Las necesidades de aporte de nutrientes, en general y para un cultivo de colza, son variables y deben adecuarse a las características de cada parcela

La fertilización del cultivo de colza: estrategias a considerar

Francesc Domingo Olivé. IRTA Mas Badia. Institut per la Recerca i Tecnologia Agroalimentàries. 17134 La Tallada d’Empordà, Cataluña. francesc.domingo@irta.cat

Elena González Llinàs. IRTA Mas Badia. Institut per la Recerca i Tecnologia Agroalimentàries. 17134 La Tallada d’Empordà, Cataluña. elena.gonzalez@irta.cat

03/07/2020

En el cultivo de colza es importante que las plantas dispongan de suficiente nivel de nutrientes al inicio para un crecimiento adecuado antes de la parada invernal del cultivo. Las estrategias de fertilización a seguir se ven condicionadas, entre otros, por el tipo de fertilizantes disponibles en la explotación o el sistema agrario y sus características principales. Se recomienda el uso de fertilizantes orgánicos, cuando están disponibles, sólidos antes de la siembra y líquidos en coberteras tempranas, que se pueden complementar con fertilizantes minerales en estos u otros momentos. Existen herramientas de ayuda a la decisión de las dosis a aplicar de cada uno de los principales nutrientes. Además, existe legislación que limita las dosis de nutrientes que se pueden aplicar, en algunas zonas.

Introducción

Comparado con otros cultivos extensivos, las extracciones -por unidad de producto (p.ej.: tonelada de grano producida)- en macronutrientes, especialmente el nitrógeno (N), del cultivo de colza son relativamente elevadas. También ocurre para algún nutriente secundario, como el azufre (S), en que el cultivo presenta cierta exigencia. Las necesidades totales de nutrientes en una parcela dependen, entonces, principalmente de la producción que se alcanza y de la fertilidad propia del suelo.

La producción por unidad de superficie (kg/ha) de una parcela depende de múltiples factores, los principales son las condiciones del suelo, la meteorología del año, el manejo del cultivo (siembra, riego, …), etc. Y la fertilidad del suelo depende de su tipología, del clima y del manejo realizado en años anteriores en cuanto a fertilización (principalmente orgánica), incorporación de restos de cultivo y rastrojos y el tipo de rotación de cultivos realizados (p.ej.: inclusión de cultivos de leguminosas en la rotación).

Los principales nutrientes presentan diferentes dinámicas de disponibilidad en el suelo para el cultivo. A grandes rasgos:

  • La dinámica del nitrógeno (N) es muy rápida. La disponibilidad de N para el cultivo depende en gran medida de la mineralización del N del suelo, ligado a la actividad de microorganismos del suelo, que es mayor cuando se dan condiciones de humedad del suelo (por lluvia o riego) y temperatura relativamente elevada. La presencia de formas de N en el suelo disponibles para el cultivo puede variar mucho a lo largo del ciclo de cultivo dependiendo de -de forma simplificada- las condiciones meteorológicas, el suelo y las extracciones del cultivo a lo largo de su desarrollo.
  • El fósforo (P) y potasio (K) son nutrientes en los que la disponibilidad para el cultivo depende principalmente del equilibrio que se establece entre distintas formas de P y K en el suelo. Desde formas más insolubles hasta formas más solubles y disponibles para el cultivo.
  • En el caso del azufre (S), la disponibilidad se sitúa en un marco intermedio entre los dos casos anteriores, con aspectos ligados a la solubilidad de diferentes formas de S en el suelo y otros vinculados a la actividad de los microorganismos del medio.

Consecuentemente, las prácticas más adecuadas de fertilización pueden ser diferentes para cada uno de los distintos nutrientes. De forma sencilla y simplificada:

  • Para el N y el S, es conveniente —se considera una buena práctica— aportar estos nutrientes al cultivo a medida que éste se desarrolla, para que disponga fácilmente de ellos a lo largo de todo su ciclo.
  • En el caso del P y el K, aportes únicos (p.ej.: antes de la siembra) se consideran adecuados para mantener los niveles de estos nutrientes en las distintas fases de disponibilidad para el cultivo. De todas formas, aplicaciones fraccionadas —en varios momentos del ciclo— o aportes únicos posteriores a la siembra pueden ser igualmente considerados adecuados, especialmente en el caso de contenidos medios o altos de P y/o K en el suelo.

Este enfoque diferenciado, de las mejores prácticas de fertilización para los distintos nutrientes, puede condicionar las estrategias de fertilización para el cultivo de colza que se planteen en diferentes situaciones de las explotaciones y sistemas agrícolas.

De forma adicional, se ha constatado que la obtención de una producción adecuada al potencial de la parcela y elevada al final del ciclo requiere de un crecimiento suficiente del cultivo de colza antes de la parada invernal. Alcanzar un crecimiento, en ese momento, de unos 1,5 kg/m2 de materia fresca aérea prácticamente garantiza (si el manejo posterior es adecuado y sin accidentes remarcables) una producción final de grano de un orden de magnitud cercano al de la potencialidad de la parcela.

Biomasas más elevadas en ese momento de desarrollo no comportan mayores producciones al final del ciclo. Se ha visto que la probabilidad de alcanzar esta producción adecuada de biomasa antes del invierno es mayor cuando:

  • se realizan siembras tempranas (septiembre),
  • se aporta fertilizante antes de la siembra,
  • o la fertilidad del suelo es elevada.

Condicionantes de la utilización de deyecciones ganaderas y otros fertilizantes orgánicos

Cuando en la explotación o en el sistema agrario se dispone de deyecciones ganaderas u otros tipos de fertilizantes orgánicos, se recomienda encarecidamente su uso para la fertilización del cultivo de colza. Además del valor fertilizante en macronutrientes, la aplicación de estos materiales orgánicos tiene efectos positivos sobre la fertilidad física, química y biológica del suelo.

La materia orgánica aplicada contribuye a mejorar, entre otras características, la estructura, la porosidad, la retención de humedad, la protección frente a erosión y degradación y la diversidad biológica del suelo. Las deyecciones ganaderas, asimismo, contienen cantidades remarcables de micronutrientes y elementos secundarios (p. ej.: azufre), que contribuyen a mantener niveles adecuados de estos nutrientes en el suelo.

Respecto los fertilizantes orgánicos es necesario tener en cuenta, para planificar estrategias de aporte de estos a los cultivos, que:

  • Tienen efectos más allá del cultivo al que se aplican. Es necesario contemplar la fertilización del conjunto de la rotación. Ocurre especialmente cuando se usan fertilizantes orgánicos con contenidos elevados de materia orgánica (estiércoles, compost, …).
  • La disponibilidad del P y K presente en las deyecciones es, en general, equiparable a la de los fertilizantes minerales. La presencia de materiales del lecho de los animales (p.ej.: paja) en los materiales sólidos, en general conlleva un contenido en K relativamente elevado.
  • Los contenidos en nutrientes de las deyecciones y similares no son fijas ni estándares (Oficina de fertilització, 2019). En la medida de lo posible se hace necesario conocer la riqueza, especialmente en macronutrientes, de la forma más fiable posible (Extensius.Cat-31, 2018).
  • En los materiales sólidos (p.ej.: estiércoles) el N se encuentra en forma orgánica, que no está disponible de forma inmediata para el cultivo. La disponibilidad aumentará a medida que la actividad microbiana, principalmente, transforme este N en formas asimilables para las plantas.
  • Los materiales sólidos son adecuados para aplicaciones de fondo.
  • En purines y otras fracciones líquidas el N se encuentra en forma mineral (amoniacal), disponible para el cultivo de forma rápida, pero también disponible para su pérdida por volatilización o lavado.
  • En general, pero especialmente en el caso de las deyecciones líquidas, es necesario el uso de equipos de distribución que realicen aplicaciones uniformes de estos productos (Extensius.Cat-31, 2018).
  • Las deyecciones líquidas son adecuadas para aplicaciones de cobertera. (Extensius.Cat-38, 2019). Deben realizarse en momentos de desarrollo tempranos para evitar malmeter el cultivo. En colza, estas aplicaciones se deben realizar antes del inicio de la elongación del tallo, en la parte final de la parada invernal. También son adecuadas para aplicaciones de fondo, limitando la cantidad de N que se aporte.
  • En las áreas designadas como Zona Vulnerable (ZVN) a la contaminación por nitratos de origen agrario (Figura 1), el aporte de N por parte de deyecciones ganaderas, y otros fertilizantes orgánicos, no debe superar la dosis de 170 kg N/ha y año, aunque este límite puede ser inferior en algunas situaciones (p.ej: Generalitat de Catalunya, 2019).
Figura 1.- Mapa de zonas designadas vulnerables a la contaminación por nitratos en 2004. Estado Español. (Fuente: Ministerio de Medio Ambiente, 2004)...
Figura 1.- Mapa de zonas designadas vulnerables a la contaminación por nitratos en 2004. Estado Español. (Fuente: Ministerio de Medio Ambiente, 2004).

Estrategia de fertilización con deyecciones ganaderas y otros fertilizantes orgánicos

Con toda esta información, en general, la estrategia de fertilización con deyecciones ganaderas (u otros fertilizantes orgánicos) recomendada en el cultivo de colza consistiría en:

1) Aportar deyecciones ganaderas, sólidas o líquidas, antes de la siembra del cultivo. Se recomienda no aplicar más del 40-50% del N total que se prevé aplicar al cultivo en todo el ciclo, en el caso de deyecciones sólidas y no más del 25-30% en el caso de deyecciones líquidas.

a. Estos aportes permitirán un desarrollo inicial adecuado del cultivo y alcanzar una producción de biomasa suficiente antes de la parada invernal.

b. La proporción de dosis recomendada puede ser inferior si el cultivo se sitúa tras una leguminosa (guisante, habines, …) en la rotación.

c. Igualmente, la proporción puede ser inferior en el caso de aportes habituales de deyecciones ganaderas en el conjunto de la rotación.

d. Con estos materiales ya se aportan otros macronutrientes (P y K), elementos secundarios y micronutrientes necesarios para el cultivo.

2) En cobertera muy temprana (Extensius.Cat-38, 2019), cuando el cultivo todavía se encuentra en estadio de roseta (antes de la elongación del tallo de la planta; Figura 2), aportar deyecciones ganaderas líquidas (purines, fracción líquida de purines, …).

a. Se aportan nutrientes, especialmente N, en el inicio del periodo de máximas extracciones del cultivo. El N aportado se encuentra en forma mineral, disponible de forma inmediata para la planta.

b. Utilizar equipos de aplicación con rampas de tubos colgantes que permiten aplicar dosis moderadas de deyecciones (por su alta anchura de trabajo) y hacer una distribución uniforme de las mismas (Extensius.Cat-31, 2018).

c. Es necesario tener una estimación lo más precisa posible del contenido en nutrientes de estas deyecciones, para adecuar la dosis de deyección a aplicar. El uso de conductímetros, manuales o instalados en la cisterna, permite estimaciones suficientemente precisas (Extensius.Cat-31, 2018).

d. Estos materiales también aportan otros macronutrientes, elementos secundarios y micronutrientes necesarios para el cultivo.

Figura 2.- Aplicación de purines en cobertera de colza con equipos de barras de tubos colgantes
Figura 2.- Aplicación de purines en cobertera de colza con equipos de barras de tubos colgantes.

3) En ocasiones, especialmente con previsiones de producción altas, puede ser interesante aportar fertilizante nitrogenado mineral en coberteras más tardías.

a. La maquinaria de aplicación de los fertilizantes minerales produce menos daños sobre el cultivo en el momento de la aplicación.

b. Se puede aportar a través del riego si se dispone de sistemas de aplicación de agua que lo permitan y realicen riegos uniformes (aspersión, pívot, …).

c. Un exceso de aporte de N perjudica el rendimiento en aceite del grano, uno de los principales aspectos de calidad para el cultivo de colza.

Estrategias de fertilización con fertilizantes minerales

En el caso de plantear la fertilización del cultivo exclusivamente con fertilizantes minerales, la estrategia recomendada se puede sintetizar en:

1) Aplicación de fondo, antes de la siembra del cultivo. Se recomienda aportar en este momento:

a. Todo el P y K que se pretende aportar al cultivo.

b. Un 20-30% del N total que se pretende aportar al cultivo, preferiblemente en formas que alarguen el periodo de disponibilidad del mismo (p.ej.: formas ureicas preferibles sobre formas nítricas).

i. Estos aportes son suficientes para un desarrollo inicial adecuado del cultivo y alcanzar una producción de biomasa suficiente antes de la parada invernal.

ii. La proporción de dosis recomendada de N puede ser inferior, hasta ser nula, si el cultivo se sitúa tras una leguminosa (guisante, habines, …) en la rotación.

iii. Igualmente, la proporción puede ser inferior en el caso de aportes habituales de deyecciones ganaderas en el conjunto de la rotación.

c. Hasta un 50% del S total que se pretende aportar al cultivo.

2) En cobertera, cuando el cultivo todavía se encuentra en estadio de roseta (antes de la elongación del tallo de la planta), se aportará el resto de la dosis prevista de nutrientes.

a. En el caso de ser necesarios aportes de dosis elevadas de N en este momento (p.ej.: superiores a 100 kg N/ha), es preferible fraccionar en dos aportes de cobertera.

b. Aplicar un 60-70 % del total de dosis prevista en la cobertera más temprana.

c. Existen herramientas de ayuda a la decisión para la estimación de la dosis a aplicar en cobertera (Extensius.Cat-12, 2017).

d. Un exceso de aporte de N perjudica el rendimiento en aceite del grano, uno de los principales aspectos de calidad para el cultivo de colza.

Herramientas para la ayuda a la toma de decisiones

Las necesidades de aporte de nutrientes, en general y para un cultivo de colza, son variables y deben adecuarse a las características de cada parcela. El manejo anterior y general de cada parcela en particular incide de forma muy marcada en las dosis de nutrientes que es necesario aplicar.

Existen diferentes metodologías y herramientas que permiten estimar las necesidades de aporte de nutrientes para cada caso particular. Se enumeran de forma resumida algunas de estas herramientas:

  • Análisis del contenido del suelo en P y K asimilables. Se recomienda este análisis cada 4-5 años. En base a estos resultados se plantea la estrategia de fertilización de la rotación de cultivos de forma plurianual para estos nutrientes. Debe considerarse, entre otros, el manejo de los restos de cultivo, que son ricos en K, y los aportes de deyecciones ganaderas.
  • Balance de N. Se estiman las entradas (mineralización de la materia orgánica, agua de riego, aportes de deyecciones, …) y salidas (extracciones de los cultivos, pérdidas por lavado y volatilización, …). Este balance se realiza en los momentos clave de fertilización nitrogenada del cultivo, es decir, antes de la siembra y en el momento de cobertera. De forma complementaria, este balance se puede complementar con el análisis del contenido en nitratos del suelo en estos momentos de decisión, especialmente en el momento previo a la cobertera.
  • Medida de la biomasa producida a salida de invierno. Cómo se ha comentado anteriormente, para obtener una producción de colza adecuada es necesario disponer de una cantidad suficiente de biomasa antes de la parada invernal. A partir de este momento, la dosis de N a aportar en cobertera depende, entre otros, pero principalmente, del nivel de biomasa producida, del uso de materia orgánica y de la producción prevista. La biomasa producida antes de la salida de invierno se puede estimar:

- Mediante recolección manual

- Usando herramientas de teledetección

Se puede obtener información detallada sobre esta metodología en Extensius.Cat-12, 2017 y Extensius.Cat-35, 2019.

Referencias citadas

  • Extensius.Cat-38, 2019. “Aplicació de dejeccions líquides en cobertora dels cultius extensius”. https://extensius.cat/2019/04/15/aplicacio-de-dejeccions-liquides-en-cobertora-dels-cultius-extensius/
  • Extensius.Cat-35, 2019. “N-Colza: Una eina per a calcular la fertilització nitrogenada en cobertora de la colza”. https://extensius.cat/2019/01/16/n-colza-una-eina-per-a-calcular-la-fertilitzacio-nitrogenada-en-cobertora-de-la-colza/
  • Extensius.Cat-31, 2018. “Guia d’equips i maquinària per a aplicacions eficients de dejeccions líquides”. https://extensius.cat/2018/09/05/equips-i-maquinaria-per-a-aplicacions-eficients-de-dejeccions-liquides/
  • Extensius.Cat-12, 2017. “Adobat en cobertora de la colza”. https://gallery.mailchimp.com/76c1361e979e634e5369b670d/files/12_gener_Colza_v4.pdf
  • Generalitat de Catalunya, 2019. “Normativa sobre la gestió de dejeccions ramaderes i fertilitzants orgànics”. RuralCat. https://ruralcat.gencat.cat/web/guest/oficina-de-fertilitzacio/normativa
  • Oficina de fertilització, 2019. “Taula orientativa dels continguts de nutrients en dejeccions ramaderes tractades”. DARP. https://ruralcat.gencat.cat/documents/20181/6865671/DR_tractades.pdf/87c5056b-5525-4c05-899c-94ee2700b579

Bibliografía

  • CETIOM, Avec la réglette azote colza, vous apportez la dose rien que la dose. Ed. CETIOM, 1998.
  • DARP – Oficina de fertilització. “Mapa de les zones vulnerables de Catalunya”. http://agricultura.gencat.cat/web/.content/ag_agricultura/ag06_bones_practiques_agraries/ag06_02_fertilitzacio/documents/fitxers_estatics/zones_vulnerables_ampliacio2009zones_designades.pdf
  • DARP – Oficina de fertilització. “DECRET 153/2019, de 3 de juliol, de gestió de la fertilització del sòl i de les dejeccions ramaderes i d'aprovació del programa d'actuació a les zones vulnerables en relació amb la contaminació per nitrats que procedeixen de fonts agràries”. https://dogc.gencat.cat/ca/pdogc_canals_interns/pdogc_resultats_fitxa/?action=fitxa&documentId=853461&language=ca_ES
  • González Llinàs, E. y Domingo Olivé, F. 2012. Fertilización de la colza. Tierras, núm.196, pp.72-75.
  • González Llinàs, E., Geli Bosch, I. y Domingo Olivé, F. 2011. Criterios para la optimización de la fertilización nitrogenada en cobertera del cultivo de colza. En: López Pérez, D., Rodrigo, M.C., Carazo, N., Cañamero, N. (Eds.) Avances en nuevas estrategias de fertilización. Sociedad Española de Ciencias Hortícolas. Actas de Horticultura. 56, 116-121.
  • Triboi-Blondel, A. M. 1988. Azote, croissance, rendement et qualité de la graine chez le colza d’hiver. En Physiologie et èlaboration du rendement du colza d’hiver. Centre Technique Interprofessionel des Oleagineaux Metropolitains (CETIOM). pp. 134-139.
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