La Marina Mercante anuncia 250 millones de euros en ayudas para descarbonizar la flota
La jornada, organizada por SOERMAR con ALIMIA Shipyards Group (Astican, Astander y Astibal), reunió en Madrid a armadores, astilleros, tecnólogos, sociedades de clasificación y representantes de la Administración. Los expertos coincidieron en que la descarbonización del transporte marítimo es posible mediante soluciones ya disponibles, aunque su implementación total aún requiere apoyo institucional y regulación clara.
José Antonio Durango, responsable de Proyectos Europeos de SOERMAR, condujo el evento, mientras Germán Carlos Suárez, presidente de ALIMIA Shipyards Group, destacó la importancia del retrofit y de integrar tecnologías de eficiencia energética en los buques existentes, recordando que la mayoría de los barcos que operarán en 2030 ya están actualmente en servicio.
Tecnologías y experiencias aplicadas
Durante la mañana, los expertos presentaron casos prácticos de descarbonización. Así, José Miguel Bermúdez, de Bound4blue, explicó reducciones de consumo y emisiones en buques en operación.
Per Kristian Vagsaeter, de Kongsberg destacó la monitorización, digitalización y análisis de datos para optimizar la generación y gestión energética.
Por su parte, José María Izquierdo, de DNV abordó la viabilidad técnica y normativa de las soluciones aplicables a la flota actual.
Primer panel.
Mesas redondas sobre eficiencia y combustibles
El debate se desarrolló en tres mesas. La primera de ellas, enfocada a la optimización de flotas existentes, estuvo moderada por Marina Ronda, de ANAVE, y reunió a Baleària, Louis Dreyfus Armateurs y Brittany Ferries, que compartieron experiencias en digitalización, reducción de velocidad, hibridación y combustibles alternativos.
Primera mesa redonda.
Por otro lado, tuvo lugar una mesa sobre combustibles alternativos, que estuvo moderada por Eva Novoa, directora general de SOERMAR. Dicha mesa trató biocombustibles, metanol, hidrógeno, amoníaco y motores duales, señalando la viabilidad inmediata de los biocombustibles y la necesidad de planificación para otros combustibles a medio y largo plazo.
La última mesa abordó la captura de carbono a bordo (OCCS). Siendo moderada por Juan Luis Sánchez (Astander), analizó costes, requerimientos energéticos y la necesidad de un marco regulatorio internacional que certifique las emisiones capturadas.
Ayudas de 250 millones de euros
En la clausura, Ana Núñez Velasco destacó que la modernización de la flota requiere normas globales y coordinación internacional, advirtiendo de los riesgos de medidas regionales no armonizadas. Asimismo, presentó la orden ministerial de ayudas por 250 millones de euros para cinco años, destinada a apoyar nuevas construcciones de buques limpios y proyectos de retrofit que superen las exigencias europeas y logren reducciones medibles de CO₂.
Los proyectos deberán cumplir requisitos como una reducción mínima adicional del 10% frente a los límites europeos de intensidad de GEI, mejora del índice de intensidad de carbono (CII) y compromiso de operar bajo bandera española o en aguas nacionales durante al menos ocho años. El objetivo es lograr una reducción superior al 20% del índice GHGIE de la flota española en 2030, frente al 6% actual según el Reglamento FUEL EU.
Descarbonización como oportunidad
La jornada puso de relieve que la transición energética no solo responde a objetivos ambientales, sino que constituye una oportunidad industrial y tecnológica. El impulso al retrofit y a nuevas soluciones energéticas fortalece la competitividad de armadores, astilleros, ingenierías y empresas tecnológicas, consolidando el liderazgo del sector naval español y europeo en innovación y sostenibilidad.

















