Las ciberestafas por mensajería ya provocan pérdidas superiores a 1.150 euros al 7,5% de las víctimas
Las tensiones geopolíticas, la inflación, la incertidumbre económica y el aumento del coste de la vida están creando un escenario propicio para la proliferación de las estafas digitales. Así lo pone de manifiesto el informe ‘The Great Messaging Heist’, elaborado por Kaspersky, que analiza por primera vez el alcance económico de los fraudes cometidos a través de aplicaciones de mensajería.
Según los datos recogidos por la compañía, las víctimas españolas pierden de media 577 euros por cada estafa sufrida. En los casos más graves, que afectan al 7,5% de los afectados, las pérdidas superan los 1.150 euros, una cifra que puede tener un impacto significativo en economías familiares ya sometidas a presión financiera.
Kaspersky advierte además de que el problema podría estar infravalorado. Solo el 31,2% de las víctimas españolas denuncia los hechos ante la Policía y únicamente el 26,7% informa a su entidad bancaria, lo que dificulta cuantificar el alcance real del fenómeno.
Un fraude cada vez más frecuente y sofisticado
La investigación revela que más de la mitad de las estafas registradas (52%) se produjeron durante los últimos cinco meses. Además, el 28% de los encuestados a nivel global afirma haber sido objetivo de tres o más intentos de fraude, un dato que evidencia la evolución de estos ataques hacia modelos más organizados y repetitivos.
“Los estafadores utilizan contextos reconocibles, situaciones sociales familiares y normas lingüísticas integradas para que las víctimas perciban sus decisiones como racionales y razonables en ese momento, cuando en realidad están construyendo realidades falsas que terminan provocando daños económicos y psicológicos”, explica Elisabeth Carter, lingüista forense y criminóloga de Kingston University London.
Las aplicaciones de mensajería se han convertido en el principal escenario de estos fraudes, aprovechando la confianza que los usuarios depositan en estos canales. En España, las modalidades más habituales son las falsas notificaciones de entrega de paquetes, responsables del 49,2% de los casos detectados, seguidas por la suplantación de marcas reconocidas (32%) y las falsas oportunidades de inversión (25,6%).
Los millennials, especialmente vulnerables a las falsas inversiones
El estudio destaca que los millennials constituyen el grupo más proclive a caer en estafas relacionadas con inversiones o promesas de beneficios económicos rápidos, representando el 40% de las víctimas de este tipo de fraude dentro de su generación.
Según Kaspersky, factores como el elevado coste de la vivienda, la inestabilidad financiera o la búsqueda de nuevas oportunidades económicas convierten a este colectivo en un objetivo especialmente atractivo para los ciberdelincuentes, que explotan las expectativas de mejora económica mediante propuestas aparentemente legítimas.
Para Marc Rivero, Lead Security Researcher del equipo Global Research & Analysis Team (GReAT) de Kaspersky, las estafas por mensajería se han convertido en “un modelo de fraude altamente organizado e industrializado que opera a gran velocidad y escala a través de todos los canales de mensajería”.
“Las estafas por mensajería están drenando silenciosamente recursos económicos de hogares que ya se encuentran sometidos a una fuerte presión financiera”, afirma Rivero, quien recomienda verificar cualquier mensaje no solicitado a través de canales oficiales antes de compartir información personal o realizar pagos.
Ante esta situación, la compañía aconseja utilizar soluciones de seguridad con protección en tiempo real frente a enlaces maliciosos y ataques de phishing, reforzar la gestión de contraseñas mediante herramientas especializadas y mantener una formación continua sobre las principales modalidades de fraude digital. Asimismo, recomienda a las empresas adoptar herramientas avanzadas de monitorización para detectar actividades fraudulentas y posibles intentos de suplantación de marca en entornos digitales.



