Los augures del mal
Juan Díaz Cano, presidente de la Real Liga Naval Española
13/04/2026
Estados Unidos e Israel bombardean Irán. Israel bombardea el Líbano. Irán ataca intereses norteamericanos en los Emiratos Árabes y lanza sus misiles contra Israel. Se cierra el estrecho de Ormuz. Las bolsas internacionales entran en shock y los augures del mal, parapetados tras los medios de comunicación, pronostican un muy incierto futuro para la economía mundial.
Señalar futuros apocalípticos para la economía mundial no pasa de ser una absurda pérdida de tiempo que a nada conduce. Desde comienzos del siglo XX la economía mundial ha vivido una decena de grandes crisis en las que nunca han faltado grises vaticinios sobre el fin del imperante modelo capitalista. Si hay algo que caracteriza al sistema capitalista, y constituye además su esencia vital, es su capacidad de adaptación al medio.
Tal vez el mayor estudioso del sistema capitalista, aunque resulta obvio que nunca llegó a comprenderlo en su totalidad, fue Marx. A través de su farragosa obra El Capital no alcanzó a comprender que el capitalismo había nacido bajo unos parámetros tan simples que le permitirían pervivir en el tiempo adaptándose a los cambios propiciados por la mano del hombre y los designios de la historia. Fue, la hoy olvidada, Marta Harnecker quien llegó a explicar el eje que sustenta el sistema capitalista a través del simple esquema ‘dinero-mercancías-dinero’. Un esquema tan simple que ha dado por imposible alternativa de modelo alguno. El fracaso del socialismo ha dado paso a modelos colaterales de capitalismo de Estado bajo la batuta de modelos políticos autoritarios, donde en esencia pervive el esquema antes citado.
Desde comienzos del siglo XIX el mundo ha sufrido, al menos, 20 guerras de consideración que tan solo han venido a actuar como depurativos del sistema. Me temo que esta lamentable guerra que vivimos hoy en día no pasará de ser sino un depurativo más de un sistema que se fortalece tras cada crisis. La actual crisis tan solo indica el fin de un modelo nacido en Bretton Woods en el año 1944 en el que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial dibujaron el entonces nuevo orden mundial. Un orden en el que Occidente se cobijaba bajo el paraguas protector de Estados Unidos a cambio de la aceptación occidental del liderazgo económico norteamericano. Todo parece indicar que este modelo, así como el actual modelo energético internacional, dan los primeros pasos hacia su inevitable final.
No nos quepa la menor dudad de que la adaptación al cambio del sistema se traducirá en el mantenimiento de rutas comerciales, la apertura de nuevas, la recuperación de otras, la implantación de fuentes alternativas de energía más seguras y baratas y el mantenimiento del transporte marítimo como principal medio de transporte en el mundo. Viviremos cambios económicos que iremos aceptando sin darnos apenas cuenta de ello y cuando surja una nueva crisis internacional volverán a aparecer los augures del mal.


















