Los consumidores del sur de Europa se inclinan por los sabores salados, los del este europeo por los  ácidos

Preferir un sabor ácido es sinónimo de un consumo elevado de fruta

IRTA16/11/2011

31 de octubre de 2011

Un estudio de consumidores realizado en Polonia, Grecia, España y Países Bajos, en el marco del proyecto europeo Isafruit, ha puesto de manifiesto que las personas con preferencia por los sabores ácidos consumen más fruta que aquellas que se decantan por los sabores dulces.
El consumo de fruta es uno de los factores clave para conseguir una dieta equilibrada y prevenir el riesgo de enfermedades crónicas para el organismo. Según estudios previos, las personas con preferencia por los gustos (y los snacks) dulces consumen fruta de manera frecuente.

En ese sentido, una nueva investigación del Institut de Recerca i Tecnología Agroalimentaria (IRTA), adscrito al Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña, y del Instituto para la Economía Agrícola del Centro de Investigación y Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha examinado los factores que determinan este consumo, explorando la relación entre la preferencia de los consumidores por los snacks dulces y salados y los sabores dulces, salados y ácidos de la fruta.

Los resultados, que se publicarán próximamente en la revista científica British Food Journal, han mostrado que los consumidores que se decantan por los sabores ácidos comen más fruta que aquellos que optan por los dulces.

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Foto: Roger Kirby.
Los consumidores que prefieren los sabores ácidos otorgan poca importancia a la comodidad, de manera que ésta no representa una barrera para el consumo de fruta
La encuesta, realizada en Polonia, Grecia, España y Países Bajos, también ha permitido obtener información sobre las características socio-demográficas de los entrevistados, así como su preferencia respecto a una alimentación orientada a la salud, la comodidad, el precio o bien la rutina. Así pues, los consumidores con preferencia por los sabores ácidos han mostrado otorgar poca importancia a la comodidad y tener comportamientos de consumo de fruta más habituales que aquellos que optan por los sabores dulces.

Según los investigadores, el vínculo entre la preferencia por los sabores ácidos y esta conducta rutinaria se puede explicar en términos de educación alimentaria. La doctora M. Dolors Guàrdia del Programa de Tecnología Alimentaria del IRTA explica que, según lo que sabemos, “los consumidores con preferencia por los sabores más complejos, como los ácidos, son consumidores habituales de fruta desde su infancia”.

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Foto: Antonella Falbo.
Por lo tanto, fomentar el consumo de fruta durante esta etapa del desarrollo humano favorecería la aceptación de alimentos con texturas y propiedades sensoriales nuevas. Así, “estas personas están más abiertas a la hora de probar alimentos para ellos no familiares”, afirma la investigadora.

La investigación también destaca que existe cierta distribución geográfica en términos de preferencia por el sabor dulce, ácido y salado, de manera que los consumidores del sur de Europa prefieren los sabores salados mientras que los de la Europa oriental se decantan por los sabores ácidos.