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"Barcelona es una ciudad que siempre ha apostado por tener árboles en sus calles"

Entrevista a Xavier Hernández, director de Espacios Verdes del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona

Mónica Daluz15/05/2008

15 de mayo 2008

Cada vez más, las grandes ciudades están necesitadas de pulmones verdes que den un respiro al asfalto, ofreciendo espacios agradables y sugerentes a la vez que adecuados y pensados con criterios medioambientales. Xavier Hernández, Director de Espacios Verdes del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona, nos explica cómo afronta la ciudad condal el diseño urbano respecto al árbol.
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¿Qué elementos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la introducción del árbol en una gran ciudad? ¿Y en una pequeña población?

En cualquier caso, sea una gran ciudad o una pequeña población, la introducción del árbol será una aportación ambiental y ornamental muy importante, y deberá hacerse considerando que este elemento convivira con otros elementos urbanos. En este sentido se escogerá la especie en función de su desarrollo posterior: árbol de porte pequeño y distancia de plantación corta para calles estrechas, árbol de porte mediano y distancia de plantación media para calles medianas y árbol de porte grande y mayor distancia de plantación para vías amplias. La elección de las especies también se hará en función de su adaptación a la climatología y sus bajas necesidades de mantenimiento (bajo requerimiento hídrico, poca necesidad de poda, resistente a plagas...). Otro factor a tener en cuenta es la funcionalidad del lugar: si se requiere un espacio con sombra en verano y sol en invierno, por ejemplo, se escogerá una especie caduca, en los paseos marítimos suelen adaptarse bien las alineaciones de palmeras, y en lugares emblemáticos se puede optar por ejemplares singulares.

¿Cómo ha evolucionado el papel o función de este elemento vivo en el diseño de las ciudades?

Inicialmente el árbol era un elemento usado más bien con fines ornamentales, básicamente para minimizar los efectos de la construcción, para conseguir sombra..., pero cada vez se consideran más sus efectos ambientales en la retención de partículas contaminantes y la oxigenación del espacio. Un aspecto que ha evolucionado mucho se refiere a la participación ciudadana, ya que a través de peticiones o quejas, las preferencias de los habitantes también se tienen en cuenta en el diseño. Como ejemplo, la reducción de la plantación de especies con problemas de alergias, o la plantación de árboles en jardineras en calles estrechas.

¿Puede ponernos algún ejemplo de ciudades del mundo donde el elemento en cuestión, el árbol, esté especialmente bien integrado y por qué?

No es tan importante nombrarlas o numerarlas, sino valorar que cada vez son más las ciudades y municipios comprometidos con los árboles, destinando un presupuesto específico para su gestión, elaborando planes de mantenimiento, actualizando inventarios y desarrollando técnicas de gestión. Asimismo, tal como indica la Carta de Barcelona, firmada el 2 de junio de 1995 por la Asociación Española de Arboricultura, las Administraciones públicas trabajan estableciendo políticas, reglamentaciones, normativas y prácticas que garanticen las condiciones óptimas para la vida del árbol. En Barcelona, por ejemplo, en los últimos años las actuaciones que se llevan a cabo sobre el arbolado tienen como finalidad la mejora de la calidad en lugar de la cantidad.
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Explíquenos cómo está integrado el árbol en la ciudad de Barcelona y cuál ha sido su evolución

La bibliografía histórica de la ciudad cita diversas alineaciones de árboles plantados en el Paseo de Gracia en 1826, que era la vía de entrada principal a la ciudad antigua. Pero fue a partir del derribo de las murallas, y en la redacción del proyecto de ‘Ensanche’ de Ildefons Cerdà, en el año 1854 cuando se contempla la plantación de árboles dispuestos en las aceras a una distancia de 8 metros. Desde el comienzo de las obras de urbanización del Ensanche, el plátano se impuso como árbol viario predominante y, posteriormente, en el crecimiento de la ciudad siempre se consideró la presencia de arbolado viario. Barcelona es por tanto una ciudad identificada por el emblematismo de sus árboles en las calles.

En la década de los setenta, la ciudad contaba con más de 70.000 ejemplares viarios, que se han duplicado hasta la actualidad, con más de 150.000 unidades.

Hoy, una parte importante del arbolado viario la constituyen los árboles adultos plantados hace muchos años en unas condiciones urbanas y ambientales mucho más favorables que las actuales, pero que fueron sometidos a un tratamiento de control basado en podas drásticas que les han provocado heridas y debilitamiento. Los árboles actuales se plantan en condiciones más desfavorables (suelos menos permeables, más contaminación, más densidad de edificación) pero con unos criterios de plantación y mantenimiento más respetuosos con la biología del árbol.

El Plan de Gestión del arbolado viario de la ciudad de Barcelona contempla aspectos de mantenimiento (análisis visual, plantaciones, poda, riego, control de plagas, limpieza de alcorques), aspectos relacionados con la protección del verde (catalogación de árboles de interés singular, control y recuperación de árboles afectados por obras, control de nuevas plantaciones, y cumplimiento de las ordenanzas municipales) y aspectos de prevención de riesgos, seguridad y salud.

En los diez grandes objetivos de la Agenda 21 de Barcelona hay muchos aspectos vinculados con el verde urbano en general y con el arbolado en particular. Esto significa que en los últimos años se ha realizado un importante esfuerzo para racionalizar el consumo de agua, regando los árboles viarios siempre con agua freática, usando especies vegetales mejor adaptadas a las condiciones locales, aplicando medidas fitosanitarias con un mínimo impacto para el medio y potenciando el aumento de biodiversidad vegetal en la ciudad.

Parques y Jardines de Barcelona dispone desde el año 2001 de la certificación ISO 14001 del Sistema de Gestión Medioambiental en el ámbito de gestión y mantenimiento de las zonas verdes públicas y del arbolado.

¿Cree que el árbol podría ‘aprovecharse’ mejor para contribuir a la reducción de CO2 en el aire o bien como un elemento más en la edificación biosostenible en las urbes? ¿Cómo podrían llevarse a cabo estas mejoras?

Es evidente que deben aprovecharse todas las ventajas ambientales. Tanto las Administraciones e Instituciones públicas como las Universidades y centros de investigación deben sumar esfuerzos para desarrollar proyectos que contribuyan a mejorar esta aportación ambiental del árbol. Recientemente, por ejemplo, la Universidad de Sevilla ha publicado un estudio que destaca cómo los árboles captan el CO2 de miles de vehículos y subraya además cuáles son las especies arbóreas que más cantidad absorben.

Respecto a la edificación biosostenible en las urbes, se están desarrollando programas de certificación de edificios que evalúan y orientan a la vez a los arquitectos e ingenieros sobre cuestiones de ahorro de recursos ambientales. Uno de los más importantes es el LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), aunque existen otros como BREEAM o el Golden Globes. Su objetivo es producir edificios que ahorren recursos, reduzcan costes y emisiones en su funcionamiento, reduzcan el calentamiento climático, mejoren la duración y el valor de mercado de los edificios, no dañen la capa de ozono, protejan la salud de los ocupantes, y mejoren la productividad de los trabajadores. Para conseguir estos objetivos, el papel del árbol y de la vegetación en las fachadas, cubiertas y jardines juega un destacado papel.

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