TECNOLOGÍA

Miguélez ha contado con el soporte técnico de Ctme como entidad especializada en ACV y DAP

De la teoría a la práctica: declaraciones ambientales de producto y gestión avanzada del análisis de ciclo de vida

Lorena Pereda, verificadora y analista Ambiental11/03/2026

El desarrollo de una DAP constituye un proceso técnico riguroso que requiere planificación detallada, análisis de datos y estricto cumplimiento metodológico. Este artículo analiza su relevancia y describe las fases clave, ilustrando como ejemplo la empresa Miguélez, que ha contado con el soporte técnico de la Fundación Centro Tecnológico de Miranda de Ebro (Ctme) como entidad especializada en ACV y DAP.

“Las DAP desempeñan un papel clave en esquemas de certificación de edificación sostenible como ‘LEED’, ‘BREEAM’ o ‘VERDE’...

“Las DAP desempeñan un papel clave en esquemas de certificación de edificación sostenible como ‘LEED’, ‘BREEAM’ o ‘VERDE’, donde la disponibilidad de productos con información ambiental verificada contribuye a la obtención de créditos”. Diseñado por Freepik. 

La importancia de las DAPs

Los aspectos ambientales asociados a los productos y materiales son hoy un elemento central en la estrategia de empresas, administraciones públicas y agentes del sector de la construcción. La creciente exigencia normativa, los objetivos de descarbonización y la incorporación de criterios ambientales en la contratación pública y privada han impulsado la necesidad de disponer de información objetiva, cuantificada y verificable. En este contexto, las Declaraciones Ambientales de Producto (DAPs) se consolida como una herramienta técnica de referencia para comunicar el desempeño ambiental con base científica. En el sector de la construcción, es esencial para la toma de decisiones. Las DAP permiten a proyectistas, direcciones facultativas y promotores analizar soluciones constructivas bajo criterios homogéneos. De este modo, se facilita la integración de criterios ambientales en la fase de diseño, avanzando hacia edificios de menor impacto y mayor eficiencia.

Además, las DAP desempeñan un papel clave en esquemas de certificación de edificación sostenible como ‘LEED’, ‘BREEAM’ o ‘VERDE’, donde la disponibilidad de productos con información ambiental verificada contribuye a la obtención de créditos. También son cada vez más relevantes en procesos de contratación pública y privada, especialmente en el marco de políticas de compra pública verde y en licitaciones que incorporan criterios ambientales objetivos y medibles. En este contexto, la DAP deja de ser un elemento voluntario de comunicación para convertirse en un requisito estratégico de mercado.

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En la práctica, una Declaración Ambiental de Producto es un documento que contiene información ambiental verificada, desde una perspectiva más técnica, la relevancia de las DAP radica en que proporcionan resultados ambientales basados en Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para todas las etapas de la vida del producto, alineándose con las prioridades europeas en materia de descarbonización, economía circular y transición energética.

Desde el punto de vista empresarial, el desarrollo de DAP implica también una revisión interna rigurosa, lo que favorece la identificación de oportunidades de mejora ambiental y eficiencia productiva. El ejercicio de modelización del ACV suele revelar puntos críticos (‘hotspots’) en determinadas etapas, facilitando la definición de estrategias de reducción y optimización. Por tanto, la DAP no es únicamente una herramienta de comunicación externa, sino también un instrumento de gestión y mejora continua.

En un entorno regulatorio cada vez más exigente, como se prevé en la revisión del Reglamento de Productos de Construcción y las estrategias de neutralidad climática, las DAP se consolidan como un pilar técnico. En este contexto, disponer de DAP no solo refuerza la credibilidad técnica del fabricante, sino que se convierte en una ventaja competitiva estratégica dentro de una cadena de valor cada vez más exigente.

Y ¿cómo consigo una DAP?

Para un responsable técnico o un director de sostenibilidad, comprender y planificar este proceso es clave, no solo para cumplir metodológicamente con la normativa, sino para generar ventajas competitivas en mercados cada vez más exigentes en materia de sostenibilidad. Obtener una Declaración Ambiental de Producto es mucho más que un trámite normativo: es un proceso estratégico.

El verdadero punto de partida es determinar qué producto o familia de productos se evaluará y en qué mercados se pretende utilizar la DAP, en base a esto, se establece el programa en el que se desea registrar la DAP. Existen distintos operadores reconocidos a nivel internacional, siendo uno de los más relevantes The International EPD System, junto con otros programas nacionales como GlobalEPD y sectoriales, como DAPcons.

La elección del programa no es un aspecto menor: determina las Reglas de Categoría de Producto (PCR, por sus siglas en inglés) aplicables, los requisitos específicos de contenido, el idioma de publicación, el alcance geográfico del reconocimiento y, el enfoque metodológico. Una empresa que exporta puede necesitar un programa con amplio reconocimiento internacional, mientras que otras pueden priorizar alineación con mercados nacionales específicos.

"Seleccionar correctamente el programa desde el inicio evita duplicidades...

"Seleccionar correctamente el programa desde el inicio evita duplicidades, reajustes costosos y limitaciones futuras en la aceptación de la DAP por parte de clientes o prescriptores".

Seleccionar correctamente el programa desde el inicio evita duplicidades, reajustes costosos y limitaciones futuras en la aceptación de la DAP por parte de clientes o prescriptores.

Una vez definido el alcance, el elemento técnico clave del proceso es el estudio de ACV, conforme a ISO 14040 e ISO 14044, así como EN 15804 en el caso del sector de la construcción. La fase de recopilación de información para cada etapa del ciclo de vida representa el eje central del estudio y el punto más crítico. Cada etapa del producto debe documentarse con información detallada y verificable. Este proceso requiere datos primarios, es decir, datos de actividad específicos obtenidos directamente de las plantas de fabricación, y datos secundarios, que suponen la representación de procesos complementarios, para ello se utilizan bases de datos ambientales reconocidas internacionalmente. La calidad, precisión, representatividad, trazabilidad y coherencia de los datos determinan la solidez de la DAP, ya que los resultados del ACV dependen directamente de la calidad de la información utilizada y son determinantes para superar la fase de verificación.

Tras el cálculo, se redacta el informe técnico y el documento público de la DAP. La coherencia entre el estudio técnico y el documento final es clave para una verificación fluida y exitosa. Este documento debe ser claro, estructurado y conforme a los requisitos de la normativa y del programa de declaración elegido. La redacción no es solo un ejercicio formal: un informe bien presentado permite que clientes, prescriptores y certificadores comprendan de manera transparente y rápida el desempeño ambiental del producto. La claridad en la comunicación aumenta la confianza del mercado y refuerza la imagen de la empresa como referente en sostenibilidad.

El paso final y decisivo es la verificación por una tercera parte independiente acreditado por el programa operador. Una preparación técnica rigurosa reduce observaciones y acelera el proceso de aprobación. Superada la verificación, la DAP se registra oficialmente y se publica en la base de datos, puede utilizarse en licitaciones, certificaciones de edificios, estrategias de marketing técnico y comunicación a clientes cada vez más sensibles a la sostenibilidad.

La DAP tiene una validez limitada, normalmente de cinco años, pero debe revisarse anualmente que la información publicada es representativa del producto, por lo que es recomendable integrar un procedimiento de seguimiento o el ACV dentro del sistema de gestión ambiental de la empresa para facilitar futuras actualizaciones.

Desarrollar una DAP es un proceso técnico exigente que requiere planificación, coordinación interna y rigor metodológico. Sin embargo, cuando se aborda de manera estructurada, no solo permite cumplir con requisitos de mercado, sino que aporta una base cuantitativa sólida para la mejora ambiental y la diferenciación competitiva. Contar con un socio especializado marca la diferencia. Entidades como Ctme, con experiencia en Análisis de Ciclo de Vida, Declaraciones Ambientales de Producto y verificación, acompañan a las empresas en cada fase del proceso, desde la selección del programa hasta la verificación final. Su apoyo permite reducir tiempos, minimizar riesgos y asegurar que la DAP se convierta en una herramienta útil de comunicación y posicionamiento estratégico, más allá de su función técnica. Una DAP bien desarrollada no solo cumple con los requisitos legales o de mercado: se convierte en un activo que respalda la reputación de la empresa y fortalece su competitividad en un entorno industrial cada vez más exigente con la transparencia ambiental.

De la teoría a la práctica

Miguélez, S.L.U. especialista en la fabricación de cables eléctricos de baja tensión, destaca por ofrecer soluciones eléctricas de alta calidad, diseñadas para garantizar seguridad y durabilidad en cada proyecto.

Sus productos combinan innovación y tecnología avanzada, asegurando un rendimiento confiable. Miguélez, comprometidos con la sostenibilidad, une excelencia, eficiencia y respeto por el entorno en cada cable que fabrica.

La necesidad de disponer de Declaraciones Ambientales de Producto coherentes y actualizadas para un gran número de referencias de productos (más 2.300) llevó a la compañía a abordar un proyecto integral de ACV. En este contexto, contó con Ctme para el desarrollo técnico y metodológico.

"La necesidad de Miguélez de disponer de Declaraciones Ambientales de Producto coherentes y actualizadas para un gran número de referencias de...

"La necesidad de Miguélez de disponer de Declaraciones Ambientales de Producto coherentes y actualizadas para un gran número de referencias de productos (más 2.300) llevó a la compañía a abordar un proyecto integral de ACV".

Gestión avanzada: una calculadora de ACV para once familias y más de 2300 referencias de productos

Más allá de la elaboración de las DAP, el proyecto incorporó un componente innovador clave: el desarrollo de una calculadora de ACV diseñada para gestionar de forma centralizada toda la información ambiental y automatizar los cálculos asociados al ciclo de vida de los productos. Esta herramienta se concibió para dar respuesta a un reto habitual en empresas con amplios catálogos: mantener actualizada la información ambiental de múltiples referencias sin necesidad de rehacer el ACV desde cero. En este caso, la calculadora se diseñó para integrar once familias de cables, permitiendo:

  • Actualizar datos de fabricación o materias primas de forma ágil.
  • Generar nuevos resultados de ACV.
  • Reducir errores asociados a la gestión manual de datos.
  • Preparar futuras actualizaciones de DAP sin repetir todo el proceso.

La herramienta actúa como un repositorio estructurado que centraliza inventarios, factores de impacto, reglas de cálculo y modelos de producto. Para el fabricante, supone un salto cualitativo en eficiencia, control y capacidad de respuesta ante clientes.

Un modelo replicable para la industria

El caso de las DAP de cables eléctricos demuestra que la sostenibilidad industrial no depende solo de cumplir con requisitos formales, sino de integrar herramientas que permitan gestionar la información ambiental de forma estratégica. La combinación de DAP verificadas y una calculadora de ACV convierte el proyecto en un modelo replicable para otros sectores con catálogos amplios y procesos complejos.

La verificación por parte de Aenor aporta reconocimiento internacional y refuerza la confianza en los datos comunicados, mientras que la automatización del ACV permite a la empresa resolver demandas del mercado, mejorar su competitividad y consolidar su compromiso con la transparencia ambiental.

La colaboración entre Miguélez S.L.U. y Fundación Centro Tecnológico de Miranda de Ebro, Ctme; es parte de una creciente tendencia en la industria y en el sector de la construcción y edificación, donde las empresas buscan no solo ofrecer productos de vanguardia, sino también garantizar que estos cumplan con los más altos estándares ambientales.

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