Fresas durante más tiempo

Envases activos

Horticom News28/02/2005

28 de febrero de 2005

Investigadores del Inst. de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC han desarrollado un envase que conserva fresas por más tiempo. Basado en la tecnología de envases "activos", el recipiente incorpora compuestos antifúngicos naturales así como microperforaciones. Con el tamaño adecuado de las microperforaciones, se consigue el intercambio de gases y se evita el exceso de gas carbónico.

Investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC han desarrollado un envase que conserva fresas, un fruto muy perecedero, durante más tiempo. Basado en la tecnología de envases "activos", el recipiente incorpora compuestos antifúngicos naturales así como microperforaciones. Con el tamaño adecuado de las microperforaciones, obtenido tras numerosos ensayos, se consigue el intercambio de gases y se evita el exceso de gas carbónico, que deteriora la fresa. 
  
Este fruto, tan exquisito como perecedero, se mantiene en buenas condiciones durante siete días gracias a la tecnología de envases activos, basada en fabricar recipientes que no sólo sirven de contenedor, sino que además ceden o absorben sustancias para corregir los defectos del envase y extender la vida útil de los productos.

La fresa se altera por la acción del hongo Botrytis cinerea. Éste crece rápidamente, y hace que la fruta deje de ser comestible en muy poco tiempo. Para evitar la descomposición, los investigadores del IATA han desarrollado un envase activo a partir de un material plástico con microperforaciones, de modo que se permite un mayor intercambio de gases.

"Las fresas son unos vegetales que respiran muy aprisa. Dentro de las tarrinas se acumula gas carbónico, que impide que el fruto tenga un metabolismo correcto. Esto hace que cambie su sabor y no sea nada agradable ingerirlo. Sin embargo, con las microperforaciones de estos envases, hechas con láser, conseguimos que el exceso de carbónico generado salga", explica Ramón Catalá, investigador responsable del Laboratorio de envases del IATA.

Un antifúngico natural de la fresa

Pero una buena ventilación no es suficiente, ya que la fresa se va a alterar igualmente. Así, los investigadores del CSIC han incorporado una sustancia antifúngica para parar el crecimiento del hongo un par de días. "Nuestra idea siempre ha sido incorporar sustancias naturales para alargar la conservación", afirma Catalá, así que hemos añadido en mayor cantidad un componente natural de la fresa que tiene carácter antifúngico". Es tan sencillo como colocar el antifúngico en unas bolsitas dentro del envase, y éste se libera poco a poco según las necesidades del alimento.

Utilizando esta novedosa tecnología, el Laboratorio de envases del IATA ha conseguido que fresas silvestres, más delicadas que los fresones pero con un alto valor añadido, se mantengan en plenas condiciones siete días a diez grados, dos días más de lo hasta ahora se conservaban dentro de los envases.

Aunque parezca poco, dos días más de duración abre posibilidades nuevas de exportación a sitios más alejados   


"Aunque parezca mínimo, ese tiempo abre a este fruto unas posibilidades de comercialización que antes no tenía, ya que permitirá la exportación de la fresa a lugares más alejados como Alemania, donde antes no era posible, porque el fruto llegaba en mal estado", comenta Eva Almenar, investigadora responsable del desarrollo de estos envases.

El defecto se convierte en ventaja

Además de recipientes para fresas, el laboratorio del IATA trabaja en el desarrollo de otros envases activos que controlen tres de las principales causas de deterioro de alimentos, como son el oxígeno residual, la acumulación de etileno generado por las frutas y hortalizas frescas envasadas, y la contaminación microbiológica que acompaña prácticamente a todos los alimentos elaborados.

Se trata, explica Catalá, de aprovechar los "defectos" (permeabilidad, sorción y migración de componentes) que tienen los materiales plásticos para convertirlos en una ventaja. "Con estos envases podemos liberar sustancias al alimento o retenerlas según nos interese para conseguir una mejor conservación del alimento", comenta el investigador del CSIC.

Por otro lado, estos investigadores también aportan soluciones al notable aumento en la producción de envases. Según Catalán, son fundamentales para las sociedades desarrolladas, hasta el punto de que éstos representan el 40% de la basura que se produce en un país. Esta situación, lleva al Departamento de conservación y calidad de los alimentos a estudiar nuevos materiales y nuevos procesos de envasado. La tendencia actual es sustituir en parte los polímeros sintéticos por los de origen natural, que sean biodegradables. Así, se trabaja en fabricar envases con materias primas derivadas de proteínas, de almidones, de residuos vegetales, o incluso materias primas creadas por crustáceos.

Más información:
OTT- Delegación CSIC Valencia
Mª Jesús Añón
Telf. 963 62 27 57
mjanon@dicv.csic.es

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