XXI Encuentro ATECYR
La descarbonización de los edificios exige acelerar la electrificación sin renunciar a todas las tecnologías disponibles
La transposición de la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), la electrificación de los usos térmicos, la rehabilitación energética y el papel de tecnologías como las bombas de calor, el biometano o la energía solar marcaron los debates del XXI Encuentro ATECYR, celebrado el pasado 4 de junio en el Hotel Wellington de Madrid bajo el lema “Año clave en la descarbonización. Retos estructurales, técnicos y económicos”. Administraciones, asociaciones y representantes del sector coincidieron en que la transición energética del parque edificatorio requerirá una combinación de medidas regulatorias, económicas y tecnológicas para alcanzar los objetivos climáticos fijados por Europa para 2050.
Un año decisivo para la descarbonización del parque edificatorio
La jornada arrancó con la intervención de Miguel Rodrigo, director del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), quien situó la descarbonización de los sectores residencial y terciario como una de las prioridades estratégicas tanto para España como para la Unión Europea. Rodrigo recordó que los objetivos comunitarios son especialmente ambiciosos y complejos de alcanzar debido a la gran dispersión de actores implicados, desde administraciones y empresas hasta comunidades de propietarios y ciudadanos.
Durante su intervención puso el foco en la electrificación como una de las palancas fundamentales de la transición energética. Según explicó, España vive actualmente una situación de desacoplamiento entre la generación renovable y la demanda eléctrica, con episodios de precios muy reducidos e incluso negativos, lo que refuerza la necesidad de aumentar los consumos eléctricos.
No obstante, reconoció que “La descarbonización del sector residencial y terciario es un reto tan grande que necesitamos todas las tecnologías disponibles para conseguirlo”.
Rodrigo destacó además las iniciativas impulsadas por el IDAE para favorecer la eficiencia energética, entre ellas el programa PREE Terciario, dotado con 200 millones de euros, así como el futuro programa INNOVAE para proyectos innovadores. Asimismo, subrayó la importancia de divulgar casos de éxito que permitan demostrar la madurez tecnológica de las soluciones disponibles y faciliten su replicabilidad.
La nueva EPBD acelera la transformación normativa
Uno de los bloques centrales del encuentro estuvo dedicado al estado de la transposición de la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD).
Alfredo Garzón, representante de la Subdirección General de Eficiencia Energética del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), explicó que España continúa trabajando en la adaptación de su marco normativo a las nuevas exigencias europeas. Entre las principales novedades destacó la futura implantación de los edificios de cero emisiones, obligatorios para las nuevas construcciones a partir de 2030, así como las nuevas Normas Mínimas de Eficiencia Energética (MEPS) para edificios no residenciales existentes.
Garzón avanzó también el desarrollo de instrumentos como el Pasaporte de Renovación de Edificios, la actualización del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y la revisión del sistema de certificación energética, que deberá adaptarse al nuevo concepto de edificio de cero emisiones.
Por su parte, Juan Queipo de Llano, responsable de la Unidad de Calidad en la Construcción del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, detalló los cambios que incorporará el Código Técnico de la Edificación (CTE). Entre ellos destacó la creación de un nuevo Documento Básico de Sostenibilidad Ambiental (DB-SA), que permitirá evaluar el impacto ambiental de los edificios durante todo su ciclo de vida.
La futura normativa no solo tendrá en cuenta el consumo energético durante el uso del edificio, sino también las emisiones asociadas a la fabricación de materiales, construcción, mantenimiento y demolición. Además, reducirá de 1.000 a 250 metros cuadrados el umbral para exigir generación renovable en determinados edificios y reforzará las exigencias relacionadas con movilidad sostenible, energía solar y puntos de recarga para vehículos eléctricos.
ATECYR reclama medidas para impulsar las bombas de calor
Antes de las mesas de debate, Vicente Quiles, presidente del Comité Técnico de ATECYR, realizó una reflexión sobre los principales obstáculos que frenan la descarbonización de los edificios.
Quiles defendió que la dirección marcada por Europa es clara: avanzar hacia una mayor electrificación y reducir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, advirtió de que la implantación masiva de tecnologías como las bombas de calor sigue encontrando importantes barreras económicas, administrativas y técnicas.
Entre las propuestas planteadas destacó el refuerzo de los Certificados de Ahorro Energético (CAE), la simplificación de las ayudas públicas, una mayor flexibilidad normativa para facilitar la instalación de bombas de calor en edificios plurifamiliares y el diseño de mecanismos fiscales que también beneficien a los colectivos más vulnerables.
Asimismo, reclamó una hoja de ruta clara hacia 2040 que defina el papel que desempeñarán los gases renovables y el grado de electrificación necesario para cumplir los objetivos climáticos europeos.
El sector residencial: electrificación, biometano y rehabilitación
La primera mesa redonda abordó los retos específicos del sector residencial con la participación de representantes de FEGECA, Sedigas, Agremia y la Comunidad de Madrid.
Las intervenciones reflejaron la diversidad de enfoques presentes actualmente en el sector. Desde FEGECA, Alberto Jiménez defendió que la descarbonización no debe identificarse exclusivamente con la electrificación, apostando por soluciones híbridas y por el uso de combustibles renovables como el biogás o el hidrógeno verde en sistemas de combustión.
Por su parte, Fco. Javier Martínez de la Comunidad de Madrid, puso el foco en la necesidad de acelerar la rehabilitación energética del parque inmobiliario, recordando que una gran parte de las viviendas requiere actuaciones de mejora para alcanzar los objetivos de sostenibilidad.
Por su parte, Sedigas, representado por Pedro Seco, reivindicó el papel del biometano como complemento a la electrificación, destacando la ventaja de aprovechar las infraestructuras gasistas existentes y la creciente cartera de proyectos en desarrollo.
Inma Peiró, de Agremia, presentó su experiencia en la gestión de Certificados de Ahorro Energético mediante una plataforma digital que permite agrupar pequeñas actuaciones residenciales, facilitando el acceso de los ciudadanos a incentivos económicos asociados a la mejora de la eficiencia energética.
El sector terciario pone el foco en la resiliencia y la calidad ambiental
La segunda mesa redonda estuvo dedicada al sector terciario y contó con representantes de AFEC, IDAE, AEDICI e IETcc.
Los participantes coincidieron en señalar que la descarbonización de oficinas, edificios públicos y otras instalaciones terciarias exigirá combinar electrificación, eficiencia energética y digitalización.
Marta San Román destacó que la descarbonización de los edificios terciarios pasa necesariamente por una mayor electrificación de los usos térmicos mediante tecnologías como las bombas de calor, así como por la integración de energías renovables y la incorporación de infraestructuras vinculadas a la movilidad eléctrica. Asimismo, defendió la necesidad de evolucionar hacia metodologías de evaluación más precisas que reflejen el consumo térmico real de los edificios y puso el acento en la calidad del aire interior como un elemento inseparable de la eficiencia energética y la salud de los usuarios. San Román subrayó también la importancia de diseñar edificios más resilientes frente al cambio climático, apoyándose en sistemas inteligentes de regulación y control capaces de responder al incremento de las temperaturas previsto en los países del sur de Europa. También destacaron la creciente relevancia de los sistemas de regulación y control, así como de las herramientas de automatización capaces de optimizar el funcionamiento energético de los edificios.
Otro de los asuntos recurrentes fue la necesidad de adaptar los inmuebles a las nuevas condiciones climáticas. Los expertos subrayaron que la resiliencia frente al aumento de las temperaturas y la calidad del aire interior deben convertirse en elementos inseparables de cualquier estrategia de descarbonización.
Asimismo, defendieron la conveniencia de avanzar de forma progresiva, priorizando las actuaciones sobre los edificios menos eficientes y aprovechando las metodologías de certificación y evaluación ya disponibles para facilitar la transformación del parque inmobiliario.


















































































