Val Saint-Lambert, una de las manufacturas de cristal más emblemáticas de Europa, celebra sus 200 años de historia
Val Saint-Lambert: un bicentenario estructurado en experiencias
En el propio enclave de Seraing, el visitante puede acceder al museo y recorrer las antiguas instalaciones de producción, donde se explica el proceso de fabricación del cristal y la evolución de la manufactura. Este recorrido se enriquece con demostraciones en vivo de soplado de vidrio, que permiten descubrir de primera mano el trabajo de los artesanos que mantienen viva esta tradición.
El programa se completa con dos grandes exposiciones que contextualizan la producción de vidrio en su marco artístico. La muestra dedicada al Japonismo y el Art Nouveau (1880–1914) explora la influencia de Japón en las artes decorativas europeas y su impacto en el diseño del cristal. Por su parte, la exposición sobre Art Déco y Modernismo en el periodo de entreguerras analiza la evolución estética del vidrio en un contexto de transformación industrial y cultural. Ambas permiten comprender el papel de Val Saint-Lambert en los grandes movimientos artísticos europeos.
Estas propuestas se despliegan tanto en el propio sitio de Seraing como en instituciones culturales de referencia como el Grand Curtius de Lieja o el Museo de Bellas Artes de Charleroi.
Valonia, cuna de la revolución industrial europea
El bicentenario se integra en una narrativa más amplia que posiciona a Valonia como uno de los grandes centros industriales de Europa durante los siglos XIX y XX. La minería del carbón, la siderurgia y las industrias del vidrio y la cerámica configuraron un territorio cuya huella sigue siendo visible hoy.
Actualmente, estos espacios han sido reconvertidos en lugares visitables que permiten comprender tanto los procesos industriales como la vida de las comunidades que se desarrollaron en torno a ellos.
Entre estos enclaves destacan los cuatro grandes sitios mineros reconocidos como Patrimonio Mundial por la Unesco: Bois du Cazier, Bois-Du-Luc, Grand Hornu y Blegny-Mine. Cada uno ofrece una experiencia complementaria, desde la visita a antiguos complejos industriales hasta la inmersión en galerías subterráneas.
En particular, Bois du Cazier permite comprender la dimensión humana de la minería, marcada por la tragedia de 1956, mientras que Blegny-Mine ofrece la posibilidad única de descender a una mina original acompañado por guías.
Ingeniería, paisaje y turismo activo: la Ruta Unesco
Este entorno puede descubrirse a pie o en bicicleta gracias a la red RAVeL (vías verdes), que recorre antiguos trazados ferroviarios e industriales en plena naturaleza.
En esta misma línea, VISITWallonia propone la Ruta Unesco en bicicleta, un itinerario de aproximadamente 491 kilómetros que conecta los principales sitios patrimoniales de la región, desde Tournai, cerca de la frontera francesa, hasta Blegny-Mine, a las puertas de los Países Bajos.
A lo largo del recorrido, los viajeros encuentran una selección de alojamientos y servicios certificados con el sello 'Bienvenue Vélo', facilitando una experiencia accesible, sostenible y adaptada al turismo activo.
Terrils: paisajes transformados
Estos relieves pueden recorrerse a través de rutas señalizadas, como la 'Bucle Noir' en Charleroi, que permite atravesar antiguos sitios industriales y descubrir vistas panorámicas del territorio, ilustrando la transformación del paisaje industrial en entorno natural.
Kéramis: la cerámica como motor de desarrollo
La ubicación de la fábrica, con acceso directo al canal de Charleroi, proximidad a los yacimientos de carbón y conexión ferroviaria, permitió su rápido crecimiento durante la Revolución Industrial, convirtiéndola en uno de los motores del territorio.
Desde finales del siglo XIX, la manufactura destacó por su innovación técnica, como la introducción del primer horno túnel continuo de gas en Europa en 1904, y por su influencia artística en la cerámica belga.
Hoy, Kéramis conserva tres hornos históricos y presenta una colección permanente dedicada a la historia de la fábrica, además de exposiciones temporales centradas en figuras clave y artistas contemporáneos. El centro también ofrece talleres participativos, permitiendo al visitante experimentar directamente con este patrimonio vivo.
Una región que transforma su historia en experiencia
Valonia se posiciona así como un destino singular donde es posible recorrer la historia industrial europea de forma tangible, a través de experiencias que conectan pasado y presente.











