Calidad del agua del sistema, factor clave de rendimiento
La cal, el lodo y las burbujas de aire reducen la transferencia de calor en el sistema. Esto significa que su sistema de calefacción y refrigeración tiene que trabajar más para ofrecer el mismo rendimiento, lo que se traduce en un mayor consumo de energía.
Un sistema de calefacción limpio y protegido puede beneficiarse de un ahorro energético de hasta un 17 % en comparación con un sistema que no está limpio ni protegido. La calidad del agua no es un detalle, sino una base fundamental. Al tratar y controlar adecuadamente el agua de su sistema, aumentará la eficiencia, evitará averías y prolongará la vida útil de su instalación.
¿Por qué es aún más crítica la calidad del agua en los sistemas modernos de calefacción y refrigeración?
Especialmente con las nuevas tecnologías, como las bombas de calor y la calefacción por suelo radiante, es fundamental analizar la calidad del agua antes del funcionamiento de un sistema. La elevada inversión en sistemas genera altas expectativas por parte de los clientes en cuanto a eficiencia, comodidad, bajo nivel de ruido, larga vida útil y bajo mantenimiento. No hacer nada con respecto a la calidad del agua conlleva graves consecuencias.
¿Por qué esto es especialmente un problema en los sistemas modernos?
En los sistemas tradicionales, las tuberías metálicas de paredes gruesas, las altas temperaturas de alimentación y los circuitos hidráulicos simples hacían que los fallos relacionados con la calidad del agua fueran menos frecuentes. Las instalaciones modernas son muy diferentes:
- Más tuberías de plástico.
- Temperaturas de funcionamiento más bajas.
- Bombas de alta eficiencia.
- Componentes más sensibles: Bombas de alta eficiencia, sensores, intercambiadores de calor…
Este cambio ha convertido la contaminación y el oxígeno disuelto en una amenaza crítica para el rendimiento y la longevidad de los sistemas modernos de climatización.
Aire y suciedad: las amenazas ocultas:
Dentro de cada sistema hidrónico de climatización, dos enemigos invisibles, el aire y la suciedad, pueden degradar silenciosamente el rendimiento.
Aire (gases disueltos)
- No se trata solo de burbujas burbujeantes; la mayor amenaza son las diminutas microburbujas y, lo que es más importante, los gases disueltos, como el oxígeno, que no se pueden ver en absoluto.
- El aire actúa como aislante, reduciendo la eficiencia de la transferencia de calor, provocando ruido (gorgoteos, golpes) y aumentando el desgaste de las bombas. También puede provocar cavitación, que daña los componentes.
- El oxígeno disuelto provoca reacciones de corrosión que, literalmente, corroen los componentes de su sistema.
Suciedad (magnetita y otros contaminantes)
- La suciedad suele aparecer en forma de un desagradable lodo negro de magnetita (óxido de hierro u óxido), a menudo causada por el oxígeno disuelto.
- Este lodo bloquea las tuberías, ensucia los intercambiadores de calor, desgasta las bombas y obstruye las válvulas de control.
- Incluso la contaminación microscópica perjudica a los modernos y delicados componentes del sistema de alta eficiencia.
- La presencia de agua negra es un claro indicador de contaminación significativa.
Restos de tuberías plásticas
Durante la instalación, especialmente en sistemas de calefacción por suelo radiante, las virutas de tuberías de plástico pueden entrar en el sistema y convertirse en una fuente de contaminación.
Aalberts Hydronic Flow Control con sus gamas Flamco, Sentinel, UWS, es especialista en la calidad del agua de los sistemas. Gracias a décadas de experiencia, innovaciones continuas y un estricto cumplimiento de las normas, las soluciones de Aalberts hydronic flow control eliminan eficazmente el aire y la suciedad, garantizan la eficiencia y el confort sostenible, y prolongan la vida útil de cualquier sistema de calefacción y refrigeración.


















































































