Los ojos de lo invisible: reducción de fallos, costes y optimización en mantenimiento de instalaciones gracias a la termografía
Por Ángel Lezana, Product Manager de Termografía en Grupo Álava e Irene Torija, Business Development Manager en Hikmicro Iberia
03/06/2026
Con el paso de los años y los avances tecnológicos, los sistemas se han hecho cada vez más complejos y automatizados, pero los fallos se siguen produciendo en lugares que nadie ve. Afortunadamente el mantenimiento ha pasado de ser correctivo a preventivo, y para detectar esos síntomas que ponen en riesgo la continuidad operativa, la termografía se ha convertido en una excelente herramienta que diagnostica la salud de las instalaciones; según estudios recientes, el uso de programas de mantenimiento predictivo estima ahorros de entre un 30 y un 40%, disminuye el tiempo de inactividad no planificada entre un 30 y un 50%, incrementa hasta el 50% de la producción, extiende la vida útil de activos industriales hasta en un 40% y reduce los costes de mantenimiento entre un 18 y un 25%.
De los antiguos equipos voluminosos y costosos se ha pasado a dispositivos más compactos y accesibles, con sensores mejorados y reducción de costes en el proceso productivo, que han facilitado su uso haciéndolo mucho más eficaz, permitiendo observar defectos que hace años eran indetectables con cámaras de gama equivalente.
En el mercado podemos encontrar diferentes opciones que se ajustan a cualquier necesidad y varían en función de la sensibilidad térmica y la resolución del detector: cámaras básicas muy accesibles económicamente ideales para un mantenimiento básico o inspecciones puntuales, gamas medias con mayor precisión y resoluciones medias, indicadas para la mayoría de trabajos de mantenimiento y cámaras profesionales, con sensores de alta resolución (hasta 1280x1040), ópticas intercambiables y mayor sensibilidad térmica (NETD < 20 mK) como en el caso de los dispositivos de Hikmicro.
Teniendo en cuenta que los equipos de mantenimiento se enfrentan a distintos retos como anticipar las averías en activos críticos o mejorar la eficiencia energética de los sistemas (priorizando siempre la protección), el uso de cámaras termográficas y de ultrasonidos es crucial, ya que garantizan el 100% de la seguridad al no intervenir en el proceso, detectando estas alertas en forma de calor y sonido a distancia.
La combinación de estos métodos mejora directamente la capacidad de diagnóstico, permitiendo detectar con antelación las anomalías eléctricas, mecánicas y energéticas, blindando la seguridad de los técnicos y reduciendo las paradas inesperadas. Además, facilita la toma de decisiones basadas en datos, estandariza las inspecciones, contribuye en la disminución notable de incidencias y de los consumos asociados a las pérdidas energéticas, y reduce costes de entre un 20 y un 40% en mantenimiento, según nuestras estimaciones.
La punta de lanza de esta tecnología es la termografía infrarroja; es la herramienta más extendida debido a su rapidez, facilidad de interpretación y capacidad para inspeccionar las instalaciones en tiempo real y a distancia. Su uso abarca desde los cuadros eléctricos, la climatización, el aislamiento térmico y la verificación de envolventes en su aplicación en edificación, a las conexiones eléctricas, motores, rodamientos y optimización energética en industria, pasando por las líneas eléctricas, subestaciones y elementos críticos expuestos a carga continua de las infraestructuras.
Pero, ¿cuáles son los imprescindibles para las cámaras de mantenimiento industrial, eléctrico o de edificios?
- Tener en cuenta la resolución térmica adecuada para cada aplicación
- Contar con una NETD baja para detectar defectos y patologías sutiles.
- Poseer una óptica de calidad y posibilidad de teleobjetivos para larga distancia.
- Disponer de herramientas de análisis avanzadas: puntos máximos y mínimos, áreas, isotermas, alarmas de temperatura y deltas.
- Generar informes de manera rápida y profesional.
- Ofrecer comodidad y robustez.
Dentro de la estrategia de mantenimiento predictivo, la termografía es fundamental porque es capaz de detectar incrementos térmicos anómalos antes de que se produzca un fallo imposible de identificar a simple vista, aportando datos cuantificables y mejorando la trazabilidad de las decisiones de mantenimiento.
Aunque es difícil determinar con cuanta antelación se pueden detectar este tipo de fallos, hay estudios que indican que puede hablarse de semanas, o incluso meses, antes de que la avería sea crítica; de hecho, en numerosas instalaciones industriales y edificios de alta criticidad, la termografía ha permitido detectar puntos calientes a nivel eléctrico que, de no haberse corregido a tiempo podrían haber derivado en interrupciones de servicio o riesgos de seguridad. Su uso rutinario en las inspecciones ha demostrado que se trata de una tecnología altamente eficaz para evitar incidentes mayores.
Otro uso clave que cabe destacar es la detección temprana de incendios; la termografía es capaz de detectar de manera rápida y visible los riesgos para anticipar las medidas oportunas (antes de que se produzca el incendio), evitando así incidentes mayores.
En cuanto a la tendencia de esta tecnología de cara a futuro, Ángel Lezana, Product Manager de Termografía en Grupo Álava asegura que “el mantenimiento evolucionará hacia modelos todavía más predictivos, con mayor integración de datos, mayor automatización del análisis y una fuerte orientación a la eficiencia energética y la sostenibilidad. Nuestra misión es poner al alcance de nuestros clientes una extensa oferta de productos y servicios de valor añadido basados en tecnologías avanzadas”, predicción que comparte Irene Torija, Business Development Manager en Hikmicro Iberia: “Estamos entrando en una nueva etapa en la que la termografía combina más capacidad y más inteligencia sin elevar los costes. Hoy podemos ofrecer resoluciones mucho más altas a precios significativamente más accesibles, manteniendo el nivel de prestaciones que exige el mantenimiento profesional.
La integración de algoritmos de IA está permitiendo que las cámaras identifiquen defectos de forma automática, reduciendo tiempos de diagnóstico y aumentando la fiabilidad. Además, nuestras soluciones incorporan mayor conectividad con plataformas de mantenimiento predictivo, lo que facilita un flujo continuo de datos y una toma de decisiones más precisa.
A esto se suma la automatización mediante cámaras fijas con IA para monitorización 24/7, capaces de vigilar instalaciones críticas sin intervención humana. En conjunto, estas innovaciones hacen posible que más empresas accedan a tecnología avanzada sin comprometer calidad ni rendimiento.”

















































































