Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
Cambio climático: el problema ambiental que más preocupa a los europeos

La iniciativa de ecorresponsabilidad de la agricultura murciana como sumidero de CO2 Marca LessCO2

Francisco Victoria (director del proyecto), Isabel Costa, Teresa Castro, Ramón García, Mª Carmen Romojaro, Mª Luisa Mesa del Castillo y Francisco Victoria Jumilla, del Observatorio Regional del Cambio Climático de Murcia. E-mail: francisco.victoria@carm.es11/05/2011

El cambio climático es uno de los principales retos ambientales que se le plantean a medio y largo plazo a la mayor parte de los países para alcanzar un desarrollo sostenible. Las causas que originan la alteración del clima están altamente ligadas a nuestro modelo de producción y consumo basado en la utilización de combustibles fósiles. El conocimiento sobre las consecuencias previstas, que alcanzarán en diferente medida a todos los ámbitos de la sociedad y la economía. La ha rebasado el ámbito científico y ha sido ampliamente difundida en los diferentes medios de comunicación. La preocupación por los impactos previstos es ya una constante en la opinión pública. Según el eurobarómetro publicado en noviembre de 2009, el cambio climático es el segundo problema que más preocupa a los ciudadanos de la Unión Europea, por delante de la crisis económica.

Carácter global del cambio climático

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Figura 1: Respuesta de los ciudadanos europeos ante la pregunta: ¿en su opinión que problema es el más serio al que se enfrenta actualmente el mundo?

Los gases de la atmósfera son prácticamente transparentes a la radiación de onda corta, la más energética de la radiación solar. Una vez que ésta atraviesa la atmósfera calienta la superficie terrestre.

Durante la noche la tierra se enfría irradiando esa energía, pero ya en forma de radiaciones con longitud de onda más larga para las que no son tan transparentes determinados gases (son los llamados gases de efecto invernadero, GEI, que constituyen el 1% de los gases que componen la atmósfera, entre ellos el CO2 y el metano) y reflejan de nuevo la energía hacia la superficie terrestre. Este proceso, semejante al que se origina en un invernadero agrícola, ha mantenido, durante miles de millones de anos, la temperatura de la superficie terrestre en niveles adecuados para la vida, ya que se estima que sin este efecto la temperatura de la tierra sería 30 ºC inferior.

Este efecto invernadero ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, debido al incremento en la atmósfera de estos gases como consecuencia de la actividad humana. Fundamentalmente por la quema de combustibles fósiles y el cambio de uso del suelo (la eliminación de superficie vegetal que actúa removiendo o retirando CO2 de la atmósfera)

La mayor parte de la capacidad de efecto invernadero de la atmósfera (un 53%) es provocada por el dióxido de carbono.

La concentración de CO2 en la atmósfera ha pasado de 280 ppm en 1750 (etapa preindustrial) a 387 ppm en 20093, tal como muestran las medidas tomadas en el Observatorio Atmosférico de Izaña en las Islas Canarias.

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Figura 2: Cambios en la concentración de CO2 en la atmósfera desde 1984 a 2010. Observatorio Atmosférico de Izaña. Fuente: MARM.

Los gases de efecto invernadero se dispersan homogéneamente en la atmósfera y crean una alteración en la composición de la misma de carácter global. Los impactos derivados de dicha alteración tienen, en consecuencia, un alcance mundial, afectando a la humanidad en su conjunto y a la totalidad de los ecosistemas y biodiversidad de la Tierra. Este carácter global, hace que los sumideros que capturan y almacenan CO2 en cualquier lugar, desempeñen un importante papel al retirar de la atmósfera parte de las emisiones procedentes de cualquier otro lugar.


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Figura 3:  Desde que David Keeling en la década de los años 50 empezó a medir las concentraciones de CO2 en la atmósfera se sabe que este gas se distribuye uniformemente, dando lugar a concentraciones semejantes en cualquier punto del planeta.

3. Agricultura: un sumidero de CO2

La agricultura es un sector estratégico básico para la producción de alimentos, pero al mismo tiempo es un sector multifuncional que, gracias a sus activos, contribuye al desarrollo sostenible en el medio rural y aporta destacados beneficios ambientales.

Los cultivos evitan la desertificación, son emisores de oxígeno a la atmósfera, ayudan a regular el clima y la hidrología y, sobre todo, actúan como sumidero de CO2.

Los árboles y cultivos agrícolas, y la vegetación en general, por su capacidad fotosintética, remueven o retiran CO2 de la atmósfera, almacenándolo y actuando así como sumideros. Gracias al CO2 fijado se producen los alimentos y subproductos agrícolas.

Muchas especies de interés agrícola se caracterizan por poseer una alta velocidad de crecimiento, incluso superior a la de numerosas especies de vegetación de tipo natural, lo que se traduce en una mayor tasa de fijación de CO2. Según investigaciones recientes desarrolladas por la Universidad de Murcia, en el marco de la Iniciativa Agricultura murciana como sumidero de CO2, se han obtenido y comparado (tabla 1) las velocidades netas de fijación de CO2 de una especie agrícola como es la lechuga y dos especies de vegetación natural muy extendidas en la Región como el Pino ('Pinus halepensis') y el Esparto ('Stipa tenacísima'). A partir de estos datos, se puede comparar, a modo de ejemplo, la capacidad anual de fijación de algunas especies de vegetación natural con la de la vegetación agrícola. De estos resultados se deduce que una hectárea ocupada por una conífera, como es el pino, fija anualmente menos CO2 que otra en iguales condiciones de riego destinada a cultivos agrícolas.


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Tabla 1: Velocidad neta de fijación de CO2 (g CO2 ano-1 kg-1 individuo) de hortalizas (lechuga), matorral y arbolado natural de la Región de Murcia. Fuente: Universidad de Murcia, Departamento de Fisiología vegetal.
Un aspecto importante del comportamiento de los sumideros, es el tiempo de permanencia del carbono almacenado o retirado de la atmósfera, ya que el CO2 removido por un sumidero puede volver a la atmósfera por diversos mecanismos, como por ejemplo los incendios de bosques. La agricultura no se diferencia mucho de un bosque, parte del CO2 que fija la planta queda almacenado en el suelo gracias a sus raíces, comportándose como un sumidero a largo plazo, mientras que el CO2 necesario para el carbono contenido en la cosecha y subproductos se comporta como un sumidero temporal. Pero este sumidero temporal tiene un importante papel en las políticas de mitigación del cambio climático, ya que, la fijación por la planta y la consecuente remoción o retirada de CO2 de la atmósfera se renueva año a año. Relacionada con el concepto de sumidero temporal esta el de emisión evitada. Por ejemplo, las podas y otros subproductos se pueden utilizar como biomasa evitando la emisión de CO2 de los combustibles a los que sustituyen. Por tanto, la adecuada gestión de los cultivos agrícolas puede conducir, en muchos de ellos, a un almacenamiento neto de CO2, una vez descontadas las emisiones realizadas para labores de campo, manipulación y transporte. Este almacenamiento neto o capacidad de sumidero varía de unos cultivos a otros dependiendo de su tasa de fijación de CO2 y del nivel de emisiones realizado que, a su vez depende de las prácticas agrícolas utilizadas. La mayor parte de los cultivos agrícolas en el área mediterránea y especialmente los frutales, como veremos mas adelante, deben considerarse auténticos sumideros temporales de CO2. Existen recientes referencias de científicos, organizaciones e instituciones diversas que coinciden en identifican a la agricultura como sumidero de CO2, como se ha hecho en las iniciativas puestas en marcha en la Comunidad Autónoma de Murcia. 

Así, en la reunión de científicos, técnicos y expertos convocados por la AEFAO (Asociación España-FAO) en Madrid el 6 de mayo de 2009 para ayudar a contestar la cuestión: ¿Puede incluir la futura PAC ayudas a la agricultura por su función de sumidero de CO2?, presidida y moderada por D. Jaime Lamo de Espinosa. Catedrático UPM, se obtuvieron algunas conclusiones en este sentido, “Deducido el CO2 desprendido en su realización (labores y operaciones culturales, fabricación de abonos y fitosanitarios, producción de semillas, etc.), los cultivos agrícolas deben considerarse auténticos sumideros de CO2. El resultado neto de su efecto sumidero puede variar entre 2 a 4 t/ha en los cereales de invierno en secano y 5 a 10 t/ha en los cultivos de regadío”. En esta misma dirección, Herminio Boira, Catedrático de Botánica de la Universidad Politécnica de Valencia y subdirector del Grupo de Recursos Naturales y Biodiversidad en el Instituto Agroforestal del Mediterráneo (IAM), señala que un naranjo adulto absorbe en su proceso de crecimiento y producción una media anual de 20 kg de CO2.

Suponiendo una media de 400 árboles por hectárea, supondría una fijación de 8.000 kg de CO2 por hectárea y año, lo que representa que, las 180.000 hectáreas de cítricos de la Comunitat Valenciana son el sumidero de 1,44 millones de toneladas de CO2 al año y las 300.000 hectáreas citrícolas de toda España, representan una absorción de 2,4 millones de toneladas. De forma complementaria y también en la dirección iniciada por los trabajos de la Comunidad Autónoma de Murcia, se pueden citar los estudios desarrollados por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Gobierno de la Rioja, en los que se reconoce el papel medioambiental de los cultivos riojanos al actuar como sumidero de CO2. Las conclusiones de los trabajos indican que la agricultura riojana, con 132.000 hectáreas cultivadas, es responsable de un balance positivo de CO2 equivalente de 1.117 kt, lo que supone una absorción del 29,9% de las emisiones generadas en Comunidad Autónoma en un año.

En consecuencia, que la agricultura contribuya a retirar CO2 de la atmósfera debe ser considerado como una excelente noticia en la lucha contra el cambio climático, en el que, como recientemente ha señalado el director general adjunto de la FAO, Alexander Müller: "El mundo tendrá que utilizar todas las opciones para contener el calentamiento global dentro de los dos grados centígrados. La agricultura y el uso de la tierra tienen el potencial de ayudar a minimizar las emisiones netas de gases de efecto invernadero a través de prácticas precisas, en especial almacenar carbono en el suelo y la biomasa. Estas prácticas pueden incrementar al mismo tiempo la productividad y la capacidad de resistencia de la agricultura, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza”.

Esta consideración de sumidero que tiene la agricultura, no está bien reflejado en las únicas opciones metodológicas que hasta ahora han sido difundidas, orientadas a la determinación de inventarios y de huella de carbono de cualquier bien o servicio. Esta característica de la agricultura de ser almacenamiento neto de CO2 y capacidad de sumidero, en unos casos no está tratada en profundidad y en otros creemos que es claramente perjudicial en cuanto a la consideración de este beneficio ambiental que presta la agricultura. En cuanto a este aspecto, las opciones metodológicas de carácter general (aplicable a cualquier tipo de empresa, producto o servicio), como son en primer lugar The Greenhouse Gas Protocol (http://www.ghgprotocol.org) a la que siguió la ISO 14064-1:2006 y posteriormente la PAS 2050 (http://www.bsigroup.com/Standards-and-Publications/How-wecan- help-you/Professional-Standards-Service/PAS-2050, contemplan tratamientos diferentes en relación a la contabilización de la capacidad de fijación de los sistemas agrícolas.

En primer lugar, la metodología establecida en la norma ISO 14064:2006, incluye que para determinar la huella de carbono se “deben calcular las emisiones directas de GEI” y las “indirectas por energía” y que se “deberían cuantificar las remociones de GEI”, dejando estas últimas como opcionales. Esta opción es la mas ventajosa para valorar los beneficios ambientales que produce la agricultura por la fijación de CO2, aunque no concreta y desarrolla el alcance.

De forma parecida, el GHG Protocol, reconoce que “tener una visión precisa y completa de las emisiones a lo largo de toda la cadena de valor, sólo es posible si se abordan sus impactos en el carbono atmosférico secuestrado”, aun así atestigua que "no han desarrollado métodos de consenso para contabilizar el carbono atmosférico secuestrado de las empresas basadas en biomasa”, por lo que las empresas deberán explicar los métodos que utilicen, pudiendo aparecer esta información como “información opcional”.

La tercera opción metodológica de carácter general, la norma PAS 2050, es claramente perjudicial a la hora de seleccionarla como metodología para productos agrícolas si lo que se pretende es reflejar el beneficioso papel que puede desarrollar la agricultura como almacenamiento neto de CO2.

Esta norma calcula la huella de carbono basándose en la metodología de medida del ciclo de vida de los GEI procedentes de bienes y servicios, es decir, contempla el impacto de las emisiones de GEI sobre el periodo de 100 años desde la formación del producto, por tanto, se tienen en cuenta las fases de construcción, uso y disposición final. En este sentido, si se utiliza esta metodología, sólo se podría considerar el CO2 que permanezca fijado durante un periodo superior a 100 años. En 2008, la Federation Internationale des Vins et Spiritueux (FIVS) puso en marcha el ‘Internacional Wine Carbon Calculator Protocol’ en su versión 1.2. En esta metodología se diferencia entre estructuras no permanentes (hojas, frutos y ramas que se podan) y las permanentes (troncos, ramas principales y raíces). Este Protocolo impulsado por FIVS permite, para calcular el balance de carbono, tener en cuenta el carbono almacenado en las estructuras permanentes.

En el paisaje agrícola, los cultivos se comportan como una foto fija en la que el CO2 retirado de la atmósfera gracias a la fotosíntesis, se mantiene a lo largo de décadas, incluso siglos, como una carrera de relevos en la que, los árboles frutales que son sustituidos le dan el relevo a los nuevos, y por tanto, el almacenamiento neto se mantiene constante. En este trabajo tratamos de cuantificar este almacenamiento constante en el que hemos considerado tanto el almacenamiento en las estructuras permanentes como en las no permanentes.

Respuesta del mercado

Un buen número de las cadenas de supermercados más importantes de Europa incluyen el cambio climático como un elemento fundamental de su marketing, utilizándolo como instrumento para comunicar su responsabilidad social corporativa al consumidor.

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Figura 4:Imágenes de campanas de comunicación relacionadas con el cambio climático puestas en marcha por cadenas de supermercados de países de Europa.

Como se ha indicado anteriormente, el cambio climático es consecuencia del incremento de la concentración de GEI en la atmósfera con independencia de su procedencia. Este carácter global es una de sus características esenciales. A las emisiones globales contribuimos todos, ya que para realizar la mayor parte de nuestras actividades cotidianas ha sido necesario emitir GEI. Una parte considerable de estas emisiones son responsabilidad directa del ciudadano. Entre estas emisiones (directas) destacan las derivadas del uso de combustibles, necesarios para la habitabilidad de la vivienda, y el desplazamiento en vehículo privado.

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Tabla 3: Comparación de las emisiones de CO2 de responsabilidad directa del ciudadano (calefacción y vehículo privado principalmente) en distintos países de la Unión Europea. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente.

Ahora bien, las emisiones necesarias para mantener nuestro nivel de consumo actual son mucho más imperceptibles, podemos llamarle parte virtual de la huella de carbono. Pensemos en las emisiones necesarias para elaborar, transportar los productos de consumo o para permitir las actividades de entretenimiento y ocio las cuales, según un estudio británico, suponen una huella de carbono incluso mayor que la originada para la producción, transporte y abastecimiento de alimentos.

El auge del concepto de 'huella de carbono' ha llevado a numerosas empresas a hacer pública la información sobre las emisiones relacionadas con sus productos. Muchas cadenas de supermercados han decidido pedir a los productores de los alimentos expuestos en sus estanterías, que suministren información a los consumidores sobre la huella de carbono de cada uno de ellos.

Con la información de la huella de carbono de un producto se pretende que los propios consumidores decidan qué alimentos comprar en función de las emisiones generadas como resultado de los procesos por los que han pasado. Esta decisión supondrá una presión para que los productores sean más ecoeficientes.

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Figura 5: Distintas etiquetas en el mercado mundial relacionadas con la huella de carbono de un producto.

El ciudadano es hoy consciente que puede tener con sus pequeños gestos y decisiones una destacable influencia en el balance final de las emisiones europeas de CO2.

Estudios realizados por la consultora de mercado LEK Consulting, en 2009, muestran que cerca del 40% de los encuestados se sienten responsables de las emisiones necesarias para mantener su nivel de vida, otorgando el segundo puesto de responsabilidad a los productores.

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Figura 6: Respuesta de los encuestados a la pregunta ¿Quién piensas es el principal responsable de tu huella de carbono? Fuente: LEK Consulting, The LEK Consulting carbon footprint Report, 2007.

Igualmente LEK Consulting, señala que cerca del 60% de los encuestados estarían dispuestos a modificar su intención de compra a favor de productos con menor huella de carbono.

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Figura 7: Respuesta de los encuestados a la pregunta a la hora de tomar una decisión de compra ¿Valorarías la información de la huella de carbono en los productos? Fuente: LEK Consulting, The LEK Consulting carbon footprint Report, 2007.

Esta opinión es coherente con la mostrada en julio de 2009 por el eurobarómetro, en la que se señala que el 72% de los europeos se muestra a favor de que en el futuro sea obligatoria una etiqueta que indique la huella de carbono de un producto.

La figura de la huella de carbono, empieza a utilizarse más allá del ejercicio voluntario de las empresas, así por ejemplo, el Parlamento francés aprobó la Ley Grenelle 2, el 12 de julio de 2010. Esta Ley desarrolla instrumentos para combatir lo que denominan como “crisis ecológica, climática y económica”, entre los que se encuentra la obligación de que a partir del julio de 2011, los bienes  servicios, entre ellos los alimentos, contemplen su huella de carbono.

Por otra parte, el ciudadano es bombardeado con mensajes de que las emisiones que no se han podido reducir deben ser al menos compensadas. La compensación sólo puede ser aceptable cuando previamente ya se ha hecho todo lo posible para reducir las emisiones de GEI.

La compensación está basada principalmente en la implantación de sumideros de CO2 mediante el mantenimiento y extensión de la vegetación y actualmente es promovida por numerosas organizaciones e instituciones de todo tipo, pero fundamentalmente, son las empresas las que están ofreciendo al consumidor, como valor añadido de sus productos o servicios, la compensación de emisiones.

Desde que el Vaticano adoptó en 2006 un bosque de 17 hectáreas en Hungría para compensar sus emisiones, son numerosas las iniciativas de compensación de emisiones, por ejemplo, una multinacional alemana de fabricación de vehículos, anuncia que por cada automóvil que venda de un determinado modelo plantará 17 árboles en la Sierra de Alcaraz en Albacete (España), con lo que compensará el CO2 emitido por el vehículo en sus primeros 50.000 kilómetros.

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Figura 8: Imágenes que expresan distintas iniciativas relacionadas con la compensación de emisiones.

Agricultura ecoeficiente: balance de carbono en lugar de huella de carbono

La huella de carbono adaptada a los productos agrícolas expuestos en los supermercados, reflejaría las emisiones de CO2 equivalente generadas en su fabricación y transporte.

Es evidente, que la huella de carbono de los productos agrícolas será más elevada en los casos en los que se haya necesitado gastar mucha energía de origen fósil en su producción, manipulación y transporte. Esto ocurre, por ejemplo, cuando en climas fríos se necesita mantener la temperatura de un invernadero agrícola utilizando combustibles fósiles o en los casos en los que los productos son transportados desde largas distancias en modos de transporte poco sostenibles como el avión.

Sin embargo, definir el papel que un producto agrícola desempeña en relación con el cambio climático sólo con su huella de carbono, es decir, solo contabilizando sus emisiones, no es adecuado ya que no se tiene en cuenta el importante servicio ambiental que como sumidero de CO2 desempeña la vegetación agrícola, por su capacidad fotosintética.

En consecuencia, la extensión del concepto de huella de carbono a la agricultura, se debe hacer teniendo en cuenta que este sector, junto al forestal y el ecosistema marino, son los únicos que tienen capacidad de absorber o remover CO2 de la atmósfera, lo que nos lleva a hablar de “balance de carbono” en vez de “huella de carbono”, ya que en muchos de los cultivos agrícolas, dependiendo de las técnicas de producción, se obtiene un balance positivo comportándose como sumideros netos de CO2, es decir, fijan más CO2, que el que se emite en su producción y transporte.

Agricultura murciana como sumidero de CO2: una iniciativa institucional para impulsar la colaboración colectiva en la mitigación del cambio climático.

La agricultura de la Región de Murcia es una de las más rentables de España y de Europa, debido a su alta productividad. Es una agricultura que está basada en la calidad, la seguridad y el compromiso con el medio ambiente.

La agricultura murciana, por su eficiencia y benignidad de su clima, se caracteriza por una escasa dependencia de factores energéticos, por eso muchos de los cultivos de las más de 150.000 hectáreas de regadío, tienen un balance carbono positivo (comportándose como sumidero de CO2) incluso teniendo en cuenta las emisiones derivadas del procesado y transporte al centro de Europa de los productos.

La Región ha querido aprovechar esta característica para contribuir a la lucha contra el cambio climático, mostrando con ello un tejido productivo ambientalmente responsable y conectado con las demandas sociales de los consumidores europeos. Para ello, ha puesto en marcha la Iniciativa ‘Agricultura murciana como sumidero de CO2’ conformada como un acuerdo voluntario. La Iniciativa pretende canalizar el mayor número de esfuerzos individuales para colaborar en la mitigación del cambio climático, aportando cada uno su capacidad para actuar como sumidero, con el apoyo científico-técnico de dos universidades y dos centros de investigación.

A través de la página web oficial de la Iniciativa www.lessco2.es se podrá comunicar, de forma objetiva y transparente, a las partes interesadas y en especial a los consumidores el esfuerzo ambiental, que para mantener y mejorar la capacidad de sumidero de CO2 de sus cultivos, hacen las empresas agrícolas. Además, en el marco de ésta Iniciativa, se da la posibilidad de que aquellas empresas que quieran mostrar el balance de carbono de sus productos y los compromisos adquiridos de mejora de este balance, verificados por entidades de verificación oficialmente reconocidas, obtengan el sello de identidad 'LessCO2'.

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Figura 9: Imagen gráfica de la marca LessCO2.

En definitiva, la Iniciativa ‘Agricultura murciana como sumidero de CO2’ se caracteriza por:

− Mostrar un balance de emisiones y remociones de CO2 equivalente (balance de carbono)12 en vez de huella de carbono, es decir, se parte de la fijación de CO2 por los cultivos, determinada por los centros oficiales de investigación13, y se restan las emisiones de CO2 equivalente necesarias para su producción y transporte. El cálculo de estas emisiones a restar, está basado en los criterios recogidos en la norma ISO 1406414, y los factores de conversión, son los oficiales publicados por el Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio climático (IPCC15) y por el Inventario Nacional de emisiones español.

− Exigir a las empresas adheridas un compromiso anual adaptado a las características de cada explotación y cada cultivo, para mejorar su balance de carbono, mediante la reducción de sus emisiones o el incremento de la fijación de CO2 por sus cultivos.

− Garantizar la transparencia y trazabilidad de los resultados a través de la Web oficial de la Iniciativa (www.lessco2.es) para que el consumidor o cualquier parte interesada pueda consultar en cualquier momento los balances y los compromisos que han asumido las empresas adheridas.

− Posibilitar la certificación por terceras partes al permitir que aquellas empresas que quieran, puedan someter a verificación y validación su balance de carbono y sus compromisos anuales por verificadores acreditados. Esta certificación se expresa con la obtención de la marca LessCO2.

La iniciativa y su marca asociada LessCO2 no se limitan por tanto a certificar un balance determinado sino que el consumidor también puede visualizar los compromisos adquiridos por la empresa, reflejando así su compromiso para producir de forma más ecoeficiente y responsable, de tal manera que cada unidad de producto comercializado suponga, ano a ano, una mayor absorción de CO2, y por tanto una mayor contribución a la lucha contra el cambio climático.

En conclusión, con esta iniciativa 'Agricultura murciana como sumidero de CO2', se persigue un doble objetivo; por un lado incrementar la capacidad sumidero de la agricultura de la Región, y por otro, incentivar la ecoeficiencia, ligada a una economía baja en carbono, en el sector agrícola, aprovechando la motivación vinculada a las ventajas competitivas de la responsabilidad ambiental y a la reducción de  costes, que supone la incorporación de buenas prácticas a la producción agrícola, de manera que se consiga una reducción de las emisiones de GEI a nivel de instalación.

Hasta ahora, en el mercado se habían desarrollado un solo tipo de etiquetas o marcas relacionada con el CO2, mostrando la huella de carbono de productos y servicios. Estas etiquetas se expresan de diversas formas; las que identifican productos con una huella de carbono baja, las que señalan una clasificación de productos en función de su huella de carbono (plata, oro, platino) y las que cuantifican la huella de carbono y la cuantifican en gramos de CO2.

La marca LessCO2 asociada a la Iniciativa Agricultura murciana como sumidero de CO2 inaugura un segundo grupo entre el conjunto de marcas relacionadas con el CO2. Esta etiqueta, permite hacer público el resultado final o balance de CO2 de un producto agrícola, calculado a partir de la capacidad fotosintética de fijar CO2 que tienen los cultivos.

En la figura 10 se pueden ver diferentes ejemplos de las marcas que expresan huella de carbono de un determinado producto frente a la Iniciativa murciana que expresa balance de carbono. La figura 11, muestra la web oficial de la Iniciativa Agricultura murciana como sumidero de CO2 y de la marca asociada LessCO2, donde se pueden consultar de forma transparente los balances de carbono de los cultivos de las empresas adheridas.

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Figura 10: Distintos tipos de etiquetas de carbono en el mercado de los productos de alimentación.
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Figura 11: Página web oficial de la Iniciativa 'Agricultura murciana como sumidero de CO2'

Compromiso colectivo de contribución a la mitigación del cambio climático que retira un millón de toneladas de CO2 al año

Desde el departamento de cambio climático de la administración ambiental de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia se ha ensayado para una serie de cultivos representativos de la Producción hortofrutícola murciana, la aplicación de los criterios establecidos en esta Iniciativa para mostrar el balance carbono resultante.

La cantidad total de CO2 fijado durante un ano, por un cultivo agrícola, depende de numerosos factores entre los que destacan las características genéticas, las condiciones de crecimiento (edafoclimatológicas) y el manejo del cultivo, por lo que es necesario que los datos sean los propios de la comarca o región.

Para poder calcular el balance de carbono de un cultivo, es necesario conocer la cantidad total de CO2 que ha fijado, información que hasta ahora, no estaba disponible en la bibliografía, razón por la que, en el marco de la Iniciativa Agricultura murciana como sumidero de CO2 ha sido necesario coordinar un proyecto de investigación científica17 en el que han participado centros oficiales de investigación y las universidad públicas de la Región.

En esta investigación, los datos procedentes del análisis de biomasa de muestras representativas de los principales cultivos obtenidas mediante arranque, troceado y determinación de carbono, están siendo complementados con los resultados de aplicar técnicas de medidas de flujo de CO2 y técnicas basadas en la teledetección. Todo ello permite la estimación y el seguimiento de la producción primaria neta de cultivos agrícolas, de la Región.

Los resultados de análisis de biomasa, a través de técnicas de arranque, troceado y determinación de carbono, realizados por el CEBAS-Consejo Superior de Investigaciones Científicas son los siguientes:

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Tabla 4: Fijación de CO2 por árbol o planta de los principales cultivos hortofrutícolas de la Región de Murcia.
Tabla 5: Fijación de CO2 por hectáreas dedicadas a los principales cultivos hortofrutícolas de la Región de Murcia.

De forma complementaria y con la misma metodología, el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario perteneciente a la Consejería La de Agricultura y Agua de la Comunidad Autónoma de Murcia, ha calculado el CO2 capturado para producir la biomasa anual de los siguientes cultivos:

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Tabla 6: Fijación de CO2 por tres cultivos de la Región de Murcia.

En la figura 12 se muestran imágenes representativas de las diferentes etapas del trabajo de investigación desarrollado por el CEBAS-Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario.


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Figura 12: Evaluación de la fijación de carbono en la agricultura de la Región de Murcia.

La Universidad Politécnica de Cartagena utilizando técnicas de investigación parecidas hace estimaciones semejantes como es el caso del albaricoque en el que la capacidad de fijación se sitúa en 24,84 t CO2 por hectáreas y año.

La Universidad Politécnica de Cartagena, mediante la estimación de la captación neta de CO2 de cultivos con el método de 'eddy-covariance' está haciendo un seguimiento en continuo de la producción primaria neta y de la captación de CO2 de los cultivos agrícolas.

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Figura 13: Principio del método de covarianza de remolinos. Se miden las fluctuaciones de velocidad vertical (w’) y de concentración de CO2 (c’) inducidas por remolinos turbulentos, y se calcula la covarianza cruzada ρ'c'w, que es igual al flujo de CO2, FC. La medida debe llevarse a cabo dentro de la capa límite superficial, en una zona suficientemente alejada del borde de ataque. Si H es la altura de las medidas, se debe respetar un valor de fetch del orden de 50 a 100 veces el valor de H.

Los primeros resultados de la investigación, sobre los flujos netos de CO2 en los cultivos de regadío de naranjos adultos y jóvenes, han permitido obtener valores mensuales y ratios del Intercambio Neto del Ecosistema (INE)22.

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Tabla 7: Valores mensuales y ratio del Intercambio Neto del Ecosistema (INE, KgCO2/ha/mes) en las dos fincas de naranjos.

Suponiendo una evolución similar para los seis primeros meses del ano 2010 (a confirmar con las medidas en el primer semestre de 1010), se puede estimar que el potencial de captación neta de CO2 ronda las 20 t CO2/ha para los naranjos adultos.

Estos valores netos son del mismo orden de magnitud que las 20,7 t CO2/ha ano que resultan del método destructivo de estimación de la biomasa para el naranjo (estimada por el CEBAS-Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España). Para tener una comparación válida entre los dos métodos, se necesita una estimación de la respiración del ecosistema. La Universidad Politécnica de Cartagena está llevando a cabo medidas de respiración de suelo (Figura 16, foto superior a la izquierda) para estimar esta componente y desarrollar un modelo de balance de carbono del suelo.

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Figura 14: Tasa diaria de captación de CO2 (en kg. CO2 por hectárea y por día) durante el periodo julio a diciembre 2009 en las dos fincas de naranjos. Notar los valores bajos de captación en los periodos con lluvias (especialmente en septiembre), donde se observan valores negativos del INE. Estos valores negativos (el agrosistema emite más CO2 que absorbe) se deben a los bajos niveles de radiación y a la fuerte respiración del suelo, que tiene una humedad elevada. Fuente: Universidad Politécnica de Cartagena.

En la Figura 15 se muestran imágenes del proceso de instalación de los equipos de medida utilizados por la Universidad Politécnica de Cartagena.

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Figuras 15: Vista del equipo de eddy-covariance para la medida del flujo de CO2 y de evapotranspiración instalado por la Universidad de Cartagena.

Las investigaciones realizadas sobre el flujo de CO2 permitirán validar la utilización de una herramienta operacional basada en modelos sencillos de productividad de biomasa utilizando datos de teledetección. De esta forma las imágenes de satélite ayudarán a actualizar los datos sobre fijación de CO2 de los cultivos.

Por otro lado, se está llevando a cabo un proyecto de investigación cuyo objetivo es evaluar in situ la producción primaria neta del balance de CO2 (fijación menos eliminación por la respiración) de cultivos hortícolas con diferentes estrategias de manejo de la fertirrigación, para cuantificar los efectos de la fertilización sobre la producción de biomasa y balance neto de CO2 (incluyendo el balance de CO2 del suelo). Los datos obtenidos podrán igualmente ser ulteriormente utilizados para calibrar el equipo de eddy-covariance.

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Figura 16: Instrumental aplicado para evaluar los efectos de los factores edafoclimáticos en el balance de carbono en frutales cultivados en distintas zonas de la Región de Murcia.

Igualmente se está trabajando para determinar la capacidad de fijación y almacenamiento a largo plazo de CO2 por los suelos agrícolas, datos que, presumiblemente, mejorarán esta remoción inicial asociada a cada cultivo.

Por último se está desarrollando una línea de trabajo consistente en analizar comparativamente el balance de carbono en explotaciones con agricultura ecológica y agricultura de precisión con el fin de extraer conclusiones sobre las buenas prácticas que tienen un efecto destacable sobre el balance final de carbono.

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Figura 17. Explotaciones con prácticas de agricultura ecológica cuyo balance de carbono también ha sido estudiado.

Estimación de las emisiones de CO2 con explotaciones hortofrutícolas de la Región aplicando la metodología propuesta por la Norma ISO 14064:2006

Para calcular las emisiones de CO2 equivalente se han realizado 55 auditorias, por personal del departamento de cambio climático de la administración ambiental de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, a explotaciones agrícolas representativas para cada uno de los cultivos, distribuidas por todo el territorio regional.

La metodología aplicada ha sido la propuesta por la norma ISO 14064, que, al igual que el GHG Protocol, señalan que hay que contemplar obligatoriamente, a la hora de calcular las emisiones de CO2 equivalente, las emisiones directas (consumo de combustible para el procesado en campo del cultivo, en las que se incluye el labrado, siembra, poda-triturado, aclarado, acolchado, tratamientos, abonado de fondo, instalación de riego, las necesarias para el procesado fresco, la recolección y el transporte al almacén así como el óxido nitroso procedente del suelo por fertilización) y las indirectas debidas a la energía.

Los factores de conversión utilizados, son los publicados por el IPCC y por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, en el Inventario Nacional de emisiones 2007.

Debido a la imposibilidad de contar con factores de conversión suficientemente contrastados para el resto de emisiones indirectas (distintas de las producidas por el consumo de energía), no es aconsejable aplicar la metodología del análisis del ciclo de vida (ACV). La Iniciativa 'Agricultura Murciana como sumidero de CO2' no exige, por tanto, que se haga un ACV completo incluyendo otras emisiones indirectas, pero, se da la posibilidad, de que voluntariamente, y siempre que se cuente con los factores de conversión adecuados, los productores lo incluyan en su balance y así quedará reflejado en la página web.

Si bien para calcular el balance de carbono según la metodología establecida en la ISO 14064 entre las emisiones a considerar no es obligatorio contemplar el transporte (sólo se deben considerar las emisiones directas y las indirectas debidas a la energía), al constituir éste un factor a tener en cuenta, se ha calculado adicionalmente lo que representa en emisiones transportar los productos hasta los centros de distribución. Para esto, se ha elegido como punto representativo del mercado centro europeo el sur de Alemania, considerando por tanto una distancia de 2.000 km desde el centro de la Región de Murcia. Los resultados de estos cálculos de emisiones vienen expresados en la Tabla 8.

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Tabla 8: Emisiones de CO2 equivalente en determinados cultivos realizados en explotaciones hortofrutícolas representativas de la Región de Murcia. Fuente: Elaboración propia.

Del conjunto de auditorñias de carbono realizadas para estudiar las emisiones de CO2 equivalente, se puede señalar las contribuciones a las emisiones totales de las distintas fases de cultivo y el transporte, suponiendo este último, más de un 30% como media del total al considerar los 2.000 km que separan el centro de Murcia del sur de Alemania.

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Tabla 9: Contribución a las emisiones de CO2 equivalente de las distintas etapas necesarias para el cultivo y transporte. Fuente: Elaboración propia.

Balance de carbono de explotaciones agrícolas de la Región

Si a la fijación de CO2 realizada por los cultivos, se le restan las emisiones, calculadas con la metodología indicada en el apartado anterior, se obtienen los balances de carbono, que como se puede ver, en todos los casos son positivos, es decir, la captura de CO2 por la vegetación es superior a las emisiones de CO2 equivalente necesarias para su producción.

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Tabla 10: Balance de carbono en explotaciones agrícolas representativas de la Región para los siguientes cultivos. Fuente: Elaboración propia.

Balance de carbono del conjunto de la producción hortofrutícola de la Región de Murcia

El balance de carbono de la producción hortofrutícola de las más de 117.000 Ha de regadío de la Región estudiadas y una vez descontadas las emisiones generadas para la producción y transporte de los productos a Alemania, está por encima del millón de toneladas anual. Esta capacidad de sumidero equivale a neutralizar las emisiones de responsabilidad directa de CO2 que producirían medio millón de ciudadanos, de acuerdo con los datos utilizados en la Tabla 3.

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Tabla 11: Balance de carbono del conjunto de la producción hortofrutícola de la Región de Murcia incluyendo transporte a Alemania. Fuente: Elaboración propia.

Balance de carbono de la producción hortofrutícola de la Región de Murcia

La agricultura murciana de frutas y hortalizas en su conjunto, no solo se comporta como climáticamente neutra para la mayor parte de las distancias en las que se comercializan sus productos, sino que es un sumidero neto de CO2 que puede colaborar en la compensación de emisiones realizadas en otros lugares.

Se debe remarcar, que este balance se ha realizado sin tener en cuenta el potencial de reducción de emisiones que todavía tiene nuestra agricultura. El coste asociado para reducir las emisiones en la agricultura es competitivo con el coste que representa esta reducción en otros sectores de actividad como la industria, el transporte, etc. Y esta es una de las grandes características de la Iniciativa ‘Agricultura murciana como sumidero de CO2’, el exigir a los adheridos que concreten compromisos ambientales voluntarios, en los que, cada empresario describa una estrategia de mejora de su balance de carbono, adaptado a la realidad de su explotación, es decir realizar una mejora continua.

Como ya se ha indicado, la obtención de la marca LessCO2 asociada a la Iniciativa 'Agricultura murciana como sumidero de CO2' vendrá precedida de la verificación y validación por entidades oficialmente reconocidas de todos y cada uno de los datos suministrados por las empresas adheridas y en todo caso, aparecerán reflejados en la página web oficial de la iniciativa.

Los trabajos desarrollados en el marco de la Iniciativa 'Agricultura como sumidero de CO2' intenta mostrar la importante ventaja competitiva que puede suponer para la agricultura mediterránea, el dar a conocer a los consumidores europeos el importante beneficio ambiental que originan los cultivos agrícolas al mantener almacenando de forma continua, un volumen considerable de CO2 retirado de la atmósfera gracias a la capacidad de fijación de vegetales.

Otro debate diferente, pero no menos importante es cuantificar el papel que la agricultura puede tener en la mitigación del cambio climático cuando retira de forma adicional cantidades significativas de CO2 de la atmósfera ano a ano.

En relación con este último aspecto hay que señalar que de la captura o secuestro biológico de más de un millón de toneladas al ano una parte importante entre el 52% en el melocotón al 83% en la uva de mesa que corresponde al carbono almacenado en hojas y podas anuales más el fruto que tiene un periodo de retorno anual.

El otro 42% al 17% corresponde con el carbono almacenado en las raíces, tronco y ramas principales que dependerá del periodo de vida del árbol. Una vez acabada la vida útil del árbol frutal sus raíces habrán engrasado el carbono almacenado en el suelo y si su madera se utilizará para usos en los que el carbono no es liberado a la atmósfera tendríamos un sumidero permanente más allá del periodo de vida útil de los árboles.

Conclusiones

El CO2, como principal gas de efecto invernadero, por encontrarse actualmente en exceso en la atmósfera, contribuye al cambio climático con independencia del lugar en el que se producen las emisiones.

El cambio climático es una de las principales preocupaciones del consumidor europeo, en respuesta a esta demanda social, las grandes cadenas de supermercados están desarrollando campanas de comunicación y están empezando a aplicar el concepto de huella de carbono a los alimentos. Para este loable esfuerzo de suministrar al consumidor información sobre el CO2 emitido para la fabricación de un producto, igual que desde hace tiempo se viene expresando información sobre las calorías que los alimentos aportan, parece más adecuado el uso del concepto de balance de carbono, que permite visualizar el beneficio ambiental que la agricultura ecoeficiente aporta, al comportarse como sumidero neto de CO2.

Por otra parte, instituciones y organizaciones de todo tipo contribuyen a concienciar al ciudadano sobre la necesidad de reducir las emisiones de las que éste es responsable o bien compensar las que no pueden ser evitadas, apareciendo en escena un nuevo concepto el de “compensación”, que permite neutralizar nuestras emisiones mediante esfuerzos realizados en captación de CO2 en cualquier otro lugar, justo lo que la agricultura ecoeficiente puede ofrecer.

Ahora bien, esta capacidad que posee la agricultura ecoeficiente de llegar a tener un balance positivo de carbono retirando CO2 de la atmósfera, utilizada aisladamente e individualmente por algunas empresas productoras, quedaría como un simple gesto de responsabilidad de escasa utilidad práctica. Lo verdaderamente importante es tener la capacidad de canalizar un gran número de esfuerzos voluntarios para que esta retirada de CO2 sea cuantitativamente significativa. También es necesario que este esfuerzo, venga respaldado por un intenso trabajo científico que no sólo identifique el origen y causa de las emisiones, sino y sobretodo la fijación de CO2 por los cultivos, para que mediante el uso de buenas prácticas se mejore ano a ano la capacidad de sumidero ofertado.

Esto es lo que trata de hacer la Iniciativa 'Agricultura murciana como sumidero de CO2' impulsar un gran acuerdo voluntario que conlleva un compromiso de todo el tejido hortofrutícola de la Región, que muestra una coincidencia en los intereses y preocupaciones del consumidor y de los supermercados que comercializan las frutas y hortalizas en Europa.

La diferencia entre esta Iniciativa y cualquier otra marca utilizada para certificar que la producción de una determinada empresa es climáticamente neutra, es que en este caso, la Región de Murcia, pretende conseguir el compromiso de todo un sector que supone el 20% de de las frutas y hortalizas exportadas por España.

El balance de carbono o capacidad de sumidero, es decir, el CO2 retirado de la atmósfera por el conjunto de la producción hortofrutícola de la Región de Murcia, incluyendo su transporte hasta el centro de Europa, se sitúa en más de un millón de toneladas de CO2.

El tiempo de permanencia de este carbono capturado por la agricultura es variable, un alto porcentaje se almacena en el tronco, ramas principales y raíces, constituyendo un sumidero a largo plazo, mientras que el carbono restante, corresponde a un sumidero temporal que se renueva todos los años.

Como recientemente ha señalado el director general adjunto de la FAO, Alexander Müller: "El mundo tendrá que utilizar todas las opciones para contener el calentamiento global dentro de los dos grados centígrados. La agricultura y el uso de la tierra tienen el potencial de ayudar a minimizar las emisiones netas de gases de efecto invernadero a través de prácticas precisas, en especial almacenar carbono en el suelo y la biomasa. Estas prácticas pueden incrementar al mismo tiempo la productividad y la capacidad de resistencia de la agricultura, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza”.

La agricultura del futuro debe incluir como objetivo fundamental la mitigación del Cambio Climático. El logro de este objetivo debe implicar la mejora continua para que el balance de carbono sea cada vez más positivo, es decir, cada vez los cultivos fijen más CO2 y sea necesario emitir menos para su producción y transporte hasta los centros de consumo.

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Figura 18: Campana de comunicación de la Iniciativa 'Agricultura murciana como sumidero de CO2'.

Bibliografía

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  • Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol). Estándar Corporativo de Contabilidad y Reporte. Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute) y Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development).
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  • Victoria Jumilla, F. 2008 “El cambio climático en la Región de Murcia. Evidencias, impactos e iniciativas para la adaptación” Anales de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia, ano 2008, págs. 195- 237. (Vol. 83, junio 2009)
La ponencia se impartió durante el I Congreso de Uvas sin Semilla celebrado en el marco de Fruit Attraction 2010.

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