Se trata, en definitiva, de reinventar el cultivo del avellano con un sistema de producción alineado con el de otros cultivos basado en los conceptos de eficiencia y sostenibilidad
El avellano: nueva propuesta productiva en alta densidad (II Parte)
Dr. Ignasi Iglesias
2D Technical Manager
St. Sadurní d’Anoia (España)
20/07/2020Se exponen los principios del cultivo del avellano en alta densidad en base a la experiencia del almendro y en particular al diseño de la plantación, marcos de plantación, poda y volumen de copa. Se propone la formación de un seto con una densidad de plantación de 1.250 árboles/ha, un volumen de copa en torno a los 14.000 m3/ha, mecanizable casi en su totalidad y con unas producciones esperadas similares al vaso tradicional. La intensificación de las plantaciones implica un menor volumen de copa con respecto al vaso tradicional, posibilita la reducción del período improductivo, la mecanización de las operaciones de cultivo y un uso más eficiente de los inputs que conducen a una producción más sostenible.
Introducción
Se exponen a continuación los principales aspectos relativos al modelo del avellano en seto o alta densidad, incluidos el diseño de la plantación, su manejo hasta árboles adultos y las producciones esperadas.
Fotos 1 y 2. La propagación in vitro o micropropagación es la base de partida para una planta de avellano con la homogeneidad y calidad sanitaria garantizada. En las fotos 1 y 2: propagación in vitro en su fase de elongación (izquierda) e invernadero de crecimiento de la planta después de su aclimatación en Agromillora-North American Plants (NAP) (Foto: Y. Chang).
Sistemas de conducción y evolución en especies leñosas y en avellano
Un análisis de la evolución de los sistemas de conducción de las diferentes especies de fruta dulce y de fruta seca, muestra de una forma inequívoca la tendencia a la intensificación, asociada de forma inequívoca a una mayor eficiencia y sostenibilidad. Destacar entre otras ventajas la reducción del período improductivo, la mecanización más o menos importante según especies de operaciones como la poda y la recolección y la mayor eficiencia de los inputs, en particular de los tratamientos fitosanitarios, el agua y los fertilizantes.
El avellano se ha cultivado tradicionalmente sobre sus propias raíces con variedades bien adaptadas a las diferentes zonas de cultivo. En lo referido a sistemas de formación, el más común en todo el mundo ha sido el vaso de volumen variable, amplios marcos de plantación (10 x 10, 8 x 7, 7 x 6, 6 x 5 m…), árboles multi-tronco o con múltiples pies, lo que con la poda oportuna permite la renovación y longevidad de las plantaciones. Las operaciones de poda se realizan manualmente con la eliminación de troncos o ramas secas y el aclareo de la base del árbol. En este sistema muy extensivo los árboles apenas se podan durante los primeros 5 ó 10 años. El hecho de utilizar bajas densidades de plantación, a pesar de mecanizarse completamente la recolección, conlleva a una lenta entrada en producción. La utilización de árboles multi-tronco y voluminosos encarece los costes de producción, en particular la mano de obra para eliminación de rebrotes y conlleva además a que los tratamientos fitosanitarios sean poco eficientes. Con el envejecimiento de las plantaciones y el no control del volumen de copa éste se incrementa progresivamente, aumentando las áreas de sombreo o improductivas, disminuyendo tanto la productividad como la rentabilidad al igual que ocurre en otras especies de frutos secos.
Realizando una mirada retrospectiva a lo acaecido en otras especies leñosas es evidente que la transición en avellano pasa por reducir el volumen de la copa de los árboles, hecho que se inició hace más de una década en Estados Unidos (Oregón) y Chile, donde se pasó en algunas plantaciones comerciales a marcos de plantación más estrechos (5 x 3 ó 5 x 2,5 m) para reducir el periodo improductivo, sin apenas poda los primeros cinco años, para eliminar la mitad de los árboles a partir del quinto año. Esta experiencia ha servido de base para la propuesta productiva que se expone a continuación del avellano en seto, mejorándola gracias a la aplicación de la poda anual desde la plantación para así controlar el volumen de copa, adaptarla al espacio asignado y al mismo tiempo reducir el período improductivo, sin la necesidad de eliminar la mitad de los árboles.
La experiencia del avellano en alta densidad
El almendro en seto o SHD (Super High Density), ha constituido el modelo de referencia para el desarrollo del avellano en seto o en alta densidad. Pero es preciso especificar algunas diferencias notables entre especies y que afectan al sistema de conducción:
- El avellano produce sobre madera de un año, es decir del año anterior, similar al olivo, por lo tanto, diferente de la mayoría de las variedades de almendro que producen en ramilletes de mayo.
- La hoja es de tamaño considerable en comparación con el almendro, por lo que la distribución de la luz en el interior de la copa merecerá una especial atención al diseñar la forma, definir el volumen de la copa y la poda a realizar en árboles adultos.
- Los períodos de diferenciación, inducción floral, crecimiento de la cáscara y del grano son diferentes a los del almendro y deberán tenerse en cuenta en el momento de realizar las podas en verde.
- La recolección no se realiza con máquinas cabalgantes lo que permite un mayor volumen de copa y una forma geométrica diferente (Figuras 4 y 7).
El avellano junto con el pistachero son las especies de frutos secos que se han incorporado recientemente al modelo de plantaciones en alta densidad. Así la primera plantación de avellano en alta densidad se realizó en la Finca Experimental de La Porchina (Mequinenza, Zaragoza), en base a la experiencia del almendro en seto iniciada en el año 2013. Las características de la parcela de ensayo son las siguientes:
- Plantación de las primeras variedades en otoño 2015. En 2020 se encuentran en su quinto año de plantación.
- Portainjerto: ‘Dundee’ para algunas variedades, aunque mayoritariamente se trata de variedades autoenraizadas.
- Marco de plantación: 3,5 x 1,20 m (2.381 árboles/ha), similar al utilizado en almendro en seto.
- Sistema de formación: seto con despuntes progresivos en verde.
- Tipo de árbol: monotronco.
- Variedades: europeas y americanas, injertadas o sobre sus raíces con plantones de una altura de 45 cm.
Diseño y manejo de la plantación en alta densidad: factores a considerar
El diseño de la plantación es básico para obtener producciones acordes en cantidad, calidad y durabilidad en el tiempo con el potencial productivo de la variedad. Se exponen a continuación los principales factores a considerar para el diseño de una plantación en alta densidad, considerando también las variedades.
Fotos 3 y 4. ‘Tonda Giffoni’ en su cuarto año de plantación (izquierda). A la derecha, la misma variedad en la fila central y ‘Pauetet’ en los laterales, ambas en la Finca Porchina y marco de plantación de 3,5 x 1,2 m.
a) Producción de planta, variedades y polinizadores
Desde hace ya varias décadas la situación de la planta de vivero ha mejorado sustancialmente gracias a la producción por corte, recalce y anillado. Así el origen de la planta madre está controlado y también la autenticidad varietal/clonal y su estado sanitario, con la producción de los autoenraizados en campo abierto con una tecnología similar a otras especies frutales como el manzano. Este sistema de producción expone a la planta a factores bióticos del suelo y del ambiente, lo que puede afectar a su estado sanitario que será más difícil de controlar y garantizar. Contrariamente, ya desde hace décadas se están utilizando otras técnicas de propagación como la micropropagación o propagación in vitro.
En este caso y al realizarse el proceso en invernadero de forma totalmente controlada ambientalmente, asegura la garantía sanitaria y la homogeneidad de la planta. Por supuesto, al tratarse de una propagación clonal, las plantas serán idénticas genéticamente o clones, aunándose la homogeneidad de las plantas y su perfecto estado sanitario. Este tipo de propagación aporta ventajas muy importantes respecto al método tradicional a campo abierto y es ya utilizado por numerosas empresas viverísticas para la producción de avellana como Agromillora, con más de 20 años de experiencia en la producción de este nuevo formato de planta.
Las variedades actualmente disponibles son mayoritariamente de dos procedencias: europeas y americanas. Ambas presentan diferencias importantes en cuanto a su comportamiento agronómico, tamaño de fruto, aptitud industrial o en fresco y período vegetativo. Así las procedentes de Oregón inician su brotación con un retraso considerable con respecto a las europeas. Una de las enfermedades de mayor importancia en Oregón (USA) es la Eastern Filbert Blight (EFB), enfermedad causada por el hongo Anisogramma anómala, frente a la cual se han obtenido numerosas variedades resistentes por el programa de mejora genética de la Universidad de Oregón (Mehlenbacher, 2018). De entre las diferentes variedades destacar:
• Europeas: ‘Tonda Giffoni’, ‘Tonda Romana’, ‘Tonda Gentile delle Langhe’, ‘Barcelona’, ‘Negret’, ‘Pauetet’, etc.
• Americanas: básicamente procedentes de Oregón: ‘Ennis’, ‘Yamhill’, ‘Jefferson’, ‘Theta’, ‘Sacajawea’, etc.
Es importante destacar que la aptitud para la industria o para su consumo en fresco depende en gran parte de la variedad y que muchas de ellas poseen doble aptitud. Así en las variedades destinadas a su uso industrial, el calibre no va a ser un factor determinante, pero si lo es en las destinadas al consumo en fresco. En el grupo de aptitud industrial, destacar entre otras ‘Tonda Gentile delle Langue’ (muy valorada en Italia), ‘Tonda di Giffoni’, ‘Tonda Romana’, ‘Negret’o ‘Pauetet’. Para consumo en fresco son ‘Ennis’, ‘Barcelona’, ‘Jefferson’, ‘Yamhill’ o ‘Tetha’.
Para la compatibilidad entre variedades, además de concordar en el tiempo la fecha de floración (variedad a polinizar) y la de liberación de polen (variedad polinizadora), depende la combinación alélica. Así la presencia de un alelo común entre las dos variedades (y que éste sea dominante en la variedad polinizadora) hace que la combinación sea incompatible.
b) Orientación de las líneas
La correcta orientación de las líneas es importante para asegurar la óptima distribución de la radiación solar a ambos lados de la copa de los árboles y a lo largo del período vegetativo. Por ello, la plantación deberá realizarse siempre en la dirección N-S (Figura 1).
c) Distancia entre líneas
Figura 2: Separación entre las líneas de una plantación de avellano en seto en función de la latitud, considerando que su orientación es N-S.
d) Distancia entre árboles
La distancia entre árboles, junto con la separación entre líneas, determina la densidad de plantación, el volumen de copa y el potencial productivo por unidad de superficie. En avellano no se dispone de patrones enanizantes. Tampoco suelen injertarse las variedades que mayoritariamente son de vigor medio-alto. En base a la experiencia experimental previa, se ha establecido para las primeras plantaciones comerciales una distancia entre árboles de 2 m, tal como se observa en la Figura 3a y 3b. Entre líneas se ha fijado una distancia de 4 m, por tanto, el marco de plantación será de 4 x 2 m, lo que equivale a 1.250 árboles/ha.
Figura 3a: Esquema de la ramificación en árboles adultos, indicando los despuntes realizados y la altura del árbol.
Figura 3b: Vista frontal de la copa de los avellanos en seto al final de su segundo año variedades ‘Jefferson’ (izquierda) y ‘Tonda Gentile Trilobata’ (árbol derecha).
e) Poda
Al igual que en el seto de olivo o de almendro, en el del avellano podemos distinguir la poda de formación y la poda de producción. La poda de formación se realiza a lo largo del período vegetativo de los dos o tres primeros años (Figuras 3 y 4) y tiene por objetivo la multiplicación de las ramas para así ocupar el volumen asignado a cada árbol de la forma más rápida y efectiva (Figura 4). La multiplicación de las ramas se realiza por despuntes o pinzamientos repetidos en verde, entre 2 y 4 por año según variedad, vigor y longitud del período vegetativo. El primer despunte se realiza de forma manual cuando los brotes del año alcanzan los 30-50 cm de longitud, dependiendo de la variedad y de su aptitud a la ramificación. Así en variedades con poca aptitud a la ramificación y de porte erecto (Figura 8), los despuntes se realizarán antes y en mayor número. El segundo despunte y consecutivos pueden realizarse de forma manual con espada corta-seto, pero habitualmente se realizan de forma mecánica con una barra de discos o de doble cuchilla. En cualquier caso, será siempre necesario realizar de forma manual la poda entre árboles, donde no alcanza la cuchilla, en el período de formación (1-3 primeros años). Ello permite asegurar la multiplicación de las ramas y asegurar la ocupación del espacio entre los mismos de forma eficiente, especialmente en la parte baja de los mismos (Figura 3). Las primeras producciones se obtendrán en el tercer año y en el cuarto o quinto se alcanzará la plena producción.
La poda de producción se realizará en árboles a partir del cuarto año y ya en plena producción. El objetivo es mantener constante el volumen de la copa a lo largo de los años y así mantener la eficiencia en el uso de las máquinas, de los inputs y de la mano de obra necesaria. En esta fase de producción, si el manejo de la plantación es el adecuado, el vigor de los árboles deberá estar controlado por lo que la energía del árbol deberá focalizarse principalmente en la producción y la preparación de la cosecha del año siguiente. Por supuesto se trata de una poda que a partir del tercer año es casi completamente mecanizada con discos o doble cuchilla tal como se indica en la Figura 4. En árboles adultos deberá evaluarse la necesidad de la eliminación de forma manual ramas enteras (al igual que en el seto del olivo), para mejorar la distribución de luz en el interior de la copa, imprescindible para mantenerla productiva. Esta poda será también necesaria en el caso de que el vigor del árbol disminuya demasiado y para sanear la copa de los árboles eliminando ramas secas, rotas o dañadas por la maquinaria.
Si a las fases de desarrollo de la cascara y del grano expuestas en la Figura 5, se añaden las de crecimiento de los brotes, podemos observar de forma conjunta el ciclo vegetativo y reproductivo anual del avellano en la Figura 6. Las épocas de realización de la poda en verde en el período de formación no tienen más importancia al no interferir en la producción y su objetivo es tan solo multiplicar el número de ramas para ocupar el espacio asignado a cada árbol. En árboles en producción y como se acaba de exponer, la poda consistirá en mantener constante el volumen de copa mediante uno o dos pases de poda.
El primer despunte será opcional y dependerá del vigor de la planta, de la variedad y de la producción. Se realizará en junio, época coincidente con la fase de crecimiento de la cáscara (Figura 6), diferenciación y desarrollo de los amentos, la fertilización y desarrollo del fruto y formación del embrión (Figura 5). El segundo es obligatorio y se denomina también de retorno. Se realizará después de la recolección (septiembre-noviembre) y su objetivo es mantener constante el volumen de copa en árboles adultos. Esta poda coincide con la fase de diferenciación de la flor femenina y desarrollo del estilo (Figura 5).
En principio y en base a las experiencias disponibles, la intervención o las dos intervenciones anuales de poda en verde mencionadas en árboles en producción no deberían interferir con ninguna fase crítica del ciclo de desarrollo de la flor o del fruto del avellano. Cabe recordar finalmente que las podas en verde por el hecho de eliminar parte de los brotes y hojas reducen la actividad fotosintética disminuyendo la disponibilidad de fotoasimilados por la planta, por lo que su efecto es debilitante, en particular la realizada en el mes de mayo. Después de la recolección este efecto es menor cuanto más se aleje de la misma dado que el crecimiento vegetativo ya ha finalizado.
f) Forma y volumen de la copa
La forma de la copa unido a la densidad de plantación, definen el volumen de copa por unidad de superficie y por tanto la producción potencial de la plantación. La fisiología del avellano es sustancialmente diferente a la del almendro como lo testimonian sus hábitos y fases de crecimiento (Figuras 5 y 6) y sus centros de biodiversidad como origen de ambas especies. Así, mientras el almendro es la típica especie constituyente de la trilogía mediterránea junto con la viña y el olivo, el avellano es la clásica especie atlántica. El almendro presenta hojas pequeñas con una morfología diferencial en altura y con una superficie pequeña y de forma acicular que le permite una buena adaptación al estrés hídrico, típico de climas cálidos.
Contrariamente, el avellano como especie típica de zonas húmedas de montaña y hábitat en el sotobosque se ha adaptado a captar la luz de forma eficiente disponiendo de amplias hojas. Dichas consideraciones, unidas al concepto diferencial de seto con respecto al del almendro en la mecanización de la recolección dan lugar a formas y volúmenes de copa muy diferenciados, tal y como se observa en la Figura 7.
El seto en almendro debe posibilitar la recolección con máquinas cabalgantes y ello obliga a trabajar con anchuras de seto de entre 80 y 100 cm y con una altura total de alrededor de 2,70-2,90 m (Iglesias, 2020). En avellano al realizarse la recolección por aspiración del suelo, la copa no presenta limitación alguna ni en achura ni en altura. Ésta deberá adaptarse solamente a la densidad de plantación establecida posibilitando el tránsito de la maquinaria de poda, del mantenimiento del suelo, de los tratamientos fitosanitarios y de la recolección. Además, por ser esta copa más ancha que un seto de olivo o de almendro, ésta deberá adoptar una forma trapezoidal que facilite la entrada de la luz al interior de la copa, tal y como se expone en las Figuras 4 y 7.
El almendro se ha considerado como referencia en cuanto al concepto de seto. En concreto para la Figura 7 se ha elegido la denominada Versión 2 ó V-2 con un marco de plantación de 3,25 x 1,25 que corresponde a un volumen de copa de 5.262 m3/ha (Iglesias, 2020). En el avellano el marco de plantación propuesto para el modelo es de 4 x 2 m y una altura del árbol de alrededor de 3 m lo que equivale a un volumen de copa de 14.250 m3/ha. La distancia libre en la interlinea es de 1,5 m que posibilita el paso de la maquinaria. La proyección vertical de la copa supone una superficie sombreada en árboles adultos próxima al 65% del total. Tanto las dimensiones del seto como el marco de plantación expuestos podrán ir ajustándose en el futuro según localidades, condiciones edafo-climáticas, variedades y respuesta productiva.
g) Hábito de crecimiento del avellano
| VIGOR | Muy bajo | Bajo | Intermedio | Alto | Muy alto |
| VARIEDADES |
‘Imperiale de Trébizonde’ ‘101’ ‘Rojo’ |
‘Negret’ ‘Tombul’ ‘Tonda Gentile Romana’ |
‘Tonda Giffoni’ ‘Tonda Gentile delle Langue’ ‘Ennis’ |
‘Nocchione’ ‘Pauetet’ |
‘Butler’ ‘San Giovanni’ ‘Segorbe’ ‘Barcelona’ |
| PORTE | Muy erecto | Erecto | Semi-erecto | Expandido | Caído-péndulo |
| VARIEDADES | ‘Daviana’ |
‘Butler’ ‘San Giovanni’ ‘Pauetet’ ‘Segorbe’ |
‘Tonddi Giffoni’ ‘Tonda Gentile delle Langue’ ‘Tonda Romana’ ‘Negret’ ‘Ennis’ |
‘Morell’ ‘Tombul’ |
‘Imperiale de Trébizonde’ ‘Palaz’ ‘Torcido’ |
| RAMIFICACIÓN | Escasa | Intermedia | Densa |
| VARIEDADES |
‘Butler’ ‘Tonda Gentile Romana’ |
‘Tonda di Giffoni’ ‘Tonda Gentile delle Langhe’ ‘Negret’ |
‘Ennis’ |
h) Recolección
Se han expuesto anteriormente los criterios para el diseño de la plantación y para la conducción de los árboles en un seto de volumen más reducido con respecto al sistema tradicional, por el hecho de tratarse de menores distancias de plantación. Las dimensiones expuestas de mismo (Figura 7) habilitan una interlinea de 1,5 m de anchura que posibilita el uso de la maquinaria adecuada tanto para los tratamientos fitosanitarios, como para el mantenimiento del suelo y la recolección. Ésta se realizará de forma totalmente mecanizada. En el avellano, la dimensión del seto es mayor a la del almendro, dado que la recolección no se realiza con máquina cabalgante por la peculiar fructificación y maduración de la avellana.
Es por ello que las avellanas se recolectan del suelo con los frutos caídos de forma natural del árbol. Para evitar la excesiva permanencia en el suelo, con el riego que supone de enfermedades y de alteraciones en el color, la recolección se realizará normalmente en dos pases, aunque dependiendo de la variedad, en climas más lluviosos y húmedos pueden ser necesarios tres pases. Para ello se utilizará una máquina barredora-ahileradora que situará la avellana en una hilera en el centro de la interlinea. A continuación, pasará una aspiradora que cargará la almendra y otros restos vegetales al remolque realizando una separación los mismos antes de caer a la caja.
i) Producciones, costes e ingresos
En la Finca de Porchina se obtuvieron en el cuarto verde (2019) las primeras producciones significativas. Por ejemplo, con la variedad ‘Tonda di Giffoni’ éstas fueron de 1,2 kg/árbol, que con una densidad de plantación de 2.381 árboles/ha equivale una producción de 2.857 kg/ha de avellana cáscara. Con un marco de plantación de 4 x 2 m (1.250 árboles/ha) la producción hubiera sido de 1.500 kg/ha. Los árboles habían ocupado una buena parte del espacio asignado pero el volumen final no se ha alcanzado todavía, por lo que en plena producción se esperan producciones de alrededor de 2.500 kg/ha-año. Se trata de datos preliminares de producción en seto, que habrá que ir contratando en los próximos años para las diferentes variedades y localidades. Las producciones obtenidas, junto a los costes de producción y el precio de venta van a determinar la rentabilidad de este cultivo.
El coste total y anual de producción en fincas modernas bien diseñadas con vaso tradicional se sitúa de media en 2.500 €/ha. El coste de plantación entre 7.000 y 8.000 €/ha, según sea la densidad de plantación. Si se considera un precio medio de venta de 2,0 €/kg y una producción anual de 2.000 a 2.500 kg/ha, tanto para el modelo tradicional como para el seto o intensivo, el beneficio resultante sería de 1.500 a 2.500 €/ha. Está claro por tanto que la rentabilidad del cultivo va a depender básicamente de dos factores: la eficiencia en la producción y el precio de venta. El primero dependerá del productor y el segundo del mercado y de la capacidad de valorización de la avellana por las empresas participantes.
Conclusiones
Se presenta una nueva propuesta o modelo para la producción del avellano en seto en alta densidad, de la que se dispone de referencias a nivel experimental con diversas variedades. Será preciso en los próximos años contrastar a escala comercial el potencial productivo, la tecnología aplicar y el comportamiento agronómico con las principales variedades. Las producciones no deberían variar sustancialmente respecto al sistema en vaso tradicional, aunque este hecho deberá confirmarse.
La base del sistema, como en otras especies, lo constituye el aumento de la densidad de plantación. Ello permite, además de una mecanización integral del cultivo, reducir el período improductivo y disponer de árboles con volumen de copa más reducido y controlado con respecto al sistema tradicional, con una mayor eficiencia en la intercepción de luz y en el uso de los inputs, en particular de los tratamientos fitosanitarios, agua, fertilizantes, mano de obra y más sostenible desde el punto de vista ambiental.
Se trata, en definitiva, de reinventar el cultivo del avellano con un sistema de producción alineado con el de otros cultivos basado en los conceptos de eficiencia y sostenibilidad. Y por supuesto contando con las mejores variedades adaptadas a cada zona de producción. En este contexto la producción ecológica, por la menor incidencia de plagas y enfermedades con respecto a otros frutos secos, puede aportar un valor añadido. El mantenimiento y la conservación de áreas rurales gracias a esta actividad productiva y la generación de puestos de trabajo, añade un valor paisajístico y económico destacables.
Agradecimientos
- A las Dras. Mercè Rovira y Neus Aletà del IRTA y a los Srs. Joan Samsó y Joan Torrents de Agromillora, por sus inestimables aportaciones al artículo.
- Al Sr. Josep María Roca por poner a disposición la Finca de Porchina (Mequinenza) donde se está evaluando el modelo productivo de avellano en seto.
Referencias bibliográficas
- Ellena, M.; Sandoval, P.; Gónzalez, A.; Montenegro, A.; Azócar, G. 2013. Evaluación de tecnologías para mejoramiento de la productividad y la calidad del fruto del avellano europeo (Corylus avellana L.) en la zona sur de Chile destinado a la industria alimentaria. Boletín INIA Nº274. Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Vilcún, Chile.
- Iglesias, I. 2020. El almendro autoenraizado en seto. Aspectos técnicos y económicos. Tierras, 285, 52-61.
















































