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Desde Asepal se advierte sobre la importancia de adoptar las garantías necesarias para proteger a los profesionales que realizan su desempeño al aire libre en invierno

Manos a la obra contra el frío

Redacción Interempresas27/12/2017

Hace apenas unos días comenzó en el hemisferio norte el solsticio de invierno y, por tanto, los días más fríos del año y con temperaturas más extremas, que se complican con la presencia del viento o las precipitaciones en forma de nieve. Un escenario de estas características genera para la actividad laboral situaciones que no siempre resultan fáciles de abordar producto de las adversas condiciones meteorológicas. Electricistas, personal de reparación de instalaciones públicas, agricultores, pescadores, conductores, policías, trabajadores del sector de la construcción o del agroforestal... son algunos de los profesionales que —de no protegerse convenientemente— están expuestos a padecer las consecuencias de las bajas temperaturas.

Los efectos del frío van más allá de los estornudos y el catarro
Los efectos del frío van más allá de los estornudos y el catarro.
El frío no solamente genera incomodidad, sino también distracciones, dificultades para realizar operaciones que en otras circunstancias pueden resultar sencillas, riesgos de deslizamientos por hielo, además de afectar a la salud provocando enfermedades que causan bajas laborales más o menos prolongadas.

Temperatura, viento y humedad

En este contexto, los expertos en equipos de protección individual intentan prevenir a los profesionales, sobre todo a los que trabajan al aire libre, de la necesidad de adoptar las máximas precauciones para poder abordar la tarea a realizar con éxito. Asepal, Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual, quiere asumir un papel sensibilizador en estas fechas ya que lo consideran capital en beneficio de compañías y trabajadores.

De este modo, ante el periodo laboral que se avecina, los especialistas de Asepal establecen recomendaciones muy diversas. Para empezar, resultan vitales tres parámetros a tener en cuenta: temperatura, viento y humedad. Para evaluar el riesgo por frío, se debe considerar que no sólo la temperatura, sino que también la velocidad del viento y la humedad presentes influyen en el balance térmico que nos permitirá determinar si los trabajadores pueden sufrir daños a la salud como consecuencia de la exposición al frío. El calor metabólico generado por el propio organismo también juega su papel en el equilibrio térmico. En este sentido, desde Asepal se subraya que no se debe sobreproteger a los trabajadores a la hora de la selección de los EPI, ya que puede ser contraproducente, y evaluarse cada caso en función de las singularidades de cada individuo.

Por otra parte, es muy importante recordar que los efectos del frío van más allá de los estornudos y el catarro. La bibliografía advierte que una temperatura ambiente inferior a 5 °C puede tener efectos directos sobre la salud de los trabajadores expuestos. Además de los efectos que se conocen popularmente, hay evidencia documentada de que el frío puede fomentar la aparición de trastornos musculo-esqueléticos (primera causa de baja laboral temporal), provocar hipersensibilidad y alergia al frío, propiciar la aparición de afecciones respiratorias (asma, bronquitis, etc.), cardiovasculares, articulares y digestivas, y un largo etcétera que culmina con la hipotermia, poniendo de manifiesto así la importancia de ofrecer una protección eficaz frente a este agente.

La importancia de los equipos de protección individual

Los riesgos anteriormente citados se combaten con los equipos de protección individual (EPI) y no solo con ropa de abrigo. Ante todo, cuando en una determinada tarea los trabajadores estén expuestos al frío, se han de seguir los preceptos marcados en la Ley 31/1995 para determinar el nivel de riesgo al que están expuestos. En caso de tener que recurrir a los EPI para proteger a los trabajadores, existen tres normas que definen requisitos de prestación para las ropas y guantes contra el frío:

  • UNE-EN 14058:2004. Prendas de protección contra ambientes fríos destinadas a ambientes de temperatura igual o superior a -5 °C con o sin presencia de viento y humedad. El parámetro de referencia es la resistencia térmica, que mide la propiedad del material a evitar el flujo de calor que sale del cuerpo.
  • UNE-EN 342:2004. Prendas y conjuntos de prendas de protección contra el frío destinadas a situaciones con temperaturas inferiores a los -5 °C. Obliga al ensayo del aislamiento térmico efectivo y resultante. Del mismo modo, es obligatorio que estas prendas presenten resistencia a la penetración de aire. Manteniéndose opcional la posibilidad de resistencia al agua.
  • UNE-EN 511:2006. Guantes de protección contra el frío. Norma destinada a guantes de protección contra el frío por conducción y convección hasta los -50 °C. Define requisitos para el frío por convección (aislamiento térmico) y frío por contacto (resistencia térmica a bajas temperaturas). Además el guante debe ser evaluado para determinar su resistencia a la penetración del agua.

Cuando se trabaja en el exterior en condiciones climatológicas frías (no extremas) o en la industria alimentaria, puede seleccionarse calzado de seguridad, protección o trabajo que incorporen la propiedad adicional de aislamiento frente al frío del piso.

Necesidad de pruebas previas

El comportamiento y las prestaciones de algunos tipos de EPI pueden verse afectados por las bajas temperaturas, sobre todo aquellos que están destinados a ofrecer protección frente a impactos mecánicos, debido al incremento en la rigidez de los materiales constitutivos de los equipos. Así, los protectores oculares contra impactos de partículas pueden ser ensayados a temperaturas extremas para comprobar su comportamiento en entornos fríos. Del mismo modo, los cascos de protección contra impactos y contra golpes en la industria pueden someterse opcionalmente a ensayos de impacto a temperaturas de -20, -30 o incluso -40 °C.
Aunque los gorros y cubrecabezas están fuera del ámbito de aplicación de las normas antes citadas, alrededor del 50% del calor corporal se pierde a través de la cabeza. Debe usarse un gorro de lana o similar para evitar la pérdida excesiva de calor.

Por otro lado, las capas proporcionan mejor protección que una única prenda debido al aire que hay entre ellas. En este sentido, las múltiples capas dan la opción de adaptarse a las condiciones de temperatura cambiantes al poder abrir o quitar alguna de ellas para evitar una sobreprotección que pudiese dar lugar a la sudoración. La capa más interna, además de aislamiento debería permitir retirar la humedad, manteniendo la piel del usuario seca. Además, las capas adicionales de ropa han de poder abrirse o retirarse para evitar la sudoración. Las chaquetas externas deberían tener elementos de cierre y abertura en cintura, cuello y puños para ayudar en el control de la cantidad de calor retenido.

Normas básicas, de obligado cumplimiento y que, como subrayan en Asepal, solo tienen el fin de reducir los datos de incidencias laborales en nuestro país que, cada vez más, reducen su diferencia negativa en relación con la media de la Unión Europea.

Empresas o entidades relacionadas

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