Podrán acogerse los fabricantes que cumplan previamente con el marcado CE y dispongan de la declaración de conformidad
España estrena una marca de calidad para los sistemas de autoguiado agrícola y forestal
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado una orden ministerial que crea, por primera vez en España, una marca de calidad específica para los sistemas de autoguiado basados en GNSS utilizados en maquinaria agrícola y forestal. La orden fija un procedimiento técnico de ensayo homogéneo, inspirado en estándares internacionales, con el objetivo de evaluar de forma objetiva la precisión y repetitividad de estos sistemas clave para la agricultura de precisión.
La publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la Orden APA/1454/2025, de 5 de diciembre, supone un paso relevante en la homogeneización y caracterización de una de las tecnologías con mayor impacto en la mecanización agraria moderna: los sistemas de autoguiado. La disposición desarrolla lo previsto en el Real Decreto 448/2020 sobre caracterización y registro de la maquinaria agrícola y responde a una demanda creciente del sector por contar con referencias técnicas comparables y verificadas de las prestaciones reales de estos equipos.
Un marco voluntario, pero técnicamente exigente
La nueva marca de calidad se concibe como un sistema voluntario, al que podrán acogerse los fabricantes de sistemas de autoguiado que cumplan previamente con el marcado CE y dispongan de su correspondiente declaración de conformidad. A partir de ahí, los equipos deberán someterse a un procedimiento de ensayo oficial, realizado por laboratorios designados dentro del sistema de marcas de calidad del Ministerio.
El objetivo no es otro que verificar, mediante pruebas normalizadas, la precisión del guiado automático en condiciones controladas, evaluando tanto la capacidad del sistema para repetir pasadas consecutivas como su estabilidad a lo largo del tiempo. En términos prácticos, se trata de medir hasta qué punto un sistema de autoguiado es capaz de minimizar solapes y omisiones en labores como la siembra, la fertilización o la recolección, aspectos directamente ligados a la eficiencia agronómica y al ahorro de insumos.
Sistemas GNSS, en el centro de la evaluación
La orden se centra exclusivamente en los sistemas de autoguiado basados en GNSS (Global Navigation Satellite System), tanto para conducción autónoma como semiautónoma. Estos sistemas, cada vez más extendidos en tractores y máquinas autopropulsadas, son evaluados en función de dos parámetros clave:
- Error de pasada a pasada, que mide la desviación lateral entre dos recorridos consecutivos realizados en sentidos opuestos.
- Error de repetitividad, que evalúa la capacidad del sistema para volver a una misma trayectoria tras un intervalo de tiempo prolongado.
Ambos errores se calculan a partir del denominado cross-track error (XTE), es decir, la distancia perpendicular entre la trayectoria real del vehículo y la trayectoria de referencia previamente definida.
Ensayos basados en la norma ISO 12188-2
El procedimiento técnico recogido en el Anexo I de la orden toma como base la norma internacional ISO 12188-2:2012, que regula los métodos de ensayo de los sistemas de posicionamiento y guiado en agricultura. Los ensayos se realizan en pistas específicas —una recta y otra curva— con pendientes muy limitadas y longitudes mínimas claramente definidas.
Para los tractores, el ensayo completo consta de cinco pruebas parciales: tres en recta (a velocidad lenta, media y rápida) y dos en curva. En el caso de otras máquinas agrícolas, como cosechadoras o pulverizadores autopropulsados, el número de ensayos se reduce a dos, adaptando las velocidades a las condiciones habituales de trabajo de cada tipo de equipo.
Cada ensayo parcial incluye al menos tres repeticiones, realizadas con diferentes configuraciones de la constelación satelital y separadas por intervalos temporales suficientes para evaluar tanto el comportamiento inmediato como la repetitividad del sistema. Durante las pruebas no se permite ninguna intervención del operador sobre la dirección, y se exige que el vehículo funcione con una configuración equivalente a la de una labor real en campo.
El indicador clave: la clase 95%
A partir de los datos obtenidos, los laboratorios calculan el denominado error de clase 95%, considerado el principal indicador de calidad del sistema según la norma ISO de referencia. Este valor representa el error máximo que no se supera en el 95% de los casos, descontando además la incertidumbre del sistema de medición empleado como referencia.
Los valores finales de error de pasada a pasada (EP95) y de repetitividad (ER95) se obtienen mediante medias ponderadas que tienen en cuenta el conjunto completo de ensayos en recta y en curva.
Dos grandes categorías: centimétricos y submétricos
La orden distingue claramente entre dos grupos de sistemas de autoguiado en función de su tecnología y nivel de precisión:
- Sistemas centimétricos, normalmente asociados a correcciones RTK u otras soluciones de alta precisión.
- Sistemas submétricos, basados en correcciones de menor exactitud.
Para cada categoría se establecen umbrales de calificación —Excelente, Muy buena o Buena— tanto para el error de pasada a pasada como para el de repetitividad. Por ejemplo, en los sistemas centimétricos, un error de pasada a pasada inferior o igual a 1 cm se considera Excelente, mientras que en los submétricos ese mismo nivel de excelencia se sitúa por debajo de los 10 cm.
Para obtener la marca de calidad es imprescindible alcanzar, como mínimo, la calificación de Buena en ambos parámetros, aunque no es necesario que coincidan las calificaciones de error de pasada a pasada y de repetitividad.
Asociación directa entre sistema y máquina
Un aspecto relevante de la norma es que la marca de calidad se concede a un sistema de autoguiado asociado a una configuración concreta de tractor o máquina. El equipo ensayado queda identificado por su homologación de tipo -o en su defecto por lo indicado en la declaración de conformidad CE-, así como por los componentes principales del sistema: receptor GNSS, controlador, actuador de dirección, sensores de posición y corrección de la señal.
La orden contempla distintas casuísticas de instalación, desde sistemas universales con actuador eléctrico sobre el volante hasta soluciones con actuador hidráulico, ya sea montadas de fábrica, preinstaladas o instaladas posteriormente. En todos los casos, el fabricante del sistema es responsable de presentar el conjunto a ensayo y de garantizar su correcta calibración previa.
La extensión de la marca a otros modelos de tractor o máquina solo será posible si el fabricante acredita documentalmente que comparten las mismas características técnicas relevantes y si dicha equivalencia es aceptada por el laboratorio de ensayo.
Transparencia y visibilidad para el mercado
Este enfoque busca aportar transparencia al mercado y facilitar a agricultores, contratistas y técnicos una referencia objetiva a la hora de comparar soluciones de autoguiado, más allá de las especificaciones comerciales declaradas por los fabricantes.
Un impulso a la agricultura de precisión
Con esta orden, el MAPA da un paso significativo hacia la estandarización de las tecnologías de guiado automático, alineando el marco nacional con las normas internacionales y reforzando la confianza en herramientas clave para la digitalización del sector agrario.
Aunque la adhesión es voluntaria, la exigencia técnica del procedimiento y la visibilidad pública de los resultados convierten a la marca de calidad en un elemento llamado a tener un peso creciente en el mercado de la maquinaria agrícola avanzada. Para fabricantes y usuarios, supone una referencia común en un ámbito donde la precisión ya no es solo una ventaja competitiva, sino un factor determinante de eficiencia y sostenibilidad.




























