El jardín no es un lujo, pero es costoso

El riego en jardinería urbana

Nuria Higón28/08/2002

La pérdida de áreas verdes en las zonas urbanas replantea la importancia de los jardines. Texto basado en el Curso de Tecnología de Riego en Jardinería, organizado en la Universidad Politécnica de Valencia con la colaboración de la empresa Regaber.


La importancia de los jardines en el casco urbano se deriva no solamente de sus valores estéticos y de esparcimiento, sino también de sus aportes medioambientales. Las áreas verdes filtran la atmósfera, estabilizan la temperatura y contribuyen a regular y purificar el flujo hídrico sobre la superficie de la ciudad

Diseño de jardines

A la hora de diseñar cualquier zona urbana,  se debe incluir un determinado porcentaje de zona verde, ya sean obras privadas o públicas.  En el  planteamiento de dichas obras se especifican datos técnicos de materiales, drenajes, tipo de sistema de riego, alumbrado, elección de especies, etc., en función de las condiciones climáticas, edafológicas (tipo de suelo), características del agua, orientación, tipo de usuarios y actividades,  entre otros factores.
El jardín no es un lujo, pero sí es costoso. Debe reflejar las necesidades de cada sector de la sociedad. En la fase de planificación se determina las funciones y usos que va a desempeñar, se sectoriza el espacio y se elige el tipo de especies vegetales a utilizar, también relacionadas con el tipo de usuarios.

Existen diferentes formas de jardín urbano como son las rotondas, paseos, medianas, calles, parques, zonas deportivas, etc. todas ellas distintas en concepto de zona verde y de uso. Así mismo encontraremos determinadas distribuciones de riego para cada una de ellas.

Utilización del riego

El  riego es un elemento indispensable de todo jardín, salvo en jardines naturistas o en xerojardinería. Dado que el agua es un bien escaso, su planificación debe tener en cuenta la necesidad de utilizarla eficientemente, teniendo en cuenta sobre todo las características del suelo.

Otros factores de importancia, que orientan en la elección del sistema de riego, son la cantidad de agua a suministrar, la dosis de riego por unidad de superficie, el número de riegos y su distribución, la duración de los mismos, el caudal, las características del terreno; estimados en función del tipo de suelo y de cultivo.
Algunos métodos de riego, tales como por gravedad, por inundación, por desbordamiento, por surcos, se descartan en jardinería, ya que producen importantes pérdidas de agua, encharcamientos y problemas de drenaje.

Se utilizan sí el riego por goteo y aspersión. El goteo, ya sea superficial o enterrado,  es idóneo para pequeñas superficies o zonas de difícil acceso a las que se aportarán dosis exactas de agua.

La aspersión, con aspersores o difusores, es apta para mayores extensiones, donde las plantas necesitan cantidades similares de agua y no existen problemas de drenaje y el goteo se descarta por su coste elevado en materiales y en mantenimiento. Es frecuente encontrar jardines con combinaciones de riego por goteo y aspersión,  para así garantizar los aportes de agua necesarios para cada tipo de sector.  En las zonas de acceso del jardín, el riego se hace por aspersión, que da mayores superficies mojadas en menor tiempo y que se programa para que entre en funcionamiento fuera del horario de uso. Como ya veremos, existe un tipo de riego para cada sector del jardín teniendo siempre en cuenta al usuario y su relación con el mismo.

También es un factor a considerar la superficie a regar, pues encontraremos inconvenientes como el laboreo, reparación de averías, encharcamientos, etc. que se solventan fácilmente con una elección correcta del sistema de riego.

Ejecución de lo diseñado
 
El primer paso en la ejecución del proyecto consiste en delimitar cada uno de los sectores en los que está constituido el jardín para así distinguir los diferentes tipos de riego que se emplearán. Esta sectorización está condicionada con el entramado de canalizaciones de desagüe, luz, telefonía, gas, etc. ya existente en el lugar.

En segunda instancia se realizan los movimientos del terreno así como las canalizaciones subterráneas de la futura instalación de riego. Éstas deberán acondicionarse para garantizar la longevidad de las tuberías, apoyándolas sobre una capa de arena fina que soporte el peso de las mismas. Además estarán protegidas por la parte superior con material similar, evitando así que elementos punzantes o piedras puedan ocasionar daños.

El material a emplear para el complejo de tubería enterrada será el PVC (policloruro de vinilo), más resistente a presiones pero más sensible a roturas por su escasa flexibilidad. En lo que se refiere a tubería superficial el material más indicado será el PE (polietileno), por su flexibilidad y resistencia a radiaciones solares.

Una vez distribuidas las zonas del jardín se valorarán los diferentes tipo de riego para cada sector como se procederá a la plantación y siembra de la cubierta vegetal. En primer lugar se plantarán las especies arbóreas por su dificultad de manejo, a continuación las arbustivas y, finalmente, las tapizantes.

Una vez finalizado la ejecución del proyecto, el riego del jardín variará a medida que lo haga el conjunto del mismo, es decir, que se verá marcado por el crecimiento y las estaciones.  La automatización del riego realizará el control y lo adecuará en cada momento.

Artículo aparecido en QEJ 93 (Marzo 2002)

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