ATECYR; García San José, 2021). La contabilización individual del RD 736/2020 es requisito previo. El MITECO propone multiplicar por tres los Certificados de Ahorro Energético de los bloques con calefacción central que pasen a bomba de calor, y por cuatro cuando se sustituyan calderas individuales por un sistema centralizado (MITECO, 2026c).
El marco jurídico ha mejorado, pero sigue tratando la bomba de calor como una obra que se tolera, no como una necesidad que se protege. Desde marzo de 2026 la aerotermia y la geotermia, comunes o privativas, se aprueban con un tercio de propietarios y cuotas (art. 17.1 LPH, redacción del Real Decreto-ley 7/2026), de modo que una mayoría ya no puede vetarlas si un tercio las apoya; siguen, sin embargo, a merced de estatutos y ordenanzas que prohíben equipos en balcones, terrazas y fachadas. La comparación con otras necesidades es inevitable. El cargador del vehículo eléctrico en plaza propia solo exige comunicación previa (art. 17.5). Y con el ascensor el ordenamiento ha llegado mucho más lejos: es obligatorio si lo pide un mayor de 70 años o una persona con discapacidad y no supera doce mensualidades (art. 10.1.b). La Ley de Suelo va aún más lejos: permite ocupar espacios libres y suelo de dominio público cuando la obra reduce al menos un 30 % la demanda de calefacción o refrigeración (art. 24.5 TRLSRU), una regla pensada para el aislamiento y las instalaciones comunes. Si la energía ya justifica ocupar la acera, cuesta explicar que no justifique ocupar una terraza propia. Con 61 días de ola de calor, refrigerar una vivienda es una cuestión de habitabilidad, tanto como lo es acceder a ella o electrificar el automóvil, y merece una revisión en este aspecto.
Solución 5: demanda, ventilación y el verano
Ninguna instalación compensa una envolvente mala: reducir la demanda es lo que permite bajar la impulsión y la potencia del equipo. En vivienda rehabilitada y casi hermética, la ventilación mecánica con recuperación de calor deja de ser opcional (el mercado residencial de ventilación creció un 114 % en 2025; AFEC, 2026) y tiene un efecto colateral útil: al recuperar el 75-90 % de las pérdidas por ventilación baja la potencia que deben entregar los radiadores existentes y, con ella, la temperatura de agua; una batería de calor en el aire de impulsión, alimentada por el mismo circuito, añade unos cientos de vatios a baja temperatura. Es un complemento del recálculo de emisores, no un sustituto.
La refrigeración cambia la comparación respecto al norte de Europa. Allí la bomba de calor solo compite con la caldera; aquí la mitad de las viviendas ya tiene algún equipo de aire acondicionado y la aerotermia reversible da calor, frío y ACS con una sola máquina y un solo circuito, de modo que la inversión se compara frente a caldera más splits. Pero el verano tiene su propia variable de diseño, y funciona al revés que la de invierno: si en calefacción todo mejora al bajar la temperatura de impulsión, en refrigeración el rendimiento mejora al subir la del agua fría, y por encima de cierto valor la batería deja de bajar del punto de rocío del ambiente. La máquina sigue enfriando, pero ya no seca.
Los márgenes son estrechos. A 25 °C y 55 % de humedad relativa el punto de rocío interior está en 15,3 °C. Una batería alimentada a 12/17 °C trabaja con una superficie en torno a 14 o 15 °C: roza el rocío y apenas deshumidifica (figura 4). La misma batería a 7/12 °C baja de 10 °C y seca con seguridad, a cambio de varios puntos de rendimiento. Elegir la temperatura del agua fría es elegir entre EER y humedad, y es una decisión de proyecto, no de puesta en marcha.
El emisor decide el resto. Los ventiloconvectores son los únicos que tratan la carga latente, y solo si el agua llega bastante fría; su punto débil no es la batería sino el drenaje de condensados, que es donde falla la obra. El suelo radiante refresca únicamente en sensible y está limitado por el propio rocío, porque la superficie no puede bajar de él sin condensar: necesita un control que lea la humedad interior y suba la temperatura del agua, y una vía separada para el latente. Los radiadores no refrescan.
La ventilación, que en invierno ayuda, en verano es la que mete la carga latente dentro. En una vivienda rehabilitada y casi hermética, el aire exterior aporta en el litoral la mayor parte de la humedad que hay que retirar; un recuperador que solo recupera calor sensible hace poco en agosto, el entálpico sí, y el bypass sirve para enfriar de noche, no a mediodía.
Nada de esto pondera igual en todas partes: en zona climática D el verano es casi todo sensible y subir la temperatura del agua fría sale casi gratis; en zona B, no. Y donde no había refrigeración, el frío sigue siendo un consumo nuevo: confort y salubridad, pero no ahorro. Lo que no admite discusión es que una vivienda a 26 °C con el 70 % de humedad, con el rocío en 20 °C, se siente peor que la misma a 26 °C con el 55 %, y que el ocupante lo corrige bajando la consigna. La humedad mal resuelta no se queda en el confort: acaba en la factura.
La economía: el coste del kWh térmico decide
El coste del kWh térmico decide la descarbonización más que cualquier ayuda. Con bomba de calor es el precio de la electricidad dividido por el SPF; con caldera, el precio del gas dividido por su rendimiento, 0,92 según la ficha RES060 del sistema de Certificados de Ahorro Energético. La figura 5 aplica el método del documento reconocido del IDAE (2014) a una misma máquina en las zonas climáticas B y D, con los precios medios de Eurostat del primer semestre de 2025. La lectura es incómoda: con suelo radiante la bomba de calor ahorra un 22 % frente al gas y con radiadores recalculados a 45 °C empata; con los radiadores existentes a 55 °C paga un 27 % más, y a 65 °C, más de la mitad. Una aerotermia instalada sin bajar la temperatura de impulsión descarboniza pero encarece, y el cliente que lo descubre en la primera factura es el mejor argumento que le queda al gas. El listón se mueve con la tarifa, y en julio de 2026 la TUR del gas subió un 14 %, pero el orden de las filas no cambia. Una precisión metodológica: los factores fijos del documento de IDAE 2014 son una aproximación de baja precisión; ATECYR ha publicado una metodología de cálculo del SPF a partir de los ensayos EN 14511 y de las frecuencias horarias de temperatura de cada localidad (DRA 020803; ATECYR; Aguilar, 2025), mucho más realista, que debería sustituir a aquel como documento reconocido.
Para la inversión hay instrumentos: deducciones en el IRPF del 20 al 60 % hasta el 31 de diciembre de 2026, el multiplicador por 2 propuesto para los Certificados de Ahorro Energético en viviendas (MITECO, 2026c) y los 4.723 millones para edificios del Plan Social para el Clima 2026-2032 (MITECO, 2026b).
Conclusión
La eficiencia residencial en 2026 no la decide el catálogo. La decide, por este orden, la temperatura de impulsión de diseño, el dimensionado ajustado a la potencia realmente necesaria, la curva de compensación, el ACS, la medición del rendimiento desde el primer día y, en el edificio colectivo, un proyecto serio con el que llegar a un acuerdo. La normativa va a premiar la electrificación sobre el papel; el mercado la castigará si no rinde. Entre ambas cosas está el trabajo del instalador y del ingeniero.
Referencias
- Accumin (2026). Calificación energética del parque residencial español. Citado en El Periódico de la Energía, 10 de septiembre de 2026.
- AEMET (2026). España registra 61 días bajo ola de calor en 2026. Nota de prensa, 9 de septiembre de 2026.
- AFEC (2026). Informe de mercado 2025, actualización de agosto de 2026.
- ATECYR. DTIE 8.06 (2021), bombas de calor aire/agua individuales en bloques de viviendas, García San José, R.; DRA 010101 (2022), prevención de la legionelosis en instalaciones de ACS, García San José, R.; DRA 020803 (2025), cálculo del SPF con ensayo EN 14511, Aguilar, F. J.; DTIE 16.03 (2026), commissioning de instalaciones térmicas, Gallardo, J. M.
- Comisión Europea (2025). Proyecto de reglamento de diseño ecológico de aparatos de calefacción, Ares(2025)10453861. Consulta pública.
- El Español (2026). La TUR del gas se encarece un 14 % anual. 4 de julio de 2026.
- Eurostat (2025). Precios de la electricidad y del gas natural para hogares, primer semestre de 2025.
- FEGECA (2026). El mercado de la calefacción y el ACS en España 2025.
- Fenercom (2014). Guía de emisores de calefacción a baja temperatura de agua.
- Fraunhofer ISE (2026). Monitorización de bombas de calor en edificios existentes. Friburgo.
- IDAE. Prestaciones medias estacionales de las bombas de calor (2014), documento reconocido del RITE; guías técnicas de diseño de centrales de calor eficientes y de condiciones climáticas exteriores de proyecto (2010, con ATECYR); la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios (2023, con AFEC); consumo por usos del sector residencial, 17ª edición (2026).
- INE (2022). Encuesta de características esenciales de la población y las viviendas 2021.
- MITECO (2026). Factores de paso y de emisión para la certificación energética de los edificios (a); Plan Social para el Clima 2026-2032 (b); coeficientes de corrección del sistema CAE por sustitución de caldera por bomba de calor (c). En audiencia pública.
- MIVAU (2025). Proyecto de Plan Nacional de Renovación de Edificios.
- Normativa. Directiva (UE) 2024/1275; Reglamento (UE) 2024/573; Ley 49/1960 sobre propiedad horizontal, artículos 10 y 17; Real Decreto Legislativo 7/2015, texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana, artículo 24; Real Decreto 736/2020; Real Decreto 487/2022 y Real Decreto 614/2024; Real Decreto-ley 7/2026.
- Rosenow, J., Lea, T. y Boni, G. (2026). Bridging the efficiency divide: open-source insights into UK heat pump performance gaps. Energy and Buildings, 352, 116785.















































































