El desafío técnico del equilibrado manual en instalaciones HVAC
Por Jesús Mera, Ingeniero de Commissioning TAB en Commtech Commissioning Services (Grupo Aire Limpio)
04/02/2026
Tradicionalmente se tenía una visión más simplista del proceso, basada en una secuencia de aperturas y cierres de válvulas y compuertas encaminada a alcanzar los caudales de diseño, pero esto no reflejaba la complejidad real del sistema.
En la práctica, equilibrar una instalación significa forzar a cientos de variables físicas (presiones, pérdidas de carga, curvas de ventilador, resistencias locales y comportamiento dinámico del aire) a ajustarse a un diseño teórico que rara vez coincide al 100 % con las condiciones reales de operación.
Limitaciones del equilibrado tradicional
Debemos tener en cuenta que, en los métodos manuales de TAB (Testing, Adjusting and Balancing), cada intervención local tiene consecuencias globales. Por poner un ejemplo, el ajuste de una rejilla o compuerta altera la distribución de presiones del sistema completo, afectando al resto de terminales de aire.
Incluso cuando el ventilador está correctamente seleccionado y calibrado, el caudal puede no llegar a los puntos previstos debido a desviaciones constructivas respecto al proyecto; variaciones en las pérdidas de carga reales; interacciones no lineales entre ramales, o cambios en el régimen de funcionamiento del ventilador.
Como resultado, el equilibrado se convierte en un proceso iterativo de ensayo y error: medir, ajustar, volver a medir y compensar los efectos secundarios. Este enfoque puede requerir semanas de trabajo, con un elevado consumo de horas técnicas y energía, y con resultados que no siempre garantizan estabilidad a largo plazo.
Mientras tanto, el edificio opera en condiciones subóptimas: mayor consumo energético, menor confort y un envejecimiento prematuro de los equipos.
El cambio de paradigma: del ajuste reactivo a la predicción
Durante años se asumió que no existía una alternativa viable a este método empírico. El punto de inflexión surge al plantear una pregunta clave desde la ingeniería:
¿Es posible predecir cómo responderá cada rejilla antes de realizar un ajuste físico?
Esta cuestión da origen a TAB 2.0, un enfoque que transforma el equilibrado en un proceso predictivo y científicamente fundamentado. Este modelo recaba información que le permite simular, casi en tiempo real, cómo se redistribuirá el caudal ante cualquier ajuste propuesto, antes de ejecutarlo físicamente.
De este modo, cada decisión deja de basarse en la intuición del técnico y pasa a estar respaldado por cálculos predictivos.
TAB 2.0: equilibrado basado en comportamiento real del sistema
TAB 2.0 se apoya en el análisis del comportamiento real de la instalación. El sistema integra:
- Curvas reales de ventiladores.
- Características de compuertas y rejillas.
- Interacciones hidráulicas y aerodinámicas entre ramales.
- Datos de medición obtenidos en campo.
Visualización y toma de decisiones
Una de las ventajas operativas clave es la representación visual del estado del sistema. Así, TAB 2.0 identifica en verde rejillas dentro de tolerancia (±10 %); en amarillo, aquellos puntos que requieren corrección moderada, y, finalmente, en rojo, las desviaciones críticas.
Además, muestra de forma inmediata cómo un ajuste concreto impactará en el resto del sistema, permitiendo optimizar la secuencia de intervención. Tareas que antes requerían horas de medición y corrección pueden resolverse ahora en segundos con una visión global del equilibrio.
Aprendizaje y mejora continua
TAB 2.0 no se limita a equilibrar instalaciones individuales. Cada proyecto genera datos reales que se incorporan al modelo, refinando progresivamente la capacidad de predicción.
Este enfoque convierte cada equilibrado en una fuente de conocimiento para el siguiente, construyendo sistemas cada vez más precisos y eficientes.
Conclusión
El equilibrado manual tradicional responde a un contexto donde la complejidad del sistema superaba la capacidad de análisis en tiempo real. TAB 2.0 marca la transición desde un proceso reactivo y costoso hacia un método científico, predictivo y optimizado.
El resultado es claro: menos tiempo de puesta en marcha, mayor precisión en los caudales, reducción del consumo energético y una base sólida para edificios más eficientes, digitales y sostenibles.

























































