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Cultivado principalmente en los países asiáticos, cuenta con una gran cantidad de propiedades nutricionales y funcionales

El jínjol (o azufaifo) y sus beneficios para la salud

Reche, Juana; Almansa, María Soledad; Hernández, Francisca; Legua, Pilar; Amorós, Asunción

Escuela Politécnica Superior de Orihuela, Universidad Miguel Hernández

10/10/2018
En la actualidad son muy pocas las especies vegetales que el hombre aprovecha a gran escala, directamente para su alimentación o para otros fines como industriales o la medicina. La mayoría de las especies vegetales no son utilizadas por el hombre, pero muchas de ellas lo son a pequeña escala. A estas especies se les denomina cultivos menores o infrautilizados. En España, algunos de estos cultivos son, entre otros, el granado, la palmera datilera, el membrillero, el jinjolero, la alcaparra, la chumbera, la morera, etc. Son especies que se cultivan de forma puntual en zonas reducidas o bien se utilizan con fin ornamental, aunque algunos de ellos sí que se cultivan en otros países de forma más generalizada. Suelen ser especies frutales que se cultivan en zonas áridas y semiáridas con pocos requerimientos de agua y abonos cuyo cultivo puede adaptarse fácilmente al sureste español. El hecho de que en España se estén cultivando de forma puntual y que muchos ejemplares se hayan multiplicado de forma natural, hace que exista mucha variabilidad genética en estas especies, pero también corren el peligro de que se extingan para siempre si no se conservan. El jinjolero o azufaifo es una especie que sí se cultiva en mayor medida en países asiáticos, donde se ha comprobado que no solo tiene un gran valor nutricional, sino que también posee muchas propiedades funcionales. El jinjolero se ha usado desde la antigüedad en la medicina tradicional de diferentes países como en China por su gran valor farmacéutico y medicinal. En el sureste español, esta especie se podría aprovechar más, ya que, por una parte es una buena alternativa para los consumidores que buscan una dieta más natural y variada, y por otra ofrece a los agricultores oportunidades para introducirse en nuevos mercados y crear nuevas fuentes de ingresos.

Jinjolero o azufaifo

Origen y sistemática

Hay numerosas especies del género Ziziphus, siendo la más conocida Z. jujuba, azufaifo o jinjolero. Es originario de Oriente, donde se cultiva a gran escala, mientras que en la Península Ibérica se encuentra asilvestrado (Font-Quer, 1959; Azam-Ali et al., 2006).

El azufaifo común, según de Candolle, parece ser originario de China del Norte, y según Vavilov, el centro primario de origen se encuentra en China centro-occidental y en Asia Central (Afghanistán, Tadjikistán, Uzbekistán). Un centro secundario existiría en Asia Menor. Se puede encontrar de manera espontánea en el Punjab, Pakistán, Mongolia y Armenia. Tal difusión se explica por su rusticidad y gran capacidad para rebrotar (Azam-Ali et al., 2006).

Clasificación sistemática del jinjolero (Tropicos, 2015; The Plant List, 2015):

  • Clase: Equisetopsida C. Agardh
  • Subclase: Magnoliidae Novák ex Takht.
  • Superorden: Rosanae Takht.
  • Orden: Rosales Bercht. & J. Presl
  • Familia: Rhamnaceae Juss.
  • Género: Ziziphus Mill.
  • Especie: Ziziphus jujuba Mill.
  • Nombre común: jinjolero, azufaifo, azofaifo.
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Descripción del cultivo

El jinjolero es un árbol muy resistente a las bajas temperaturas, pero tiene unas necesidades de frío muy pequeñas. Su fruto no madura en veranos cortos o fríos. Las necesidades de frío para estratificar las semillas y eliminar su latencia se cifran en 60 días a 5 ºC (Westwood, 1982; Azam-Ali et al., 2006).

La maduración de los frutos se produce entre finales de agosto, septiembre y principios de octubre.

Esta especie soporta las heladas invernales, desconociéndose daños por frío en nuestro país, soportando temperaturas alrededor de -15 ºC. También es resistente a las heladas primaverales, ya que tiene una floración tardía (mayo-junio). Por el contrario, necesita altas necesidades de calor para fructificar.

Presenta resistencia elevada a la sequía, debido a que su sistema radicular le permite aprovechar los suelos profundos, y una gran tolerancia a la salinidad, prosperando mejor en los loess y las arenas, no siendo adecuados los suelos pesados y mal drenados para su crecimiento. Todo ello hace que sea una especie frutal de gran interés como alternativa a otras especies en el Sureste español (Zuang et al., 1992).

La tolerancia del jinjolero a la sequía es similar a la del granado (Punica granatum L.), por lo que en climas como los del Sureste español, requiere aportaciones de agua similares o incluso inferiores a este (4.500 m3/ha-año). Por otro lado, la resistencia a la salinidad es similar a la de la chumbera (Opuntia ficus-indica L.), superior a la que presenta el granado e inferior a la de la palmera datilera (Phoenix dactylifera L.) (Melgarejo y Salazar, 2003).

Las perspectivas para el cultivo del jinjolero en plantación regular son buenas y se puede pensar en su potenciación, siempre que se seleccionen los mejores genotipos resultando imprescindible ampliar los conocimientos sobre las técnicas de cultivo más adecuadas para este frutal.

El azufaifo es un árbol pequeño (Fotografía 1), aunque pueden encontrarse algunos cultivares que alcancen los 9 m de altura, de hoja caduca, muy ramificado con ramas colgantes que crecen con un patrón de zig-zag. La madera es muy dura y fuerte. Dependiendo del cultivar, el tamaño y el porte varían, presentando unos un hábito de crecimiento alargado y estrecho, mientras que otros son extensos y cortos. Este frutal se multiplica fácilmente por semillas y sierpes, aunque las variedades de interés se reproducen vegetativamente a través de injertos. Las características morfológicas del jinjolero son las siguientes (Melgarejo y Salazar, 2003; Zuang et al., 1992; Azam-Ali et al., 2006):

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Fotografía 1: Vista general de una plantación de jinjoleros.

Las hojas son alternas, coriáceas, con una forma oblonga a oval lanceolada. Los bordes son sutilmente dentados. Haz de color verde intenso brillante. En otoño las hojas adquieren un color amarillo brillante antes de caer; tienen dos estípulas espinosas en la base de cada hoja. Algunas espinas tienen forma de gancho mientras que otras son rectas y largas. Las flores son axilares, pequeñas, de color amarillo verdoso de 3 a 5 mm de diámetro, poco llamativas, dispuestas en grupos de 2-6 a lo largo de las ramas; sépalos y pétalos en número de 5, siendo éstos últimos blanquecinos y más cortos que el cáliz; 5 estambres y un estilo corto; pedúnculo de 2-3 mm de color amarillo-verdoso. Ovario súpero. La floración se produce sobre ramos mixtos del año, en las axilas de las hojas y en racimos, diferenciándose estas a medida que avanza el crecimiento del racimo, por lo que las flores de la base cuajan antes que las de la parte media y las del ápice, lo que provoca una maduración escalonada. El fruto es una drupa, de tamaño variable, puede ser como una cereza o llegar al tamaño de una ciruela, dependiendo del cultivar (Fotografía 2). Tiene una forma redonda, oval o alargada, con pedúnculo corto. Los alargados tienen forma de dátil, por lo que reciben el nombre de 'dátil chino'. Tiene el exocarpo de color verde brillante a avellana oscuro en la madurez, pulpa blanca o blanco-amarillenta, crujiente, perfumada y de sabor azucarado; hueso duro, alargado y a veces apuntado. Poco después de madurar completamente el fruto comienza a ablandarse y se arruga. Aunque puede ser comido después de este momento, la mayoría de los consumidores prefiere consumirlos durante el intervalo que va entre la etapa de color verde-amarillento y la etapa roja al completo. La maduración de los frutos se produce entre finales de agosto, septiembre y principios de octubre (Fotografía 3).

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Fotografía 2: Detalle de los frutos.
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Fotografía 3: Vista recolección de jínjoles.

Importancia económica del cultivo del jinjolero

El jinjolero es un cultivo tradicionalmente utilizado en China desde hace 4.000 años, que además de representar una fuente alimentaria muy importante, ha sido utilizado comúnmente en la medicina tradicional china (Gao et al., 2013). Otros países asiáticos donde el cultivo del jinjolero tiene una cierta importancia, aunque no tanta, son India, Corea del Sur, Japón y Pakistán. Este cultivo se encuentra moderadamente difundido por África del Norte pero, por el contrario, es escasamente cultivado en el Sur de Europa. En los Estados Unidos, las zonas interesadas por el cultivo del azufaifo son California, Florida, Georgia y Alabama (Melgarejo y Salazar, 2003).

El único país que se conoce hasta la fecha como exportador de jínjoles es China. Su área de cultivo ha alcanzado 1,5 millones de hectáreas y su producción es de 400.000 toneladas al año, de las cuales exporta alrededor de 4.700 toneladas (Gao et al., 2013).

En Italia y España no tiene una importancia reseñable, aunque aparezca en la mayoría de sus regiones sobre todo como planta ornamental y esporádicamente en márgenes de cultivos extensivos y en los huertos familiares (Melgarejo y Salazar, 2003). España mantiene una población de jinjoleros bastante baja, existiendo muy pocas plantaciones regulares. Se cultiva desde antiguo, siendo apreciado por las personas que viven en el ámbito rural donde tradicionalmente se ha cultivado, destinándose principalmente al autoconsumo y fines ornamentales. Las zonas en las que encontramos más ejemplares son el Sur y Levante de la Península Ibérica. Es tradicional encontrar frutos en las ferias en el mes de septiembre, siendo muy apreciados por sus conocedores. En el Sureste español, concretamente en Alicante, Murcia y Almería, el jinjolero ha sido un cultivo conocido desde siempre aunque marginal, en zonas de huerta tradicional, márgenes de río etc., siendo en todos los casos cultivado el jínjol común, que tiene frutos pequeños del tamaño de una aceituna aproximadamente.

Actualmente no existe ningún censo de este frutal debido a su escasa importancia económica, y ha sido encuadrado en el grupo denominado 'frutales menores' o 'frutales subutilizados'.

Propiedades antioxidantes del jínjol

Los antioxidantes son moléculas que, a bajas concentraciones, actúan previniendo o retardando grandemente la oxidación de sustancias fácilmente oxidables, tales como las grasas, así como también proteínas, carbohidratos y ADN (Sindhi et al., 2013). La oxidación es una reacción química de transferencia de electrones de una sustancia a un agente oxidante. Las reacciones de oxidación pueden producir radicales libres que inician reacciones en cadena que dañan las células. Los antioxidantes paran estas reacciones eliminando intermedios del radical libre e inhibiendo otras reacciones de oxidación al oxidarse ellos mismos. En el organismo se produce un equilibrio entre oxidantes/antioxidantes, cuando este equilibrio se rompe a favor de los oxidantes se produce un estrés oxidativo el cual está implicado en muchos procesos fisiopatológicos tales como: SIDA, envejecimiento, artritis, asma, enfermedades autoinmunes, carcinogénesis, disfunción cardiovascular, cataratas, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, enfermedad de Alzheimer, demencia de Parkinson, etc. (Sindhi et al., 2013). Por tanto, es de vital importancia el consumo de alimentos que contengan antioxidantes naturales que ayuden a mantener el equilibrio o incluso lo desplacen a favor de los antioxidantes. Además, si tenemos en cuenta que a medida que el individuo envejece dicho balance cambia a favor de los oxidantes, es aún de mayor importancia para contrarrestarlos.

El jínjol es un fruto que tiene gran capacidad antioxidante debido a su alto contenido de vitamina C, fenoles y polifenoles totales (flavonoides, antocianinas, ácidos fenólicos, etc.) (Reche et al., 2018).

Usos medicinales

Este fruto es reconocido como una excelente fuente de compuestos biológicamente activos tanto a nivel nutricional como nutracéutico. Los frutos se consumen en fresco, en forma de pasta, puré, jarabe y secos como alimento, aditivos alimentarios y aromatizantes. Asimismo, ha sido utilizado en la medicina tradicional China para el tratamiento de multitud de enfermedades (Azam-Ali et al., 2006). Este fruto es considerado como un alimento funcional, debido a la evidencia de que un alto consumo de azufaifos, y de sus productos industriales, se relaciona con una reducción del riesgo de padecer algunos tipos de cánceres (Gao et al., 2013; Plastina et al., 2012). También se recomienda el consumo de jínjoles para el tratamiento de algunas enfermedades tales como trastornos digestivos, problemas del hígado, obesidad, diabetes, infecciones de la piel, pérdida de apetito, fiebre, faringitis, anemia, diarrea, etc. (Plastina et al., 2012), y se ha comprobado que presentan una actividad hipnótico-sedante con efecto ansiolítico, actividad antioxidante, anticancerígena, efecto inmunoestimulantes, antiinflamatoria y antiobesidad (Tripathi, 2014).

El jínjol en España

En el sureste español se cultivan principalmente 4 tipos de jinjoleros denominados: Grandes de Albatera, Medianos, Pequeños y Dátil. Las características distintivas de estos cuatro tipos son las siguientes:

  • Grandes de Albatera (Fotografía 4A): El fruto, de forma redondeada, presenta un peso medio de 35 g, y una longitud y diámetro medio de 40 mm. El hueso, de forma alargada, presenta un peso medio de 0,80 g y una longitud y diámetro de 23 y 10 mm, respectivamente. Son de sabor dulce con un contenido en sólidos solubles de 23 ºBrix en madurez gustativa. Son ricos en sacarosa, glucosa y fructosa, presentando un mayor contenido en sacarosa que en fructosa y glucosa; presentan un bajo contenido en ácidos orgánicos (succínico, ascórbico, cítrico y málico, por orden de importancia). Se caracterizan por su alta actividad antioxidante con valores en torno a los 500 mg equivalente de Trolox /100 g de peso fresco, y por su alto contenido en fenoles totales (300 mg equivalentes de ácido gálico /100 g de peso fresco). Se recolectan en la segunda quincena de agosto.
  • Medianos (Fotografía 4B): El fruto, de forma redondeada, presenta un peso medio de 12 g, y una longitud y diámetro de 30 mm. El hueso, de forma alargada, presenta un peso medio de 0,60 g y una longitud y diámetro de 17 y 9 mm, respectivamente. Es de sabor dulce con un contenido en sólidos solubles totales de 22 ºBrix en madurez gustativa. Son ricos en sacarosa, glucosa y fructosa y presentan un mayor contenido en ácidos orgánicos (succínico, cítrico, ascórbico y málico, por orden de importancia) que los otros tipos de jínjoles. Se caracterizan por su alta actividad antioxidante con valores en torno a los 600 mg equivalente de Trolox /100 g de peso fresco, y por su alto contenido en fenoles totales (400 mg equivalentes de ácido gálico /100 g de peso fresco). Se recolectan en la segunda quincena de agosto.
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Fotografía 4: Grandes de Albatera (A), Medianos (B) y Pequeños (C).
  • Pequeños (Fotografía 4C): El fruto, de forma alargada, se caracterizan por presentar un peso medio de 10 g y una longitud y diámetro de 28 mm y de 23 mm, respectivamente. El hueso de forma alargada presenta un peso medio de 0,50 g y una longitud y diámetro de 19 y 8 mm, respectivamente. Son dulces con un contenido en sólidos solubles de 17º Brix. Se caracterizan por su alta actividad antioxidante con valores en torno a los 600 mg equivalente de Trolox /100 g de peso fresco, y por su alto contenido en fenoles totales (350 mg equivalentes de ácido gálico /100 g de peso fresco). Se recolectan en la segunda quincena de agosto.
  • Dátiles (Fotografía 5): El fruto, de aspecto alargado, presenta un peso medio de 9 g, y una longitud y diámetro de de 40 mm y 23 mm, respectivamente. El hueso es de forma muy alargada con un peso medio de 0,3 g y con una longitud y diámetro de 27 y 6 mm, respectivamente. Son muy dulces con un contenido en sólidos solubles totales de 24º Brix en madurez gustativa. Presentan un contenido, prácticamente igual, en sacarosa, glucosa y fructosa, mientras que su contenido en ácidos orgánicos es bajo, predominando, por orden de importancia el ácido succínico, ascórbico (vitamina C), cítrico y málico. Se caracterizan por su alta actividad antioxidante con valores en torno a los 370 mg equivalente de Trolox /100 g de peso fresco, y por su alto contenido en fenoles totales (250 mg equivalentes de ácido gálico /100 g de peso fresco), aunque la actividad antioxidante y fenoles totales son menores que en los otros 3 tipos de jínjoles. Se recolectan en la primera quincena de octubre.
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Fotografía 5: Jínjol tipo Dátil.

Referencias bibliográficas

  • Azam-Ali, S., Bonkoungou, E., Bowe, C., deKock, C., Godara, A. y Williams, J.T. 2006. Ber and other jujubes. En: Fruits to the Future (Revised edition). J.T. Williams (ed). Southampton, UK. 302 pp.
  • Font-Quer, P. 1959. Curso de botánica general y aplicada. Labor S.A. Barcelona. 483 pp.
  • Gao, Q.H., Wu, C.S. y Wang, M. 2013. The jujube (Ziziphus jujuba Mill.) fruit: A review of current knowledge of fruit composition and health benefits. Journal of Agricultural and Food Chemistry. 61: 3351–3363.
  • Melgarejo, P. y Salazar, D. 2003. El jinjolero. En: Tratado de fruticultura para zonas áridas y semiáridas. Vol II. Algarrobo, granado y jinjolero. Mundi Prensa, Madrid. 367-417 pp.
  • Plastina, P., Bonofiglio D., Vizza D., Fazio A., Rovito D., Giordano C., Barone I., Catalano S. y Gabriele B. 2012. Identification of bioactive constituyents of Ziziphus jujuba fruit extracts exerting antiproliferative and apoptotic effects in human breast cancer cells. Journal of Ethnopharmacology. 140 (2): 325-332.
  • Reche, J., Hernández, F., Almansa, M.S., Carbonell-Barrachina, A.A., Legua, P., Amorós, A. 2018. Physicochemical and nutritional composition, volatile profile and antioxidant activity differences in Spanish jujube fruits. LWT-Food Science and Technology. 98: 1-8.
  • Sindhi, V., Gupta, V., Sharma, K., Bhatnagar, S., Kumari, R., Dhaka, N. 2013. Potential applications of antioxidants- A review. Journal of Pharmacy Research. 7: 828-835.
  • Tripathi, P.S. 2014. Ziziphus jujuba: A Phytopharmacological review. International Journal of Research and Development in Pharmacy and Life Sciences. 3 (3): 959-966.
  • Tropicos, 2015 consultado en la siguiente página web: http://www.tropicos.org/Name/27500858.
  • The Plant List, 2015: consultada en la siguiente página web: http://www.theplantlist.org/tpl1.1/record/kew-2470699.
  • Westwood, N.H., 1982. Fruticultura de Zonas Templadas. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. 461 pp.
  • Zuang, H., Barret, P. y Beau, C. 1992. Nuevas especies frutales. CTIFL. Mundi-Prensa, Madrid. 194 p.

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