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El problema es global, pero las soluciones deben ser locales

El sector agroalimentario se erige en arma poderosa contra el cambio climático

Redacción Interempresas06/04/2018
El sector agroalimentario jugará un papel determinante en la lucha contra el cambio climático, un problema de alcance global pero que requiere soluciones locales.
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Los invernaderos constituyen una alternativa muy valiosa en determinadas circunstancias y cultivos concretos.

El sector agroalimentario, señalado por algunos pero de una importancia trascendental, jugará un papel determinante en la lucha por combatir el cambio climático.

Muchos expertos coinciden que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética supondrá un instrumento clave para garantizar la consecución de los compromisos de España ante la UE en materia de energía y clima, en el marco del Acuerdo de París, contra el calentamiento global. Consideran que su adecuado desarrollo y aplicación deberá implicar dotarla de recursos económicos suficientes.

La comunidad científica, representada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) ha constatado que el cambio que estamos viviendo, al margen de otros factores, se encuentra altamente influenciado por el hombre, desde la época preindustrial y hasta la actualidad, promoviendo con su actividad emisora de gases de efecto invernadero (GEI), el calentamiento global.

En una jornada técnica celebrada hace unas semanas en Madrid se puso de manifiesto que el sector agroalimentario, de gran importancia socioeconómica en España, es responsable del 10,4% de las emisiones totales de nuestro país, pero su contribución a la fijación del carbono de la atmósfera, en la biomasa vegetal y en los suelos, lo convierte en un arma de gran potencia en la lucha contra el cambio climático. Según los expertos, España es especialmente sensible a los efectos del cambio climático, por lo que estamos obligados a reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y preparados para afrontar ciertos impactos que ya son evidentes.

Control y regulación de las emisiones

La agricultura y la ganadería tienen un recorrido de mejora respecto a la mitigación de efectos del cambio climático más corto que otros sectores. Por ello, a fin de reducir las emisiones difusas, se deben focalizar los esfuerzos en la emisión de amoniaco, mejorando la gestión de la generación de estiércol por parte de la ganadería, la fertilización, las emisiones de metano en arrozales o la quema en campo de rastrojos.

En este sentido, el Real Decreto 980/2017, de 10 de noviembre, en su artículo 4, modificó el Real Decreto 1078/2014, de 19 de diciembre, sobre normas de condicionalidad, introduciendo dos nuevas prácticas de 'Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales' (BCAM) relacionadas con el mantenimiento del nivel de materia orgánica en el suelo. Una de ellas prohíbe la aplicación de purín en las superficies agrícolas mediante sistemas de plato o abanico ni cañones; la segunda establece que los estiércoles sólidos deberán enterrarse después de su aplicación en el menor plazo de tiempo posible. No obstante, algunas comunidades autónomas se han acogido a la posibilidad de aprobar moratorias hasta final de año.

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Balsa con líquidos para ser reutilizados en una planta de producción.

Los modelos matemáticos aplicados al cambio climático y la agricultura posibilitan conocer las nuevas distribuciones de superficies y cosechas o la variación de rendimientos de los distintos cultivos, teniendo en cuenta, además, los efectos de mercado y los flujos comerciales entre las distintas regiones del mundo. Disponer de esta información resulta del máximo interés para llevar a cabo acciones conjuntas proporcionadas a los efectos del cambio, teniendo en cuenta todos los actores implicados en las cadenas de abastecimiento.

Vulnerabilidad española

Los principales problemas que se encuentran en España al abordar la lucha contra el cambio climático se refieren, a juicio de los expertos, al agua, al suelo, a la biodiversidad y a la energía.

La disminución progresiva de la disponibilidad de agua es una realidad en nuestro país, hasta tal punto que las plantas están generando pérdidas en la productividad y adelantando o acortando sus ciclos como reacción a la sequía y a los incrementos de temperatura.

Los procesos de erosión y pérdida de suelos están también muy extendidos. El consumo en energía fósil por la maquinaria empleada en las labores agrarias precisa reducirse. La aparición de nuevas plagas y/o enfermedades o la resistencia a tratamientos de las existentes es otro hecho a tener en cuenta.

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Se debe vigilar permanentemente el estado y la evolución del terreno.

La vulnerabilidad española frente al cambio climático se está poniendo de manifiesto en fenómenos como la variabilidad de las estaciones, que pueden dar lugar a la deslocalización de producciones y a la adaptación de especies.

Los modelos matemáticos aplicados al cambio climático y la agricultura posibilitan conocer las nuevas distribuciones de superficies y cosechas o la variación de rendimientos de los distintos cultivos, teniendo en cuenta, además, los efectos de mercado y los flujos comerciales entre las distintas regiones del mundo. Disponer de esta información resulta del máximo interés para llevar a cabo acciones conjuntas proporcionadas a los efectos del cambio, teniendo en cuenta todos los actores implicados en las cadenas de abastecimiento.

Impacto global, respuestas locales

Aunque el cambio climático se trata de un problema global, las soluciones tienen que ser locales. Los expertos aconsejan 'descender' al nivel de la explotación agrícola para tratar de evitar riesgos, en particular cuando se trata de realizar inversiones a largo plazo —caso de plantaciones leñosas— y aumentar las posibilidades de éxito, con vistas a la adaptación a las nuevas condiciones. Esta tarea requiere disponer de equipos técnicos multidisciplinares que actúen a pie de campo.

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La mayoría de los nuevos tractores vienen equipados con soluciones de Agricultura de Precisión.

En esta línea cobra protagonismo la Agricultura de Precisión, que aporta eficiencia para utilizar mejor los recursos. Algunos estudios indican que las plantas absorben el 50% del nitrógeno que les aportamos y, en los productos fitosanitarios, el aprovechamiento es únicamente del 10%.

La información obtenida por los sistemas de posicionamiento de alta precisión permiten obtener bases de datos de las explotaciones que optimicen estas ratios, con el consiguiente ahorro de recursos y un mejor comportamiento ambiental.

Por tanto, se señala como la práctica del futuro en el campo agrícola, que requerirá la avanzada profesionalización de todos los agentes implicados en el proceso productivo y la debida capacidad de adaptación a estas nuevas técnicas.

Inversiones

Además de las medidas propuestas y las estrategias diseñadas, la adaptación al cambio climático solo será posible por medio del conocimiento. Esto conlleva la inversión en I+D y aplicar eficientemente las herramientas tecnológicas, a medida que se vayan produciendo, incrementando la formación de los agricultores y ganaderos.

Pero no solo de los profesionales. Igualmente importante será la formación y la educación de la sociedad, en cuanto al cambio de hábitos alimentarios, en el uso eficiente y gobernanza del agua, suelo, biodiversidad y energía, lo que será clave para mantener un alto grado de sostenibilidad alimentaria nacional y una presencia creciente de nuestras producciones en los mercados internacionales.

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Representación esquemática de la modificación de ADN mediante CRISPR. La secuencia de ADN a modificar es la secuencia de un gen de interés. Las tijeras representan los cortes de la nucleasa Cas9 (Foto: Fundación Antama).

Aquí entran en juego herramientas como la biotecnología, capaz de 'copiar' a la propia naturaleza. En particular, la tecnología CRISPR/Cas, basada en la capacidad para editar el genoma de los seres vivos, a partir del conocimiento del comportamiento de las cadenas de proteínas que poseen la información genética de cada individuo.

Al ofrecer posibilidades de mejora para todo tipo de especies animales y vegetales, la aplicación de esta técnica en especies y variedades del mundo vegetal, ha dado lugar a resultados tales como: aumento de rendimientos, mayor resistencia a enfermedades víricas y fúngicas, mejor adaptación a condiciones de sequía extrema y a altas temperaturas, aumento en la floración y la fructificación, aumento o disminución de los contenidos en ciertos compuestos de frutos y/o tubérculos, en particular las correcciones para evitar la intolerancia de algunos alimentos (alergias), o mejora de las características de los productos con el fin de favorecer y alargar sus períodos de conservación en mejores condiciones.

Un elemento esencial para que ese potencial se haga realidad es que la regulación de esta nueva tecnología, al afectar a todos los aspectos de la vida, se lleve a cabo desde un punto de vista multidisciplinar y transversal y, en todo caso, mediante una legislación sencilla y genérica.

La adaptación al cambio climático debe ser asumida por todos los agentes vinculados al sector agroalimentario y sus diversos tipos de organizaciones, reconociendo que su anticipación en la implementación de las soluciones apropiadas puede significar una gran oportunidad de liderazgo y de valorización de las fortalezas del sistema.

El papel de la PAC

Lo que trasciende de las negociaciones que se están produciendo durante los últimos meses con relación a la próxima PAC (Política Agraria Común) es que parece abocada a incentivar las acciones de preservación del medio ambiente de dos maneras: fijando actuaciones obligatorias para percibir las ayudas, que englobarán los actuales conceptos de 'condicionalidad' y 'greening', e incorporando otras voluntarias que puedan mejorar la situación frente al cambio climático.

Desde diferentes ámbitos europeos se considera la PAC como una palanca eficaz para cumplir los compromisos en materia de seguridad alimentaria y cambio climático, que puede ofrecer resultados muy relevantes, siempre y cuando se generalicen dichas prácticas, potenciando su aplicación con las compensaciones económicas que procedan.

Empresas o entidades relacionadas

Fundación Foro Agrario
Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

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