OPINIÓN

Commissioning residencial: comprobar prestaciones reales antes de entregar

Por Miguel Angel Blanco, Ingeniero de Commissioning en Commtech (Grupo Aire Limpio)

18/06/2026
En los proyectos de vivienda nueva, numerosas incidencias relacionadas con ventilación, climatización, ACS, infiltraciones o acústica sólo se detectan cuando las viviendas ya están ocupadas. A partir de ese momento, su corrección resulta más compleja, más costosa y afecta directamente a la satisfacción del comprador y a la reputación de la promotora. La aplicación de un proceso de Commissioning (Cx), permite identificar estas desviaciones antes de la entrega, reduciendo reclamaciones y costes de garantía.
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El Commissioning es un proceso sistemático que verifica y documenta que los sistemas ejecutados cumplen la intención de proyecto y las necesidades del usuario final, asegurando que las instalaciones funcionan conforme a las prestaciones requeridas.

Un edificio residencial se proyecta conforme al Código Técnico de la Edificación (CTE), que define aspectos como Caudales mínimos de ventilación (HS3), Eficiencia energética y limitación de demanda (DB HE), Protección frente al radón (HS6), Condiciones acústicas (DB HR) y Seguridad en caso de incendio.

El CTE establece requisitos mínimos, pero no incluye un proceso obligatorio para verificar que las instalaciones ejecutadas realmente alcanzan esas prestaciones en condiciones de uso real.

Durante la obra, las instalaciones se montan, se prueban parcialmente y se ponen en marcha. Esos procedimientos estándar no equivalen a la verificación del rendimiento funcional del sistema completo, ya que suelen limitarse a confirmar que los equipos arrancan, que no hay fugas visibles y que los parámetros básicos son correctos.

Pero no se comprueban sistemáticamente las prestaciones reales en condiciones de operación. Y ese es el valor diferencial del Commissioning.

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Del proyecto a la realidad de obra: por qué surgen reclamaciones

El comprador recibe un certificado energético basado en el proyecto, no en la instalación ejecutada. Y muchas deficiencias solo se detectan cuando la vivienda está ocupada. Las más habituales se relacionan con caudales de ventilación insuficientes por estancia, redes de aire o agua mal equilibradas, controladores con parámetros de fábrica, ausencia de pruebas funcionales documentadas o pruebas de estanqueidad no realizadas o incompletas.

Muchas de esas deficiencias serían detectables y evitables con facilidad gracias a un protocolo de verificación pre-entrega, ya que estas desviaciones son habitualmente resultado de desajustes acumulados en la ejecución y puesta en marcha, no errores de diseño.

Además, el proceso habitual no incluye herramientas clave del Commissioning, como revisiones de proyecto orientadas a prestaciones, o pruebas funcionales en condiciones normales de operación.

Commissioning: mucho más que puesta en marcha

Una de las confusiones habituales es equiparar Commissioning con puesta en marcha, pero son procesos distintos.

El pre-Commissioning se refiere a las verificaciones previas durante ejecución (pruebas de estanqueidad, control de ejecución), y el proceso de arranque (start-up), a las pruebas básicas del fabricante o instalador al poner en marcha los equipos.

Finalmente, las pruebas funcionales (FPT) son la verificación metodológica del rendimiento del sistema en condiciones reales, propia del Commissioning.

El Commissioning no sustituye a la Dirección Facultativa ni a los instaladores, sino que complementa su trabajo mediante una verificación independiente y documentada de prestaciones.

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¿Verificar antes o corregir después?

El coste de un protocolo de verificación pre-entrega es una fracción menor del presupuesto de instalaciones de la promoción. Sin embargo, el coste de corregir las mismas deficiencias después incluye muchas variables como la gestión de la reclamación, diagnóstico en vivienda ocupada, coordinación de accesos, intervención sobre obra terminada y, en algunos casos, daños colaterales. Dado este escenario, la elección más eficiente económicamente parece clara.

Más si sumamos el impacto en la relación con los propietarios, que condiciona la gestión de incidencias futuras en periodo de garantía y la comercialización de promociones siguientes.

Por tanto, la falta de verificación provoca reclamaciones post-entrega en ventilación, climatización y ruido; intervenciones correctivas en viviendas ya ocupadas; un coste de reparación superior al de verificación preventiva; el desgaste de la relación promotora-comprador, y, como consecuencia final, el riesgo reputacional y comercial de cara a promociones futuras, una variable difícilmente cuantificable desde un punto de vista económico.

Sin embargo, una verificación pre-entrega correcta, realizada por profesionales expertos en Commissioning, permite detectar las deficiencias antes de la entrega y corregirlas durante la fase de obra, lo que facilita un mayor control del coste.

El escenario sin verificación pre-entrega es muy diferente. Las deficiencias detectadas por el comprador deben corregirse en viviendas ya ocupadas, sujetas a un coste variable y con plazos de resolución que pueden alargarse incluso meses. El proceso se complica, ya que suma reclamación, gestión, intervención y garantía. Por tanto, el coste de verificar es predecible, el coste de corregir, no.

¿Qué se verifica realmente en un proceso de Commissioning?

La mejor opción es adaptar el proceso de Commissioning al ciclo de la promoción residencial, integrándose en la fase final de obra, para verificar prestaciones antes de la entrega. En ese contexto, una asesoría experta permite detectar y corregir deficiencias cuando el coste de intervención es mínimo y respaldar a la promotora con documentación de prestaciones reales.

Además de las comprobaciones básicas, el Commissioning incorpora pruebas funcionales documentadas, como medición de caudales de ventilación, equilibrado en redes de aire y agua, pruebas Blower Door, pruebas funcionales de climatización con consignas reales o medición de tiempos de llegada y temperatura real de ACS.

El Commissioning pre‑entrega aporta un control de calidad objetivo, técnico y documentado, que garantiza que las instalaciones funcionan como deben: no solo conforme al proyecto, sino conforme a las prestaciones reales exigibles en un edificio moderno. Además, reduce reclamaciones y costes de garantía y protege la reputación del promotor.

Integrar Commissioning en el ciclo de la promoción significa reducir incertidumbre, aumentar trazabilidad y asegurar que cada vivienda se entrega con las prestaciones prometidas.

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Aire Limpio 2000, S.L.
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