Termo eléctrico o calentador: claves para elegir el sistema de agua caliente sanitaria más adecuado
Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entre el 20 y el 40 % de la energía que se consume en una vivienda española se destina a la producción de agua caliente sanitaria, un porcentaje que tiende a incrementarse durante el invierno. En este contexto, optar por una solución adaptada a las características de la vivienda y a los hábitos de uso resulta fundamental para contener el gasto energético.
Factores que determinan la elección
No existe una solución única válida para todos los hogares. Aspectos como el número de personas, el patrón de consumo, el tamaño de la vivienda o la disponibilidad de una fuente de energía condicionan la idoneidad de un termo eléctrico o un calentador a gas.
En viviendas urbanas de pequeño tamaño o en segundas residencias, donde asumir un coste fijo de suministro de gas no resulta rentable, el termo eléctrico se presenta como una alternativa práctica. Su funcionamiento se basa en la acumulación de agua caliente, lo que permite disponer de ella en momentos concretos del día sin complicaciones de uso.
En este segmento existen soluciones con diferentes capacidades, desde modelos compactos pensados para espacios reducidos hasta equipos de mayor volumen orientados a familias, con tecnologías que optimizan el consumo y mejoran el confort. La posibilidad de elegir entre distintos formatos facilita la integración del equipo en la vivienda sin necesidad de grandes modificaciones.
Dentro de esta tipología, destacan los termos eléctricos reversibles, que permiten instalación vertical u horizontal, aportando flexibilidad en viviendas donde el espacio es un factor limitante. Su uso sencillo y su diseño compacto responden a una demanda creciente de soluciones eficientes y discretas.
Calentadores: suministro continuo y mayor demanda
Por el contrario, en viviendas unifamiliares o pisos de mayor tamaño, con varios baños o un consumo elevado y simultáneo de ACS, el calentador sigue siendo una opción muy extendida. Su principal ventaja es el suministro instantáneo y sin límite de agua caliente, lo que garantiza el confort incluso en picos de demanda.
Los modelos estancos de última generación incorporan mejoras en seguridad, eficiencia y control del consumo, lo que los convierte en una alternativa habitual en procesos de renovación de equipos antiguos.
Algunos de estos equipos ya están preparados para el futuro de los gases renovables, y también pueden trabajar con mezclas de hidrógeno de hasta un 20%, lo que los sitúa en línea con la evolución normativa y los objetivos de descarbonización del sector energético.
Una decisión con impacto en confort y consumo
La elección entre termo eléctrico y calentador debe abordarse desde un enfoque técnico y práctico, analizando las necesidades reales de la vivienda y del usuario. Dimensionar correctamente el sistema y optar por tecnologías eficientes permite mejorar el confort, optimizar el consumo energético y reducir la factura, especialmente en los meses de mayor demanda.
En un contexto de transición energética y creciente atención a la eficiencia, contar con información clara y soluciones adaptadas resulta clave para garantizar un suministro de agua caliente seguro, confortable y alineado con los nuevos retos energéticos del sector residencial.
En este sentido, Bosch Home Comfort ofrece una amplia gama de termos como su más reciente modelo Tronic TR2100 T, un termo eléctrico cilíndrico reversible que permite una instalación tanto vertical como horizontal, adaptándose así a cualquier espacio; o el nuevo calentador estanco a gas Therm 3600 S, ideal para reemplazar los calentadores antiguos Junkers, pues lleva las mismas conexiones y es un calentador H2 ready preparado para el uso con gases renovables y mezcla de hidrógeno.





























