ARSOFT y el uso práctico de la Realidad Extendida en la formación y el mantenimiento naval
En los últimos años, la Realidad Extendida ha ido ganando espacio en el sector naval como una herramienta con un enorme potencial para mejorar la formación y el mantenimiento. La posibilidad de visualizar procesos complejos, entender mejor la maquinaria y acceder a la información justo cuando se necesita ha abierto nuevas formas de trabajar en navieras y astilleros. En este contexto, EyeFlow, la plataforma de creación de contenidos XR de ARSOFT, surge como una forma natural de trasladar el conocimiento técnico al entorno digital.
Durante años, las grandes navieras y astilleros sabían que necesitaban digitalizar sus procesos de formación y mantenimiento. Habían visto las demos, habían leído los casos de éxito, incluso habían invertido en dispositivos de Realidad Extendida (Realidad Virtual, Realidad Aumentada y Realidad Mixta). Pero al final del día, esos dispositivos acababan en un cajón porque crear los contenidos requería equipos especializados, semanas de desarrollo y presupuestos que solo se justificaban para procedimientos muy concretos.
Nadie iba a contratar a un estudio de desarrollo 3D para digitalizar el manual de mantenimiento de una bomba hidráulica. Por muy útil que fuera.
Eyeflow, la plataforma de creación de contenidos XR desarrollada por ARSOFT, nació precisamente de esa frustración. No desde el sector naval, pero sí desde la misma constatación: la tecnología XR solo será verdaderamente transformadora cuando quien conoce el procedimiento pueda crear el contenido. Sin intermediarios. Sin meses de espera. Sin presupuestos desorbitados.
Del PDF al modelo interactivo en una tarde
La propuesta de Eyeflow es simple pero muy innovadora: si tienes un manual en PDF, puedes crear un manual 3D interactivo. No en semanas. En horas.
Esta plataforma funciona con una lógica que cualquier persona que haya usado PowerPoint entendería: arrastrar, soltar, anotar, vincular. La diferencia es que en lugar de diapositivas estás trabajando con modelos tridimensionales. Puedes importar directamente los archivos, añadir anotaciones sobre las piezas críticas, crear secuencias paso a paso, insertar vídeos de procedimientos reales, vincular documentación técnica etc.
Esto es importante porque cambia completamente quién puede crear estos contenidos. Ya no hace falta un departamento de IT. El responsable de formación que lleva 15 años en el astillero y conoce cada rincón de un buque puede sentarse, abrir Eyeflow y empezar a trasladar su conocimiento a formato 3D.
EYEFLOW: conocimiento visual, accesible y sencillo de mantener
Pero aquí viene lo interesante: que sea sencillo de usar no significa que sea limitado.
Un técnico de mantenimiento en un ferry no necesita lo mismo que un formador en un astillero. El primero necesita acceder rápidamente a procedimientos específicos mientras está en la sala de máquinas, probablemente con las manos ocupadas y con ruido de fondo. El segundo necesita crear simulaciones de montaje para nuevos operarios, con capacidad de repetir secuencias, de evaluar si han entendido el proceso, de adaptar el contenido según van surgiendo dudas.
Eyeflow responde a ambos escenarios. Los contenidos se visualizan en smartphone, tablet, gafas de realidad aumentada o incluso en pantalla, según lo que requiera cada situación. Y lo importante es que es el mismo contenido: lo creas una vez y lo despliegas donde lo necesites.
Esto está cambiando la forma en que algunas empresas del sector abordan la formación. En lugar de organizar cursos presenciales de dos semanas donde un experto explica procedimientos a diez personas, pueden crear el contenido una vez y que cada nuevo operario lo trabaje a su ritmo, repitiendo las partes complejas cuantas veces necesite, desde el propio taller.
Navalia y el momento de la industria naval
ARSOFT estará en Navalia 2026 precisamente porque creemos que el sector naval está en un momento de inflexión. No en cuanto a tecnología XR en general, sino en cuanto a accesibilidad. Las herramientas están madurando. Los dispositivos son mejores y más baratos. Pero, sobre todo, está cambiando la mentalidad: ya no se trata de hacer grandes proyectos piloto, sino de incorporar estas herramientas al día a día.
Y para eso hace falta que sean usables. Que un responsable de mantenimiento pueda actualizar un procedimiento cuando cambia una pieza. Que un formador pueda añadir una nota a un modelo 3D cuando detecta que los operarios se confunden siempre en el mismo paso. Que la tecnología se adapte al ritmo de la empresa, no al revés.
Hay una frase que escuchamos a menudo en demostraciones: “Ah, pero esto lo puedo hacer yo mismo”. Exacto. Esa es la idea.
















