Entrevista a Carmen Gómez-Acebo, directora de Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia
Periodista especializado en información empresarial · Interempresas Media
21/09/2026
Mares Circulares ha ampliado progresivamente su campo de actuación desde su puesta en marcha en 2018. El programa combina la retirada de residuos con sensibilización, ciencia e innovación y, desde 2022, incorpora actuaciones específicas de conservación de la biodiversidad marina. Esta evolución busca intervenir no solo sobre los residuos presentes en los ecosistemas, sino también sobre las causas de su generación y sobre la salud de estos entornos.
La recogida se acompaña de un trabajo de caracterización que permite convertir los residuos recuperados en información. En los muestreos de 100 metros realizados en playas y entornos acuáticos durante 2025, alrededor del 90 % de los objetos recogidos era plástico, con una presencia destacada de colillas, fragmentos de plástico, filamentos de pesca y envoltorios. Estos datos permiten relacionar la basura marina con actividades como el turismo, la pesca o los vertidos de aguas residuales y orientar las medidas de prevención.
El siguiente reto consiste en determinar qué parte de esos materiales puede reincorporarse a nuevos usos. La degradación provocada por el sol, el agua salada y el oleaje, junto con la presencia de arena, sal o restos biológicos, dificulta su transformación y obliga a adaptar los procesos de tratamiento. Pese a ello, el programa ya ha dado una segunda vida a más de seis toneladas de plástico no PET y dos toneladas de PET, con aplicaciones que incluyen bancos urbanos y nuevas soluciones para utilizar plásticos marinos en filamentos destinados a impresión 3D.
Mares Circulares nació con el objetivo de contribuir a reducir los residuos que llegan a los entornos marinos y avanzar hacia una economía circular. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde su puesta en marcha y cuáles considera que han sido sus principales hitos hasta la fecha?
Mares Circulares ha evolucionado desde su puesta en marcha en 2018 hacia un modelo de intervención ambiental cada vez más integral, que combina la retirada de residuos, con la sensibilización y la apuesta por la ciencia e innovación. En los últimos años hemos puesto mayor foco en la conservación de la biodiversidad colaborando con diversos proyectos que contribuyen a mejorar la situación de los entornos marinos. Hasta el cierre de 2025, había movilizado a 61.670 voluntarios, recogido 3.025 toneladas de residuos y formado o sensibilizado a 101.557 personas.
Entre sus hitos están también el apoyo a 19 estudios científicos y 12 iniciativas empresariales, y la incorporación, desde 2022, de actuaciones de conservación de la biodiversidad marina. Buscamos actuar sobre los residuos, pero también sobre sus causas y sobre la salud de los ecosistemas.
Desde 2018, el programa ha movilizado a miles de voluntarios y a numerosas organizaciones y entidades. ¿Qué importancia tiene para Mares Circulares la colaboración entre empresas, administraciones públicas, organizaciones ambientales, comunidades científicas, sector pesquero y ciudadanía?
Es esencial, porque el problema de la basura marina exige una respuesta que ninguna organización puede desarrollar por sí sola.
En Mares Circulares, las entidades ambientales coordinan intervenciones y formación; los pescadores y voluntarios recuperan residuos; y los investigadores aportan conocimiento y soluciones. Las administraciones participan en las actuaciones y reciben información para mejorar la gestión. A ello se suma la implicación de la ciudadanía. Nuestra aportación como empresa es impulsar una red estable que conecte esas capacidades para trabajar en prevención, recogida, sensibilización e investigación.
La recogida de residuos en playas, costas y fondos marinos es una de las actuaciones más visibles del programa. ¿Qué tipo de residuos se encuentran con mayor frecuencia y qué información aportan estos materiales sobre el origen y la problemática de la basura marina?
Un aspecto diferencial de Mares Circulares es que en las limpiezas, no nos limitamos a recoger los residuos, sino que analizamos todo aquello que recogemos. Con ello generamos una base de datos que compartimos con el Ministerio para que forme parte de la información para la investigación. En los muestreos de 100 metros en playas y entornos acuáticos de 2025, alrededor del 90 % de los objetos era plástico. Entre los más frecuentes aparecen colillas, fragmentos de plástico, filamentos de pesca y envoltorios. En los fondos marinos encontramos también cabos, redes, textiles y latas.
Esta diversidad permite analizar la relación de la basura marina con actividades como el turismo, la pesca o los vertidos de aguas residuales. Su monitorización aporta información para orientar la prevención y mejorar la gestión.
Una vez recogidos los residuos, ¿qué proceso se sigue para determinar cuáles pueden ser recuperados, reciclados o valorizados y qué dificultades plantea convertir determinados residuos procedentes del medio marino en nuevas materias primas?
El tratamiento comienza con la clasificación de los residuos. En las limpiezas de playas con voluntarios se emplean categorías simplificadas y se pesan los materiales. También se recoge residuos de fondos marinos, se categorizan y se reciclan siempre que es posible.
La principal dificultad es que los residuos procedentes del medio marino suelen llegar muy degradados. La exposición prolongada al sol, el agua salada y el oleaje los deteriora bastante, al igual que pueden contener arena, sal o restos biológicos, por lo que antes de transformarlos hay que pasar por un proceso de limpieza y secado. Otro de los retos es la variabilidad de cada residuo. En cada limpieza, se recogen residuos distintos y deteriorados por degradación, suciedad o descomposición. Esto obliga a adaptar los procesos de transformación.
Mares Circulares no se limita a retirar residuos del entorno marino, sino que también busca darles una segunda vida. ¿Qué avances se han producido en materia de reciclaje y valorización de materiales recogidos a través del programa y qué aplicaciones concretas se han desarrollado?
Desde 2022, Mares Circulares ha logrado dar una segunda vida a más de 6 toneladas de plástico no PET y dos toneladas de plástico PET, que han sido retiradas del mar por pescadores y voluntarios de las limpiezas. Una de las aplicaciones concretas del proyecto ha sido transformar plásticos recuperados en bancos urbanos. En una primera etapa se fabricaron 19 bancos de plástico 100 % reciclado, con entre un 30 % y un 50 % de basura marina, y se entregaron a diferentes puertos participantes en la iniciativa. En 2025 se desarrolló un nuevo modelo de banco con PET recogido por voluntarios y se entregaron 16 bancos a entidades colaboradoras.
Otra aplicación impulsada por Mares Circulares ha sido el proyecto, BlueInfinity, de Portugal. Se trata de una iniciativa empresarial que obtuvo uno de los Premios Mares Circulares 2025. Este proyecto busca convertir plásticos marinos en filamentos de alta calidad para impresión 3D. Son ejemplos de cómo la investigación abre nuevas posibilidades para aprovechar los residuos.
El programa cuenta con la participación del sector pesquero, cuyos profesionales colaboran en la recogida de residuos encontrados durante su actividad. ¿Qué valor aporta esta colaboración y qué papel pueden desempeñar las cofradías de pescadores en la prevención y gestión de la basura marina?
Los pescadores son aliados fundamentales porque recuperan los residuos que encuentran durante su actividad y los llevan a tierra para su gestión. Además, son esenciales porque nadie está más interesado que ellos en preservar su medio de trabajo y de vida.
En 2025 participaron 110 barcos de 14 puertos, que retiraron 32.169 kilos de residuos de los fondos marinos. Esta colaboración también aporta datos para conocer mejor la basura marina y su evolución. Las cofradías y las autoridades portuarias son claves para organizar esa respuesta. Desde 2025, trabajamos con ellas, a través de la Asociación Vertidos Cero, para facilitar la implantación del protocolo de pesca de basura marina del MITECO y conectar recogida, conocimiento y gestión.
“El gran reto es pasar de la reciclabilidad del envase a su circularidad real: conseguir que se recoja, se recicle y su material pueda utilizarse de nuevo", destaca directora de Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia.
En algunas iniciativas de Mares Circulares se han desarrollado productos a partir de residuos recogidos en el medio marino. ¿Hasta qué punto este tipo de proyectos demuestra que determinados residuos pueden convertirse en recursos y qué retos existen para conseguir que estas soluciones tengan una aplicación a mayor escala?
Estos proyectos demuestran que residuos difíciles de reciclar pueden convertirse en objetos útiles, aunque no representan una solución para toda la basura marina. Los bancos creados a partir de basura marina son un ejemplo de esto. Estos bancos están hechos artesanalmente, compuestos por un 30 % de plástico PET degradado recogido por voluntarios, un 50 % de polietileno para darles dureza y un 20 % obtenido reciclando cajas de fruta. No están hechos solo de PET reciclado porque este material, al estar degradado no sería suficientemente resistente. Por eso, colaboramos con Plàstic Precios, una ONG ambiental formada por jóvenes ingenieros de Gandía, que investigó y diseñó la combinación perfecta de materiales para poder dar con el producto. Estos bancos son una prueba tangible de que la economía circular funciona y que el plástico, cuando se gestiona bien, puede transformarse en parte de la solución. Pero requiere compromiso e I+D.
La prevención de residuos es un elemento fundamental de la economía circular. Desde la perspectiva de Coca-Cola Europacific Partners Iberia, ¿qué medidas deben acompañar a la recogida y el reciclaje para evitar que los residuos lleguen al medio natural en primer lugar?
La prevención debe comenzar en el diseño del envase, reduciendo materiales y eliminando formatos innecesarios o difíciles de reciclar. En CCEP trabajamos en ello. De hecho, hemos avanzado mucho en la reducción de la cantidad de materia prima que usamos en nuestros envases, ya sea el aluminio de las latas, el vidrio de nuestras botellas o del PET de las botellas de plástico. A ello unimos el trabajo para desarrollar soluciones reutilizables, rellenables y de dispensado, junto con iniciativas para mejorar la recogida y el reciclaje. Estas medidas deben acompañarse de sensibilización para que los envases se gestionen correctamente después de su uso. Por eso Mares Circulares incorpora formación en centros educativos y entidades culturales. Buscamos combinar cambios en nuestra actividad con colaboración y educación ambiental para evitar que los residuos lleguen al entorno natural.
El proyecto se desarrolla mediante alianzas con numerosas entidades. ¿Qué aprendizajes ha obtenido Coca-Cola Europacific Partners de este modelo de colaboración y qué papel considera que deben desempeñar las empresas en la solución de problemas ambientales que afectan al conjunto de la sociedad?
El principal aprendizaje es que las alianzas necesitan continuidad y compartir el conocimiento. Mares Circulares no solo organiza limpiezas: genera información, elabora informes para administraciones y cuenta con un comité asesor que orienta el programa. Esto permite identificar puntos críticos y adaptar las actuaciones a cada territorio. Las empresas debemos aportar capacidad de impulso, colaboración e innovación, incorporando la sostenibilidad a nuestra actividad. Nuestro papel no es sustituir a otros actores, sino trabajar con ellos para desarrollar respuestas duraderas a problemas ambientales compartidos.
¿Qué objetivos se ha marcado Coca-Cola Europacific Partners para Mares Circulares en los próximos años y hacia dónde debería evolucionar el proyecto para incrementar su impacto sobre los ecosistemas marinos y la economía circular?
La evolución del proyecto pasa por reforzar tres ámbitos: sensibilización ambiental activa; conservación y regeneración de ecosistemas; y apuesta por la ciencia, investigación e innovación. La hoja de ruta de 2026 incluye actuaciones que combinan la retirada de residuos y especies invasoras en playas y fondos marinos, impulsar el Protocolo de pesca pasiva de basura marina del MITECO y desarrollar nuevas soluciones circulares para el PET recuperado en las limpiezas con voluntarios. También contempla dos proyectos piloto para implementar en puertos soluciones basadas en la naturaleza que regeneran la biodiversidad marina. Queremos avanzar hacia una protección integral de los entornos acuáticos que conecte ciencia, territorio y ciudadanía.
Desde su responsabilidad como directora de Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia, ¿cuáles considera que son actualmente los principales retos a los que se enfrenta una compañía del sector de bebidas para avanzar hacia modelos de envases más circulares?
El gran reto es pasar de la reciclabilidad del envase a su circularidad real: conseguir que se recoja, se recicle y su material pueda utilizarse de nuevo. Necesitamos sistemas de recogida eficaces y acceso a PET reciclado de calidad, además de seguir innovando en reutilización y dispensado. En España, en 2025, el 58,5 % del PET utilizado en nuestros envases era reciclado y el 92,9 % de nuestros envases de vidrio era retornable. Son avances que debemos acompañar de la colaboración con proveedores, clientes, administraciones y consumidores para reducir la dependencia de materias primas vírgenes.
Si tuviera que identificar una prioridad para los próximos años en materia de economía circular y protección de los ecosistemas marinos, ¿dónde considera que deberían concentrarse los esfuerzos en la prevención de residuos, en la mejora de los sistemas de recogida, en el reciclaje y la valorización de materiales o en la reutilización de envases?
La prioridad debe ser evitar que los residuos lleguen al medio natural, actuando desde el origen. Eso exige reducir envases innecesarios y desarrollar opciones de reutilización, sin dejar de mejorar la recogida y el reciclaje de los materiales que siguen utilizándose. No lo plantearía como una elección entre soluciones, sino como una actuación coordinada en todo el ciclo. Mares Circulares refleja esa visión: combina intervención, formación e innovación y añade la conservación de los ecosistemas. Tan importante como retirar un residuo es generar conocimiento y cambios de comportamiento que ayuden a impedir que vuelva a producirse el problema.
“La principal dificultad es que los residuos procedentes del medio marino suelen llegar muy degradados. La exposición prolongada al sol, el agua salada y el oleaje los deteriora bastante, al igual que pueden contener arena, sal o restos biológicos, por lo que antes de transformarlos hay que pasar por un proceso de limpieza y secado”
“Los bancos creados a partir de basura marina son un ejemplo de esto. Estos bancos están hechos artesanalmente, compuestos por un 30 % de plástico PET degradado recogido por voluntarios, un 50 % de polietileno para darles dureza y un 20 % obtenido reciclando cajas de fruta”
“Las empresas debemos aportar capacidad de impulso, colaboración e innovación, incorporando la sostenibilidad a nuestra actividad. Nuestro papel no es sustituir a otros actores, sino trabajar con ellos para desarrollar respuestas duraderas a problemas ambientales compartidos”
“La prioridad debe ser evitar que los residuos lleguen al medio natural, actuando desde el origen. Eso exige reducir envases innecesarios y desarrollar opciones de reutilización, sin dejar de mejorar la recogida y el reciclaje de los materiales que siguen utilizándose”

























