Reutilización de aguas grises y pluviales: entre el potencial de ahorro y las barreras normativas
Periodista especializada en energía, eficiencia energética e instalaciones · Interempresas Media
27/05/2026
La reutilización de aguas grises y pluviales centró el segundo bloque del desayuno de trabajo organizado por El Instalador-Interempresas y patrocinado por Efintec, donde fabricantes, asociaciones, ingenierías y representantes del sector coincidieron en que las soluciones técnicas ya están disponibles, pero siguen encontrando barreras normativas, dificultades de implantación en rehabilitación y retos vinculados al mantenimiento. El debate puso sobre la mesa la necesidad de integrar estos sistemas en el Código Técnico de la Edificación para acelerar su desarrollo en vivienda y terciario.
El debate arrancó abordando el contexto regulatorio actual. Silvia González recordó que existen normativas europeas y estándares técnicos que ya definen cómo diseñar este tipo de sistemas, aunque reconoció que la implantación depende todavía en gran medida de iniciativas locales. “Sí que está regulado, pero sobre todo a nivel municipal”, explicó, señalando que algunas ordenanzas de ahorro de agua ya obligan a incorporar sistemas de reutilización en determinados edificios de nueva construcción.
Aun así, varios participantes coincidieron en que la verdadera transformación llegará cuando estas soluciones queden plenamente integradas en el Código Técnico de la Edificación (CTE). “Todos estamos de acuerdo en que se tiene que cambiar el Código Técnico”, afirmó González, subrayando que mientras la reutilización siga siendo una recomendación y no una obligación generalizada, el sector continuará avanzando de forma lenta y desigual.
En la misma línea, Albert Soriano, responsable de la comisión de agua de Fegicat, defendió que la administración todavía actúa “a trompicones” en esta materia, en parte por las implicaciones sanitarias y técnicas que supone reutilizar agua dentro de los edificios. “Cuando hablamos de agua, el aspecto sanitario es muy importante”, recordó, apuntando que existe todavía cierto temor regulatorio a la hora de generalizar estos sistemas.
Precisamente la seguridad sanitaria fue otro de los grandes temas del bloque. Óscar Lajara, responsable técnico de Watts Ind Ibérica, puso el foco en la necesidad de proteger la red potable frente a posibles retornos de agua reutilizada. El representante de Watts explicó el papel que juegan elementos como desconectores y válvulas antirretorno, especialmente en instalaciones de aguas grises donde, cuando el depósito pierde nivel, debe rellenarse automáticamente con agua potable. “El desconector es fundamental para evitar que el agua reciclada pueda contaminar la red”, señaló, recordando además que países como Francia llevan años trabajando con este tipo de soluciones de forma mucho más normalizada.
Más allá de la normativa, el debate se centró también en cuál debe ser el modelo de reutilización del futuro: sistemas individualizados en cada edificio o redes urbanas centralizadas de agua regenerada, como apuntó Xavierr Martínez. Algunos participantes defendieron que una doble red urbana —potable y regenerada— permitiría evitar la multiplicación de pequeños sistemas de tratamiento y mantenimiento en cada inmueble.
De hecho, el representante de ACO, comentó que una red compartida de agua regenerada “sería la solución ideal, no solo para optimizar la gestión del agua, sino también para reducir la presión sobre las redes de alcantarillado, cada vez más saturadas y se evitaría, o al menos minimizaría, la necesidad de ampliar o rehacer los sistemas de saneamiento”. No obstante, “habría que analizar si el ahorro derivado de reducir las actuaciones sobre el alcantarillado compensaría la inversión necesaria para desarrollar una red de agua regenerada”.
Sin embargo, otros participantes recordaron que no todos los municipios tienen capacidad de infraestructura suficiente para implantar este tipo de redes a gran escala y que, en muchos casos, las soluciones descentralizadas siguen siendo más viables, especialmente en edificios de nueva construcción.
Uno de los puntos donde hubo mayor consenso fue en la dificultad de aplicar estas soluciones en rehabilitación. Víctor Viscor advirtió de que el parque edificado actual presenta importantes limitaciones físicas para incorporar depósitos, salas técnicas o nuevos circuitos hidráulicos. “Nos encontramos con edificios muy antiguos y con muy poco espacio disponible”, explicó, señalando que esta realidad condiciona enormemente la implantación de sistemas de reutilización en vivienda colectiva.
El mantenimiento fue otro de los aspectos que más preocupación generó entre los participantes. Manel Jarrega alertó de que muchas instalaciones dejan de funcionar correctamente al cabo de pocos años por falta de seguimiento técnico. “Hacer instalaciones para que funcionen tres años no es sostenible”, advirtió, defendiendo que este tipo de soluciones requieren una gestión profesionalizada y una operación constante para garantizar su eficiencia real a largo plazo.
Pese a las barreras detectadas, la mesa coincidió en destacar el elevado potencial de ahorro de estas tecnologías. En determinados edificios, la reutilización de aguas grises puede reducir de forma significativa el consumo de agua potable, especialmente en usos como sanitarios o riego. Además, combinada con otras soluciones como griferías eficientes o aprovechamiento de agua de lluvia, el ahorro puede incrementarse notablemente.


















































































