El avellano: ¿una oportunidad? Situación y perspectivas (Parte I)
Dr. Ignasi Iglesias
2D Technical Manager
20/05/2020
Al igual que en otras especies, en avellano se tiende a una intensificación progresiva de las plantaciones para reducir el periodo improductivo, controlar el volumen de copa y aumentar la eficiencia en el uso de inputs como la mano de obra, tratamientos fitosanitarios, agua y fertilizantes. En la fotografía, un ejemplo de nuevas plantaciones intensivas en Oregón (EE UU) que posibilitan elevadas producciones y una alta mecanización.
Introducción
Se exponen a continuación los principales aspectos relativos a su producción, exportaciones y consumo para pasar posteriormente a la producción y características del cultivo por países en particular Italia y España.
Producción, intercambios comerciales y consumo
El análisis de la evolución de la producción mundial de frutos secos a lo largo del período 2008/09 a 2018/2019, muestra una tendencia creciente. Particularmente importante ha sido el incremento del nogal, del pistacho y del almendro, mientras que el avellano y el anacardo están mostrando incrementos menores (Figura 1). La INC (International Nut & Dried Fruit Council), prevé una producción total de frutos secos a corto plazo de 4,5 Mt, gracias sobre todo a un incremento sostenido de la producción de nueces (969 mil toneladas +10%) y avellanas (530 mil toneladas de producto pelado, +15%), esta última atribuible a los nuevos desarrollos de este cultivo en Turquía, Chile, Francia y España.
Figura 1. Evolución de la producción mundial de frutos secos a lo largo del período 2008/08-2018/19 en t grano (excepto pistacho). Fuente: Statistical Yearbook 2018/2019 INC.
El cultivo del avellano está se caracteriza por una amplia dispersión geográfica, que se corresponde con las áreas que disponen de las condiciones edafoclimáticas apropiadas para su cultivo. La producción mundial media de las campañas 2017/2018 y 2018/2019 fue de 520.135 t y su evolución muestra una tendencia claramente alcista (Figura 2). El primer productor es Turquía que con el 63% de la producción sigue siendo el líder mundial. Le sigue a notable distancia Italia con el 13%, Azerbaijan (6%) y Georgia y EE UU, ambas con el 4%. España tan solo aporta el 2% se sitúa en el noveno lugar del ranking mundial. Este incremento de la producción se debe al aumento de la superficie productiva registrada en Italia, pero también en Azerbaijan (+63%), Georgia (+23%) y EE UU (+22%), y en nuevos territorios como Chile o Sudáfrica (Tosi, 2019).
El consumo mundial medio de avellana sigue una tendencia alcista, habiendo pasado de 357.993 t (0,052 kg/cápita-año) en el año 2013 a 466.594 t (0,062 kg/cápita-año) en 2017 (INC, 2018). Este incremento ha sido particularmente importante en China, país que está escalando gradualmente en la clasificación de los países de mayor consumo, situándose como el primer consumidor del mundo, y en Rusia, ambos países demográficamente muy importantes y con un elevado potencial de crecimiento. En otros países como Italia, Alemania, Francia o España, entre otros, tiende a disminuir ligeramente (Tabla 1). De hecho, el consumo global sigue creciendo a un ritmo superior al crecimiento de las nuevas plantaciones y de la producción. La INC cifró el incremento mundial del consumo en más más del 30% desde el año 2013 al 2017.
En 2019 China se convirtió en el tercer destino de la avellana turca, sólo por detrás en número de las exportaciones realizadas a Italia y Alemania. Las avellanas y los productos elaborados con las mismas se sitúan en el primer puesto en valor de las importaciones chinas, con un valor de 71 millones de dólares (un 101% más que el año anterior). En Italia la demanda se ve muy favorecida en el mercado interno por el valor que atribuyen los consumidores a los factores de bienestar asociados a su consumo y a los de sostenibilidad ligados a su producción, pero también juegan de forma importante factores externos. Ante esta situación los grandes grupos comercializadores empujan a la instalación de nuevas plantaciones con acuerdos beneficiosos para los agricultores. El análisis global del mercado del avellano muestra una clara tendencia alcista por el aumento del consumo, en particular en el continente asiático. Esta tendencia puede beneficiar tanto a Italia como a otros países productores, a parte de la guerra comercial EE UU-China. Actualmente el gigante asiático impone a la importación de avellana un 10% de tasas.
Un aspecto importante es conocer y cuantificar cómo afecta la renta per cápita o el poder adquisitivo de la población al consumo de los frutos secos. En la Figura 4 se exponen los datos elaborados por la INC correspondientes al año 2017, para países con alto poder adquisitivo y para aquellos con un poder adquisitivo medio. Puede observarse que a mayor poder adquisitivo el consumo de avellana se duplica con respecto a los de menor poder adquisitivo.
Analizando la producción por países, en Turquía se basa en parcelas pequeñas (de 0,5 a 1 ha), con una baja mecanización de las operaciones del cultivo, con recolección, secado y almacenamiento tradicionales, lo que dificulta obtener una calidad garantizada en el tiempo. Ello unido a la peculiar situación socio-política y a la cambiaria paridad de su moneda, añade incertidumbre y ha conllevado en la última década a que los compradores busquen otros países proveedores. El cultivo se basa en variedades tradicionales como ‘Çakildak’, ‘Tombul’, ‘Palaz’, ‘Karafindik’ y se sitúa en una amplia franja transversal que ocupa numerosas regiones del norte del país bordeando el mar Negro.
Oregón con el 4% de la producción mundial se sitúa en el cuarto lugar junto con Georgia. La producción se basa en parcelas de dimensión media (de 20 a 40 ha), con un crecimiento continuo de las nuevas plantaciones, cada vez más intensivas, que reemplazan a las viejas plantaciones. Elevado grado de mecanización y coste muy elevado de la tierra y de la mano de obra. Se cultivan principalmente variedades para mesa destacando ‘Barcelona’, ‘Jefferson’ y ‘Ennis’ junto con otras variedades del programa de mejora de la Oregon State University (OSU), como ‘Jefferson’, ‘Sacajawea’, ‘Yamhill’ o ‘McDonald’, resistentes al Eastern Filbert Blight (EFB).
Georgia ocupa el cuarto lugar en el ranking mundial de la producción. El avellano se cultiva en parcelas pequeñas, de 1 a 5 ha, con baja mecanización por las pendientes y baja tecnología por la dificultad de encontrar insumos y maquinaria. Ello unido a la alta pluviometría afecta negativamente a la calidad. Hay que destacar como principal plaga la BMSB o Asioanstinkbug. La principal variedad cultivada es ‘Atababa’.
En Chile, sexto productor del mundo y quinto exportador, el cultivo del avellano se encuentra en fase de plena expansión por sus peculiares características edafo-climáticas, las mejores del hemisferio sur, disponibilidad de tierra y agua, limitado riesgo de enfermedades, elevada mecanización, calidad, trazabilidad y desarrollo tecnológico, unido a un entorno económico favorable. Las parcelas son de dimensiones notables, entre 50 y 100 ha. ‘Barcelona’ y ‘Tonda di Giffoni’ son las dos variedades más importantes.
Italia es el segundo productor del mundo con una producción media anual de los años 2017 y 2018 de 143.000 t de avellana en cáscara (13% de la producción mundial) y una proyección futura estimada en 150.000 t. Esta especie ocupaba en 2019 una superficie de 86.253 ha, 13.000 más con respecto al 2015.
El sector productor se basa en plantaciones de dimensión pequeña y media, mecanización concentrada en algunas regiones, un coste elevado de la tierra y de la mano de obra y ofrecer un producto de calidad. Las producciones muestran importantes variaciones anuales dependiendo de las condiciones climáticas adversas en las fases más críticas del cultivo, como son las altas temperaturas en la floración y de la incidencia de plagas como la chinche asiática Halyomorpha halys, que se concentra principalmente en el norte. Años con bajas producciones obligan a elevadas importaciones como ocurrió en la campaña 2014-2015 con una producción escasa que condujo a la importación de 106.000 t, superiores a la producción de ese mismo año.
La superficie cultivada actualmente es de 86.400 ha (ISTAT), 13.000 ha más que hace 4 años y la superficie en producción ha crecido más de lo que lo ha hecho en Turquía y en el resto del mundo (+18% en cuatro años). Las regiones más importantes son la Campania (32%), el Lacio (31%) y el Piamonte (25%), con un crecimiento en las dos últimas y una disminución en las áreas de montaña Sicilia y Liguria. La variedad ‘Tonda Giffoni’ aporta más de la mitad de la producción nacional, seguida por ‘Tonda Gentile di Langhe’ o ‘TGL’, ambas representan el 85% del total. En un tercer lugar y a notable distancia se encuentra ‘Nocchione’, seguida por ‘Barcelona’, casi testimonial.
La producción viverística ha alcanzado una notable especialización y tecnificación, e indica de forma nítida la polarización de las nuevas plantaciones en muy pocas variedades. Así en el año 2019 la producción anual de planta 'calificada' fue de 1.378.000 plantas de las 2.604.000 producidas en el ámbito del programa 'Qualificazione Nocciolo Ferrero/Civi-Italia' y de las 3.465.000 plantas totales producidas en Italia. La producción viverística se polariza básicamente en una variedad ‘Tonda Giffoni’ (Catalano et al., 2019; Corte et al., 2019). En lo referido a costes, el coste total de implantación del cultivo para el emprendedor puro es de 8.700 €/ha y el de producción 5.052 €/ha y año. Considerando una producción de 2.400 kg/ha de avellana cáscara, el coste es de 2,1 €/kg (Palmiere y Pirazzoli, 2019).
El mercado de la avellana en Italia
Paralelamente al incremento de superficies, los precios en Italia han experimentado desde el año 2012 una revalorización del 12%, el doble con respecto a lo ocurrido a nivel mundial, y cuatro veces más si se comparan con los de Turquía. El constante incremento de la superficie destinada a este cultivo se ha debido en gran parte a los precios razonablemente buenos y constantes comparados por ejemplo con los de la fruta fresca.
Ello demuestra que el origen y el 'Made in Italy' son todavía un aspecto fundamental junto al buen hacer de los agricultores. Esto ha conllevado a acuerdos sectoriales establecidos e impulsados por las grandes empresas transformadoras, con una fuerte demanda en origen por el concepto de bienestar y de sostenibilidad que están originando la reconversión de áreas enteras dedicadas tradicionalmente a la fruta fresca, casi en crisis permanente en el caso de la futa de hueso, hacia el cultivo del avellano, basado en empresas agrarias con elevada especialización y profesionalidad, con una alta orientación a la sostenibilidad, más fácil en el avellano que en otras especies leñosas.
Además del factor sostenibilidad y rentabilidad, en Italia la producción de avellana se sitúa en zonas rurales donde los agricultores han modelado secularmente el territorio y su paisaje, sin agricultores desaparece la tutela del medio ambiente y consecuentemente el atractivo del medio rural, ya sean zonas de avellano, de almendro u olivo (Sansavini, 2019). El impulso transmitido por los proyectos de la cadena de suministros a la agricultura italiana, no alcanza el objetivo de aumentar la masa crítica de la avellana italiana en los mercados mundiales. Italia posee no obstante una gran experiencia en este cultivo que requiere capacidad de asociación.
Los acuerdos entre los distintos eslabones del sector están contribuyendo a difundir su know how. Pero para el acierto tanto en la parte productiva como comercial, es preciso seguir mirando lo que sucede en los mercados internacionales. En definitiva, un nuevo horizonte de rentabilidad para un cultivo tradicional gracias al know how desarrollado por el sector productor y las empresas transformadoras.
La situación del cultivo en España
El almendro, el nogal y el avellano son tres especies de frutos secos cultivadas en diversas zonas de la geografía española. Por superficie ocupada, el almendro es la más importante y difundida, seguido a larga distancia por el nogal y el avellano, esta última con una superficie en 2018 de 13.000 ha. La producción anual de avellana cáscara en España se sitúa entre 9.000 y 10.000 t/año, con tendencia a disminuir debido al bajo margen neto de este cultivo para los productores. Con tan solo el 2% de la superficie con respecto al almendro, el avellano y el nogal aportan en valor de la producción el 5% y el 14%, respectivamente (Figura 5).
Figura 5. Superficies ocupadas en España por el avellano, almendro y nogal, producciones en cáscara y valor de las mismas para el año 2018. Fuente: MAPA.
Figura 6. Distribución de la superficie de avellano en España correspondiente al año 2018 en plantaciones regulares y en árboles diseminados de las misma para el año 2018. Fuente: MAPA.
Agronómicamente el avellano es un cultivo muy atractivo para los productores dado que requiere menos tratamientos fitosanitarios con respecto a los frutales, la recolección y la poda se realizan mayoritariamente de forma mecánica, lo que resulta en menores gastos de explotación y posibilita su cultivo a tiempo parcial en explotaciones de dimensión pequeña o media. La principal limitación actual es la rentabilidad del cultivo que, por diversas razones ligadas a la tecnología de producción y estructurales, no alcanza las cotizaciones deseables. Para vislumbrar en España un nuevo horizonte de rentabilidad y buenas perspectivas futuras hace falta implementar el know how requerido tanto desde el punto de vista de la producción como de las empresas transformadoras y comercializadoras.
Situar un cultivo en las zonas más próximas posible a su hábitat óptimo constituye siempre un factor de competitividad al reducir los costes de producción. De entre estos factores, los más determinantes para el avellano son el clima y el suelo. En el primer caso tanto las temperaturas invernales como estivales y la acumulación de horas frío y horas calor necesarias para completar su ciclo anual son determinantes. Conocer la pluviometría anual y su distribución en el tiempo también es fundamental si no se dispone de riego.
En la Figura 7 se muestra el mapa de distribución de pluviometría anual en España, observándose amplias zonas geográficas con pluviometrías superiores a los 500 mm anuales, a las que hay que añadir importantes áreas regables en numerosas regiones del Valle del Ebro, Castilla y León, Extremadura y Andalucía. En el caso del suelo, pH neutro o ácido, suelos fértiles y bien drenados con un buen contenido de materia orgánica serían los óptimos, que en España suelen coincidir con las zonas de mayor pluviometría como es toda el área norte y determinadas zonas del oeste y sur del país. El avellano tiene unos requerimientos hídricos inferiores a otras especies frutales, pero su sistema radicular es muy superficial. El disponer de la aportación hídrica adecuada en las fases críticas del cultivo, de mayo a agosto se dan las máximas necesidades, es esencial para asegurar las producciones en cantidad y calidad.
En definitiva, se dispone en España de importantes superficies de cultivo dedicadas en la actualidad de forma mayoritaria a los cultivos extensivos, que aúnan tanto la disponibilidad de agua como las condiciones edafo-climáticas para el cultivo del avellano. Sin embargo, es también cierto que la tecnología del cultivo puede suplir en gran parte la disponibilidad de las condiciones edafo-climáticas óptimas de un área en concreto. Así la experiencia iniciada hace cuatro años en la Finca La Porxina (Mequinenza, Zaragoza) con la plantación de diversas variedades de avellano, demuestra que un óptimo manejo del riego y de la fertilización permiten compensar de forma eficiente los factores clima y suelo cuando estos son distantes de los considerados como óptimos para la especie. De hecho, en esta zona del Valle del Ebro las pluviometrías anuales son inferiores a los 400 mm anuales, el pH es superior a 8 y la caliza activa superior al 12%. A pesar de ello, los avellanos muestran en su quinto año de plantación un perfecto desarrollo.
Figura 7. Mapa pluviométrico de España con cinco clases de pluviometría. Fuente: Iglesias, 2020.
Conclusiones
En España el cultivo del avellano es minoritario si se compara con otras especies de frutos secos. Las zonas de cultivo son muy específicas y presentan una larga tradición que, desde el punto de vista de tecnología del cultivo, incluidas variedades, ha experimentado un menor progreso con respecto a otras especies. Una vía por tanto de mejora es la innovación para transitar hacia plantaciones más eficientes productivamente, con un mayor grado de mecanización y una mayor rentabilidad, que pasa por la intensificación de las plantaciones, la mejora del manejo, de la mecanización y de la calidad final del producto.
España cuenta con extensas áreas potencialmente aptas para el cultivo del avellano y con disponibilidad de agua. Ello unido a una tecnología de producción eficiente de la mano de modernas plantaciones, al consumo global creciente y a la participación de empresas, pensando en mercados locales y globales para añadir valor, abre interesantes perspectivas para este cultivo.
Referencias bibliográficas
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• Corte, M.; Pizzinat, A.C.; Sonnati, C., 2019. Il Vivaismo, In: “Nociolo in Piemonte: linee tecniche per una corilicoltura sostenibile. Ed. Agrion, Cuneo (Italy).
• Iglesias, 2020. El almendro autoenraizado en seto. Aspectos técnicos y económicos. Tierras, 285, 52-61.
• International Nut and Dried Fruit Council INC www.nutfruit.org/industry
• Palmiere y Pirazzoli, 2019. La variable costi di produzioni fa la differenza. Terra e Vita, 37, 8-11.
• Romero, F.; 2017.
• Rovira, M.; 2017.
• Sansavini, S., 2119. Il nocciolo corre avanti con la Ricerca. Fermento per le iniziative industriali. Terra e Vita, 37, 8-11.
• Tosi, L., 2019. Cresce la produzione mondiale ma aumenta di più il consumo. Terra e Vita, 37, 4-7.
















































