Uno de cada tres papeles que hoy utilizamos, hace diez años no existía

Entrevista a Carlos Reinoso, director general de Aspapel

Mónica Daluz24/08/2009

24 de agosto de 2009

Carlos Reinoso nos habla en esta entrevista de las innovaciones más relevantes que han tenido lugar durante los últimos años en las propiedades del producto que nos ocupa, el papel. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta Papel y Cartón destaca la versatilidad de este material, sus múltiples aplicaciones y sus óptimas características medioambientales.
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Carlos Reinoso, director general de Aspapel.

Háblenos del proceso de innovación que ha experimentado el papel como producto, para adaptarse a las exigencias del mercado a lo largo del tiempo.

Una de las principales características del papel es su enorme versatilidad, que le permite adaptarse a la evolución del mercado. Podemos decir que uno de cada tres papeles que hoy utilizamos habitualmente, hace diez años ni siquiera existía.

Los papeles más conocidos y de uso más habitual como son en general los papeles gráficos, los papeles para envases y embalajes y los higiénicos y sanitarios, están reinventándose cada día, en un proceso continuo de innovación, desarrollando papeles con nuevas o mejoradas características que permiten que este material esté presente en usos y aplicaciones no hace mucho impensables.

Un ejemplo curioso en el campo de los papeles gráficos podría ser el papel resistente a la intemperie para carteles publicitarios, de alta estabilidad dimensional, gran resistencia al desgarro y alta opacidad incluso cuando está mojado.

En el campo de los envases tenemos papeles de gran resistencia como el papel para sacos de gran contenido, que se utilizan para cemento, por ejemplo, papeles con barrera antigrasa como el que se utiliza para envoltorio de la mantequilla, papeles de alta resistencia a la humedad como los envases de congelados o papeles de gran resistencia al calor como los moldes de las magdalenas que se utilizan en hornos industriales.

Las aplicaciones del papel en el campo sanitario son muy numerosas como, por ejemplo, el papel de características no citotóxicas para apósitos sanitarios. Y hay también innovaciones para el hogar como el papel higiénico perfumado o los pañuelos con bálsamo suavizante.

Pero además de estos tres grandes tipos de papeles, más conocidos y habituales, hay otros muchos papeles presentes en nuestra vida diaria. El filtro de la cafetera, la bolsita de té de papel filtro, el papel de lija de la lima de uñas, la bolsa de la aspiradora, los papeles de seguridad (papel moneda, documentos de identidad, certificados…), las etiquetas de papel metalizado de las botellas de cerveza, las etiquetas adhesivas de todo tipo…

Por no mencionar otros tipos de papeles que ni siquiera somos conscientes de que utilizamos, como los que se usan en automoción o en los equipos electrónicos e informáticos.

En el sector gráfico intervienen tres elementos (papel, tintas y maquinaria de impresión) cuyas características deben “trabajar” interrelacionadas. ¿Cuál es la dinámica de este “tándem a tres bandas”? ¿Los fabricantes de papel tienen en cuenta las innovaciones en las tintas y en los sistemas de impresión a la hora de diseñar productos con nuevas propiedades?

Efectivamente, el papel ha ido innovando de forma paralela al proceso de mejora y evolución continua que se produce en el campo de la maquinaria papelera y de las tintas.

En la fabricación del papel buscamos responder a los crecientes estándares de calidad gráfica con papeles especializados para las distintas necesidades de impresión, para ofrecer mayor lisura, secado rápido, mayor brillo y densidad del tono de las tintas… Hay papeles estucados arte y triple capa que se emplean en ediciones de lujo o en determinados tipos de publicidad, los estucados industriales de doble capa, que son muy utilizados, los estucados a una cara para sobrecubiertas, por ejemplo. Los estucados de alto brillo para displays, bolsas… Sin hablar de las múltiples posibilidades de papeles para impresiones especiales, por ejemplo en etiquetas.

Pero también mejoramos la estabilidad dimensional y la formación de la hoja para responder mejor a las grandes velocidades de las máquinas offset.

Además, los papeles gráficos han conseguido reducir muy notablemente sus gramajes, manteniendo las mismas características y calidad de impresión y sin perder maquinabilidad y resistencia. En este sentido existe una clara demanda social y papeleros, impresores y editores trabajamos conjuntamente para hacer posible, por ejemplo, la edición de libros de texto con un papel de bajo gramaje, que mantiene las condiciones de calidad de impresión y pesa un 30% menos en la mochila del niño, o libros de bolsillo con papel de bajo gramaje, para hacer más fácil su transporte y lectura en los trayectos casa-trabajo-casa en el metro, el tren o el autobús.

El papel prensa se está fabricando también a gramajes muy bajos, impensables hace muy poco tiempo, y con excelentes resultados de maquinabilidad, resistencia y calidad de impresión.

También el papel responde a las nuevas necesidades de la impresión en el ámbito doméstico y en las oficinas, desarrollando papeles destinados específicamente para la impresión láser, papel para las impresoras de chorro de tinta que disminuye el tiempo de secado, papeles fotográficos para impresora…

“La evolución de la tecnología papelera sigue una pauta clara: más velocidad, más productividad, más especialización y más calidad de producción, con soluciones orientadas a la protección del medio ambiente”

Hablemos del “papel tecnológico” ¿Cuáles son las prestaciones más innovadoras en el sector del papel? Y ¿qué nos queda por ver; en qué dirección van las investigaciones?

La producción de papel es hoy un proceso tecnológicamente muy complejo y en constante innovación. La evolución de la tecnología papelera sigue una pauta clara: más velocidad, más productividad, más especialización y más calidad de producción, con soluciones orientadas a la protección del medio ambiente.

Según la última Encuesta INE sobre innovación tecnológica en empresas, el 36% de las empresas del sector del papel y el cartón son empresas innovadoras, y actualmente el 21% de la cifra de negocio del sector del papel y el cartón corresponde a productos nuevos o mejorados.

Se trata de productos de alto valor añadido y alta tecnología, con sorprendentes prestaciones e insospechadas aplicaciones.

Un buen ejemplo son los papeles filtro con infinidad de aplicaciones, entre las que se encuentran: los papeles indicadores de pH, los papeles para cromatografía, el papel filtro con carbón activo…

En el campo de la electrónica y la informática, el papel tiene también muy diversas aplicaciones, como el papel electrotécnico para uso en cables y transformadores de alto voltaje; el cartón dieléctrico, con efectos aislantes, para contadores, aparatos de radio, transformadores, motores, dinamos…; el papel para baterías; el papel que se utiliza en las placas de circuito impreso de los ordenadores…

En el campo de la automoción, se utilizan distintos tipos de papel, por ejemplo, papeles de extrema resistencia en las juntas de culata, papel filtro en los filtros del aire o de la gasolina, papeles con aplicaciones de fricción en los frenos y la transmisión…

La de los papeles de seguridad es también otra familia interesante, con elementos singulares como fibras fluorescentes, tintas reactivas, superficies sensibles…, adaptados a las más exigentes técnicas de impresión y personalización para papel moneda, documentos de identidad, certificados…

En definitiva hay más de 500 tipos de papel presentes en nuestra vida diaria.

Otro gran bloque sería el papel reciclado. Cuéntenos las ventajas e inconvenientes de este tipo de papel así como, tal vez, ideas erróneas en el debate “papel no reciclado versus papel reciclado”.

En realidad la oposición papel reciclado/papel de fibra virgen parte del desconocimiento del verdadero funcionamiento del ciclo del papel, un ciclo integrado que se inicia en la naturaleza, con el árbol.

El papel se fabrica con fibra de celulosa procedente de la madera, un recurso natural y renovable. Cuando esta fibra de celulosa se utiliza una primera vez en la fabricación del papel, se denomina fibra virgen. A continuación, a través del reciclaje, esa misma fibra de celulosa se reutiliza sucesivas veces y se denomina entonces recuperada o reciclada.

Para mantener en funcionamiento este ciclo de aprovechamiento es necesario ir incorporando una cierta cantidad de fibra virgen al ciclo, dado que la fibra de celulosa se va deteriorando con los sucesivos usos y además alrededor de un 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse para el reciclaje porque lo guardamos (libros, documentos, fotos…) o porque debido a su uso de deteriora o se destruye como ocurre con el papel higiénico.

Hay determinados tipos de papel que -por el uso a que están destinados- necesitan ofrecer unas características que aporta solo la fibra virgen, que se incorpora después al proceso de reciclaje, contribuyendo a mantener el ciclo del papel en funcionamiento.

Por otra parte, la madera con la que se hace el papel, en España se planta y se cultiva en plantaciones de pino y de eucalipto, que están continuamente regenerándose y replantándose. Por cada tonelada de papel que se fabrica se plantan y cultivan seis nuevos árboles. Y gracias a la producción papelera, existen y se mantienen 430.000 hectáreas de arbolado, que de otro modo no existirían.

Lo fundamental es que el papel que utilicemos -sea de fibra virgen o reciclada- lo depositemos en el contenedor azul para su reciclaje. Lo importante es que el papel es reciclable y que de hecho es el material que más se recicla.

¿Qué opina sobre los nuevos criterios en la “compra pública” en relación al tipo de papel que éstos imponen? ¿Cómo afectará al sector?

La Administración central ha establecido criterios aplicables a las compras públicas que tienen como objetivo reducir el consumo de papel y limitar la impresión. Y esto se hace no para ahorrar costes -algo que sería encomiable- sino argumentando razones medioambientales sin fundamento alguno. Estos nuevos criterios suponen tanto la reducción del consumo como la elección de unos tipos de papeles que apenas se fabrican en España. Y, la verdad, es difícil entender que la Administración española acabe importando el 100% del papel que consuma.