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Baja afiliación sindical en España: una aproximación sociológica

Redacción Protección Laboral29/05/2015
Según datos del Instituto de Estudios Económicos, la tasa de afiliación sindical en España se ha mantenido estable (comparativamente baja, pero estable) desde los inicios de la democracia. Así, desde los años 80 hasta hoy, nuestro país tiene una de las tasas más bajas de afiliación sindical en Europa, rondando el 15% ; casi tres puntos por debajo de la media de la OCDE y 65 por debajo de Finlandia o Dinamarca, que cuentan con un 80% de afiliación.

Algunos expertos señalan que este problema puede venir provocado por dos variables que se retroalimentan: la desafección y la desconfianza de los trabajadores hacia los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO) y el tipo de sindicalismo que se practica en España.

Desafección sindical


El descontento hacia los sindicatos no es un fenómeno actual, sino que se viene manteniendo desde la época postfranquista.CCOO y UGT, los sindicatos mayoritarios de nuestro país son sindicatos históricamente vinculados a partidos políticos y constan de una estructura similar a estos. Son, además, lo que se llaman “Sindicatos de clase”, una agrupación que va más allá de las empresas y los gremios, representando al colectivo de trabajadores del país.
El objetvo de los sindicatos españoles es obtener lo que se llama un bien colectivo, que a su vez suele ser un bien público (un bien público es aquel que puede ser disfrutado por una persona sin impedir que otra, aunque no haya participado en su obtención, lo disfrute también, como puede ser un aumento del Salario Mínimo Interprofesional) al contrario de lo que sucede en países nórdicos como Dinamarca, donde los trabajadores deben estar afiliados a un sindicato para poder participar del servicio público de desempleo.

La antigüedad y dicha vinculación política no ayuda a su credibilidad, pero además, una de las críticas más comunes que recibe el sistema sindical son los numerosos privilegios que tienen los delegados de personal frente al resto de sus compañeros como: dificultad de despido, burocratismo, olvido de los parados, capacidad de poder tomar decisiones por los demás o sin consulta previa, horas sindicales libres, información exclusiva, etc. Y los escasos resultados que resultan de las negociaciones colectivas.
Algunos expertos entrevistados en elconfidencial afirman que los sindicatos no están ofreciendo una alternativa a la reforma laboral que permita crear empleo y proponen una solución como crear sindicatos “no de clase” que se ocupen de los trabajadores de cada sector concreto.

Bienes públicos y free-riding


Pero no solo es una cuestión ideológica, sino que las variables sociológicas son quizás las que decantan la balanza.

Sabemos que en España, los sindicatos son un grupo de presión que actúa como portavoz de los trabajadores, como hemos dicho, sin importar el sector y la actividad.

Buscan obtener lo que se llama un bien colectivo, que a su vez suele ser un bien público (un bien público es aquel que puede ser disfrutado por una persona sin impedir que otra, aunque no haya participado en su obtención, lo disfrute también, como puede ser un aumento del Salario Mínimo Interprofesional) al contrario de lo que sucede en países nórdicos como Dinamarca, donde los trabajadores deben estar afiliados a un sindicato para poder participar del servicio público de desempleo.

Realmente esta medida nórdica esta basada en un concepto como “tú te beneficias de los convenios colectivos, te beneficias de la gestión de la negociación colectiva en tu día a día laboral, pero si quieres participar de todos estos beneficios o te afilias o no tendrás acceso a un seguro colectivo que pagamos los trabajadores”.

El comportamiento de los sindicatos españoles favorece la aparición de la figura del free-rider, un actor que disfruta de los logros sindicales, como el aumento del SMI, sin pagar las cuotas o formar parte del comité de empresa, por ejemplo.

Objetivo: supervivencia


Antes que nada, el sindicato tiene como objetivo sobrevivir. Esta es la meta de todas las organizaciones, sean del tipo que sean. Crecer viene después. Por eso, la táctica actual de los sindicatos españoles es esa, conseguir logros que beneficien al colectivo de los trabajadores –sean afiliados o no- y ganar fama para poder mantenerse a flote. Estaremos de acuerdo en que es una pescadilla que se muerde la cola, pero en este momento, los sindicatos no pueden arriesgarse a cambiar el sistema, podrían perder mucho.

Además, la baja afiliación hace que el estado subvencione a los sindicatos, con lo que su capacidad de negociación con la administración también baja.

Entonces en la mayoría de países latinos, los sindicatos actúan para todos con el fin de legitimarse. Una labor que se ha institucionalizado, convirtiendo a los sindicatos mayoritarios en un apéndice más del sistema.

¿Qué opináis sobre la situación sindical actual?

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