Aimplas desarrolla un nuevo plástico biodegradable para la agricultura

15/06/2005

15 de junio de 2005

El Instituto Tecnológico del Plástico, Aimplas coordina un nuevo proyecto colectivo financiado por la Comisión Europea en el VI Programa Marco para desarrollar un nuevo plástico biodegradable para agricultura que se utilizará para acelerar el proceso de maduración de los productos agrícolas así como controlar la temperatura, aumentar la eficacia de los fertilizantes, y ahorrar agua utilizada para el riego. El proyecto responde al acrónimo de Trigger y en él participan 15 organizaciones procedentes de España, Italia, Francia, Reino Unido, Letonia y Bulgaria: 6 asociaciones de agricultores, 6 pymes, 2 centros de investigación y una universidad.
La innovación más importante reside en que la velocidad de biodegradación de este nuevo plástico puede ser controlada por el propio agricultor. Durante el tiempo en que el cultivo necesite la protección del plástico, su velocidad de degradación será muy lenta, preservando así sus propiedades mecánicas. Sin embargo, una vez termine su función, el agricultor activará el mecanismo de biodegradación que incorpora el propio plástico para acelerar el proceso y degradarlo completamente en pocas semanas. Además, la velocidad de biodegradación será independiente del tipo de cultivo, del tipo de suelo o de las condiciones climáticas en las que se utilice. El film lleva incorporado un agente iniciador y acelerador de la biodegradación, que se activará al ponerse en contacto con el agua. Durante el tiempo de vida útil del plástico, dicho iniciador permanecerá aislado. Una vez el plástico deje de ser útil se triturará en el campo con la maquinaria adaptada para ello, entrando en contacto con la tierra y la humedad, y activándose por tanto el proceso de biodegradación.
Otra posible alternativa contempla la incorporación en el film de aditivos inhibidores de la biodegradación durante su uso, que dejarían de actuar en el momento una vez el cultivo ha finalizado y el film es triturado.
El mercado agrícola es el cuarto sector en cifras de consumo de material plástico, tras el envase y embalaje, la construcción y la automoción. Durante el 2004 en España se consumieron alrededor de 240.000 toneladas de plástico en el sector agrícola. El plástico biodegradable pone fin al problema que generan los residuos plásticos en el campo.
La ventaja que presentan los plásticos biodegradables respecto a los films no biodegradables es que permite eliminar los costes generados tanto por la retirada del film del campo como por su posterior gestión como residuo. El coste de retirada es alto, esto genera un problema para el agricultor que, en numerosas ocasiones, no retira los desperdicios de estos films, que se quedan en el campo contaminando el suelo y empeorando su calidad.
Además, a menudo ese plástico está contaminado con restos de fertilizantes e insecticidas. La contaminación puede perdurar después de la vida útil del material, incluso cuando el plástico ya ha sido llevado a los vertederos, lo que supone la existencia innecesaria de productos que están contaminando el medioambiente.
Respecto a los films biodegradables, el nuevo film presenta grandes innovaciones. En primer lugar, es el agricultor quien decide cuándo tiene que desaparecer el plástico según sus necesidades. Además, el film mantiene sus propiedades durante toda su vida útil, pero tiene la capacidad de degradarse de forma rápida y efectiva tras el cultivo.
Otra ventaja que aporta es que el proceso de biodegradación es más rápido, ya que éste se activa y acelera en el momento deseado. En los plásticos biodegradables que existen actualmente, este proceso se ralentiza para que el material no pierda excesivas propiedades mecánicas durante su vida útil.
Asimismo, el proceso de biodegradación no depende de factores externos como la climatología, el tipo de suelo o el tipo de cultivo, como sí sucede con otros plásticos biodegradables.
Por último, la materia prima base que se utiliza es almidón de guisante, un componente que se obtiene como subproducto en el proceso de obtención de proteínas. El almidón de guisante, por sus propiedades, no necesita modificaciones químicas, como sucede en la mayoría de materias que se usan para plásticos biodegradables. Por tanto, el proceso de producción de este nuevo material, es menos contaminante.
El proyecto tiene un presupuesto de 2,8 millones de euros y una duración de tres años.

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