Acip impulsa un documento de referencia para mejorar la instalación de tarimas sintéticas de exterior
La Asociación Catalana de Instaladores de Parquet (Acip) trabaja en el desarrollo de un documento de especificaciones técnicas para la instalación de tarimas sintéticas o de composite para exterior, una iniciativa que pretende convertirse en una guía de buenas prácticas para el sector, siguiendo el camino emprendido anteriormente con las instrucciones técnicas dedicadas a los pavimentos vinílicos SPC. El pasado 7 de julio, la sede de la asociación acogió una reunión de trabajo con profesionales del sector para revisar el borrador elaborado hasta la fecha, debatir sus contenidos y recoger aportaciones antes de la publicación de la versión definitiva.
La reunión organizada por Acip permitió debatir los principales criterios técnicos que recogerá el documento de buenas prácticas para la instalación de tarimas sintéticas de exterior.
El encuentro estuvo conducido por el presidente de Acip, Ángel Nevado, quien insistió desde el inicio en el objetivo de la iniciativa: aportar soluciones a los problemas más habituales de instalación y contribuir a mejorar la calidad de las ejecuciones, sin cuestionar el material. “Esta reunión está hecha para sumar”, señaló por su parte Josep Cots, vicepresidente de la asociación, quien recordó a los asistentes que las tarimas de composite presentan una casuística distinta a la madera natural y requieren criterios específicos de instalación. Del mismo modo que ocurrió con las especificaciones para los suelos vinílicos, “el propósito es disponer de una referencia técnica que ayude tanto a instaladores como a fabricantes, distribuidores y peritos”.
Un documento vivo
El borrador presentado ya anticipa su carácter evolutivo, como resultado de la intención de Acip de actualizar el documento conforme evolucionen los materiales y aparezcan nuevas soluciones constructivas.
Según explicó Nevado, se trata de un documento inspirado en la estructura de una norma UNE, aunque con un carácter menos reglamentario y abierto a futuras revisiones. La asociación pretende incorporar las aportaciones realizadas durante la reunión antes de publicar la versión definitiva.
El ámbito de aplicación se centra en las tarimas sintéticas para uso peatonal, dejando fuera aquellas instalaciones sometidas a tráfico de vehículos o cargas especiales.
La ventilación, uno de los aspectos clave
Buena parte del debate se centró en uno de los factores que, según los participantes, más influye en el comportamiento de las tarimas sintéticas: la ventilación inferior.
Durante la reunión se puso de manifiesto que numerosos fabricantes recomiendan dejar una cámara de aire entre la cara inferior de la tarima y el soporte, así como favorecer la circulación del aire bajo la instalación para limitar el calentamiento del material y reducir los efectos de las dilataciones. El documento propone como referencia una separación mínima de 3 cm entre la tarima y la subbase, siendo preferibles 5 cm cuando las condiciones de la obra lo permitan. Asimismo, insiste en la necesidad de evitar configuraciones que impidan la entrada y salida de aire bajo el pavimento.
Los asistentes recordaron que el comportamiento térmico del composite difiere del de la madera. La elevada presencia de polímeros hace que la temperatura influya notablemente en las dilataciones del material, motivo por el que una correcta ventilación puede contribuir a reducir deformaciones y movimientos.
Importancia del soporte y del sistema de rastreles
Otro de los grandes bloques del documento aborda las condiciones que deben reunir el soporte y la subestructura. Las recomendaciones parten de aspectos básicos como garantizar la capacidad portante, la evacuación del agua, la planitud o la limpieza de la superficie antes de la instalación, evitando soportes que acumulen humedad o agua estancada.
Sin embargo, el debate se centró especialmente en el sistema de rastreles, considerado por muchos asistentes como el elemento que determina la durabilidad del conjunto.
Durante la reunión se defendió la necesidad de utilizar soluciones capaces de ofrecer una vida útil equivalente a la de la propia tarima. En este sentido, se analizaron las prestaciones de rastreles de madera tratada, madera tropical, aluminio y PVC, poniendo de relieve que todos presentan ventajas e inconvenientes, aunque insistiendo en evitar secciones insuficientes o soluciones improvisadas.
También se incidió en la conveniencia de emplear sistemas normalizados —como plots regulables— frente a soluciones artesanales, ya que permiten conocer su capacidad resistente y ofrecen mayores garantías a largo plazo.
Fijaciones, juntas y control de movimientos
Las incidencias detectadas por Acip en trabajos de peritación han servido como base para muchas de las recomendaciones incorporadas al documento. Entre ellas figuran problemas derivados de separaciones incorrectas entre rastreles, roturas en las testas de determinadas tarimas encapsuladas, desplazamientos de las grapas, deformaciones provocadas por movimientos del material o reclamaciones relacionadas con la electricidad estática.
El borrador presta especial atención a las juntas de dilatación, recordando que las tarimas de composite experimentan importantes variaciones dimensionales por efecto de la temperatura. Por ello se establece una separación mínima entre testas, siempre respetando las indicaciones específicas de cada fabricante, que prevalecen sobre las recomendaciones generales.
También se insiste en utilizar exclusivamente las grapas homologadas por el fabricante de la tarima, así como tornillería adecuada para ambientes exteriores o zonas expuestas a ambientes salinos, con el fin de evitar procesos de corrosión.
Revisar también la estructura invisible
Uno de los mensajes repetidos durante la jornada fue que muchas reclamaciones no se deben al pavimento visible, sino a los elementos ocultos de la instalación. Los participantes destacaron que no resulta coherente instalar una tarima con una vida útil muy elevada sobre una subestructura incapaz de ofrecer la misma durabilidad. En este sentido, también se recomendó valorar actuaciones previas, como la impermeabilización de cubiertas antes de ejecutar una terraza, evitando futuras intervenciones una vez instalada la tarima.
Igualmente, el documento contempla la necesidad de facilitar el acceso a registros, sumideros y canaletas para permitir las labores de mantenimiento y limpieza.
La electricidad estática, otro de los aspectos analizados
El grupo de trabajo también dedicó parte de la reunión a uno de los fenómenos que genera más consultas en las instalaciones de tarimas sintéticas: la electricidad estática. Según se explicó durante el encuentro, la acumulación de carga depende de factores como la baja humedad ambiental, el tipo de calzado o la proporción de polímeros presente en el material. El borrador de la especificación recoge que este fenómeno no constituye por sí mismo un defecto de fabricación, aunque recomienda contemplar medidas preventivas y seguir las indicaciones de mantenimiento cuando sea necesario.
Un mantenimiento que también debe contemplarse
La futura especificación técnica dedica igualmente atención al mantenimiento de las instalaciones. Entre las recomendaciones figura la revisión periódica de fijaciones, especialmente en zonas críticas como remates o coronaciones de piscinas, donde las solicitaciones mecánicas son mayores debido al uso.
Asimismo, se recuerda la importancia de seguir las instrucciones de limpieza facilitadas por los fabricantes y evitar interpretaciones erróneas derivadas de determinados mensajes comerciales, recordando que aspectos como la resistencia a las manchas o al fuego deben entenderse dentro de las condiciones de uso previstas por cada producto.
El documento incorporará recomendaciones sobre limpieza, entre ellas el uso adecuado de hidrolimpiadoras, evitando presiones o distancias de aplicación que puedan deteriorar la superficie, así como el empleo de productos agresivos incompatibles con el material.
Un documento abierto a las aportaciones del sector
La reunión del 7 de julio constituye un nuevo paso dentro del proceso de elaboración de esta especificación técnica. Tras incorporar las observaciones recogidas durante la jornada, Acip prevé distribuir una nueva versión entre los participantes antes de proceder a su publicación.

























