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Sustituye su antigua instalación de gasoil por una nueva de pellet

La biomasa permite a un edificio de León reducir notablemente su factura energética

David Muñoz18/04/2013
La biomasa avanza con paso firme en el mercado español. Uno de los últimos ejemplos de las ventajas que ofrece esta fórmula energética la encontramos en un edificio de León de más de 40 viviendas situado en la calle Juan Madrazo, en el que la empresa Calor Erbi ha realizado recientemente una instalación que está permitiendo a los vecinos disfrutar de un ahorro en su factura del 10% (como mínimo) sin haber tenido que realizar ninguna inversión inicial.

Este edificio leonés contaba hasta ahora con una antigua instalación de gasoil para el sistema de calefacción y de agua caliente sanitaria (ACS), que ha sido sustituida hace unos meses por una nueva de biomasa compuesta por cinco calderas de 280 kW y dos silos de pellets.

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Óscar Cela Cobo, de Calor Erbi, durante la visita a la nueva instalación de biomasa.

Entre otros aspectos, esta instalación destaca porque se ha realizado siguiendo un modelo de gestión energética por el que los vecinos no pagan por los pellets suministrados sino por los kWh reales consumidos por el edificio. Además, ha sido la propia empresa Calor Erbi la que ha asumido la inversión que suponía la nueva instalación de biomasa, solicitando únicamente a la comunidad de vecinos como contraprestación contar con los servicios de esta empresa durante un determinado número de años.

De esta forma los inquilinos se han ahorrado el dinero que tenían que destinar a la sustitución de las calderas de gasoil, que habían quedado ya obsoletas, y a ello suman que con el nuevo sistema se están ahorrando un mínimo del 10% respecto a la factura en calefacción que pagaban hasta hace unos meses. Esto se debe a dos razones fundamentalmente: a que el precio del pellet es menos de la mitad que el del gasoil y a que el rendimiento energético de las nuevas calderas es muy superior al que ofrecían las que empleaban hasta ahora. El edificio consumía con sus anteriores calderas entre 45.000 y 50.000 litros de gasoil al año, sufriendo de esta forma las continuas subidas de precio del combustible. Ahora, con el nuevo sistema basado en el pago por kWh consumido (se mide a través de un contador), su factura es mucho más estable, dependiendo únicamente del consumo energético que haga el edificio (el precio del pellet sólo varía anualmente por la subida del IPC).

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Vista exterior del edificio, ubicado en la calle Juan Madrazo de León.

Gracias a este modelo de gestión energética, la comunidad de vecinos también disfruta de la externalización de todos los servicios: suministro de pellets, mantenimiento, etc. Las cinco calderas, que se activan en cadena de acuerdo a la mayor o menor demanda de energía del edificio, cuentan con un sistema de telegestión y de alarma en caso de incidencias. Además, mediante el dispositivo de limpieza automática, se reducen las tareas de mantenimiento, contando las propias calderas con unos depósitos para las cenizas, las cuales pueden ser empleadas incluso por los vecinos para abonar sus plantas.

Ventajas e inconvenientes

Además del mencionado ahorro económico (que puede llegar en algunos casos al 30%), de la comodidad que supone contar con esta modalidad de servicio integral y de poder evitar los tradicionales sobresaltos de la factura de gas (por la continua subida del precio del gas/gasoil) las instalaciones de biomasa también ofrecen otras significativas ventajas.

Una de ellas es que con la reciente aprobación del Real Decreto sobre certificación de la eficiencia energética de los edificios existentes, las viviendas que apuesten por esta modalidad basada en la biomasa van a ver mejorado su nivel de eficiencia energética y con ello, revalorizarán el precio de su inmueble en caso de querer venderlo o alquilarlo.

Otra ventaja es la seguridad, sobre todo si se tiene en cuenta que en España mueren al año entre 20 y 30 personas por explosiones o malas combustiones en calderas de gas. En el caso de las instalaciones de biomasa, un derrame lo único que requiere es una escoba para barrer el material que haya podido salir del silo.

También es significativo, como se ha demostrado en este caso de León, que la sustitución de la antigua instalación de gasoil por la nueva de biomasa apenas ha supuesto molestias para los vecinos. Se hizo en poco más de un mes y durante ese tiempo el edificio siguió contando con calefacción y ACS gracias a una instalación auxiliar.

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La instalación cuenta con cinco calderas de biomasa de 280 kW.

En cuanto a los inconvenientes para instalar estas calderas de biomasa, en primer lugar está evidentemente la dificultad para encontrar financiación. A pesar de los avances logrados, sigue siendo una tecnología que requiere importantes inversiones y, con la falta de crédito que existe actualmente en este país, resulta difícil encontrar entidades financieras que respalden este tipo de iniciativas. Eso hace que las propias empresas de servicios energéticos, en una clara apuesta de futuro por este sector, estén trabajando actualmente con márgenes de beneficios muy reducidos.

Otra dificultad para la expansión de la biomasa es de tipo espacial. Las reducidas dimensiones que tienen las salas de calderas de muchos edificios hacen que sea prácticamente imposible instalar en ellas las calderas de biomasa y los silos de pellets. Por ello cada vez es más habitual acondicionar nuevos espacios en las zonas exteriores para poder realizar estas instalaciones.

Tampoco ayudan al crecimiento del sector las distorsiones que se dan el mercado motivadas, sobre todo, por la combinación del rápido crecimiento que está experimentando esta actividad y la poca experiencia que tiene aún en España. Eso podría conllevar una pérdida de confianza en la sociedad que tiene que ser combatida con la prestación de servicios completamente profesionales. Con una mayor experiencia se evitarán situaciones como la vivida recientemente, cuando debido a una mala cosecha de hueso de aceituna aumentó considerablemente la demanda de pellet hasta llegar a crear algunos inconvenientes en el suministro de este material (la capacidad productiva de pellets en España es de 900.000 t/año, se producen 650.000 t/año y en nuestro país se consumen 250.000 t/año – el resto va al exterior).

Apuesta por la biomasa

Frente a la corriente de opinión interesada que se quiere generar desde algunos ámbitos, sobre todo desde las grandes gasistas, la industria de la biomasa “no quema los bosques”. Todo lo contrario, lucha por limpiar y mantener en las mejores condiciones nuestros montes para evitar los incendios.

Además, supone una buena fórmula para generar empleo en un país como España masacrado por el paro. Se estima que por cada persona que emplea la industria del gas, la biomasa podría dar trabajo a 15 personas, siendo además estos empleos locales, lo que evitaría en muchos casos la despoblación de las áreas rurales y aumentaría los ingresos del Estado.

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Los silos de pellets están conectados a las calderas a través de un sistema neumático.

A pesar de todas estas ventajas, la industria de la biomasa está encontrando precisamente en la Administración una de las principales barreras para su expansión, poniéndole en muchos casos dificultades tanto técnicas como políticas. Para acabar con estas reticencias, iniciativas como el proyecto 'bio-en-área', en el que se comparten experiencias positivas de diferentes partes de Europa, resultan muy adecuadas para la buena marcha del sector.

Calor Erbi

El Grupo Viloria es una empresa con más de cien años trabajando en el mundo de la energía y la venta de calor. Sus inicios se ubicaron en la minería extractiva de carbón donde aún conserva una presencia importante, y en la venta de calor en comunidades siendo la empresa que más instalaciones de carbón ha servido históricamente en ciudades como Madrid, Salamanca o León.

En los años 80 la empresa comenzó su andadura en las energías renovables con instalaciones de minihidráulica, instalaciones solares, parques eólicos. Por esos años se empezaron a tramitar las primeras licencias para obras de biomasa y comenzaron las actividades en la minería de pizarra.

Con las sucesivas crisis del petróleo y la necesidad de sustituir progresivamente las fuentes de combustible fósil, el Grupo Viloria apuesta por el uso de fuentes de combustión alternativas orientando sus equipos de ingeniería al campo de la biomasa.

Se crea en el año 2001 un equipo de técnicos cuyo objetivo es sustituir el combustible fósil por un combustible más barato y ecológico, a partir de este momento se preparan las instalaciones prototipo, almacenes y camiones necesarios para salir al mercado ofreciendo al cliente las ventajas asociadas a este tipo de combustibles.

Nace así Calor Erbi SL como empresa heredera de todos estos medios tecnológicos y experiencia en la gestión de calor. Por otra parte Combustible Viloria histórica y Empresa de Servicios Energéticos (ESE) de Madrid mantiene su estructura cambiando el combustible utilizado por biomasa.

Empresas o entidades relacionadas

Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa
Expobiomasa