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Tecnología y precisión en la medición de la velocidad marítima

Correderas: historia y evolución

Raúl Villa Caro, doctor ingeniero naval y oceánico, oficial de la Armada, capitán de marina mercante y secretario de la Fundación Exponav

22/09/2025

La corredera es un instrumento cuya función consiste en medir la distancia navegada por una embarcación, que después se traduce en velocidad, al conocerse el tiempo transcurrido. En el pasado la velocidad se calculaba mediante correderas inexactas. En los primeros modelos se arrojaba una tablilla o barquilla, lastrada con un plomo y con una amarra provista de nudos separados la misma distancia (que era conocida), por lo que según los nudos que corrían en el agua, se calculaba la velocidad. Por eso fue necesario establecer un sistema que nos ayudara a calcular la velocidad de una manera más exacta. Y así nació la prueba sobre una ‘milla medida’ para conocimiento de la velocidad exacta del buque (de su ‘andar’, como se decía antiguamente) respecto al fondo a través del agua, para una situación de calado y asiento determinados. No existieron muchas construcciones de este tipo en España, aunque junto a las de Ferrol y Vigo se pueden destacar las de Cádiz, Cartagena, Valencia e Islares (Cantabria). Esta última se estableció en 1931, con posterioridad a las bases medidas gallegas.

Figura 1: Corredera de nudos y barquilla del siglo XIX (Fuente: Museo Naval)
Figura 1: Corredera de nudos y barquilla del siglo XIX (Fuente: Museo Naval).

Corredera de barquilla

En el siglo XIX este dispositivo disponía de una amarra dotada de nudos a intervalos regulares (y perfectamente medidos), unida a un trozo de madera con forma de barquilla. Este elemento se dejaba flotar libremente por la popa durante un tiempo determinado, medido con un reloj de arena. Cuando el tiempo finalizaba, se contaban los nudos que habían corrido entre el barco y la barquilla, y de esa manera se calculaba la velocidad.

La barquilla estaba formada por un cuarto de círculo de madera (en forma de pastel), que flotaba en el agua en posición vertical ayudado por un lastre de plomo. En el vértice tenía un orificio en el que se introducía un cabo de 200 o 300 metros, que a su vez se enrollaba en un carretel que giraba sobre una barra con mangos que actuaba como eje. La amarra estaba dividida en nudos, con una distancia exacta entre ellos de 15,43 m, que correspondía a un ciento veintava parte de la milla marina. O sea, si se corrieran 120 nudos, se habría navegado una milla. Un reloj de arena ayudaba a contar los nudos deslizados. Y de esta manera la medida de la velocidad del buque, en millas/hora, fue conocida como ‘nudo’.

Figura 2: Corredera de barquilla (Fuente: oceanservice.noaa.gov)
Figura 2: Corredera de barquilla (Fuente: oceanservice.noaa.gov).

Bases de milla medida

La inexactitud del cálculo de la velocidad de aquella época hizo que en España a principios del siglo XX se estableciera un método, mucho más exacto, sobre una ‘milla medida’. Se solía llevar a cabo en buques de nueva construcción, con el casco limpio y recién pintados, y en situaciones de aire en calma, mar llana y ausencia de corrientes. La prueba consistía en una corrida rectilínea en la que el buque navegaba sobre una base de longitud conocida de ‘milla medida’ determinada por dos enfilaciones señaladas por referencias en tierra, perpendicularmente a las cuales se mantenía el rumbo del barco.

Durante las corridas se tomaban los datos necesarios para determinar la velocidad. Se efectuaban corridas alternativas y sucesivas en un sentido y en el opuesto para eliminar la influencia de las corrientes. Se hacían por lo menos tres corridas consecutivas en sentidos opuestos.

En la primera corrida, el buque debía tomar el rumbo y mantener constante el régimen de máquinas desde una distancia por lo menos de dos millas antes de cortar la primera enfilación de la base. En buques de mucha eslora y veloces, era conveniente que esta longitud de acercamiento fuera de tres millas. A partir de la entrada en la última milla de acercamiento no se variaban los controles del equipo propulsor.

Próximas a Ferrol hoy en día existen las bases medidas de la Ría de Ares y la de San Jorge (San Xurxo), que sustituyó a la de la Ría de Ferrol cuando comenzó la construcción de los grandes buques, como el acorazado España. Consisten en pares de postes que determinan dos líneas paralelas. La distancia entre los dos pares de postes debe ser de una milla (o algo más). Navegando a un rumbo perpendicular a las líneas de enfilación, que son paralelas, y dividiendo la distancia entre ambas por el tiempo transcurrido, desde que se cruza una hasta que se cruza la siguiente, se obtiene la velocidad del buque.

La base medida de San Jorge fue establecida en la ensenada de ese mismo nombre al Sur de cabo Prior, en el año 1911. La Comisión Hidrográfica, de acuerdo con la Sociedad Española de Construcciones Navales, consideró inadecuada la existente para las pruebas de mar de los acorazados que en aquel tiempo se encontraban en construcción. Consta, aún hoy en día, de dos pares de marcas, siendo la Base medida la distancia entre las dos enfilaciones con una longitud de 2013,75 metros y un rumbo de corrida de 047° y 227°.

La base medida de Ares, para pruebas de velocidad de buques, fue instalada por el Consejo Ordenador de Construcciones Navales. Consta de tres pares de marcas, entre Punta Avarenta y Punta Miranda, de forma cilíndrica rematadas en cono, de 0,80 metros de diámetro y 12 metros de altura, similares a las de San Jorge.

Figura 3: Parejas de postes en la carta de navegación de Ares (Fuente: autor)
Figura 3: Parejas de postes en la carta de navegación de Ares (Fuente: autor).

Tipos de correderas

En los tiempos de la colonización la velocidad de un buque se calculaba de una manera muy aproximada. Se lanzaba un objeto que flotara por la proa, y se medía, con los medios de la época, el tiempo que tardaba en llegar a la popa. Conocida la eslora del buque, se calculaba la velocidad. Posteriormente, en el siglo XIX comenzó a utilizarse el método de los nudos ya indicado, un sistema tradicional que se basaba el uso de una barquilla. Con la ayuda de un reloj de arena, y una amarra con nudos se medía el tiempo que tardaba la barquilla en recorrer una distancia determinada, como ya se ha mencionado. Para el cálculo de la velocidad se contaban el número de nudos que corrían del buque al agua. Posteriormente apareció la corredera mecánica, que usaba un rodete con aspas que se colocaba en el casco del barco, y un transductor convertía las vueltas en velocidad. Finalmente, la corredera Doppler utilizó el efecto que lleva su nombre para medir la velocidad del barco con gran exactitud. Para ello emite ondas sonoras que rebotan en el fondo marino y en función del cambio en la frecuencia de las ondas reflejadas se realiza el cálculo. Hoy en día las correderas modernas también usan datos de satélites para medir la velocidad y la posición del barco con gran precisión.

Corredera mecánica de hélice

Esta corredera consistía en una hélice que iba sujeta a un cabo el cual estaba unido a un contador de revoluciones que indicaba las millas navegadas, ya que en su interior estaba formado por engranajes para transformar las revoluciones en distancia. Este método de medición también era conocido como “del torpedo”.

Entre la hélice y el contador iba un volante cuya función era la de compensar las alteraciones momentáneas por medio de su inercia. Una vez fuera de puerto se debía lanzar la hélice por la popa, quedando el contador sujeto a bordo.

Figura 4: Corredera de hélice (Fuente: Santiago Diaz Portillo)
Figura 4: Corredera de hélice (Fuente: Santiago Diaz Portillo).

Correderas de presión

También existieron correderas de presión consistentes en un tubo que sobresalía unos 40 centímetros por debajo de la quilla y poseía dos orificios: uno sometido a la presión del agua con el buque avante, y el otro a la presión hidrostática según la profundidad. Un receptor medía la diferencia de presiones y así calculaba la velocidad.

La corredera tipo ‘pitómetro’, también conocida como corredera de pozo, utilizaba el principio de presión diferencial para hallar la velocidad. Funcionaba sumergiendo un tubo de Pitot en agua con una abertura en su base. Mientras el tubo estaba estacionario, la presión estática permanecía constante, mientras que cuando empezaba a moverse se creaba una presión dinámica que variaba según la velocidad. Las diferencias entre las lecturas de la presión pura dinámica, y la estática, indicaban la velocidad.

La corredera de presión hidráulica utilizaba la presión dinámica de la corriente del agua. Esta presión se trasfería a un aparato de medición.

La corredera electromagnética trabajaba generando una pequeña corriente alterna en el transductor produciendo un campo electromagnético en el agua adyacente. A medida que el buque se desplazaba por el agua, la señal del voltaje era detectada por un sensor y enviada a la unidad electrónica maestra, donde era amplificada y procesada digitalmente antes de pasarse al monitor de distancia y velocidad.

Corredera Doppler

Este tipo de corredera es muy eficaz y se ha convertido en una herramienta estándar en la mayoría de los buques modernos. Funciona enviando ondas acústicas hacia el fondo marino y midiendo el cambio en la frecuencia de las ondas reflejadas para calcular la velocidad del buque. Esto no significa que en profundidades menores solo pueda medir la velocidad respecto al fondo, ya que las correderas Doppler modernas son lo suficientemente avanzadas para hacer que la onda transmitida se refleje desde una capa de agua de tres metros de profundidad bajo la quilla. Algunos modelos poseen la funcionalidad se seleccionar la medición de velocidad respecto al fondo, o a través del agua.

El sistema envía ondas acústicas hacia el fondo del mar desde el casco del barco. Estas ondas se reflejan en el fondo marino, y regresan al buque. Debido al movimiento de la nave, la frecuencia de las ondas reflejadas cambia en comparación con la frecuencia original emitida. Este cambio en la frecuencia es el efecto Doppler. El sistema mide la diferencia entre la frecuencia emitida y la frecuencia reflejada. Utilizando la ecuación del efecto Doppler, se puede calcular la velocidad del barco respecto al fondo marino. Este método es muy preciso y permite a los navegantes obtener datos exactos sobre la velocidad y la distancia recorrida, lo cual es crucial para la navegación segura y eficiente.

Figura 5: Efecto Doppler (Fuente: Exponav)
Figura 5: Efecto Doppler (Fuente: Exponav).

En la actualidad son las más usadas para la medición de la velocidad de los buques debido a su posibilidad de integración con otros equipos electrónicos de situación como el radar, o el GPS. La corredera Doppler permite una navegación más segura y completa, recibiéndose los datos a tiempo real de una manera más precisa y automática.

Por lo tanto, como ventajas de las Doppler podemos destacar que proporcionan situaciones de estima de gran exactitud, ya que dan a conocer los desplazamientos sobre el fondo. Además, miden la velocidad con exactitudes del orden de la centésima de segundo, a la vez que son integrables con otros sistemas de posicionamiento. Adicionalmente pueden medir movimientos longitudinales y transversales, lo que resulta de gran ayuda en las maniobras de atraque y en las navegaciones por aguas poco profundas.

Por el contrario, también tienen sus limitaciones. Pueden provocar errores debido a la velocidad del sonido en el agua, y no son adecuadas para fondos inferiores a 15 metros (ni superiores a 500) por reflexiones indeseables en las capas de agua contiguas al barco. Incluso la precisión de las medidas podría reducirse o incluso perderse por el mal tiempo o por una mala ubicación del transductor.

Conclusiones

Los sistemas de medición de la velocidad de los buques han evolucionado mucho a lo largo de la historia. De lanzar simplemente un objeto para que se desplazara de proa a popa, se pasó al método de la barquilla y los nudos, para evolucionar años después a las correderas de presión y mecánicas. Pero la revolución llegó con la aplicación del efecto Doppler a los buques.

Las correderas Doppler son uno de los equipos más eficaces a la hora de medir velocidades y distancias, a la vez que sirven de ayuda en la navegación por aguas confinadas y en las maniobras de atraque, desatraque, fondeo y demás operaciones de aproximación, puesto que proporcionan la velocidad y distancia transversal.

Aunque las Doppler pueden provocar errores, todos ellos se pueden solucionar mediante diferentes sistemas. En definitiva, la eficacia de sus medidas, las posibilidades de conocer las velocidades y distancias navegadas lateralmente y que prácticamente todos los errores que tienen se puedan solucionar con cierta facilidad, hacen que este tipo de correderas sean una de las mejores opciones para determinar las velocidades y distancias, navegando así con una mayor seguridad.

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